miércoles, 8 de abril de 2020

NOTICIAS ACERCA DE FENÓMENOS MAGNÉTICOS EN LA PARÍS DE 1837


Hoy queremos traer hasta ustedes como se manejaban las noticias de los frecuentes fenómenos del magnetismo en la prensa parisiense del año 1837.

En su libro “Les forces non définies” (Las fuerzas no definidas), publicado en 1887 en París por el editor Masson, un conocido investigador, Albert de Rochas, reproduce algunas de estas noticias.

Imagen de referencia.


Cita del “Liberal du Nord”, 4 de abril de 1837:

Una joven ayer dio a luz un niño que, igual que el pez torpedo, propinó una descarga al médico que le ayudó a venir al mundo. Este niño eléctrico pertenece al sexo masculino y es de constitución robusta. Inmediatamente después de su nacimiento fue instalado en una cuna de mimbre sostenida por un aislante con pie de vidrio y ha dado signos inequívocos de electricidad. Conservó durante veinticuatro horas esta propiedad hasta tal punto que el médico pudo cargar un condensador, producir chispas y realizar gran cantidad de experiencias diversas”.

Cita del “Petit Moniteur Universal du Soir”, 8 de marzo del año de 1869:

Se trata de un niño nacido en el pueblo de Saint-Urbain, en los límites de los departamentos de Haute-Loire y de Ardé-che, que parecía rodeado de una luz blanquecina; los objetos finos, como una cuchara o un cuchillo, vibraban cuando se encontraban cerca de los pies o de las manos del niño, que murió a los nueve meses desprendiendo efluvios luminosos”.

El caso más extraordinario que representa el ejemplo clásico, es el de una tal Angélica Cottin, estudiada, en su tiempo, por numerosos científicos que no lograron esclarecer el misterio.

En el pueblo de Bouvigny, departamento de Orne, vivía una muchacha de trece años robusta y sana, pero perezosa y abúlica. Su estado mental parecía normal, aunque su inteligencia estuviera poco desarrollada. El 15 de enero de 1846, cuando realizaba sus ocupaciones habituales sintió repentinamente que su naturaleza se transformaba y adquiría extraños poderes. Todo lo que tocaba era rechazado por una fuerza que superaba su propio vigor físico. Las personas que se acercaban a tres o cuatro metros de ella tenían la impresión de recibir puñetazos, llegando algunos a ser derribados. Cuando Angélica caminaba los muebles crujían a medida que avanzaba y algunos se desplazaban como movidos por manos invisibles.

Un médico de fama, el doctor Tanchou, hizo venir a la muchacha a Paris y estudio su caso. Le pareció tan prodigioso que lo comentó con el gran científico Arago, que no vaciló en alertar a la Academia de Ciencias. El 12 de febrero de 1846, Arago en persona leyó, ante este ilustre tribunal, las notas del doctor Tanchou. Relato así sus sorprendentes observaciones:

He visto dos veces a la joven eléctrica. Una silla, que yo así con fuerza con el pie y las dos manos, salió despedida cuando se sentó en ella. Una pequeña banda de papel, que coloqué en equilibrio sobre mi dedo, fue barrida varias veces por algo semejante a una racha de viento.

“Una mesa de tamaño medio y bastante pesada, fue empujada y desplazada por el solo contacto de sus vestidos. Un canapé bastante grande y pesado, en el que me encontraba sentado, fue violentamente empujado hasta el muro en el momento en que esta joven vino a colocarse a mi lado.

“Una silla, fijada al suelo por personas fuertes, en la que me encontraba sentado de forma que no ocupaba más de la mitad del asiento, fue violentamente arrancada en el momento en que la joven se sentó en la otra mitad.

“Cabe destacar que cada vez que la silla es arrastrada parece adherirse a los vestidos de la joven, la sigue un instante y queda libre después. Las emanaciones de esta joven no son permanentes durante el día. Se manifiestan sobre todo por la noche, de siete a nueve, lo que me hace pensar que no son ajenas a la última comida que toma hacia las seis.

“Estas emanaciones sólo se producen por el lado anterior del cuerpo, particularmente en la muñeca y a la altura del codo. Sólo se producen en el lado izquierdo; el brazo izquierdo está más caliente que el otro, desprende un calor suave, húmedo, como si en él tuviera lugar una viva reacción. Este miembro tiembla y se agita continuamente por contracciones insólitas y temblores que parecen comunicarse a la mano que lo toca.

“Durante el tiempo que he observado a esta joven, su pulso ha variado entre 105 y 120 pulsaciones por minuto y me ha parecido a menudo irregular.

“Durante el paroxismo la joven no podía tocar casi nada con la mano izquierda sin que lo tirara a lo lejos, como si se hubiera quemado. Cuando sus vestidos tocan los muebles, los atrae, los desplaza, los desordena. Pueden concebirlo tanto más fácilmente cuando sepan que a cada descarga eléctrica huye para evitar el dolor, momentos esos en que dice que “le pica” en la muñeca y el codo. Mientras buscaba el pulso en la arteria temporal, al no poder hacerlo en el brazo izquierdo, mis dedos tocaron por casualidad la nuca. En el mismo instante la joven gritó y se alejó rápidamente de mí. Eso se debe a que en la región del cerebelo (me aseguré de ello en varias ocasiones), en el lugar en que los músculos de la parte superior del cuello se insieren en el cráneo, hay un punto en el que repercuten todas las sensaciones que siente en el brazo izquierdo.

“Las emanaciones eléctricas de esta muchacha parecen tener lugar de forma intermitente y recorren sucesivamente distintos puntos de la parte anterior de su cuerpo. Por mi parte señalaré que el desplazamiento de la mesa, que es el efecto de mayor potencia, tiene lugar a la altura de la pelvis.

“Sea como fuere, estas emanaciones se producen a través de una corriente gaseosa que produce una sensación de frío, pues he notado de forma evidente en la mano un soplido instantáneo parecido al que se puede producir con los labios.

“En esta joven, cada fenómeno, está marcado por el miedo, la huida y el terror. Cuando acerca la punta del dedo al polo norte de un imán recibe una descarga, mientras que el polo sur no produce ningún efecto. Aunque manipulé el imán hasta el punto que yo mismo no sabía cuál era el polo norte, la joven supo indicármelo perfectamente.

“Esta niña tiene trece años; no es aún núbil y supe por su madre que no había tenido nada parecido a la menstruación”.

A petición de la Academia de Ciencias, Arago examinó personalmente a la joven en compañía de expertos. Todos estos hechos fueron verificados y controlados por el científico y sus asistentes. Pero nunca se le dio una explicación satisfactoria.



viernes, 3 de abril de 2020

AL HABLA UN ESPÍRITU COJO


El presente post es un interesante artículo tomado del libro “Más Allá de la Muerte”, de la autoría del Dr. Fernando Jiménez del Oso, el cual fue documentado por el Dr. Ian Stevenson, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Virginia, y del Dr. Erlendur Haraldsson, del Departamento de Psicología de la Universidad de Islandia y quienes se apoyaron en el médium islandés Hafsteinn Bornsson.

Hafstein Bornsson, imagen tomada de la Web: https://www.geni.com/people/Hafsteinn-Bj%C3%B6rnsson/6000000004921527013

Hafsteinn poseía, según él mismo narraba, la cualidad de ver, en estado de vigilia, a personas ya fallecidas junto a las aún vivas. En estado de trance era capaz de obtener nombres completos de personas que hacía varias generaciones que habían fallecido, e incluso detalles muy concretos acerca de ellos. La historia que nos relatan Stevenson y Haraldsson tiene que ver con esta última extraña facultad.

Actuando como médium en Reykjavik, Hafsteinn contactó con un espíritu intruso y, al parecer, algo burlesco –tal como se dice en el argot espiritista-; se inmiscuía en todas las sesiones y, negándose a dar su nombre, tan solo exclamaba: “¡Mi pierna, mi pierna!” Sesión tras sesión, el grupo que se reunía para escuchar las palabras de otros más elocuentes y elevados espíritus había de soportar las impertinencias sin sentido del excéntrico espíritu intruso, quien procazmente mantenía su anonimato.


Al cabo de un tiempo, un tal Ludvik Gudmundsson se incorporó como asistente a las sesiones, y ello fue motivo de gran alborozo para el anónimo espíritu intruso, pues dijo, a través del médium que su pierna, que había perdido después de morir, se hallaba precisamente, en una casa de campo propiedad del recién llegado Ludvik. Fue entonces cuando se dignó hablar el recalcitrante espíritu y, a través del médium Hafsteinn, relató que, hallándose ebrio una noche de tempestad, no quiso seguir los avisos de unos vecinos para quedarse a pernoctar en su casa, y decidió seguir camino de la suya con una botella de licor en la mano. Como era de esperar, siguió bebiendo, y la marea, muy brusca en aquellas latitudes, le arrastró definitivamente al mar. Cuando las olas devolvieron su cuerpo a la costa, los perros y los cuervos lo destrozaron. Sus restos no fueron encontrados hasta tres meses después, dándosele sepultura en el cementerio de Utskalar, en octubre de 1789. Según contó, nadie se percató de que a su maltrecho cadáver le faltaba un fémur, e insistió que su hueso volvió de nuevo al agua, y que ésta lo arrastró hasta un lugar cercano a la mansión de Ludvik. Posteriormente, el fémur fue de mano en mano hasta terminar en la casa de campo del recién llegado Ludvik. Manifestó también haberse llamado en vida Runolfur Runolfsson, aunque todos le llamaban cariñosamente Runki.

Los asistentes a la reunión se quedaron sumamente confusos, pues la historia no podía ser más extravagante, pero decidieron comprobar si existía algo de verdad en el relato del desafortunado Runki. Se trasladaron a la iglesia de Utskalar, donde les informaron que sus registros habían sido trasladados a los archivos nacionales de Reykjavik. Allí encontraron la siguiente anotación: “El 16 de octubre de 1879, Runolfur Runolfsson, vecino de Klappacot, se perdió debido a algún evento accidental o no natural cunado iba camino de su casa, en medio de una gran tormenta que tronaba cerca de su granja y en las horas de la noche. Se piensa que fue arrastrado por la tormenta en la playa del sur de su granja… Sus huesos se encontraron desmembrados algún tiempo después, apareciendo también rotos sus vestidos”.

Nada se decía en el registro acerca del fémur perdido. Pero Ludvik comenzó a hacer indagaciones para encontrar el hueso extraviado. Tras largas pesquisas, logró hallar a un carpintero que había trabajado en su casa hacía ya tiempo, y que comentó algo sobre un largo fémur humano. Efectivamente, el carpintero localizó el hueso, y como éste era bastante grande y el difunto Runki, había sido de gran estatura, todos aceptaron que el fémur había, realmente, pertenecido a Runki. Se enterró el fémur, inhumándose según los ritos locales, y se celebraron algunas ceremonias.

En la siguiente sesión organizada por Hafsteinn, Runki se manifestó, y en tono muy amable –algo desusado en él- agradeció enfáticamente la restitución de su fémur, pus es sabido que en Islandia se da gran importancia a los restos óseos. Pero Stevenson y Haraldsson no se conformaron con la prueba proporcionada por el espíritu de Runki; quisieron comprobar si efectivamente el fémur hallado encajaba con el resto de la osamenta. Sin embargo, sus esfuerzos se vieron frustrados por la imposibilidad material de encontrar los restos de Runki, ya que el cementerio de Utskalar era bastante grande, y había numerosas tumbas que no llevaban nombre alguno. Hubieron, pues, de abandonar sus tentativas.

Pero datos bastante concretos lograron ser verificados, tales como el nombre del presunto espíritu comunicante y las calamitosas circunstancias de su muerte, así como el año, el mes y el lugar de la misma. El asunto del malhadado fémur no pudo ser esclarecido con exactitud, aunque muchos quedaron convencidos de la realidad de la historia. ¿Qué explicación dar a este tipo de fenómenos que apuntan directamente hacia la hipótesis de una subsistencia tras la muerte física? ¿Fue, realmente, el espíritu del desencarnado Runki, quien suministró la información descrita acerca de su propia muerte?


lunes, 23 de marzo de 2020

VIBRACIONES – RADIACIONES – DONACIONES - MÉDIUMS CURADORES

Zé Arigó (Médium curador) - Imagen de referencia.


“La energía, condensándose para crear la forma, asume innumerables modalidades y aspectos”; “al estacionarse, la masa de energía condensada pasa a vibrar en sus características propias de forma, tono, luz y color”.

En los cuerpos simples, esa tonalidad es uniforme, unísona, pero en los compuestos, resulta una amalgama de todas las tonalidades parciales, pertenecientes a los diversos elementos individuales que forman el conjunto.

Así como hay una tonalidad musical característica de cada grado vibratorio en una determinada escala, hay también una tonalidad fisiológica perteneciente a todos los cuerpos y seres orgánicos e inorgánicos.

En el cuerpo físico del hombre o del animal, cada célula, órgano, aparato o sistema, posee tonalidad propia, y el conjunto de todas ellas, amalgamadas, fundidas en una sola, forma la tonalidad individual orgánica[1]”.

André Luiz[2] habla sobre un aparato o “psicoscopio” que facilita los exámenes y estudios “del alma con el poder de definir las vibraciones y con capacidad para efectuar diversas observaciones en torno de la materia”.

“Funciona a base de electricidad y magnetismo, utilizando elementos radiantes, análogos en su esencia a los rayos gamma”. Identifica “los valores de la individualidad humana por los rayos que emite. La moralidad, los sentimientos, la educación y el carácter son claramente perceptibles, a través de una ligera inspección”.

André Luiz, usando el aparato, pudo observar “que todas las cosas, techos, paredes y objetos de uso cotidiano, estaban formadas de corrientes de fuerza, y emitían baja claridad, y que los encarnados en oración, alrededor de la mesa de trabajo, estrechamente asociados entre sí, se distinguían por los círculos radiantes que les nimbaban las cabezas”.

“Todo lo creado por Dios es sonido, luz, color y movimiento, y todo resulta de las innumerables transformaciones que a todo instante ocurren en los sectores del Espíritu, la Energía y la Materia.

La tonalidad individual corresponde a determinada tensión vibratoria funcional que se modifica con excesos, vicios y desenfrenos pasionales; y esas alteraciones pueden ser bruscas o lentas, de efectos inmediatos o tardíos, produciendo molestias agudas o crónicas.

Ese desequilibrio vibratorio interno desajusta también al individuo en relación al ambiente exterior, causándole perturbaciones más o menos serias, que, a veces, se tornan hasta incomprensibles[3]”.

Dice Armond que “el ser humano, como un organismo celular dinámico, es una unidad vibratoria que absorbe y emite radiaciones diferentes: las físicas - calor, magnetismo, luz; las psíquicas - ondas vitales, esencias, pensamientos, ideas, deseos, etc.

Todo eso actúa sobre los otros seres, influenciándolos en su voluntad, sentimientos, pensamientos y actos, sufriendo a su vez la influencia de otros afines. Todo se refleja en la radiación tonal, en el aura individual, creando una atmósfera buena o mala, atractiva o repulsiva. Las afinidades vibratorias son las que regulan ese intercambio de dar y recibir en el plano invisible, fuerzas y fluidos”.

Se puede decir que la vibración, como concepto, es el acto o efecto de vibrar, oscilar, balancear.

Y la forma ondulatoria es como se presenta una radiación, que es el acto o efecto de radiar, esto es, propagación de la Energía bajo la forma de ondas. Irradiar es lanzar de sí, emitir.

En síntesis: todo ser humano irradia de si un fluido vital o ectoplásmico, dando origen a las radiaciones de energías electromagnéticas, que se presentan en forma vibratoria. Por eso, se debe tener cuidado, por cuanto muchas veces, un término es empleado en lugar de otro, dada la semejanza conceptual.

Edgard Armond (1), (cap. 23) clasifica las radiaciones en mentales y fluídicas. Las mentales ocurren de un proceso intelectual, mediante el cual el individuo proyecta a un blanco determinado, pensamientos de fuerza, coraje y confianza. Las fluídicas ocurren de proyecciones amorosas o sentimientos de amor, y tienen su origen en el corazón. Dice Armond: “En los casos de radiaciones mentales, la eficiencia depende del poder de la voluntad del emisor, de su capacidad de proyectar ondas telepáticas más o menos poderosas; pero, en los casos de radiaciones fluídicas, la fuerza está en el sentimiento, en la capacidad del emisor en sentir la necesidad del prójimo, en el deseo ardiente de ayudarlo y en la capacidad de producirlo, y enseguida, proyectar ondas de luz, de vida y de amor”.

La Doctrina Espírita, sin embargo, muestra que todas las radiaciones ocurren por acción del Espíritu, o sea, que son mentales.

Todos los Espíritus, encarnados y desencarnados, poseen la facultad de emitir y proyectar radiaciones a cualquier distancia. Cuando la mente está volcada hacia los ideales superiores de la fe activa, al expresarse en amor a sus semejantes; cuando la disciplina es constante, a través de la renuncia amorosa, de la bondad, del esfuerzo propio al bien, y en el estudio noblemente conducido, la criatura adquiere elevado tenor de radiación mental.

André Luiz explica que “el hombre encarnado es un generador de fuerzas electromagnéticas” y “que todas las sustancias vivas de la tierra emiten energías, encuadradas en los dominios de las radiaciones ultravioletas”. Existen “almas regularmente evolucionadas, en apreciables condiciones vibratorias por la sincera devoción al bien, con olvido de sus deseos. Pueden, de ese modo, proyectar rayos mentales, en vías de sublimación, asimilando corrientes superiores y enriqueciendo los rayos vitales de que son dínamos comunes”. Complementa André Luiz que esos rayos pueden ser llamados rayos ectoplasmáticos y son peculiares a todos los seres vivos. Y es en “base a ellos que se efectúan todos los procesos de materialización mediúmnica, por cuanto los sensitivos encarnados que los favorecen liberan esas energías con más facilidad. Todas las criaturas, por ello, las guardan, emitiéndolas en frecuencia que varían en cada una, de conformidad con las tareas que el Plano de la Vida les señala. En el estudio de la mediúmnidad reposan las bases de la mente con su prodigioso campo de radiaciones”. (En los Dominios de la Mediúmnidad, cap. 2).

El mismo autor espiritual[4] escribe: “Cada uno de nosotros respira en determinado tipo de onda. Cuanto más primitiva se revela la condición de la mente, más débil es el influjo vibratorio del pensamiento, induciendo a la compulsoria aglutinación del ser a las regiones de la conciencia embrionaria o torturada, donde se reúnen las vidas inferiores que le son afines”.

Además “En los Dominios de la Mediúmnidad”, cap. 17, refiriéndose al servicio de pases, André Luiz habla sobre la donación de tales recursos magnéticos por los médiums curadores, aplicados a reducida distancia, los cuales penetran el halo vital o aura de los enfermos, provocando modificaciones. Dice que esas donaciones comunican a los enfermos vigor y salud, que “el pensamiento influye, de manera decisiva, en la donación de principios curadores. Sin la idea iluminada por la fe y por la buena voluntad, el médium no conseguiría ligazón con los Espíritus amigos que actúan sobre esas bases”.

El pase es una transfusión de energías, pero no todos los enfermos alcanzan la más leve mejoría, y eso se da por la falta de confianza. Es indispensable la fe, para que la criatura reciba la ayuda que necesita.

Dice André Luiz, que “en el terreno de las ventajas espirituales, es imprescindible que el candidato presente una cierta tensión favorable”. Dice que esa “tensión, ocurre de la fe”, que, en la asistencia magnética, los recursos espirituales se envuelven entre el emisor y el receptor, ayudando a la criatura necesitada, para que se ayude a sí misma. La mente reanimada reconstruye las vidas microscópicas que le sirven en el templo del cuerpo, edificando valiosas reconstrucciones. Complemente que, “en los pases a distancia, compañeros espirituales se ajustan en el trabajo de auxilio, favoreciendo la realización, y la oración silenciosa será el mejor vehículo de la fuerza curadora”.


BIBLIOGRAFIA
ü  L.M., Cap. XIV, items 175 y 176.
ü  SEARA DE LOS MÉDIUMS, lecciones 81 y 83 - Emmanuel.


Tomado del: “Curso de Educación Mediúmnica- 1er año”
Federación Espírita del Estado de Sao Paulo



[1] PASES Y RADIACIONES, caps. 5 y 23 - Edgard Armond.
[2] EN LOS DOMINIOS DE LA MEDIUMNIDAD, Caps., 2 y 17 - André Luiz.
[3] PASES Y RADIACIONES, caps. 5 y 23 - Edgard Armond.
[4] ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO, cap. XX - André Luiz.

lunes, 24 de febrero de 2020

APORTE Y ENDOPPORT



Fenómeno de aporte. Imagen tomada de la Web http://grupoallankardec.blogspot.com/2013/11/fenomeno-de-transporte.html

En la variedad de las manifestaciones del vampirismo se encuentran los fenómenos de aporte y endopport, ambos clasificados como Psi-kapa en la Parapsicología, y como efectos físicos en el Espiritismo. El fenómeno de aporte es la introducción de objetos en lugares o muebles cerrados. Una flor, una silla, una piedra pueden ser transportadas a una habitación totalmente cerrada y sin ningún espacio por el que el objeto pueda pasar. William Crookes, que no creía en esa posibilidad, desafió a los Espíritus a hacer algo mucho más simple: bajar el plato de una balanza de laboratorio sellada. Pero, mientras continuaba su investigación, vio y constató la veracidad del fenómeno con objetos más grandes y a menudo bastante pesados, como relata en su libro Hechos Espíritas. En las investigaciones actuales de la Parapsicología estos fenómenos, considerados como la acción directa de la mente sobre la materia, se produjeron y continúan produciendose, como en las experiencias de Soal y Carrington, en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Los cuerpos humanos también pueden ser transportados de un lugar a otro, sin que se perciba por donde pasaron. Los espíritus vampirescos utilizan este fenómeno para asustar y amedrentar a sus víctimas. El Prof. Zöllner relata sus experiencias con estos fenómenos en la Universidad de Leipzig, en su famoso libro Física Trascendental. Los investigadores de la Universidad de Kirov, en la URSS, verificaron y explicaron la mecánica de estos fenómenos como producidos por emisiones de corrientes energéticas del cuerpo-bioplásmico (periespíritu) del médium. De esta manera, se confirma perfectamente la existencia del fenómeno de aporte, a pesar de las objeciones formuladas por parapsicólogos materialistas y católicos, incluidos los clérigos no científicos que se han proyectado entre nosotros como pseudocientíficos.

El fenómeno de endopport es más complejo, ya que se refiere a la introducción de objetos en los cuerpos humanos. Este fenómeno no tiene aún una explicación suficientemente científica comprobada por experiencias en el laboratorio. Encarado con desconfianza en el propio entorno espirita, sólo recientemente ha despertado, debido a la multiplicación actual de sus ocurrencias, la atención de los estudiosos e investigadores espiritistas. El hecho de que el endopport se considere en la medicina psiquiátrica como un simple acto de autoflagelación, ha sido muy relevante para este desinterés. Sin embargo, los hechos recientemente observados contradicen las interpretaciones superficiales y apresuradas (o incluso no deseadas) de las corrientes psicoterapéuticas. Está estrechamente vinculado a los casos de vampirismo, y los observadores espiritistas lo consideran un fenómeno bifronte[1], que puede ser autoflagelación en algunos casos y de efectos físicos en otros. Incluso, en casos de posible autoflagelación, es admisible la interferencia del vampirismo en sus manifestaciones. Por otra parte, hay una evidente e íntima correlación en los casos de endopport con los fenómenos de curación paranormal y las operaciones mediúmnicas del tipo simpático o empático[2] de la magia.

Los casos de autoflagelación resultantes de trastornos psíquicos de la víctima, implicarían la acción consciente o inconsciente de esta, introduciendo ella misma los objetos en su cuerpo. Esta interpretación se ve favorecida por el hecho de que objetos como agujas, pequeños alambres, estiletes de madera o metal, son de fácil introducción en el cuerpo, siempre en una disposición que favorece la operación por parte de la propia víctima o casi siempre en partes del cuerpo que no ofrecen posibilidades de lesiones como la parálisis, deformación o muerte del paciente. Sin embargo, también pueden ser tomados por vampiros flageladores que no tienen la intención de matar a la víctima, sino simplemente torturarla.

En los casos de operaciones de curas por simpatía, como las de la médium Bernarda Torrúbio, en Garça, Alta Paulista, observadas por los médicos de Marília, o las de José Arigó, en Congonhas do Campo, observadas por numerosos cirujanos de Río de Janeiro, de São Paulo y en el extranjero (como el equipo de científicos estadounidenses que realizó investigaciones sobre las facultades del mediúm, comprobándolas), se verificaron transposiciones del operado hacia el médium, que vomitaba (el médium y no el paciente operado) los residuos de la intervención quirúrgica invisible, comprobándose posteriormente la eficacia de la operación. (Véase nuestro estudio, Arigó - Vida, Mediúmnidad y Martirio, en el que se examinó el caso de Arigó en todos sus aspectos, desde las implicaciones psicológicas, sociales, mesológicas, psicopatológicas, mediumnísticas, hasta antropológicas y espirituales).

Parece evidente que, una vez comprobado, en diversas investigaciones y experiencias sobre el terreno, a las que se sometieron, incluso, un científico estadounidense operado por el médium, un científico suizo y un famoso héroe de guerra japonés (caso registrado por videotape por la televisión de Tokio y exhibido en el Japón), se evidencia la posibilidad del fenómeno de endopport en la acción vampirezca. Son también de un gran valor probatorio en el exterior, las entrevistas a cirujanos de São Paulo y Río de Janeiro, entre ellos profesores universitarios de medicina, publicadas en los "Diarios Asociados" en todo Brasil, reproducidas en el libro citado, escrito por nosotros y reproducido en el exterior.

En nuestras investigaciones, realizadas en Congonhas, y en las observaciones de la convivencia con el médium en períodos que variaban de una semana a quince días seguidos -la mayoría de las veces hospedándonos en la propia residencia del médium- pudimos observar intensamente las actividades de su vida cotidiana, interrogándolo muchas veces y observando sus actividades quirúrgicas con más de cien pacientes.

La cirugía simpatética de Arigó, como la de la médium Bernarda Torrúbio, se procesaba de forma sencilla, mediante incorporaciones mediumnísticas e imposición de manos, sin tocar al paciente. El paciente sentía náuseas, dolores leves, y cuando se suponía que iba a vomitar, era el médium quien vomitaba los residuos de la operación. En este extraño proceso, es evidente que había transposición de residuos del organismo del paciente operado, al estómago del médium que los vomitaba. La realidad de este hecho, en el que hemos observado en cada operación la evidencia de una doble acción de endopport, en el paciente y en el médium, nos revela la posibilidad de la introducción de objetos en el cuerpo de una persona por entidades vampíricas.

El endopport, como hemos visto, es un tipo de fenómeno mediúmnico que abre amplias perspectivas en el campo de la cirugía paranormal. Como todos los fenómenos mediúmnicos, sirve no sólo para la acción vampírica sino también y sobre todo para la cirugía mediúmnica. El desarrollo de las investigaciones espiritistas en este campo podrá confirmar lo que el Dr. Sérgio Valle, de São Paulo, declaró en su entrevista publicada en "Diarios Asociados" y reproducida con su autorización en nuestro libro sobre Arigó: "Arigó emplea en sus obras mediúmnicas una supermedicina". Reconocido cirujano oftalmólogo, con tesis científicas publicadas en Brasil y en el extranjero, especialista en Hipnotismo y sus aplicaciones clínicas, el difunto Dr. Sérgio Valle, quien estudió al médium en Congonhas, Minas Gerais, rechazó las acusaciones de que Arigó empleaba la hipnosis para anestesiar a los pacientes, demostrando técnicamente la imposibilidad de esta práctica por un hombre rústico y absolutamente profano en la materia. La anestesia y la asepsia utilizadas por el médium eran de origen puramente espiritual. Los científicos americanos que investigaron el médium también llegaron también a esta conclusión, sin haber conocido la opinión del médico paulista.

Las ocurrencias del fenómeno endopport eran antiguamente tan raras que no aparecen en los libros de estudios mediúmnicos. Recientemente ellas han comenzado a crecer de tal manera que causan asombro en el propio ambiente espirita. La persistencia de esos fenómenos y su aparente resistencia en las prácticas espiritistas de combate contra el vampirismo han asustado a muchas personas. Hay casos tratados durante 10, 15 y más años, sin ninguna solución. Las víctimas son consideradas autoflagelantes y el caso es de poco interés para los médicos, que se cansan de tratarlas sin resultados. Sin embargo, los investigadores espiritistas han descubierto, que se trata de un vampirismo altamente agresivo. De esta manera, desarrollaron una técnica mediúmnica de adoctrinamiento, apoyada por pases y estímulos, para que las víctimas reaccionen con comprensión contra la agresión y los agresores. La evangelización es parte fundamental de la terapia, ya que todo indica que la agresión proviene de consecuencias del pasado, de vidas anteriores en las que las personas hoy atendidas practicaron atrocidades contra los espíritus que desean vengarse en el presente. Como enseñó Kardec: "El proverbio popular según el cual muerto el perro muerta la rabia, no encaja con los hombres”. Las víctimas de la violencia y el asesinato no mueren, pues sobreviven a la destrucción del cuerpo carnal y suelen guardar sus resentimientos, buscando venganza lo antes posible. Las dificultades para resolver el problema surgen de los casos de conciencia. Los verdugos del pasado desean someterse al flagelo para aliviar sus conciencias. Reencarnan con esta intención y por eso se resignan a pasar por los sufrimientos del rescate de sus faltas. En general, se muestran resignados y sufren pacientemente las represalias que vienen de lejos, de otras vidas. Por eso, es necesario alentarlos.

Los problemas de conciencia son mucho más agudos en el mundo espiritual y para librarse de ellos, los Espíritus están dispuestos a todos los sacrificios en la actual encarnación. Esta tendencia masoquista, sembrada en la Tierra por milenios de interpretaciones religiosas convencionales, domina a la mayoría de las criaturas del plano espiritual ligado al nuestro. Es necesario recordar siempre, en los adoctrinamientos, que no estamos en la Tierra para disfrutar ni para sufrir, sino para enfrentar las necesidades de nuestra evolución. Esta evolución no nos lleva hacia un servilismo degradante, sino a la conciencia de nuestro destino superior, como criaturas espirituales que somos. Aquellos que se entregan como parias al látigo de los verdugos se entregan a sacrificios degradantes, tanto para sí mismo como para los verdugos. Dando a estas cobardes criaturas una visión más racional de la evolución espiritual, conseguiremos despertar en ellas la fe en los objetivos supremos de Dios, que genera esperanza y viriliza los espíritus. Ante esta reacción, los propios verdugos despiertan a la comprensión de esta posición negativa y comienzan a vislumbrar los planos superiores que sólo alcanzarán abandonando estas actividades. Este es el secreto de la eficacia en todos los procesos de adoctrinamiento. Recordemos siempre la actitud de Jesús, prestando atención y respeto a los pecadores que los sacerdotes despreciaban como indignos e impuros. Recurramos a la expresión bíblica atribuida a Dios: "Quiero misericordia y no sacrificio". Jesús no se entregó a la cruz para darnos el ejemplo de cobardía, sino de coraje ante situaciones desesperadas. Luchó empleando duras expresiones, contra la hipocresía degradante de los fariseos. Aceptó la crucifixión como un requisito en un entorno humano brutal en el que se encarnara para modificarlo con el ejemplo final de la resurrección. Y no resucitó para eternizar en la Tierra la prepotencia de los verdugos, sino para mostrarles que la victoria del sufrimiento y de la muerte, enfrentada con dignidad y no con sumisión degradante, es el rescate del Espíritu en la trascendencia. Porque el destino de todas las criaturas es la elevación a los planos superiores de conciencia, es decir, la conquista de la responsabilidad en todos sus actos y ante todas las circunstancias.

Hasta ahora las religiones nos enseñan que debemos sufrir para pagar las deudas morales. Mas el Espiritismo -que es una síntesis de todo el conocimiento- reúne en sus principios la Ciencia, la Filosofía y la Religión, dándonos una nueva visión de la realidad. No estamos condenados, somos criaturas libres y debemos perfeccionarnos para asumir toda la libertad de seres conscientes de su destino superior. Si estamos enredados en procesos dolorosos, derivados de errores cometidos en vidas anteriores, disponemos también de la vida presente y las vidas futuras para corregir nuestros errores. La Conciencia Suprema, que es Dios, no quiere nuestro sufrimiento, sino nuestra liberación de todo sufrimiento.

El uso de fenómenos de endoport en el vampirismo no está decretado por Dios, sino que proviene de nuestra arrogancia, que nos ha conducido a una situación humillante. Si sabemos servirnos de la humillación para desarrollar la humildad, veremos que las entidades vampíricas comenzarán a aprender con nuestro valiente ejemplo cómo superar las dificultades a las que también están presas. Nuestra curación no puede obtenerse negando nuestras potencialidades divinas, sino desarrollándolas en nosotros. Tenemos que analizar nuestra condición actual, sopesar los pros y los contras de nuestro comportamiento, buscando modificarlo y reajustarlo a nuestros verdaderos intereses. En nuestra pedagogía terrenal, aprendemos que solo podemos educarnos haciendo. Desde las cosas más simples de la vida hasta las más complejas, sabemos por las experiencias de vidas sucesivas cómo hacerlas. Y sólo haciendo es que aprendemos. Intentemos hacer lo mejor ahora, que lo peor del pasado desaparecerá.

La nueva concepción del mundo y de la vida que ahora poseemos puede modificarnos profundamente, revelando las posibilidades insospechadas que llevamos dentro de nosotros mismos. No nos apeguemos a las viejas ideas de crimen y castigo, de punición y recompensa de Dios, del Cielo y del Infierno. Encaremos el mundo como la gran escuela de nuestro aprendizaje. Las leyes que rigen la vida son las mismas para todos. No hay privilegios para ninguno. Confiemos en estas leyes, sin torcerlas a nuestro favor, y nos conducirán a mejores condiciones ahora mismo. No esperamos que nadie nos libere. La libertad es nuestra, está en nosotros, solo necesitamos usarla para que se expanda más y más frente a nosotros. Es con estos datos objetivos de nuestra realidad interna que podemos adoctrinar a otros y a nosotros mismos, no con amenazas o promesas.

El vampirismo es una forma de esclavitud. Nos esclavizamos a otros por pereza, por indolencia, y otros nos esclavizan por las mismas razones. Si decidimos ser libres y no apegarnos al remordimiento, la angustia autogenerada, a la desesperación que alimentamos de manera masoquista, descubrimos que podemos hacer y deshacer las cosas por nosotros mismos, no necesitaremos chupar de los demás lo que tenemos en nosotros y así lograremos la emancipación.

Los vampiros vampirizan el mundo porque el mundo está hecho por nosotros, a nuestra imagen y semejanza. Cambiemos nuestra forma de ver el mundo y él se modificará. El fenómeno del endopport es una consecuencia de las múltiples e incesantes opresiones que ejercemos sobre los demás y los demás sobre nosotros. La vida es libertad. Vivir es ser libre. Pero si vivimos la vida de los demás, los demás también se encontrarán con el derecho de vivir nuestras vidas. Si nos vengamos de los demás, los demás se sentirán con el deber de vengarse de nosotros. Todo es reciprocidad en el proceso de la vida.


Tomado del libro: Vampirismo, de J. Herculano Pires
Traducción al español: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia







[1] Bifronte: el que tiene dos frentes o dos caras, en termino de gramática que son palabras que son leídos de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, con diferente significado, por ejemplo, arroz – zorra.
[2] La magia simpática o empática se basa en la creencia metafísica de que lo similar afecta a lo similar. La magia simpática es la base para la mayoría de las formas de adivinación.

lunes, 10 de febrero de 2020

LOS POSEÍDOS DE SAINT- MEDARD

¿Fenómeno de histeria o caso religioso?

Alrededor de la tumba de un diácono en el cementerio Saint-Medard de Paris, se llevaron a cabo, sucesivamente entre 1727 y 1732, ciertas curaciones milagrosas y crisis de devoción acompañadas de convulsiones corporales.

Francisco de París en su telar. Pintura anónima del siglo XVII (París Museo Carnavalet)

El causante de este barullo, el diácono Francisco de Pâris, murió algunos años antes, en 1727 a los 37 años de edad. Su vida inspiró tal respeto a la gente modesta de París, junto a la que había elegido vivir, que murió, como se dice, con olor a santidad. Practicaba el ascetismo y la caridad. Sin embargo, este santo de vida ejemplar era un miembro activo del partido de los 4 "apelantes"... es decir, un jansenista.

Una prolongación de la disputa jansenista

En principio, el caso jansenista se cierra con la firme condena a la herejía, por la bula papal Unigenitus (1713). Este texto rechaza las grandes tesis sobre la gracia y la predestinación propias de los jansenistas, pero no logra acallarlas en Francia.

Los milagros alrededor de la tumba del Diácono, en el cementerio de Saint Medard (GRabado de la época)

El jansenismo ya no es sólo el debate teológico de una elite, sino que se ha democratizado. Los sectores populares de las ciudades no lo ignoran y veneran, por su devoción, al clérigo jansenista. Bajo la Regencia se constituye un partido de obispos, de monjes, de curas e incluso de laicos, quienes apelan, del texto de Unigenitus del papa. De ahí el nombre de "apelantes". Muchos de estos jefes son excomulgados o destituidos después de las apelaciones de 1717, de 1720 y de 1727.

La curación de la pequeña Aubigan, quien enderezó su pierna con fuertes golpes de paleta.

Sin embargo, Francisco de Pâris las firmó todas. ¿Se puede reconocer la santidad de alguien que pertenece a un partido condenado por la Iglesia y por la autoridad?

Milagros y convulsiones

Pâris es el sacerdote apelante modelo, es célebre y querido entre los pobres del barrio Saint-Medard, a quienes deja en su testamento todos sus bienes. Las primeras curaciones milagrosas alrededor de su tumba se producen en 1727. El cementerio se convierte rápidamente en el lugar de encuentro de un gran número de candidatos a la curación y de simples espectadores de todos los niveles sociales. Los fieles se acuestan sobre la lápida para recibir la curación y recogen tierra del lugar para confeccionar bálsamos o cataplasmas. El 15 de julio de 1731 surge la controversia: mientras los jansenistas aprovechan la publicidad de estos milagros, el arzobispo de París afirma, en una orden escrita, que todos estos fenómenos son falsos y que se debe terminar con el culto a las reliquias. Veintitrés curas parisinos le envían una petición para lograr el reconocimiento los cuatro milagros sobre los cuales tienen un sólido expediente de testimonios. Pero las autoridades religiosas responden con el silencio.

Entonces, como si fuesen necesarios milagros aún más contundentes, la naturaleza del fenómeno se transformó. Las curaciones se llevan a cabo, de ahora en adelante con largas y dolorosas crisis de convulsiones. Estos ataques de temblores incontrolables, acompañados de aullidos y crujidos de huesos, impresionan mucho. Los cuerpos de los sujetos están como poseídos; torcidos y jalados hacia todos lados por una fuerza misteriosa, que les arranca movimientos desordenados. Los ojos están desorbitados, la boca espumante. El efecto, a veces escabroso, de estas escenas, no escapa a la policía del rey: Lo más escandaloso, dice un informante, es que se puede ver a algunas niñas bastante bonitas y bien hechas en los brazos de hombres, quienes, al socorrerlas, pueden satisfacer ciertas pasiones, puesto que ellas están 2 ó 3 horas con el cuello y los senos descubiertos, las faldas recogidas y las piernas al aire...Llamados a intervenir, los médicos del rey ven en este fenómeno un fraude, Por miedo a los disturbios, el cementerio es cerrado el 29 de enero de 1732.

Sobre vivencias hasta la Revolución Pero la historia no termina ahí. Algunos poseídos continúan dando espectáculos en sus domicilios, en sótanos, o en los salones burgueses. Pero, más que todo, la crisis cambia de naturaleza: el cuerpo de los sujetos está preso de violentas contracciones que encogen horriblemente los músculos. La convulsión no tiene entonces virtudes curadoras: el poseído es un mártir, la rigidez absoluta y ahogadora del cuerpo representa la pasión de Cristo. El socorro que brindan los espectadores es un suplicio, pisotean y golpean al poseído y estiran desesperadamente sus miembros en un intento por aflojarlos.

Este sufrimiento es el precio que pagan los sujetos por demostrar, solos contra el mundo, la veracidad de los milagros. Con el tiempo se llega aún más lejos. Ciertas mujeres terminan por creer en la virtud de los suplicios, los más dolorosos, para probar que ellas reciben el socorro de la gracia divina. Tales excesos se producen a partir de 1735. Todo esto se aleja cada vez más del caso de Paris y los poseídos, diezmados por la prisión, condenados por el Parlamento e, incluso, por los jansenistas, terminan marginados y privados de apoyo, De ahí en adelante exigen ser tratados a golpes, con barras de fierro,  con espadas, con objetos cortantes... A partir de 1745 quedan sólo algunas comunidades, totalmente clandestinas. La indiferencien de las autoridades, del clero y del público, los conduce a un distinto afán: la Crucifixión. Algunos lo hacen regularmente. Es ésta la prueba suprema, la total identificación de con el cuerpo del Redentor ajusticiado. Finalmente a partir de 1789 no se vuelve a oír hablar de los poseídos.


miércoles, 8 de enero de 2020

SEMBLANZA ESPÍRITA



Por: Ana Fuentes de Cardona

Si fuera posible preguntarle a Abraham cuál habría sido en su vida el dolor más grande y su mayor alegría en el tiempo que vivió, él respondería: “El momento en que, recibiendo la orden divina, me vi caminando con mi amado hijo Isaac hacia el monte donde habría de sacrificarle… Mi corazón se comprimió de dolor y sentí que en el brotaban gotas de sangre semejando lágrimas; la respiración entrecortada me impedía dar pasos firmes, tambaleante casi, sin soltar la manecita del hijo amado, llegué al sitio señalado y dispuse lo concerniente al horrible sacrificio. Era una prueba, una prueba máxima de obediencia a Jehová y, cuando me disponía a consumar el hecho doloroso se dio a mi frente la resplandeciente claridad que me inundó de felicidad el alma. El ángel del Señor detenía mi mano temblorosa, el cielo se inundó de colores en ráfagas luminosas, mi pecho se ensanchó de felicidad y alcé los ojos para bendecir el todopoderoso”.

Cuando a Moisés se le preguntó sobre su mayor sufrimiento y su momento más dichoso, él contestó: “Cuando la cesta que mi madre cuidadosamente preparó con amor para evitar mi ahogamiento en las aguas del Nilo viajó con violenta turbulencia, sentí un gran susto que me mantuvo en suspenso por largo rato sin saber exactamente que sucedía; me sentí desdichado, sentí el atajo de gruesas fibras que en movimiento lento me fueron como arrinconando hacia un ligar en donde altas cañas me detuvieron y la sombra proyectada por las airosas palmas que cubrían el sitio, me proporcionaron agradable penumbra y una suave brisa penetraba por los estrechos vacíos del tejido laborioso de la madre amada, que me permitió respirar”.

“El susurro de voces que se acercaron a mí, me mantuvo a la expectativa y la sorpresa. Por inmensa claridad y suave brisa me envolví ante las miradas expresivas y las palabras amorosas que las acompañantes de una princesa singular me descubrieron entre angustiado y sonriente, comprendiendo en ese instante que otra madre tierna y bella me tomaba entre sus brazos. La protección que viví en ese instante me hizo sentir, en el fondo de mi alma, que mi vida había escapado de la odiosa furia de aquel faraón celoso de la expansión hebrea en su terreno egipcio, sometiendo a la más infame agonía a muchos seres. Mi felicidad se dio integra porque comprendí en esa increíble situación que el Dios de los hombres me dotaba de su amor infinito, un destino insospechable, que contaba con la grandeza de su poder para convertirme en instrumento de su gran amor”.

Cuando a Saulo de Tarso se le preguntara por su momento más sufrido en la vida que le tocó llevar y el instante más feliz que llenó su corazón de dicha y comprensión que le permitió sopesar su errónea carga conciencial, él diría: “El momento de mayor tristeza que oprimió mi corazón fue en Damasco cuando en persecución de Ananías, mi caballo falló en su pisada y fui a dar al suelo, impresionado al mismo tiempo por la extraña luminosidad que hacia mí se acercaba, y la pregunta viva y resonante en mis oídos: “Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?”, penetrando en la profundidad de mi corazón y no podía creer en la grandeza divina que me rodeaba, pero de la caída experimenté confusión y dolor profundo porque viví el estremecimiento conciencial y pregunté: “¿Quién eres tú, Señor?”

-             “Soy yo, Jesús, a quien tú persigues”. El dolor embargó mi alma y la ceguera selló mi vista ocasionándome tormento tal que perdí el raciocinio momentáneamente y me sentí envuelto en mi mayor desgracia, fue más tarde cuando vino a mí el varón a quien buscaba para matarlo, Ananías, quien sorpresivamente, como cumpliendo un mandato misericordioso, puso sus manos en mis ojos, devolviéndome la claridad visual, mientras sus palabras sensatas y fraternales me llenaron de profunda alegría producida por la bondad infinita con que me cubrió en aquel momento dichoso”.

Si se le preguntara a Jesús, el Cristo, cuál fue su momento más doloroso y cuál el más feliz en su vida misionera de tan altos alcances acerca del hombre en la Tierra, él respondería: “El momento más triste en el que mi corazón se oprimió, fue aquel en que, aun sabiéndolo de antemano, Pedro mi amado discípulo, me negó tres veces y la pasión dolorosa que siguió a esta negación que me llevó al trato bárbaro que terminó en la cruz, sumando el odio a la maldad de los hombres”.

Mi momento feliz fue aquél en que pude encomendar a mi madre, a mi santa madre, en Juan, el discípulo que más me comprendió, la protección amorosa hacia la humanidad que siempre amé, y cuando rogué a mi Padre Eterno con las palabras: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen…”.


Extraído del Boletin Espiritista, No. 43
Sociedad Espiritista de Cartagena

miércoles, 1 de enero de 2020

SIN BRAZOS Y SIN PIERNAS

Tiyo Satrio, nacido en Indonesia, a sus 11 años, asiste a la escuela y juega playstation. Imagen usada como ilustración. Fotografía tomada de la web https://tn.com.ar/


         En una de las oraciones que rezan los católicos romanos llaman a este mundo valle de lágrimas, y creo que es la mejor definición que se puede hacer de esta penitenciaria del Universo, porque en realidad, no hay un solo ser que pueda vanagloriarse de decir: ¡soy feliz en toda la acepción de la palabra!

       La mayoría de los potentados suelen sufrir enfermedades incurables; hay millonarios en los Estados Unidos que sólo pueden alimentarse con copas de leche en muy corta cantidad; otros no pueden dormir porque se ahogan y tienen millones de renta que no les proporcionan el menor goce, con lo que descienden hasta los más pobres; si algunos son fuertes y robustos carecen de lo más indispensable para sostener sus fuerzas vitales, viéndoselos decaer como lámpara que se apaga en el lleno de su juventud; por consiguiente, la felicidad es una nube de humo que se deshace al menor soplo de viento huracanado de la vida, como se deshace la niebla a los primeros rayos del sol; mas en medio de tantos dolores, los hay de distintos grados: los hay soportables y los hay irresistibles. Hablando hace pocos días con una amiga, ésta me decía lo siguiente:


-Hace algún tiempo que fui a un depósito de aguas y allí encontré una familia que nunca olvidaré. Era un matrimonio, los dos jóvenes, amables y simpáticos, sus semblantes irradiaban alegría; los dos se amaban con ese amor primero que se asemeja a un árbol florido que espera ser más tarde hermosos racimo de sazonados frutos; se unieron por amor, únicamente por amor. Él era un modestísimo empleado, ella una humilde costurera; se vieron y se amaron, se amaron y se unieron, y al unirse, al recibir la bendición, él pensó en la llegada de su primer hijo, y ella, contemplando a un niño Jesús, pidió a Dios tener un hijo tan hermoso como aquella figura angelical. Un año después, la enamorada pareja se sintió dominada por la más viva y amorosa ansiedad. A fuerza de economías habían comprado todo lo necesario para vestir a un recién nacido: camisitas de batista con preciosos encajes, vestiditos blancos con finos bordados, gorritas lindísimas, todo lo más bello, todo lo más delicado les parecía poco para el niño que debía de llegar pidiendo besos con sus sonrisas. Al fin llegó el momento supremo. Áurea sintió los agudos dolores precursores del laborioso alumbramiento y dio a luz un niño; quiso verlo inmediatamente y su esposo y las personas que la rodeaban, mustios y callados, parecían que no la comprendían; se miraban unos a otros y cuchicheaban, hasta que Áurea grito alarmadísima:

-Pero qué, ¿no me oyen?, quiero abrazar a mi hijo… ¿está muerto quizá?...

-No contestó el esposo, pero…

-¿Pero qué? ¿Qué sucede?

-¡Que el niño no tiene brazos… ni piernas!...


-Así estará más tiempo en mis brazos, -contestó Áurea, abrazando a su hijo con delirante afán.

       El niño era precioso, blanco como la nieve, con ojos azules, cabello rubio muy abundante, sus grandes ojos tenían una mirada muy expresiva; cuando yo conocí al niño tendría ocho a diez meses y estaba hermosísimo; su madre estaba loca con él y su padre lo mismo; pero este último, cuando su esposa no podía oírle, decía con profunda amargura: ¡tanto como yo deseaba un hijo… y ha venido sin brazos ni piernas!...

       -¡Qué injusto es Dios!... Si mi hijo fuera rico, pero ¡si yo soy tan pobre!...

       -Créeme Amalia, aquel niño vive en mi memoria, ¿qué habrá sido? ¿Qué papel habrá representado en la historia?

       -Yo lo preguntaré, amiga mía, porque tu relato me ha impresionado muchísimo y, efectivamente, de noche y de día pienso en el niño que tanto deberá sufrir si llega a ser hombre, ¡no tener brazos ni piernas!... ¡Qué horror! Y probablemente será un ser de gran inteligencia, querrá volar con su pensamiento y no tiene más remedio que permanecer en la más dolorosa inacción. ¡Dios mío! ..., no es vana curiosidad la que me guía, pero deseo saber si es posible el porqué de tan terrible expiación.

*   *   *

       “Por el fruto conoceréis el árbol, dijo Jesús, por consiguiente, a todo ser que veáis cargado de cadenas desde el momento de nacer, podéis deducir sin la menor duda, que todo lo que le falte hizo mal uso en sus encarnaciones anteriores. ¿Qué no tiene piernas? Señal que cuando las tuvo le sirvieron para hacer todo el daño que pudo; quizá fue un espía que corrió afanoso detrás de algunos infelices para acusarles de crímenes que no cometieron y con sus declaraciones hizo abortar trascendentales conspiraciones, que al ser descubiertas antes de tiempo produjeron innumerables víctimas. Tal vez corrió para precipitar en un abismo a seres indefensos que le estorbaban para realizar sus inicuos planes; al que le faltan las piernas tiene que haberlas empleado en atormentar a sus enemigos, tiene que haber sido el azote de cuantos le han rodeado; carecer de miembros tan necesarios pone de manifiesto una crueldad sin límites, un ensañamiento en hacer el mal imposible de describir, unos instintos tan perversos que atestiguan el placer de hacer el mal por el mal mismo. ¡Ay de aquél que nace sin piernas!...

     “¿Qué no tiene brazos? Quizá sus manos que tan útiles son a la especie humana, para hacer con ellas obra de titanes y labores delicadísimas, las empleó para firmar sentencias de muerte que llevaron al patíbulo innumerables víctimas, inocentes en su mayoría. Tal vez gozó apretando los tornillos de horribles potros de tormento, arrancando confesiones de infelices acusados, enloquecidos por el dolor; ¡quién sabe si escribió calumnias horribles que destruyeron la tranquilidad y el cariño de familias dichosas! ¡Se puede hacer tanto daño con las manos! ..., con ellas se acerca la mecha a materias inflamables y se produce el devorador incendio; con ellas el fuerte estrangula al débil, con ellas se abofetea y se convierte en fiera al hombre más pacífico y más honrado, con ellas se destruye el trabajo de muchas generaciones. Son los auxiliares del hombre, quien con sus manos produce maravillas o aniquila cuanto existe. Cuando se viene a la Tierra sin manos, ¡cuánto daño se habrá hecho con ellas!

“No hay necesidad de particularizar la historia de éste ni de aquél; todos los que ingresan a la Tierra sin un cuerpo robusto y bien equilibrado, son penados condenados a cadena perpetua que viene a cumplir su condena, porque no hay apelación ante la sentencia que uno mismo firma en el transcurso de su vida. No hay jueces implacables que nieguen el indulto a los arrepentidos criminales, no hay más juez que la conciencia del hombre; podrá este embriagarse con fáciles triunfos de sus delitos; podrá no tener oídos para escuchar las maldiciones de sus víctimas; podrá cerrar los ojos para no ver los cuadros de desolación que él ha producido; podrá estacionarse millones de siglos, pero llega un día que, a pesar suyo, se despierta y entonces ve, oye, reconoce su pequeñez y él mismo se llama a juicio y pronuncia sentencia, sentencia inapelable, sentencia que se cumple hora por hora, día por día, sin que exima del tormento ni un segundo, porque todo está sujeto a leyes fijas e inmutables.


“No lo dudéis; los criminales de ayer son los tullidos de hoy, los ciegos, los mudos, los idiotas, los que carecen de piernas, los que no tienen manos, los que padecen de hambre y sed son perseguidos por la justicia.

“tenéis un refrán que dice: «No te fíes del lisiado por la mano de Dios»; la idea está muy mal expresada, pero en su fondo hay una gran verdad. Si bien se mira, veréis que la mayoría de esos desgraciados revelan en su semblante la degradación de su Espíritu; la diestra de Dios no ha impreso la ferocidad en su rostro; es el cúmulo de sus delitos, son sus malos y perversos instintos los que han endurecido las líneas de su faz, y para esos penados guardad toda vuestra compasión, guiadle por el mejor camino, haced por ellos cuanto haríais por vuestros hijos, porque son los más necesitados, los más afligidos, porque en medio de la mayor abundancia no hay para ellos agua en la fuente, trigo en los campos, frutos en los árboles, calor en el hogar de la familia; son los judíos errantes de la leyenda, andan siempre sin encontrar una piedra donde sentarse. ¡Qué malo es ser malo! Adiós”.

*   *   *

       ¡Qué bien dice el Espíritu! ¡Si por el fruto se conoce al árbol, que malo es ser malo!


      
Tomado del libro: "Hechos que prueban", de Amalia Domingo Soler.

CARTA DE ALLAN KARDEC A UN PRISIONERO

Señor: He recibido la carta que me habéis escrito, la cual lamento que mis ocupaciones no me hayan permitido responder antes. A pesar de m...