jueves, 6 de agosto de 2026

¿PUEDE EL PERIESPÍRITU GENERAR ENFERMEDADES?

 

 Tomado del libro: "Periespíritu: lo que los Espíritus dijeron"

Geziel Andrade

Allan Kardec dejó claro cómo el periespíritu puede originar enfermedades en el cuerpo material al publicar, en la Revista Espírita de febrero de 1867, las siguientes revelaciones, hechas espontáneamente por el Espíritu Morel Lavallée, a través del médium Desliens:

"El hombre está compuesto de tres principios esenciales: el Espíritu, el periespíritu y el cuerpo".

"Estos tres principios deben reaccionar unos sobre otros, y de ello resultará la salud o la enfermedad, según exista entre ellos armonía perfecta o desacuerdo parcial".

"Si la enfermedad o el desorden orgánico procede del cuerpo, los medicamentos materiales, sabiamente empleados, bastarán para restablecer la armonía general".

"Si la perturbación viene del periespíritu, en caso de tratarse de una modificación del principio fluídico que se encuentra alterado, será necesaria una modificación relacionada con la naturaleza del órgano perturbado, para que las funciones puedan retomar su estado normal".

"Si la enfermedad procede del Espíritu, no se podrá emplear, para combatirla, otra cosa que no sea una medicación espiritual".

"Si la enfermedad procede del cuerpo, del periespíritu y del Espíritu, será necesario que la medicación combata simultáneamente todas las causas del desorden por medios diversos, para obtener la curación".

"Siendo el periespíritu un principio superior a la materia propiamente dicha, podrá convertirse en causa con relación a esta. Y si el periespíritu se encuentra obstaculizado, los órganos materiales que están en relación con él serán igualmente afectados en su vitalidad".

"Cuidando el cuerpo, destruiréis el efecto; pero al residir la causa en el periespíritu, la enfermedad volverá nuevamente cuando cesen los cuidados, hasta que se comprenda que es preciso dirigir la atención hacia otra parte, tratando fluídicamente el principio fluídico mórbido".

"Si, finalmente, la enfermedad procede del Espíritu, el periespíritu y el cuerpo, puestos bajo su dependencia, quedarán obstaculizados en sus funciones, y no será cuidando de uno ni del otro como se hará desaparecer la causa".

De esta manera quedó explicado cómo el periespíritu puede generar enfermedades en el cuerpo material, pudiendo ser tratadas con los recursos fluídicos denominados popularmente imposición de manos o pases.

Pero la causa también puede estar en el Espíritu enfermo, que debe ser tratado con los recursos morales de la mejora íntima, la oración, la paciencia, la calma y la resignación.

Allan Kardec, en el artículo "Atmósfera Espiritual", publicado en la Revista Espírita de mayo de 1867, destacó, de una forma muy precisa, cómo los fluidos periespirituales pueden ejercer influencias saludables o enfermizas sobre el cuerpo material:

"Se sabe que los fluidos que emanan de los Espíritus son más o menos saludables, según su grado de depuración. Se conoce su poder curativo en ciertos casos y, también, sus efectos mórbidos de individuo a individuo. Ahora bien, desde que el aire puede ser saturado de esos fluidos, ¿no es evidente que, según la naturaleza de los Espíritus que abundan en determinado lugar, el aire ambiente se encuentre cargado de elementos saludables o malsanos, que deben ejercer influencias sobre la salud física, así como sobre la salud moral?".

"Un principio perfectamente constatado por todo espiritista es que las cualidades del fluido periespiritual están en razón directa de las cualidades del Espíritu encarnado o desencarnado; cuanto más elevados sean sus sentimientos y más desprendidos de las influencias de la materia, más depurado será su fluido. Según los pensamientos que lo dominan, el encarnado irradia fluidos impregnados de esos mismos pensamientos, que lo vician o lo sanean".

"En una asamblea en la que cada uno solo trajera sentimientos de bondad, de caridad, de humildad, de devoción desinteresada, de benevolencia y de amor al prójimo, el aire estaría impregnado de emanaciones saludables, en medio de las cuales se siente vivir con mayor bienestar".

"Ahora bien, si consideramos que los pensamientos atraen pensamientos de la misma naturaleza, que los fluidos atraen fluidos similares, comprenderemos que cada individuo trae consigo una comitiva de Espíritus simpáticos, buenos o malos, y que, por eso, el aire está saturado de fluidos en relación con los pensamientos que predominan".

Además, Allan Kardec, en el artículo "Ensayo Teórico de las Curaciones Instantáneas", publicado en la misma Revista, edición de marzo de 1868, explicó:

"Las cualidades del fluido curador, verdadero agente terapéutico, varían según el temperamento físico y moral de los individuos que lo transmiten. Hay fluidos que sobreexcitan, otros que calman; fluidos fuertes, fluidos suaves y de muchos otros matices".

"Hay gran número de enfermedades cuyo origen se debe a los fluidos perniciosos de los cuales está penetrado el organismo. Para obtener la curación, no son moléculas deterioradas las que deben ser sustituidas, sino un cuerpo extraño que debe ser expulsado; desaparecida la causa del mal, el equilibrio se restablece y las funciones retoman su curso".

"La medicación ordinaria es inoperante en todas las enfermedades causadas por fluidos viciados, y ellas son numerosas. La materia puede oponerse a la materia, pero a un fluido malo hay que oponerle un fluido bueno y más poderoso".

De esta manera, el Espiritismo nos orienta acerca del origen de muchas enfermedades y, principalmente, nos enseña a mantener una atmósfera fluídica saludable, a través del equilibrio emocional y de los buenos sentimientos y pensamientos. Estos influyen en la composición fluídica del periespíritu y atraen la presencia de los buenos Espíritus, que ejercen influencias saludables sobre nosotros.


¿PUEDE EL PERIESPÍRITU GENERAR ENFERMEDADES?

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