jueves, 21 de junio de 2018

POLTERGEIST

El fantasma lanzador de piedras de Tucson
A primeros de septiembre de 1983, empezó una pesadilla para Mr. y Mrs. Berkbigler y sus cinco hijos. Acababan de trasladarse a su grande pero aún no terminada casa en el desierto, cuando grandes piedras empezaron a golpear la estructura cada noche. Las piedras no parecían venir de ninguna parte y ni siquiera la policía podía encontrar al responsable. Dicho en pocas palabras, los Berkbigler eran víctimas de un poltergeist, una especie de duende particularmente enojoso que se divierte apedreando las casas. Los miembros de la familia salían invariablemente para pescar al culpable, pero nunca podían ver a nadie. Los ataques empezaban generalmente entre las 5:30 y las 7:00 de la tarde, cuando volvían a casa del trabajo o del colegio. Las piedras llegaban en breves ráfagas, cesaban y empezaban de nuevo. A veces, la familia oía también misteriosos golpes en las puertas y ventanas.

Los Berkbigler creyeron al principio que un vagabundo era el responsable de aquella trastada, pero Mrs. Berkbigler estaba menos segura de la causa. «Tal vez es un espíritu -dijo al fin a los reporteros del Arizona Daily Star-. Tal vez hemos construido la casa sobre un cementerio sagrado o algo parecido.»

Pronto la prensa local se refirió al problema del «fantasma lanzador de piedras» de los Berkbigler. Durante las semanas siguientes, la policía local visitó la casa y puso un helicóptero de vigilancia para resolver el misterio. Terminaron siendo ellos mismos alcanzados por las piedras, a menudo a plena luz del día, y se mostraron reacios a visitar la finca.

El episodio más espantoso se produjo el domingo 4 de diciembre. Las piedras se habían mostrado activas pero esporádicas durante todo el día, por lo que dos reporteros del Star visitaron la casa para entrevistar a la familia. A las 6:10 de aquella tarde, fueron lanzadas piedras con tanta violencia contra la puerta lateral de la casa que los reporteros no podían salir. El asedio duró dos horas, hasta que la familia llamó al fin a la policía que acompañó a los reporteros lejos de allí.

Lo más chocante era que, para golpear la puerta lateral, las piedras tenían que pasar a través del garaje abierto de la casa. Como aquella tarde había una furgoneta aparcada allí, las piedras tenían que ser lanzadas con extraordinaria puntería a través de un espacio de sesenta centímetros entre el techo del garaje y el de la furgoneta. Sin embargo, el fantasma conseguía esta hazaña sobrehumana sin la menor dificultad.

El caos llegó a su punto culminante el 6 y el 7 de diciembre, cuando docenas de personas se presentaron en la casa para ayudar a la familia a atrapar al culpable. A pesar de la constante vigilancia de la finca, las piedras fueron arrojadas como de costumbre, alcanzando a personas en la noche oscura del desierto con asombrosa habilidad. El improvisado pelotón consiguió arrojar a un intruso de la propiedad, pero éste resultó ser miembro de la oficina del sheriff.

Pero entonces cesó simplemente el lanzamiento de piedras. Los asedios diarios terminaron después de la segunda noche de búsqueda y el caso del misterioso lanzador de piedras de Tucson quedó sin resolver. Y hoy continúa la incógnita.


Tomado del libro: "Un mundo de fenómenos extraños" de Charles Berlitz

miércoles, 6 de junio de 2018

MAGNETISMO PERSONAL DE JESÚS




Jesucristo a su paso por la Tierra, fue la demostración viva del magnetismo personal en su expresión divina. Su presencia era disputada por todos, las multitudes lo acompañaban siempre a los lugares que visitaba, animadas de sincera adoración; muchos le tocaban sus vestidos pues él emanaba una irradiación del más puro amor, de ahí, era posible la cura a muchos enfermos del cuerpo y del alma. Un clima de paz y de serenidad alcanzaba a cuantos buscaban su compañía. Lucas, en el Cap. 6:19, de su Evangelio, da testimonio de este hecho cuando comenta: “Toda la multitud procuraba tocarlo, porque salía de él una virtud que los curaba a todos”.

El hombre podrá batallar por la eclosión plana de sus potencialidades psíquicas, aprovechando la experiencia de los investigadores de la Tierra, pero no se debe olvidar de los ejemplos de Jesús, para alcanzar con armonía y equilibrio su progreso espiritual.

La razón del magnetismo irradiado por Jesús se fundamentaba en el amor que dedicaba a sus semejantes y, también, en las enseñanzas profundas que suministraba a través de su vivencia, de los consejos saludables y las recomendaciones valiosas, buscando impulsar a la criatura hacia Dios.

El magnetismo personal de Jesús hizo que la mujer que sufría de un flujo sanguíneo, hacia doce años, pensara que con sólo tocar su túnica podría quedar curada.

Ese mismo magnetismo hizo que el Centurión de Cafarnaúm juzgase que no era necesario que el Cristo fuera a su casa para curar a su siervo, bastando para ello, una orden a distancia.

María Magdalena, impresionada con el magnetismo personal de Jesús, lo buscó, y se transformó en su más asidua y dedicada seguidora.

Otro personaje que observó el gran magnetismo emanado por Cristo, aún sin conocerlo personalmente, fue Pablo de Tarso. Este Apóstol, pregonó a los humildes y a los potentados, a los plebeyos y a los nobles. Su presencia y la autoridad de sus palabras hicieron que él se destacase a los ojos de todos, como un gigante en el proceso de divulgación del cristianismo naciente.

En Allan Kardec encontramos otro ejemplo del misionero portador de gran magnetismo personal. Codificando una Doctrina nueva, en tiempo relativamente corto, se tornó en su mayor divulgador, atrayendo la atención de gran cantidad de personas de los más variadas estratos sociales.

En el mundo, las personas que intentan atraer a su semejante deben, sobretodo, saber amar.

Aquel que desea influencia legítima en la Tierra debe, primeramente, santificarse por influencia de los Cielos.

BIBLIOGRAFÍA
ü PADRE NUESTRO, lección 110 – Emmanuel
ü EVANGELIO DE  LUCAS

Tomado del libro Curso de mediúmnidad (primer año), de la Federación Espírita de Sao Paulo. 

Traducción al español: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

lunes, 28 de mayo de 2018

POSEÍDA POR EL ESPÍRITU DE JOVEN ASESINADO

Montaje gráfico del autor del Blog.


Giuseppe Verardi tenía diecinueve años cuando su cuerpo fue encontrado debajo del puente que separa la ciudad de Siano y Catanzaro. Solo vestía calzoncillos y camisetas sin mangas, y el resto de su ropa estaba esparcida por todo el lugar. Era un 13 de febrero de 1936. La policía decidió que José se había suicidado. Este veredicto fue recibido con escepticismo por la familia y amigos del chico, que no podían creer que una caída desde diez metros de altura explicase las lesiones del joven.

La muerte del joven era ya historia pasada cuando, el 5 de enero de 1939, una situación extraña tuvo lugar en Siano. Maria Talarico, de diecisiete años, que nunca había conocido a Giuseppe ni a su familia, fue la protagonista de esta historia singular. Estaba pasando el puente con su abuela cuando sufrió un extraña ataque, cayendo de rodillas y delirando. Con la ayuda de su abuela y un amable transeúnte, la llevaron a casa. Pero cuando se recuperó de la crisis ya no era María. Una extraña voz masculina salió de la boca de la niña, que decía ser Giuseppe Verardi. El inquieto espíritu de Guiuseppe tomó el control total de María y llegó al extremo de escribir una carta a su madre con la caligrafía de cuando estaba vivo.

Esa misma noche, la entidad obligó a María a realizar una extraña pantomima, en la que revivió su última noche en Siano. El espíritu quería beber y jugar a las cartas, acciones que Giuseppe había realizado en Siano la noche en que murió. La entidad bebió una cantidad considerable de vino, a pesar de que María nunca bebió más de un vaso por comida. Luego, reprodujo la escena de la pelea con los hombres con los que jugó a las cartas, una pelea que supuestamente se había producido en el puente. Al día siguiente, la madre de Guiseppe fue a visitar a María, y la entidad que la poseía la reconoció de inmediato y le describió las heridas que habían encontrado en su cuerpo.

También nombró a sus asesinos, a pesar de que pocos de ellos todavía vivían en Siano. Más tarde, la Sra. Verardi regresó a su casa y oró por el espíritu de su hijo para que abandonase a María. Más tarde, ese mismo día, María fue al fatídico puente estando todavía poseída por el espíritu del joven asesinado. Luego se quitó la ropa y se acostó debajo del puente en la posición exacta donde habían encontrado el cuerpo de Giuseppe. Unos minutos más tarde se despertó sin recordar lo que había sucedido.

El retorno del espíritu de Giuseppe Verardi fue ampliamente comentado en la prensa en 1939. Ernesto Bozzano, probablemente el mayor investigador italiano en el campo de la metafísica, estudió el caso y en 1940 publicó un ensayo sobre el episodio.

Tomado de la Web: http://oliani-mantova.blogautore.repubblica.it/2007/11/24/posseduta-da-un-morto-ammazzato/

Traducción al español de Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

martes, 15 de mayo de 2018

PABLO Y LA MEDIUMNIDAD

PABLO DE TARSO
En toda la Historia de la Humanidad se han registrado innumerables hechos mediúmnicos. Esta aserción es refrendada por Emmanuel en el prefacio a “Mecanismos de la Mediúmnidad” de André Luiz. Allí él se refiere a los discípulos de Sócrates que hablaban con admiración y respeto, del amigo invisible que acompañaba al sabio constantemente. En el mismo prefacio, Emmanuel, cita otros hechos mediúmnicos de los que fueran protagonistas, entre otros, el Apóstol Pablo, Lutero, Teresa de Ávila y Swedenborg, señalando a su vez que la mediúmnidad alcanzó su punto culminante en el naciente Cristianismo, rematando: “Toda la vida del Maestro, inolvidable entre los hombres, es un cántico de luz y amor exteriorizando la condición de Mediador de la Sabiduría Divina”.

El Apóstol Pablo fue un teórico excelente de la mediúmnidad; partiendo de la noción de que todos estamos cercados “por una nube de testimonios” (Epístola a los Hebreos, 12: 1), como al anticipar el conocimiento de que los Espíritus actúan e interfieren fuertemente en la vida de los encarnados, mucho más de lo que se pueda imaginar (LE, preg. 459), concibió por así decirlo, el primer Libro de los Médiums de que se tiene noticia en el Cristianismo.

No hay exageración al decir esto, porque al igual que en las Epístolas a los Romanos (12: 4 – 8) y a los Efesios (4: 11 – 16), en las cuales se registran algunos aspectos mediúmnicos (en la Biblia católica, carismas y en las protestantes dones espirituales), y en los capítulos 12, 13 y 14 de la 1° Epístola a los Corintios en las que Pablo desarrolla, sistemáticamente, su Libro de los Médiums.

En el capítulo 12 (1° Epístola a los Corintios), versículos 4 a 11, discurre sobre la diversidad de dones espirituales y sus categorías.

En el capítulo 14 (de la misma Epístola), versículos 26 a 33, Pablo se ocupa del empleo de los dones espirituales y de su ejercicio. En el capítulo 13, el apóstol teje un canto a la caridad, el cual es posible extenderlo a todo acto de amor. Su posición en la Carta, esto es, entre la indicación de los dones y de sus ejercicio, da a entender que el ejercicio de la facultad mediúmnica necesita de la práctica de la caridad.

Pablo recomienda, al final del capítulo 12: “Aspirad pues, a dones mejores. Les voy a mostrar un mejor camino” (Versículo 31 – texto de la versión del Pe. Matos Soares, 45a edición de las Ediciones Paulinas). Asegura que, si el médium aunque firme en la fe de que es un instrumento de un proceso útil y armado de la intolerancia, la invigilancia, la envidia, de la vanidad y la falta de decoro, de la búsqueda del interés y de la irritación, es vacío en el ejercicio de su ministerio, a semejanza “del bronce sonante o un címbalo que retiñe” (capítulo 13, versículo 1). Actúa así, el médium sin caridad, pues “... la caridad es sufridora y bondadosa, no es celosa, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propio intereses, no se siente provocada. No lleva cuenta del daño, no se regocija con la injusticia, sino con la verdad” (1ª Epístola a los Corintios, 13: 4 – 6).

Por otro lado, en los versículos 1 al 25 del capítulo 14 (de la misma Epístola), Pablo construyó una teoría de valor Mediúmnico. Analizando la mediumnidad de lenguas, o sea, la xenoglosia, aquella en la que el Espíritu se manifiesta hablando en lengua extraña, concluyó que este valor mediúmnico no tiene en cuenta la educación de los que participan en la asamblea, precisamente por tratarse de una comunicación de un Espíritu en lengua extranjera. No ve la utilidad del fenómeno por el fenómeno, pues advierte: “Seréis como quien habla al viento” (14: 22).

Además, sería inútil si hubiera quien traduzca o interprete. Porque, “las lenguas son una señal, no para los fieles, sino para los infieles” (14: 22). Este es el lenguaje de Pablo para explicar que el fenómeno puede despertar, a quienes no tengan conocimiento, el interés por el intercambio cultural con los Espíritus. Y hay los que admiten, que traducido el mensaje, de él se retire lo que es bueno, como ya instruyera en la 1a Epístola a los Tesalonicenses, 5: 21: “examinad todo, retened lo bueno”. Lo que Kardec refrenda, por así decir, al tratar de las comunicaciones por médiums obsesados: “La obsesión, en cualquiera de sus grados, es siempre el resultado de un constreñimiento, y no pudiendo jamás este constreñimiento ser ejercido por un Espíritu bueno, se entiende que toda comunicación dada por un médium obsesado, es de origen desconocido y no merece confianza. Si, a veces, se encuentra en él algo de bueno, es necesario restringirse a eso y rechazar todo lo que presente el menor motivo de duda” (LM, cap. XXIII, ítem 242).

Es bueno acentuar que Pablo no fue un teórico de la mediúmnidad. Su experiencia personal se encuentra en el episodio sublime a las puertas de Damasco (Hechos de los Apóstoles, 9: 3 – 7), cuando dilatada la visión al infinito “en el camino que la atmósfera rasgada descubre, ve surgir la figura de un hombre de majestuosa belleza” (Emmanuel – “Pablo y Esteban”, pág. 197); en el éxtasis se encontró en el Tauro (tercer cielo) (II Epístola a los Corintios, 12: 2 – 4), que motivó, como lo describe Emmanuel en su nota 1, página 304, de la 25a edición de “Pablo y Esteban”, la construcción de su teoría del cuerpo espiritual (I Epístola a los Corintios, 15: 35 – 44). Otros episodios se juntan a este, como los de la videncia y audiencia, además de los que se registran en: (Hechos de los Apóstoles, 16: 9 en Troade); (18: 9 – 10 en Corinto); (22: 18 – 21 y 23 – 11 en Jerusalén); (25: 1 – 12 en Cesárea); (28: 11 – 31 en medio del viaje, preso, hacia Roma); (en Gálatas 1: 11 y 12); (cura en Hechos de los Apóstoles 14: 7, 8 y 9); (19: 11 y 12, 20: 10, 28: 8 y 9); en las ciudades de Listra, Efeso, Troade y Melita respectivamente; de efectos físicos en Nea-Pafos; (Hechos de los Apóstoles 13: 11); (Hechos de los Apóstoles 16: 26), en Filipo. De ese modo, es posible ver en Pablo la proposición moderna, dentro del estudio del conocimiento, como la de que, si la teoría ordena la práctica, es esta la que inspira la teoría.

BIBLIOGRAFÍA
MECANISMOS DE LA MEDIUMNIDAD – André Luiz
EN LO INVISIBLE – León Denís
CRISTIANISMO Y ESPIRITISMO – León Denís
PABLO Y ESTEBAN – Emmanuel
LAS MARCAS DE CRISTO, Vol I – Herminio Miranda
LM
EPÍSTOLAS – Pablo 

Tomado del libro Curso de mediúmnidad (primer año), de la Federación Espírita de Sao Paulo. Traducción al español Oscar Cervantes Velásquez.

lunes, 7 de mayo de 2018

EL PERIESPÍRITU Y LOS MIEMBROS FANTASMAS



El profesor Ernesto Bozzano, en su libro "Desdoblamiento - Fenómenos de Bilocación", se refiere a la idea de integridad en los amputados que experimentan la sensación perfecta de la existencia de la parte del cuerpo que les fue retirada.
En su obra, Bozzano invoca el testimonio de notables fisiólogos, entre los cuales figuranWeir MitchellBernstein y Pitres, que así se manifestaron sobre este importante asunto: 

“Las ilusiones de los amputados son un hecho normal;...”.
En efecto, para Piset, que realizó sus investigaciones con soldados de la primera guerra, entre 450 amputados solamente 14 no presentaron el fenómeno de miembro fantasma. La ilusión solamente faltaba en uno cada 30 casos. Casi siempre la ilusión sobrevenía luego de la cirugía; incluso, algunas veces ocurría más tarde, pero siempre en un tiempo bastante próximo.
El profesor William James, Psicólogo, investigó seriamente en ese campo llegando a notables y lúcidas conclusiones, que corroboran aquellas otras hasta entonces afirmadas. El profesor James, en sus trabajos, hace referencia a un trecho de una obra del fisiólogo A. Valentim, según el cual se puede admitir que "las sensaciones de integridad” también existe en los casos de deformaciones congénitas de miembros, como por ejemplo: "Cierta joven de 15 años y un hombre de 40, los cuales sólo poseían una mano normal, ya que la otra presentaba, en lugar de los dedos, ligeras prominencias carnosas, sin huesos, y tenían la sensación precisa de doblar los dedos inexistentes todas las veces que doblaban el muñón informe”.
El profesor Bozzano fue aún más adelante en sus investigaciones sobre los "miembros fantasmas", añadiendo:
“Me resta, demostrar que se llegó también a obtener una fotografía del brazo fluidico de un amputado y eso gracias al magnetizador Alphonse Bouvier. En el Journal du Magnétisme’, julio de 1917, Bouvier publicó la larga relación sobre el modo por el cual llegó a fotografiar un miembro amputado, relación ilustrada con un buen cliché donde aparece la sombra fluídica de un brazo ausente’, y, diríamos, la presencia de la ausencia”.
En los libros: "Gestalt Psychology” (N. Y., 1950) de F. Katz, y "Phantoms in Patients with Leprosy and Elderly Digital Amputers" (N. Y., 1956), de P. Simmel, son relatados casos referentes a amputaciones normales y de miembros en los leprosos. De acuerdo con las observaciones de los investigadores, los pacientes, después de la amputación de brazos y de piernas, comenzaron a constatar la presencia de la parte amputada, llegando a moverla y a sentir hormigueo en aquel lugar. Y aún más: la percepción puede durar, no sólo largo tiempo, sino también toda la vida. F. Katz, por su parte, afirma: "Si una persona, con una pierna amputada, llega a una pared, ella parece atravesarla... la ley de la impenetrabilidad de la materia juzgo que no se aplica a este caso”.
Por otro lado, la declaración de P. Simmel no es menos valiosa, cuanto a comprobado la existencia del “periespíritu”: "después de mis experiencias con leprosos, verifiqué que la pérdida gradual de las partes del cuerpo por absorción, por ser lenta y demorada, no produce fantasmas, y lo más notable es que, en una amputación de restos de dedos y pies, estos se reproducen no como las partes que había, pero, sí, perfectas, esto es, como antes de la absorción”.
Cuenta un hecho interesante: "(....) cuando se despertó de la anestesia, procuró agarrarse el pié. La sensación de existencia del miembro amputado persistía, y el paciente olvidándose, intentó pisar y cayó. Decía más tarde, que podía movilizar los dedos fantasmas (...)”.
No teniendo en este punto nada más que agregar, a pesar de ser autoridades en su especialidad, ciertos fenómenos escapan del dominio de su raciocinio, ya que se colocan, apenas, al nivel de la materia tangible, sensorial...
Más allá de las experiencias supracitadas, surgen otras más sorprendentes y que vienen a ratificar a este espírita que "las sensaciones, emociones e impulsos no se localizan en el cerebro, como quieren los fisiólogos y psicólogos, y, sí, en el Espíritu”.
En la obra "Espiritismo Dialéctico” (1960), del pensador espírita argentino Manuel S. Porteiro, encontramos hechos asombrosos para los psicólogos, mostrando, claramente, que los individuos con lesiones graves, incluso en los centros nerviosos, continúan comportándose naturalmente:
1) Caso presentado en la Academia de Ciencias de Paris por el Dr. Aguepin, el 24 de Marzo de 1945: "Después de operar un soldado que había perdido enorme parte del hemisferio cerebral izquierdo (sustancia cortical y blanca, núcleos centrales etc.), comprobó que el mismo continuó con su comportamiento normal, a despecho de las lesiones y pérdidas de circunvoluciones básicas para las funciones esenciales”.

2) Tamto Lisboa, llamado el Lusitano, publicó, en su libro "Práctica Médica”, de finales del siglo XVI, el siguiente caso: "Un niño de 10 años recibió un fuerte golpe en el cráneo, que cortó el hueso y la membrana meníngea, con pérdida de masa encefálica. Al contrario de lo esperado, la herida cicatrizó. Tres años después, moría hidrocéfalo. El cráneo fue abierto y, para espanto de los médicos, no se encontró el cerebro: en su lugar había líquido. Ese hecho fue considerado extraordinario, pues el niño vivió durante tres años en esta situación con plenitud de sus facultades psíquicas...”.
Para explicar éste y otros casos análogos, los materialistas recurren a la hipótesis del fisiólogo francés Pierre Flourens, según el cual un hemisferio cerebral podrá suplir la falta de otro. ¿Y qué dirán en cuanto a la ausencia total de la masa encefálica? Ahí es que el materialismo se ve obligado a ceder terreno a la Ciencia Espírita y, no sólo en esos fenómenos, sino también en otros, estudiados por la Psicología de manera carente o insatisfactoria, como, por ejemplo, la doble personalidad.
Con el Espiritismo, se puede llegar a una conclusión: ¡Ir más allá e interpretar lo inexorable, esto es porque la respuesta está en nosotros mismos, en el conocimiento de la esencia del ser humano y de las partes en que está compuesto!
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“Jornal Mundo Espírita” Octubre de 1998 - Carlos Bernardo Loureiro – Traducción Dra. Claudia M. Maglio-Esteban

jueves, 26 de abril de 2018

EL EMBARAZO EN LOS ESPÍRITUS




En una reunión de estudios doctrinarios, en nuestra casa espírita, unos de los simpatizantes  nos dirigió la siguiente pregunta: ¿podría ocurrir un embarazo en los espíritus? A lo que le respondimos: hasta donde sabemos no. Sin embargo nos replicó: pero existe un libro espírita, citando el título, que habla de eso. Le dijimos que no sabíamos, sin embargo, vamos a procurar estudiarlo, pues no podemos emitir una opinión sobre algo de lo que no tenemos conocimiento.

Fuimos entonces a buscar la información en el libro Infinitas Moradas, del cual transcribimos una parte. Es un párrafo específico del diálogo entre el Dr. Ignacio Ferreira con Odilon Fernandes, ambos ya en la condición de espíritus desencarnados. Iniciamos con la palabra del Dr. Ignacio:

-    ¡Tanta grandeza por encima de nuestras cabezas y nosotros insistiendo en continuar viendo lo que está bajo nuestros pies!... Por más que me esfuerce, no entiendo esos personajes que dejan el cuerpo y prosiguen en las mismas... No es para que, de este lado, tuviésemos hospitales, valles de expiación ni tampoco regiones tenebrosas. Ni esos hermanos con problemas de deformidad en el cuerpo espiritual, al punto de tener que necesitar prácticamente de un nuevo nacimiento por aquí, con el fin de readquirir la forma humana, antes de una nueva inmersión en la carne.
-   Este es un tema que transciende Ignacio, sobre el cual, infelizmente, no debemos profundizar con nuestros compañeros encarnados que, a decir verdad, aún revelan dificultad para aceptar la Reencarnación como ella es... Ellos no entenderían el “embarazo” periespiritual en las regiones inferiores, donde seres que padecen aberraciones de la forma carecen de un renacimiento como recurso terapéutico. Dejemos que la semilla de la idea florezca naturalmente. ¿Si se “muere” por aquí, por qué también no se renacería...?
-     ¿O nacería?
-     Sí, o nacería, pues, si los Espíritus Superiores confirmaron a Allan Kardec que en la Naturaleza nada da saltos, como explicarse, por ejemplo, sin elementos de transición en nuestro Plano, ¿la primera encarnación humana del principio espiritual? El cuerpo humano no está apto a recibir entidades primarias, sin que su organismo periespiritual haya antes, humanizado la forma. ¡Los primeros nacimientos acontecen aquí!... Pero, repito, tal vez esto sea mucho para la cabeza de cuantos aún no consiguieron, por sí mismos, intuir semejante realidad. El asunto ha generado polémicas, y no podemos comprometer la tarea que, a pesar de los pesares, ha producido frutos de significativa calidad.
-      Tal vez me haya excedido...
(BACCELLI, 2003, pp. 59-60). (La negrilla es nuestra).

Bueno, no hay duda alguna sobre lo que el compañero nos informó acerca de que hay un libro abordando el asunto. Pero tenemos el deber de verificar si encontraremos apoyo para eso en las obras básicas de la codificación, toda vez que, como el propio Kardec dice, la opinión de un espíritu no pasa de ser sólo una opinión y de ella no podemos sentar bases para un punto doctrinario.

Inicialmente, veremos que en El Libro de los Espíritus, a la pregunta de Kardec si los Espíritus tenían sexo, la respuesta de los Espíritus fue: “No como lo entendéis, pues los sexos dependen de la organización. Hay entre ellos amor y simpatía, pero basados en la concordancia de sentimientos”. (Preg. 200, p. 134). Según podemos entender de esa respuesta, por faltarles una organización física, los espíritus no tienen sexo. ¿Si no hay sexo, como habría la relación sexual para la consecuente fecundación del óvulo por el espermatozoide? ¿Además de eso, donde se fijaría el gameto fecundado?

Más adelante, cuando el asunto es la evolución del principio inteligente, específicamente en el momento en que él sale del reino animal para practicarse en el reino hominal, Kardec pregunta (607b) a los espíritus si el periodo de humanización comienza en la Tierra. A lo que responden que “la Tierra no es el punto de partida de la primera encarnación humana. El periodo de humanización comienza, generalmente, en mundos aún inferiores a la Tierra”. (Pág. 300).

Viniendo del reino animal, y obviamente, con un periespíritu adecuado a aquel reino, el principio inteligente no se conecta a un cuerpo humano igual al nuestro, sino a un cuerpo humano mucho más próximo al de él, adaptado a la condiciones de los planetas primitivos. Ese cuerpo humano, tan próximo al de los animales, no ofrece ninguna dificultad de adaptación a ese nuevo estado por el cual él pasa. Ciertamente que eso no ocurre de un día para el otro, sino en miles de años sin que haya solución de continuidad: “todo se encadena en la Naturaleza”. Fue lo que aconteció aquí en la Tierra, cuando aún era un planeta primitivo, con los seres de los cuales descendemos, que más parecían animales que propiamente seres humanos de la forma que somos hoy. Kardec tejiendo consideraciones sobre la hipótesis del origen del cuerpo humano, dijo que “como en la Naturaleza no hay transiciones bruscas, es probable que los primeros hombres aparecidos en la Tierra poco difiriesen del mono por la forma exterior y también no mucho por la inteligencia”. (La Génesis, p. 213).

En El Cielo y el Infierno, en el capítulo II, de la segunda parte, acerca de los relatos sobre las manifestaciones de los Espíritus Felices, encontramos la afirmativa de que “los Espíritus no se reproducen” y que “los Espíritus no pueden tener sexo”. Kardec, en nota explicativa dice: “Siempre dijeron que los Espíritus no tienen sexo, siendo este sólo necesario a la reproducción de los cuerpos. De hecho, no reproduciéndose, el sexo les sería inútil.” (p. 183). De esta manera, queda claro que los espíritus no se reproducen, por consiguiente, no hay como hablar de embarazo en los espíritus, y si así ocurriese tendríamos, ahí si, el embarazo espiritual.

Nuevamente, encontramos a Kardec hablando sobre el asunto, ahora en la Revista Espírita:

Las almas o Espíritus no tienen sexo. Las relaciones que las unen nada tienen de carnal, y, por esto mismo, son más durables, porque están fundadas sobre una simpatía real, y no subordinadas a las vicisitudes de la materia.
[…]

Los sexos no existen sino en el organismo; son necesarios a la reproducción de los seres materiales; pero los Espíritus, siendo creación de Dios, no se reproducen unos a los otros, es por eso que los sexos serían inútiles en el mundo espiritual. (Revista Espírita 1866, p. 3). (La negrilla es nuestra).

Ese último párrafo resume todo cuánto podríamos buscar en la codificación, no necesitaríamos de más nada, sin embargo, vamos a continuar con nuestra investigación.

Vamos a recurrir ahora al espíritu André Luiz, por la psicografia de Chico Xavier, para elucidar aún más este asunto. Cita una situación donde será necesario recomponer la forma espiritual humana, conforme podemos leer cuando él habla sobre el monoideísmo:

Se establece en él el monoideísmo por el cual los otros deseos se le desvanecen en lo íntimo.

Por la oclusión de otros estímulos, los órganos del cuerpo espiritual se retraen o se atrofian, por ausencia de función, y se vuelven, instintivamente, hacia la sede del gobierno mental, donde se localizan, ocultos y debilitados, en el fulcro de los pensamientos en circuito cerrado sobre sí mismo, cuáles implementos potenciales del germen vivo entre las paredes del huevo.
En tales circunstancias, el monoideísmo es solamente reversible a través de la reencarnación,...
[…]
En ese periodo, afirmamos habitualmente que el desencarnado perdió su cuerpo espiritual, transubstanciándose en un cuerpo ovoide, lo que ocurre, de hecho, a incontables desencarnados, en situación de desequilibrio,... (XAVIER, 1987, pp. 90-91). (La negrilla es nuestra).
Por lo tanto, algunos espíritus pierden la forma periespiritual humana para transformarse en ovoides. ¿Podrían ellos reencarnar en esas condiciones? ¿Tendrían la necesidad de retomar a la forma humana? En fin, ¿qué sucederá en la presente situación? Vamos a continuar recurriendo a André Luiz que, más adelante, habla de la necesidad de la reencarnación, de una forma general:

FORMA CARNAL - Sin embargo, así como el germen para desarrollarse en el huevo necesita calentarse al calor del ave que lo acoge maternalmente o del ambiente térmico apropiado, en el recinto de la incubadora, y así como la semilla, para liberar los principios germinativos del vegetal gigantesco en que se convertirá, no prescinde de la cuna tibia en el suelo, los Espíritus desencarnados, deseosos de la reintegración en el mundo físico, necesitan del vaso genésico de la mujer que con ellos se armoniza, en las líneas de la afinidad y, consecuentemente, de la herencia, vaso ese a que se aglutinan, mecánicamente, y donde, conforme a las leyes de la reencarnación operan en algunos días todas las ocurrencias de su evolución en los reinos inferiores de la Naturaleza.
Asimilando recursos orgánicos con el auxilio de la célula femenina, fecundada y fundamentalmente influida por el gen paterno, la mente elabora, por sí misma, un nuevo vehículo fisiopsicosomático atrayendo, hacia sus moldes ocultos, a las células físicas que han de reproducirse por cariocinesis, de conformidad con la orientación que le es impuesta, esto es, reflejando las condiciones en que ella, la mente desencarnada, se encuentra.
Plasmándosele, de tal modo, una nueva forma carnal, un nuevo vehículo físico al Espíritu, éste se rehace o se reconstituye mediante una formación reciente con un entretejido de células sutiles, vehículo éste que evolucionará igualmente después de su pasaje por la cuna y que persistirá después de la tumba. (XAVIER, 1987,  pp. 91-92). (La negrilla es nuestra).
Deja clara la cuestión del espíritu haber que cumplir la ley de la reencarnación, entrando nuevamente en un cuerpo femenino, vía óvulo fecundado, para seguir el curso normal del proceso reencarnatorio. Y, en especial, para los casos de los espíritus en forma de ovoide él dice:
Los Espíritus categóricamente inferiores, padeciendo monoideísmo tiranizante, la mayoría de las veces, entran en simbiosis fluídica con los organismos femeninos a los que se ligan, experimentando el debilitamiento del cuerpo espiritual, o sea el fenómeno de ovoidización, siendo inevitablemente atraídos al órgano uterino, en circunstancias adecuadas, para que la reencarnación se cumpla en moldes enteramente dependientes de la herencia, tal como acontece a la simiente que, después de desligarse del fruto seco, germina en el suelo, conforme a los principios organogénicos a que obedece, luego de haber encontrado el favor del ambiente.(XAVIER, 1987,  pp. 152-153). (La negrilla es nuestra).
Así es que, aún en este caso, hay la necesidad de la conexión del espíritu en forma de ovoide con el óvulo ya fecundado, sin otro procedimiento a no ser la reducción periespiritual. Interesante es que hay para los reencarnantes, el acto de “restringimiento del cuerpo espiritual” para conectarlo al óvulo. Curioso es que el proceso de reducción periespiritual para la reencarnación es muy semejante al de la ovoidización por fijación mental del espíritu, aún prendido a sentimientos inferiores, de los cuales, parece, no querer dar su brazo a torcer.
Para corroborar esto, podemos traer más información dictada por el espíritu Adamastor:
La ovoidización es una de las dolorosas enfermedades que puede provocar el espíritu después de la muerte. Consiste en la pérdida de la conciencia activa, cuando el yo consciente se desmorona completamente, en el transcurso de atroces e insoportables sufrimientos, volviéndose sobre sí mismo, anulándose y perdiendo todo el contacto con la realidad. La actividad consciente del alma entra en letargia, refugiándose en las capas del subconsciente. El pensamiento continuo se fragmenta, perdiendo su hilo de conducción, y la estructura periespiritual se desfigura completamente, deshaciendo su natural conformación humana, adquiriendo el formato aproximado de un huevo, cuyas dimensiones se aproximan al del cráneo infantil. El proceso es en todo semejante al de las bacterias que se enquistan ante las condiciones adversas de la vida, aguardando nuevas oportunidades para retornar a la actividad normal. La ovoidización es un proceso incurable en el plano espiritual, siendo una de las más graves enfermedades de nuestro mundo, y solamente puede ser revertida en reencarnaciones expiatorias, cuando el espíritu se reencuentra con un nuevo ambiente de manifestación y puede rehacer el metabolismo de su consciente. Varias reencarnaciones, sin embargo, se consumen en tentativas frustradas, de modo que la pérdida evolutiva es inmensa para estos infelices seres. Muchos retroceden a condiciones tan primarias de la vida humana que necesitan reencarnar entre pueblos primitivos, con el fin de resistir la grave patología, sin deshacerse en malformaciones congénitas incompatibles con la biología humana. […] (FREIRE, 2002, p. 28). (Las engrillas son mías).
Juntamos también, a nuestra investigación, el pensamiento del escritor espírita Eurípides Khül, en su estudio del capítulo XII – Alma y desencarnación, del libro Evolución en Dos Mundos. Leamos:
5) ¿Qué son los ovoides y cual el origen de su existencia en el mundo espiritual?
R - Ovoides son los espíritus que, aún en la fase primitiva de la evolución, asumen la forma de huevo, después de la desencarnación, a consecuencia de su incapacidad en adaptarse a la nueva forma de vivir, en el mundo espiritual. La idea fija, única, auto-hipnotizante, de renacer en la carne, mantiene su psiquismo ligado a la vida carnal y le magnetiza la mente, reprimiendo otros estímulos a los órganos del cuerpo espiritual, que se retraen y atrofian, por falta de función. Se vuelven, entonces, esos órganos, hacia la mente, donde se dejan dominar por los pensamientos. Sus células son atrofiadas por la idea única de retorno al vehículo físico. Es un proceso semejante al encogimiento del periespíritu por motivo de la reencarnación. Mientras perdura esta situación, el espíritu pierde la forma humana, asumiendo la forma ovoide. El formato de huevo se explica por ser este la cuna donde se da inicio al proceso de renacimiento de varios seres, inclusive del propio hombre, que tiene su cuerpo físico generado en el óvulo de la madre. De ahí por qué la mente de esos espíritus, fijados en la idea de renacer para la vida física, plasma la forma ovoide.
Así permanecen hasta que surja una nueva oportunidad reencarnatoria. Con el proceso de reencarnación iniciado, asimilan nuevos recursos orgánicos, utilizando la ayuda de las células de los padres. Su mente pasa a elaborar el nuevo vehículo fisiológico, en moldes cuya orientación le es impuesta. Plasma, de esta manera, una nueva forma carnal, un nuevo vehículo para lo cual rehace y reconstituye el periespíritu, readquiriendo la forma humana.
André Luiz compara esas criaturas a algunas bacterias que, apartadas de su medio ambiente, se hacen incólumes al frío y al calor, manteniéndose inmóviles por largos periodos, pero que entran en actividad tan luego sean colocadas en el ambiente que les sea peculiar.  
6) ¿Cómo es plasmada la nueva forma carnal en la cual el espíritu reencarnante se expresará?
R - Para que se dé el proceso reencarnatório que lo liberará de la forma ovoide, el espíritu reencarnante necesita del organismo genésico de la futura madre, con la cual tiene afinidad y de la cual heredará características físicas, para asimilar recursos orgánicos a través de la célula femenina, fecundada por el gen paterno. Su mente, entonces, elabora por sí misma nuevo vehículo fisiopsicosomático, atrayendo células físicas que se reproducen de conformidad con la orientación que le es impuesta y reflejando su estado evolutivo. Plasma así, la nueva forma carnal, que irá a repercutir en el periespíritu, a través de células sutiles, promoviendo alteraciones en el cuerpo espiritual desde el renacimiento y que irán perdurar después de la muerte.
(Fuente: http://www.cvdee.org.br/est_nltexto.asp?id=08&cap=12). (La negrilla es nuestra).
Por lo tanto, tenemos aquí, según la opinión de este autor, que es necesaria la reencarnación para que el espíritu asuma nuevamente la forma periespiritual humana.
A la duda del Dr. Ignacio: “¿Y nacen niños por aquí?...”, respondió André Luiz: “Es claro que sí,...” (BACCELLI, 2002, p. 215), no deja duda de que se habla del embarazo como algo real. Sin embargo, por este estudio, concluimos que el embarazo periespiritual de espíritus, siguiendo la idea de lo que ocurre aquí en la tierra, no es una posibilidad real, por cuanto, son otras las leyes que rigen el mundo espiritual. De hecho si ella ocurriera sólo podría ser a nivel periespiritual, ya que el cuerpo del espíritu, en la dimensión espiritual, es el periespíritu. Obviamente, esa no deja de ser también una opinión personal, pero nuestro objetivo no es llevar al lector a aceptarla, sólo provocarle una reflexión sobre el asunto, de forma de encontrar una solución para el problema planteado. Y, que quede claro, que no estamos contra nadie, sólo analizamos las opiniones, lo que ciertamente, acontecerá con nosotros en relación a lo que aquí estamos hablando.
Paulo de Silva Neto Sobrino Dic/2006.
(Publicado en la Revista Espiritismo & Ciencia nº 51, ago/2007, pp. 28-33)  
Nota: La imagen pertenece a la serie “Dibujos Médicos Irónicos”, de la autoría de Claudio Goldini y fue tomada de la página Web del autor.

TraducciónOscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

Referencias Bibliográficas
KARDEC, A. El Libro de los Espíritus, Río de Janeiro: FEB, 1995.
KARDEC, A. El Cielo y el Infierno, Río de Janeiro: FEB, 1995.
KARDEC, A. La Génesis, Río de Janeiro: FEB, 1995.
KARDEC, A. Revista Espírita 1866, Araras - SP: ID, 1993.
XAVIER, F. C. Evolución en Dos Mundos, Río de Janeiro: FEB, 1987.
BACCELLI, C. A. Infinitas Moradas, Uberaba – MG: LEEPP, 2003.
BACCELLI, C. A. En la próxima dimensión, Uberaba – MG: LEEPP, 2002
FREIRE, G. T. Ícaro redimido: la vida de Santos Dumont en el Plano Espiritual, Bello Horizonte: Ediame, 2002


viernes, 13 de abril de 2018

UN ESPÍRITU EN EL ENTIERRO DE SU CUERPO

Estado del alma en el momento de la muerte

Por: Allan Kardec


Los Espíritus siempre nos han dicho que la separación entre el alma y el cuerpo no se efectúa instantáneamente; algunas veces comienza antes de la muerte real, durante la agonía; cuando la última pulsación se hace sentir, el desprendimiento todavía no es completo; se opera más o menos lentamente según las circunstancias, y hasta su total liberación el alma siente una turbación, una confusión que no le permite darse cuenta de su situación; se encuentra en el estado de una persona que se despierta y cuyas ideas son confusas. Este estado nada tiene de penoso para el hombre cuya conciencia es pura; sin entender bien lo que ve, está calmo y espera sin miedo el completo despertar; al contrario, es lleno de angustias y de terror para aquel que teme el futuro.



Decimos que la duración de esa turbación es variable; es mucho menos larga en aquellos que, cuando encarnados, ya han elevado sus pensamientos y purificado su alma; dos o tres días le son suficientes, mientras que en otros es preciso a veces ocho días o más. Frecuentemente hemos asistido a ese momento solemne y siempre hemos visto lo mismo; por lo tanto, no es una teoría, sino el resultado de observaciones, ya que es el Espíritu quien habla y quien describe su propia situación. He aquí un ejemplo tanto más característico como interesante para el observador, puesto que no se trata más de un Espíritu invisible escribiendo a través de un médium, sino de un Espíritu que es visto y escuchado en presencia de su cuerpo, ya sea en la cámara mortuoria o en la iglesia durante el servicio fúnebre.

El Sr. X... acababa de tener un ataque de apoplejía; algunas horas después de su muerte, el Sr. Adrien –uno de sus amigos– se encontraba en la cámara mortuoria con la esposa del difunto; vio nítidamente a éste, en Espíritu, pasearse de un lado a otro, mirar alternativamente a su cuerpo y a las personas presentes, y después sentarse en un sillón; tenía exactamente la misma apariencia que cuando encarnado; estaba vestido de la misma manera: redingote y pantalón negros; tenía las manos en los bolsillos y un aire de preocupación.

Durante ese tiempo su mujer buscaba un papel en el escritorio; su marido la observó y dijo: Por más que busques no encontrarás nada. De ningún modo ella sospechaba de lo que ocurría, porque el Sr. X... solamente era visible para el Sr. Adrien.

Al día siguiente, durante el servicio fúnebre el Sr. Adrien vio nuevamente a su amigo, en Espíritu, rondando el ataúd, pero no tenía más la vestimenta de la víspera; estaba cubierto con una especie de ropaje. Entre ellos se entabló la siguiente conversación. De paso, señalemos que de manera alguna el Sr. Adrien es sonámbulo; que en ese momento, como en el día anterior, estaba perfectamente despierto, y que el Espíritu se le aparecía como si hubiera sido uno de los asistentes al entierro.

– Preg. Dime una cosa, querido Espíritu, ¿qué sientes ahora?

– Resp. Bien y sufrimiento.

– Preg. No te he entendido.

Resp. Siento que estoy viviendo mi verdadera vida, y entretanto veo a mi cuerpo aquí, en este cajón; me palpo y no me siento, y sin embargo siento que vivo, que existo; ¿soy entonces dos seres? ¡Ah! Dejadme salir de esta noche; es una pesadilla.

Preg. ¿Has de permanecer por mucho tiempo así?

Resp. ¡Oh! No, gracias a Dios, amigo mío; siento que pronto me despertaré; sería de otro modo; tengo las ideas confusas; todo es nebuloso; pienso en la gran división que acaba de hacerse... Todavía no comprendo nada.

– Preg. ¿Qué efecto te produjo la muerte?

Resp. ¿La muerte? No estoy muerto, hijo mío, estás equivocado. Yo me levantaba y de repente fui sorprendido como por una nebulosidad que descendió sobre mis ojos; después me desperté, e imagínate mi extrañeza al verme, al sentirme vivo y al ver al lado, sobre la losa, a mi otro yo acostado. Mis ideas estaban confusas; anduve para restablecerme, pero no pude; vi a mi esposa llegar, velarme, lamentarse y yo me preguntaba el porqué. Yo la consolaba, le hablaba, pero ella no me respondía ni me comprendía; era esto lo que me torturaba y lo que dejaba a mi Espíritu más perturbado. Sólo tú me has hecho bien, porque me has escuchado y comprendido lo que quiero; tú me ayudas a ordenar mis ideas y me haces un gran bien; pero ¿por qué los otros no hacen lo mismo? He aquí lo que me tortura... El cerebro está oprimido ante este dolor... Iré a verla; quizás ahora me escuche... Hasta luego, querido amigo; llámame e iré a verte... Igualmente te haré una visita, amigo... He de sorprenderte... hasta luego.

Enseguida el Sr. Adrien lo vio acercarse a su hijo que lloraba: se inclinó ante él, permaneció un momento en esta posición y partió rápidamente. Él no había sido escuchado, y sin duda pensaba haber producido un sonido; estoy persuadido –agrega el Sr. Adrien– que aquello que él decía llegaba al corazón del niño; os probaré esto. Lo he visto después: está más calmo.

Nota – Este relato está de acuerdo con todo lo que ya habíamos observado sobre el fenómeno de la separación del alma; con circunstancias totalmente especiales confirma esa verdad de que después de la muerte el Espíritu aún está allí presente. No cree tener delante de sí un cuerpo inerte, mientras que ve y escucha todo lo que sucede a su alrededor, penetra el pensamiento de los asistentes, y entre éstos y él no hay sino la diferencia entre la visibilidad y la invisibilidad; las lágrimas hipócritas de ávidos herederos no pueden infundirle respeto. ¡Cuántas decepciones deben los Espíritus sentir en ese momento!


Tomado de La Revista Espírita
Diciembre de 1858



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