viernes, 12 de mayo de 2017

Estigmas, ¿Quimera o realidad?

Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta – Colombia

El tema de los estigmas representa en el mundo sacro, uno de los misterios más fascinantes para el género humano, a tal punto que la aparición del fenómeno ocasiona en la fe del creyente, la manifestación de Jesús entre los hombres en cumplimiento de la promesa “no os dejaré huérfanos, vendré a vosotros[1]”...

Definido como, la huella impresa sobrenaturalmente en el cuerpo de algunos santos en éxtasis, como símbolo de la participación que sus almas toman en la pasión de Cristo[2], los estigmas recuerdan al mundo cristiano la incredulidad del apóstol Tomás y la posterior aparición de Jesús para mostrarle sus heridas, que a la letra dice así:

“Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron[3].
La lista de estigmatizados es larguísima y en las crónicas de la cristiandad han aparecido numerosos estigmatizados, muchos de los cuales han sido acusados de fraude, fanáticos místicos y hasta de locos; según Michael Freze en su obra The Making of Saints, en la historia de la iglesia existen 321 estigmatizados, de los cuales setenta y dos han sido canonizados.
El primer estigmatizado del que se tiene historia fue María de Oignies, quién fue una beguina y mística, nacida en el seno de una familia noble. Entre las gracias místicas que tuvo María, se encuentran los estigmas, que recibió en 1212, doce años antes que San Francisco de Asís, siendo por tanto el primer caso histórico de estigmas.
En el caso de Francisco de Asís, fue él quien solicitó al mismo Jesús le permitiera que “tus llagas florezcan en mí”, tal como aparece en la obra “Francisco de Asís”, del espíritu Miramez y psicografiado por el médium brasilero Joao Nunes Maia. Asegura el espíritu Miramez en la obra citada, que “multitudes de personas iban a Asís, buscándolo donde estuviese, para ver de cerca las llagas de Cristo, que Francisco ostentaba en las manos, en los pies y en el pecho. Él sufría de dolores por las heridas, como si también hubiesen sido provocadas por los clavos y por la lanza. Aun así, nunca reclamaba, no salía del clima de la alegría ni blasfemaba. Recibía todo aquello como un cántico de Esperanza, que transformaba el dolor en Paz”.
La historia nos habla de otro estigmatizado, el padre capuchino Francisco Forgiane, más conocido como el Padre Pio. Fue un enigma viviente para médicos y especialistas hasta su muerte en 1968. Ingresó a los quince años en un monasterio y hacia el año 1915 sufrió una experiencia que marcó su vida. Tuvo una visión de Cristo mientras se encontraba arrodillado en un banco de la iglesia donde acababa de decir misa. Difícilmente pudo explicar su vivencia: "Sentí como si me fuera a morir... La visión se desvaneció y advertí que mis manos, pies y costado estaban perforados y sangrando profusamente". Intentó ocultar sus heridas, pero fue inútil[4].
Padre Pio. Fotografía tomada de la Web: 
http://forosdelavirgen.org/75559/los-hechos-notables-de-los-estigmas-2014-02-18/ 

Finalizamos nuestra reseña con
Catalina de Ricci, monja italiana quien, durante doce años, 1542-1554, revivió en su cuerpo las llagas del Crucificado y la Pasión del Señor. Aseguran los historiadores, que en Catalina de Ricci se daba una estigmatización completa, pues entre el jueves y el viernes, presentaba las cinco llagas, la corona de espinas, los azotes y el estigma del hombro.
Para los creyentes, los estigmas son un don ofrecido por Dios; para el incrédulo, superchería, fraude y hasta intervención demoníaca; más, para la Doctrina Espírita ¿qué representa este fenómeno en la vida del hombre? En los múltiples casos de estigmatización conocidos, la persona entra en un éxtasis profundo, donde contempla la figura idealizada del Cristo en la cruz, con la posterior aparición en su cuerpo de las heridas ocasionadas a Jesús durante su crucifixión.
Se sabe, por ejemplo, que “un gran número de estigmatizados fue bendecido con otros fenómenos sobrenaturales, incluidos los poderes de profecía, sanación, levitación (efecto por el que el cuerpo se halla estable en el aire), bilocación (estar en dos lugares al mismo tiempo) e inedia (habilidad de abandonar la ingestión de alimentos). Un ejemplo de inedia lo tenemos en Ángela de Foligno (1250-1309) quien estuvo doce años sin comer. Después de muertos se descubrió que los cuerpos de algunos estigmatizados eran incorruptibles ya que no habían entrado en descomposición. Además, la sangre de las heridas estigmáticas de Passitea Crogi (1564-1615), preservada en frascos, vuelve a licuarse en ocasiones[5]”.
Desde la orilla de la ciencia médica, se piensa que las heridas pueden haber sido causadas de modo enteramente natural por la sola acción de la imaginación, aunada a emociones muy vivas y profundas. En una persona profundamente impresionada por los sufrimientos de Jesús y llena de un gran amor por El, esa preocupación actuaría físicamente reproduciendo en la persona las llagas de Cristo. Ello no disminuiría en modo alguno el mérito que esas personas tienen por aceptar la prueba, pero su causa no sería sobrenatural.
Muestra de ello es la experiencia del Dr. Adalf Lechler con una paciente austriaca de nombre Elisabeth. Cuenta el Dr. Lechler que: “Elisabeth no parecía tener inclinaciones viciosas, y poseía un carácter profundamente religioso. Era sumamente neurótica. Pasó por más de una decena de clínicas en tratamiento. Por un tiempo estuvo bajo el cuidado del Dr. Lechler, quien hizo un relato minucioso de los hechos. Para facilitarle la cura y al mismo tiempo estudiar el caso, la aceptó como empleada doméstica. El hecho más importante se da un viernes santo, cuando ella asiste a una película que representa vivamente las escenas de la Pasión de Cristo. Al regresar a la casa, se quejaba de dolores en las manos y en los pies. Como había hecho muchas veces con anterioridad, el Dr. Lechler hipnotizó a la joven, pero esta vez le sugirió que ella, como Cristo, tenía las manos y los pies perforados con clavos. Le hizo esta sugestión repetidas veces y el resultado fue altamente satisfactorio. El documenta el resultado con fotografías donde aparecen claramente las heridas en las manos y en los pies. Posteriormente, por medio de sugestiones repetidas, la transportó a un estado en que las lágrimas de sangre fluían libremente de sus ojos, apareciendo también las señales de la corona de espinos. Sobrevino también una herida en los hombros causada por la sugestión de que cargaba la Cruz[6].
El espiritismo nos ofrece argumentos para entender, desde su enfoque doctrinario, las razones de los fenómenos en estudio. De esta manera, en la respuesta a la pregunta 444 de El Libro de los Espíritus, sobre el grado de confianza que nos merece un extático, nos revela que “El extático podrá engañarse con mucha frecuencia, sobre todo cuando quiere penetrar aquello que debe seguir siendo un misterio para el hombre, porque en tal caso se abandona a sus propias ideas, o bien se convierte en juguete de Espíritus embusteros que aprovechan su entusiasmo para fascinarlo”.

Para el Dr. Gustavo Geley, reconocido médico francés e investigador de los fenómenos de materialización con la médium Eva C., “los fenómenos de estigmatización, de modificaciones tróficas cutáneas por sugestión o autosugestión, no son sino fenómenos elementales de ideoplastía, infinitamente más simples, aunque del mismo orden que los fenómenos de materialización[7]”.

En la obra “Perdón, camino de la felicidad”, del espíritu Aulus y psicografiado por Nelson Moraes, el autor espiritual asegura que, “la gran mayoría de los casos de estigmatización de la pasión de la cruz, donde el encarnado presenta en el cuerpo las cicatrices o las heridas provocadas por los clavos y espinos, usados en la crucifixión, son Espíritus que, de alguna forma, exploraron o cometieron crímenes en nombre de Cristo. Reencarnados, con el subconsciente cargado de un profundo sentimiento de culpa, pasan a autocastigarse, imponiéndose a sí mismo, el sufrimiento de aquel de quien se consideran traidores. Muchas de las personas que sufren o sofrieron, el estigma, fueron o son, consideradas, indebidamente, como paranormales o místicas, tal vez, por no existir una explicación científica para el fenómeno. Muchas veces, envueltos por la ignorancia, por el fanatismo del pueblo y por los Espíritus que se complacen con su sufrimiento, creyéndose misioneros de la redención humana”.

De esta manera, “cuando hay conciencia de culpa – se transfieren de una reencarnación para otra, dando lugar a disturbios psicológicos que aturden o traen infelicidad; o desarticulan los sutiles engranajes del cuerpo periespiritual – el modelo organizador biológico – posibilitando las anomalías congénitas – físicas y psíquicas -, las enfermedades mutiladoras; o se instalan en el ser profundo, favoreciendo con las rudas aflicciones morales, sociales, financieras, en carmas perturbadores que dilaceran con severidad al ser.

Entre tanto, a medida que el ser despierta para su realidad interior, el sufrimiento cambia de expresión y puede convertirse en un instrumento del propio amor, en vez de mantener un carácter reparador, como ocurrió con Jesucristo, Francisco de Asís y otros que, sin ningún débito a resarcir, los aceptaron a fin de enseñar coraje, resignación y valor moral[8]”.





[1] Juan 14:18, Biblia Reina Valera, 1960.
[3] Juan 20:26 – 29, Biblia Reina Valera, 1960.
[4][4] http://mysteryplanet.com.ar/site/estigmas/
[5] http://www.religionenlibertad.com/estigmas-y-estigmatizados-verdad-o-mentira-39938.htm
[6] https://portal2013br.wordpress.com/2015/05/19/os-estigmatizados-fenomeno-psiquicofraude-ou-missao-espiritual-primeira-parte/
[7] Geley Gustavo, Las modificaciones secundarias de la fisiología supranormal, Del Inconsciente al Consciente. Ediciones Cima, pág. 84, 1995
[8] Franco P. Divaldo, Juana de Ángelis. Conciencia y sufrimiento. Autodescubrimiento, Ediciones Juana de Ángelis, Argentina, 1997.

martes, 21 de febrero de 2017

Matrimonio y Familia: Visión Espírita

La madrugada de este sábado, falleció, a los 96 años, Ángela Iranzo Salas de Herrera, madre del alcalde de Soledad, Joao Herrera, de muerte natural. El deceso se produjo seis horas después que el de su esposo, Víctor Herrera De la Espriella, quien murió a los 106 años”.

El último beso de mi padre a mi madre y la parca los unió por la eternidad, rompieron el paradigma de hasta que la muerte los separe. Que amor tan bello. 75 años de matrimonio, siempre juntos hasta en la muerte. Gracias padre santo por haberme dado por hijo de un par de santos, no tendré con que pagarte nunca este regalo del cielo. Se fueron los dos el mismo día.

Fotografía tomada de la Web: http://emisoraatlantico.com.co/local/pocas-horas-diferencia-fallecen-los-padres-del-alcalde-soledad-joao-herrera/
Noticias como esta, tomada de “El Heraldo”, suele llamar la atención de quienes, desconociendo las leyes de la vida, buscan respuestas en contravía con las verdades espirituales que nos ofrece la propia vida. Ante solicitud de nuestro apreciado hermano Jorge Charris Pacheco sobre la curiosa desencarnación con escasas seis horas de diferencia, del matrimonio Herrera Iranzo, buscaremos dar luces desde el enfoque espírita, a hechos como el que nos convoca.

Siendo la familia el laboratorio de vivencias más importante que necesita el ser humano, las relaciones legítimas se convierten en saludables, cuando las personas actúan en un clima de agradable comprensión, proporcionando a los suyos, crecimiento interior. Es por ello, que las relaciones conyugales deben propender por estimular la amistad y el deseo honesto de satisfacciones recíprocas, sin predominancia de una voluntad sobre la individualidad del otro, manteniendo de esta manera su propia individualidad, sin ruptura de la personalidad del otro, en una actitud de seguridad en la convivencia de dos personas que se aman.

El matrimonio Herrera Iranzo, del cual nos ocupamos en estas líneas, demostró a lo largo de sus años de convivencia fraterna, “que un matrimonio feliz no es, necesariamente, aquel que es breve o largo, sino aquel que se transforma en mensaje de alegría y bienestar para los conyugues y para todos aquellos que los rodean”. De esta manera, “en una relación amorosa, son dos mitades las que se complementan, aunque poseyendo características diferentes que son armonizadas por el sentimiento afectivo”.

Para poder entender este tipo de relacionamientos ejemplares para la sociedad, es necesario entender que, “en el plano espiritual y por necesidades evolutivas, antes de encarnar, se establecen acuerdos, planes y compromisos que podemos asumir, entre ellos, el de establecer una pareja estable con otro ser. De esta manera establecemos el rescate de deudas pasadas, el apoyo a seres queridos o el trabajo compartido en un proyecto común pueden llegar a ser un objetivo para nuestra encarnación. A partir de ahí, entra en juego el libre albedrío. Si dos seres se comprometen a unirse en el plano material, la espiritualidad amiga pondrá todos los medios para que se encuentren, llegando incluso a influir en producir las condiciones necesarias para su enamoramiento. Pero estar abierto a comprometerse con esta persona y permanecer fiel a esta opción es algo que corresponde a la pareja en el buen uso de su libre albedrío”.

Coincidencial y misteriosamente, quizá por designios de Dios, los corazones del “Viti” y “Lilla” dejaron de latir el mismo día 17 de febrero de este 2017. Él a los 106 años y ella a los 94. Definitivamente se cumplió lo que él tanto nos repetía, que “el amor y la muerte son engendros de la suerte[1]” …

Por eso, ante la inquietud sobre la curiosa desencarnación con seis horas de diferencia de la pareja de esposas Herrera Iranzo, lo más seguro es que formaba parte del compromiso adquirido al regresar a la vida material, como testimonio de gratitud a la vida y ejemplo de fraternidad filial para nuestra sociedad.

De esta manera, la Doctrina Espírita nos enseña que “los lazos de familia no son destruidos en modo alguno por la reencarnación, a diferencia de lo que piensan ciertas personas.  Al contrario, se fortalecen y se estrechan.  El principio opuesto es el que los destruye. Muchas veces, incluso, se siguen unos a otros en la encarnación, dónde se les reúnen en una misma familia, o en un mismo ámbito, con el objetivo de que trabajen juntos para su mutuo adelanto. Si unos encarnan y otros no, no por eso dejan de estar unidos mediante el pensamiento.  Los que están libres de la materia en el mundo espiritual, velan por los que se encuentran en cautiverio, o sea, cautivos en la vida física.  Los más adelantados se esfuerzan por hacer que progresen los rezagados.  Después de cada existencia corporal, han dado un paso en el camino de la perfección[2]”. 

El tema de la muerte para el ser humano encarnado en la Tierra sigue representando un desafío para la inteligencia, lo que nos plantea la necesidad de comprender que, “la vida del hombre no es una estrecha y breve experiencia entre la cuna y el sepulcro. Por el contrario, las dos demarcaciones, entrada y salida del cuerpo, representan puertas de transito por la senda infinita de la perfección que a todos nos aguarda”.

Queremos terminar este escrito citando la entrevista concedida a otro hombre de radio, Tito Mejía, donde dos de sus hijos, Víctor y Lao, contaron que su padre siempre les recordaba con vigor la frase del escritor y maestro del periodismo polaco Ryszard Kapuscinki: “Para uno poder escribir una hoja tiene que haberse leído cien”.


Corolario

“Mientras existan dos almas que se amen, ¡habrá poesía!”


Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta – Colombia
Febrero de 2017


Nota: El presente documento se hizo tomando citas de las autoras espirituales Juana de Ángelis y Amalia Domingo Soler.



[1] http://lachachara.org/2017/02/victor-herrera-de-la-espriella-una-vida-de-ensenanzas-a-punta-de-proverbios/
[2] El Evangelio según el Espiritismo, Allan Kardec.

domingo, 15 de enero de 2017

Reflexiones acerca de las esferas o regiones espirituales en la codificación

Imagen tomada del Anuario Espírita 1993

Por: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

El tema de las colonias espirituales genera resistencia a ser aceptadas por parte de quienes se aferran psicorrígidamente a la Codificación Kardeciana, asegurando que El Espíritu de Verdad en sus respuestas a Allan Kardec en ningún momento habló de las supuestas esferas ni de las colonias espirituales ubicadas en ellas, razón por la cual rechazan de plano las obras complementarias de la codificación y otras fuera de ella, que mencionamos en el artículo referente a la historiografía de las colonias espirituales. Empero, examinando los libros de la codificación, observamos que el término esfera aparece en la mayoría de los libros, en algunos refiriéndose a los planetas (mundos) y en otros haciendo alusión a regiones espirituales.

En El Libro de los Espíritus, pregunta 87, El Espíritu de Verdad nos clarifica sobre aquellas regiones ocupadas por los Espíritus que, errantes, deambulan de acuerdo a su estado de evolución espiritual después de la desencarnación. Eh aquí la respuesta:

“Los Espíritus se encuentran por doquier. Los espacios infinitos se hallan poblados por ellos. Los hay que están sin cesar al lado de vosotros, observándonos y obrando sobre vosotros sin que lo advirtáis, pues los Espíritus son una de las potencias de la Naturaleza y los instrumentos de que Dios se sirve para el cumplimiento de sus designios providenciales. Pero no todos van a todas partes, porque hay regiones que están prohibidas a los menos adelantados”.

En la pregunta 279, el maestro lionés vuelve a preguntar: ¿Todos los Espíritus pueden acercarse recíprocamente? Y la espiritualidad responde:

“Los buenos van a todas partes, y precisa que así sea para que puedan ejercer su influencia sobre los malos. Pero las regiones habitadas por los buenos están prohibidas para los Espíritus imperfectos, a fin de que éstos no puedan llevar a ellas la perturbación de las malas pasiones”.

Aquí surge la pregunta: ¿A qué regiones se refieren los Espíritus? ¿Serán las regiones a las que se refirió Jesús en la parábola del mal rico[1]? En dicha parábola, Abraham le responde a Epulón, ante el requerimiento de agua que le hacía a Lázaro: “una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá”.

En la obra El Cielo y el Infierno, o La Justicia Divina según El Espiritismo, Capítulo III, Espíritus de mediana condición, encontramos una comunicación suministrada por el guía del médium, mensaje recibido del espíritu que se identificó como Eric Stanislas:

“Hijos míos, éste es un Espíritu que ha sido muy infeliz porque estuvo mucho tiempo extraviado. Ahora, comprendiendo sus faltas, y arrepintiéndose por fin, ha vuelto sus miradas hacia Dios, a quien había desconocido. Su posición no es la de dicha, pero aspira a ella y no sufre. Dios le ha permitido venir a escuchar, y después ir a una esfera inferior a instruir y hacer adelantar a los Espíritus que, como él, han quebrantado las leyes del Eterno. La reparación es lo que se le ha pedido. En adelante conquistará la felicidad, porque tiene voluntad para ello”.

Analizando esta comunicación, observamos que el Espíritu que se identifica como el guía del médium, asegura que el espíritu de Eric Stanislas, irá a “una esfera inferior a instruir y hacer adelantar a los Espíritus que, como él, han quebrantado las leyes del Eterno”; contextualizando y de acuerdo con las definiciones que poseemos sobre dichas esferas, la simple lógica nos lleva a inferir que se refiere a aquellas esferas ubicadas en el denominado Umbral donde, tal como aconteció con André Luiz se encuentran gran cantidad de Espíritus sirviendo y aprendiendo antes de regresar a una nueva experiencia en la carne.

En esta misma obra, Capítulo IV, Espíritus Sufrientes, encontramos una comunicación de un espíritu identificado como Clara, quien ante algunas explicaciones ofrecidas por el espíritu de San Luis acerca de las tinieblas, participa con la siguiente comunicación:

“Heme aquí, Puedo responder también a la citada pregunta sobre las tinieblas, porque he errado y sufrido largo tiempo en esos limbos, donde todo son sollozos y miserias. Sí, las tinieblas visibles de que habla la escritura existen, y los desgraciados que, habiendo terminado sus pruebas terrestres, dejan la vida, ignorantes o culpables, son sumergidos en la fría región, ignorantes de sí mismos y de sus destinos. Creen en la eternidad de su situación, balbucean todavía las palabras de la vida que les han seducido, se admiran y se espantan de su gran soledad.

Son tinieblas estos lugares vacíos y poblados, estos espacios, a donde van a parar dolientes espíritus, errantes y pálidos, sin consuelo, sin afecciones, sin ningún socorro. ¿A quién se dirigirán? Sienten por un lado la eternidad que pesa sobre ellos, y tiemblan y lloran los mezquinos intereses que miden sus horas. Por otra parte, echan de menos la noche en que, sucediendo al día, pasaban muchas veces sus cuidados en un sueño feliz. Las tinieblas son para los espíritus la ignorancia, el vacío y el horror a lo desconocido... No puedo continuar...”.

Ante esta lectura nos preguntaríamos, ¿Cuáles son estas regiones o lugares vacíos y poblados en el mundo espiritual? Y si existen, porque dudar denominados “abismos y tinieblas, esferas sub-costrales, ubicadas debajo de nuestra superficie y las cuales corresponden a regiones de intensos sufrimientos y manifestaciones del mal[2]”.

Emmanuel en el prefacio a la obra Nuestro Hogar nos dice:

“Reconocemos que este libro no es único. Otras entidades comentaron ya las condiciones de la vida, más allá de la tumba…

Sin embargo, desde hace mucho, deseamos traer a nuestro círculo espiritual a alguien que pueda transmitir a otros, el valor de la experiencia propia, con todos los detalles posibles a la legítima comprensión del orden, que preside el esfuerzo de los desencarnados laboriosos y bien intencionados, en las esferas invisibles a la vista humana, aunque íntimamente ligadas al planeta.

Con seguridad, numerosos amigos sonreirán al contacto con determinados pasajes de estas narraciones. Es que lo inusual causa sorpresa en todos los tiempos. ¿Quién no se sonreiría en la Tierra, años atrás, cuando se le hablase de aviación, de electricidad o de radiofonía?

La sorpresa, la perplejidad y la duda son propias de todos los aprendices que aún no pasaron por la lección. Es más que natural, justísimo. No comentaríamos, de ese modo, ninguna impresión ajena. Todo lector necesita analizar lo que lee”.

Continuando con la obra El Cielo y el Infierno, en el Capítulo VIII, Expiaciones Terrestres, en la comunicación titulada Instrucción de un espíritu sobre los idiotas y los imbéciles dada a la Sociedad de París, Allan Kardec hace un comentario referente a la posición de los imbéciles y su futuro espiritual, asegurando que:

“No teniendo ninguna noción del bien y del mal, ¿cuál es su suerte en la eternidad? ¿Serán dichosos al igual que los hombres inteligentes y trabajadores? ¿Más por qué se concedería este favor, puesto que no han hecho bien? ¿Irán a lo que se llama limbo, estarán en un estado mixto que no es ni la dicha ni la desgracia? Pero, ¿por qué esta inferioridad eterna? ¿Es culpa suya si Dios los ha creado imbéciles? Desafiamos a todos los que rechazan la doctrina de la reencarnación a que salgan de este círculo estrecho y sin salida. Con la reencarnación, al contrario, lo que parece injusto viene a ser una admirable justicia. Lo que es inexplicable, se explica de una manera muy racional”.

Y continúa: “Cada uno tiene la posibilidad de no volver a ella, mejorándose lo suficiente para merecer pasar a una esfera más elevada. Pero en esas esferas venturosas no se admite el egoísmo ni el orgullo. Es necesario trabajar despojándose de estas dolencias morales, si se quiere ascender un grado”.

Nuevamente apelamos a la racionalidad que nos ofrece la Doctrina Espírita para interpretar lo que Allan Kardec, con sus oportunos comentarios, nos esclarece con relación a las esferas elevadas o venturosas a las cuales todos tenemos la posibilidad de acceder en la medida en que mejoramos de nuestras dolencias morales.

En el Libro de los Espíritus, pregunta No. 300, Allan Kardec vuelve a inquirir a los Espíritus: “Dos Espíritus que simpatizan por entero, cuando ya se han reunido ¿lo están para la eternidad, o bien pueden separarse y unirse a otros Espíritus?

Responden los Espíritus: Todos los Espíritus están unidos entre sí. Me refiero a los que han llegado a la perfección. En las esferas inferiores, cuando un Espíritu se eleva no siente ya igual simpatía por aquellos que ha dejado”.

Asimismo, en la pregunta 342, Allan Kardec inquiere: En el momento de su reencarnación ¿es acompañado el Espíritu por otros Espíritus amigos suyos, que asisten a su partida del Mundo Espírita, así como acuden a recibirlo cuando en él reingresa?

Responden los Espíritus: Esto depende de la esfera en que el Espíritu habite. Si se halla en alguna de las esferas en que reina el afecto, los Espíritus que le aman lo acompañan hasta el último momento, alentándolo, y a menudo incluso lo siguen en la vida.

En otra obra de la Codificación, El Evangelio según El Espiritismo, Capítulo VI, El Consolador Prometido, Advenimiento del Espíritu de Verdad, en una comunicación ofrecida por El Espíritu de Verdad, leemos: “Nada está perdido en el reino de nuestro Padre, y vuestros sudores y vuestras miserias forman el tesoro que debe haceros ricos en las esferas superiores, en donde la luz substituye a las tinieblas y donde el más desnudo de todos vosotros será, tal vez, el más resplandeciente”.

Más adelante en el Capítulo VIII, Bienaventurados los que tienen el Corazón Puro, ítem Bienaventurados los que tienen los ojos cerrados, el Cura D´Ars nos esclarece que: “¡Oh!, sí, bienaventurado el ciego que quiere vivir con Dios; más feliz que vosotros que estáis aquí, siente la felicidad, la toca, ve las almas y puede lanzarse con ellas a las esferas espirituales, que aun los predestinados de vuestra Tierra no ven”.

Una vez más nos preguntamos: ¿A qué esferas espirituales se refiere el Cura D´Ars?

En El Libro de los Médiums, Capítulo XXV, De las Evocaciones, 282, preguntas sobre las Evocaciones, igualmente encontramos una referencia directa a las esferas espirituales, ante la pregunta que Allan Kardec plantea:

¿Cuáles son las causas que pueden impedir a un Espíritu el venir a nuestro llamamiento?

Los Espíritus responden entre otras cosas: “Hay Espíritus que no pueden comunicarse nunca; estos son aquellos que por su naturaleza pertenecen aun a los mundos inferiores a la Tierra. Los que están en las esferas de castigo tampoco lo pueden a menos de un permiso superior que solo se concede con un fin útil y general. Para que un Espíritu pueda comunicarse, es menester que haya alcanzado el grado de adelanto del mundo en que es llamado; de otro modo es extraño a las ideas de este mundo y no tiene ningún punto de comparación. No sucede lo mismo con los que son enviados en misión o en expiación en los mundos inferiores; éstos tienen las ideas necesarias para contestar”. Considero que la respuesta diferencia muy claramente entre esferas y mundos (planetas).

En El Génesis, Milagros y Profecías según El Espiritismo, todas las referencias que existen en relación a las esferas, involucran a los planetas o mundos de la inmensidad del Universo.

En Obras Póstumas, en el capítulo Influencia perniciosa de las ideas materialistas, Allan Kardec recibió la siguiente comunicación del espíritu de San Luis, denominado La música celeste:  Cuando leías a tu hija el pasaje de El Libro de los Espíritus que trata de la música celeste, ella dudaba; no comprendía que pudiese existir la música en el mundo espiritual, y he aquí por qué esta noche le he dicho que era cierto; no habiéndola podido persuadir, Dios permitió, para convencerla, que le fuese enviado un sueño sonambúlico. Entonces, emancipándose su Espíritu del cuerpo dormido, se lanzó al espacio, y admitido que fue en las regiones etéreas, su éxtasis fue producido por la impresión que le causó la armonía celeste; así ha exclamado: “¡qué música!, ¡que música!”, pero sintiéndose por momentos arrastrada hacia las regiones elevadas del mundo espiritual, por lo cual ha pedido que se la despertara, indicándote como, esto es, con agua.

“Todo se hace por la voluntad de Dios. El Espíritu de tu hija no dudará más; aun cuando al despertar no haya conservado claramente en la memoria cuanto le ha sucedido, su Espíritu sabe a qué atenerse”.

Una vez más observamos en esta lectura como se hace referencia a las regiones elevadas del mundo espiritual, adonde fue llevada en el desprendimiento propio del sueño (desdoblamiento inconsciente) la joven hija del médium, viviendo una hermosa experiencia con la música propia del mundo espiritual.

Por último queremos referirnos a la nota que aparece en La Revista Espírita 1858 y denominada Platón: doctrina de la elección de las pruebas, donde Platón haciendo alegoría del Huso de la Necesidad, supone un diálogo entre Sócrates y Glaucón en un cuadro imaginario que conduce al desarrollo de la idea principal: la inmortalidad del alma, la sucesión de las existencias, la elección de esas existencias por efecto del libre albedrío, en fin, las consecuencias felices o desdichadas de esa elección, a menudo imprudente; y termina Allan Kardec planteando que “todas estas proposiciones se encuentran en El Libro de los Espíritus, y vienen a confirmar los numerosos hechos citados en esta Revista”.

Para tener una idea del dialogo entre Sócrates y Glaucón, planteado por Platón, transcribimos un pequeño trecho del mismo por su extensión y remitimos a nuestros lectores a la Revista Espírita 1858:

En primer lugar vio que las almas juzgadas desaparecían, unas dirigiéndose al cielo, las otras descendiendo a la Tierra a través de las dos aberturas que se correspondían: mientras que por la segunda abertura de la Tierra vio salir almas cubiertas de polvo y de inmundicia, al mismo tiempo que por la segunda abertura del cielo descendían otras almas que eran puras y sin mancha. Todos parecían venir de un largo viaje y se detenían con gusto en la pradera como en un punto de reunión. Las que se conocían se saludaban entre sí y se pedían noticias de lo que sucedía en los lugares donde ellas venían: el cielo y la Tierra. Aquí, entre gemidos y lágrimas, recordaban todo lo que habían sufrido y visto sufrir durante su estancia en la Tierra; allí, se contaban las alegrías del cielo y la felicidad de contemplar las maravillas divinas[3].

Más adelante continúa: “Esa alma añadía que, entre tantos objetos terribles, nada les causaba más miedo que el bramido del abismo, y que había sido para ellas una extrema alegría salir de allí en silencio. Tales eran, aproximadamente, los juicios de las almas, sus castigos y sus recompensas”.



[1] Lucas 16: 19 a 31.
[2] Las esferas espirituales, Salvador Gentile, Anuario Espírita 1993. Editora Mensaje Fraternal, 1993.
[3] El Mito de Er, es una leyenda escatológica que finaliza La República de Platón. En ella Er habla de su viaje al más allá, da cuenta de la reencarnación y de las esferas celestes del plano astral.

lunes, 2 de enero de 2017

La conducta del profesor



Marcus de Mario*

En el día a día de la escuela, ante los desafíos de la vida que invaden los salones de clases, especialmente en relación a temas como sexualidad, luto, muerte, separación, drogas y violencia doméstica es posible detectar cinco posturas comunes del profesor de primaria y secundaria (y también de enseñanza superior):

Intentar ignorar los problemas

Ante preguntas sobre drogas, sexualidad, violencia u otras, la tendencia del profesor es ignorar el asunto en el salón de clases, o aplicar un buen sermón para callar cualquier tentativa de abordaje del mismo, como si eso resolviese los dramas e indagaciones de los alumnos.

Decir que no está preparado para lidiar con eso

Aunque reconozca la importancia de las preguntas presentadas por los alumnos, declara no tener conocimiento ni preparación pedagógica específica para tratar el tema, y muchas veces remite la situación hacia la coordinación o al director de la escuela.

Fingir que está ante ellos sólo para dictar los contenidos del área

Esta es una postura común de gran parte de los profesores, entrando y saliendo del salón de clases con un planeamiento cerrado, como si dar clases fuese sinónimo de escribir y borrar, dictar lecciones y corregir ejercicios, muchas veces haciendo que los alumnos "gasten" el tiempo sólo copiando la clase.

Alegar que no le pagan para encarar esas situaciones

Es muy común, pero irresponsable esa actitud. Ningún profesional puede eximirse de dar todo de sí en el trabajo que ejerce, y el profesor no es la excepción, porque la formación intelectual y moral del futuro ciudadano está en sus manos. Todo el mundo sabe que el salario del profesor es bajo, y no por eso dejan de estudiar la profesión, el argumento, por eso mismo, no es válido.

Repetir, año tras año, las mismas pruebas, test, trabajos, textos, ejercicios

Por comodidad y facilidad el tiempo pasa y el trabajo se repite, de tal forma que alumnos de cursos más adelantados le explican a aquellos de los cursos iniciales todo lo que el profesor va a hacer en el salón de clases. Esa actitud del profesor es una puerta abierta para a la desactualización pedagógica y su desligamiento de la realidad.

¿Pero, qué hacer para cambiar esas actitudes comunes del profesorado? Proponemos trabajar en grupos de estudio y cursos de capacitación los Principios de Conducta del Educador, que son los siguientes:


  • Afecto: Desarrollar el sentimiento de simpatía y afecto de los estudiantes.

  • Ayuda: Satisfacer las necesidades de cada día de los estudiantes.

  • Amor: Imprimir en los corazones de los estudiantes ese sentimiento a través del incesante contacto.

  • Bondad: Utilizar la calma y la paciencia en la solución de los problemas.

  • Estímulo: Desarrollar en los estudiantes las habilidades y raciocinios que los capaciten para hacer uso eficiente y constante de ellos en todas las relaciones y circunstancias.

  • Naturaleza: Estudiar los asuntos del bien y del mal, haciendo que los estudiantes se posicionen y se preparen con hechos reales, como base para sus concepciones de estética y arte, justicia y vida moral.

  • Convicción: Creer en lo que hace, creer en el proceso de la educación moral y comunicar eso al estudiante a través del entusiasmo y de la perseverancia.


Estos siete principios hacen parte del Proyecto de Educación Moral y Formación del Carácter del Instituto Brasilero de Educación Moral (IBEM), basados en la filosofía espírita y exigen un cambio de postura del profesor, pasando de transmisor de conocimientos hacia constructor de consciencias.

Ignorar los temas de la vida o dejar pasar los mismos, implica crear vacios en el proceso educativo, que fatalmente harán falta para el pleno desarrollo intelectual y moral del estudiante.

Es urgente el trabajo de estimular el pensamiento, o sea, hacer que el estudiante piense sobre sí mismo, la vida y la construcción de la sociedad, para que pueda identificarse plenamente consigo mismo, con el prójimo y con la naturaleza.

Por lo tanto, proponemos un trabajo pedagógico amplio, total y hecho con amor y no mero profesionalismo, ni con discursos extraídos de estudios y lecturas de libros, sino con la práctica transformadora de crear una escuela participativa y una enseñanza desafiante, que identificamos como Escuela del Sentimiento.

Como hacerlo

Transcribimos abajo el texto que se encuentra en el libro Escuela del Sentimiento, de nuestra autoría:

"Toda actividad bien orientada desarrolla la inteligencia y hace despertar el sentido moral, y nada mejor que la propia vida como contenido del quehacer escolar y de construir al hombre.

La escuela necesita traer a su ambiente los medios que valorizan la educación en el hogar, y también los medios que influencian la educación del hombre en la sociedad, única manera de asegurar al educando una formación humanitaria y no una formación artificial.

El educador debe ser, en la escuela, un segundo padre o una segunda madre, aprendiendo a dar amor, calor humano y afecto al estudiante, haciendo que este se sienta amado, protegido y con confianza en sí mismo, pues siente que está siendo tratado como ser humano y debidamente valorizado. La escuela debe reflejar el hogar, única manera de promover la educación moral. Feliz el educador que, como crítica, oye que la escuela en que trabaja parece más una familia.

¿Cómo el estudiante acepta lo que es bueno?

Seguramente no porque el educador lo quiera.

El estudiante, cuando quiere, lo quiere por sí mismo.

El estudiante no debe obedecer la voluntad del maestro, debe sentir la relación de él con las cosas que necesita para su bienestar, es entonces cuando reconoce el valor del bien.

"Todo aquello que él (el niño) hace con placer, cualquier que acción aumenta la confianza en sí mismo, cualquier cosa despierta en el los poderes latentes y lo alienta en la realización de sus aspiraciones, llevándola a sentir y a decir: yo puedo. He ahí lo que realmente quiere, aunque no tenga plena consciencia de ello" (Pestalozzi).

Para la realización plena de este trabajo, la escuela precisa tener como parámetro un proyecto pedagógico bien desarrollado, como el que aquí presentamos, donde estén abolidos los sermones, las presiones, los reglamentos impuestos por la dirección, los ejercicios estén listos y ya establecidos:

1.  La conquista y mejoramiento de los sentimientos de los estudiantes;
2.  El despertar en los estudiantes de las nobles y puras cualidades morales; y
3.  El desarrollo de esas cualidades en las acciones externas, a través de la actividad y de la obediencia consciente".

La amplia visión del Espiritismo

El proyecto educativo que estamos abordando posee como principios el contenido de la Doctrina Espírita, siendo uno de ellos el enunciado de la pregunta 966 de El Libro de los Espíritus, que tiene la siguiente respuesta: ¿Comprende el niño como el adulto? Además, depende también de lo que se le ha enseñado. En esto es donde se hace necesaria la reforma". Complementando el asunto, leemos en la pregunta 974-a: "Si enseñáis cosas que más tarde rechaza la razón, producís una impresión que no será duradera ni saludable.". No estamos leyendo un libro cualquiera de pedagogía, estamos leyendo la obra básica del Espiritismo. Modificar el contenido de lo que se enseña dando prioridad a la educación moral, tesis defendida por Allan Kardec y por los Espíritus Superiores (lea las preguntas 685-a, 780-a, 813, 889, 917 e 928-a) nos remite a formular nuevas conductas para el profesor, pues si este no modifica sus actitudes no modificará la enseñanza.

Así también en la Evangelización Infanto-Juvenil Espírita, pues el Espíritu está lleno de carencias afectivas, y es el amor lo que él está necesitando.

Bibliografía:


  • DE MARIO, Marcus Alberto. 1. ed. Escuela del Sentimiento. Rio de Janeiro: Sapiens, 2000, 45p.
  • DE MARIO, Marcus Alberto. 1. ed. Visión Espírita de la Educación. Matão: O Clarim, 1999, 106p.
  • KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. São Paulo: Feesp, 1972, 410p.

*Marcus De Mario es educador y escritor. Director del Instituto Brasileiro de Educación Moral y colaborador del Centro Espírita Humildad y Amor.

Traducción: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

Estigmas, ¿Quimera o realidad?

Oscar Cervantes Velásquez Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís Santa Marta – Colombia El tema de los estigmas representa ...