viernes, 21 de septiembre de 2018

Recuerdo espontáneo de una vida pasada

LUKE RUEHLMAN, EL NIÑO QUE RECUERDA UNA VIDA PASADA

Luke Ruehlman
 Un nuevo caso de recuerdos de vidas pasadas en forma espontánea, se dio en Cincinnati, Ohio, EEUU.; Luke Ruehlman, de cinco años de edad, reconoce haber vivido en Chicago bajo otra identidad. Erika Ruehlman, madre del niño, asegura que su hijo Luke desde los dos (2) años de edad asegura ser la reencarnación de Pamela Robinson, una afroamericana muerta en un incendio en 1993.

Para sorpresa de sus padres, el niño insistía en recordar que se llamaba Pam en una vida anterior y que había muerto en un incendio; además, asegura recordar el momento en que ellos decidieron colocarle el nombre de Luke.

Según su madre, Luke solía decirle: “Cuando era mujer, tenía el pelo negro y usaba pendientes, pero fallecí y subí al cielo. Conocí a Dios, el me regresó y desperté como bebé y tú me llamaste Luke”. Ante semejantes afirmaciones y por la convicción con que las decía, la madre decidió investigar acerca de la veracidad de la información. Para sorpresa suya, se encontró una vieja noticia sobre un incendio en el Hotel Paxton en 1993, donde entre otras se reseñaba la muerte de una mujer afroamericana de nombre Pamela Robinson, la cual había saltado desde una ventana del edificio.

Fotografia de Luke Ruehlman y la fallecida Pamela Robinsosn.

Para su madre era imposible que Luke supiera sobre la vida de esta mujer, por lo que decidió investigar más profundamente y averiguar sobre la vida de los familiares de la mujer, consiguiendo contactarlos y entre muchas otras cosas le aseguraron que Pam era fanática de la música de Steve Wonder, cantante afroamericano, música que casualmente o no, le encantaba a Luke.

Con el tiempo los recuerdos fueron desapareciendo, “Fue como si él la dejara salir. Terminó y ya no tenía nada más que decir de ella”, asegura su madre. Ambos aparecieron en un documental llamado “Ghost Inside My Child (Fantasmas dentro de mi hijo)”.

Esto permitió poner al niño a prueba, afirma su madre, “Encontré una foto de Pam y la pusimos en un pedazo de papel con varias fotos falsas. Nunca creí que fuera a escoger la foto correcta”, dijo la mujer. Al observar las fotos Luke dijo: “No reconozco a nadie pero recuerdo cuando fue tomada esta”, apuntando a la foto de Pam. La familia asegura que con la divulgación de esta experiencia no buscan fama ni fortuna, “No recibimos ningún tipo de dinero por el documental”.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Zooantropía ataca aquellos dedicados al bien


Definidos de forma dogmática, por los diccionarios, como una especie de perturbación de carácter mental, en la que la persona se imagina convertida en un animal, los fenómenos de zoantropía se revelan más amplios y diversificados, especialmente cuando son estudiados a la luz de la Doctrina Espírita. La literatura mundial registra innumerables obras escritas respecto al tema, de la que han resultado películas y obras de teatro, en un verdadero filón explotado por la industria del entretenimiento. Aunque la mayor parte de las historias se han originado de leyendas y de la imaginería popular, hay siempre un fondo de verdad a ser buscada.


LA ENTIDAD QUE MANIPULA A LA VÍCTIMA LE TRANSMITE SU CONFIGURACIÓN ESPIRITUAL
MEDIÚMNIDAD
El desconocimiento de las leyes emanadas del Creador es lo que lleva a la incredulidad o a la superstición. Es por eso que el hombre coloca “adornos” a la verdad para falsearla.


Por: María Magdalena Neufal 

Zoantropía es el fenómeno en que los Espíritus desencarnados dedicados al mal, se tornan visibles a los hombres bajo formas animalescas, demostrando su degradación, tanto moral como espiritual. Estas formas son muy diversas, sin olvidar la forma “diabólica” en que muchos se presentan, esto es, cara de hombre, cuernos, rabos y pies de cabra, o sea, un ser mixto de hombre y animal.



Muchos libros de ficción han sido escritos en forma ligera y se han realizado películas y novelas explotando ese filón. Basadas en leyendas y en la imaginería popular, hay siempre una verdad a ser buscada. No hay que creer en todo, ni negarlo todo. No existe lo sobrenatural, porque todo lo que ocurre en la naturaleza es natural, obedeciendo a las leyes emanadas del Creador. El desconocimiento de esas leyes es lo que lleva a la incredulidad o a la superstición. Es por eso que el hombre “decora” la verdad, para falsearla.

Muchos campesinos me han contado casos de hombres lobos (licantropía) y me han jurado que los han visto. Voy a dejar de lado, esta vez, esos casos y narraré algunos encontrados, principalmente, en las historias de santos y de la literatura Espírita.

Las fuerzas malévolas siempre atacan a aquellos que sirven al bien. Siendo así, no es raro encontrar en la vida de los llamados santos, fenómenos de zoantropía.

EN LA LITERATURA CATÓLICA – El historiador José Hussleim, en la obraHeroínas de Cristo, Editorial Poblet, relata que en la vida de Santa Gemma Galván (1878 – 1903), ocurrieron dolorosos fenómenos de infestación espiritual producidas por entidades maléficas del mundo invisible, que tomaban las más terribles formas. En una de ellas aparecía, a veces, “como un perro feroz que se arrojaba sobre ella o como un monstruo gigantesco que la atormentaba la noche entera, gritando: ¡Tú me perteneces! ¡Tú me perteneces!”.

San Pedro Alcántara (1499 – 1552) sufrió grandemente las embestidas de las Fuerzas del Mal, a las cuales venció con su humildad y dedicación al bien. Fray Estefanio José Piat, en la obra San Pedro Alcántara, describe uno de esos ataques, acompañado de fenómenos físicos: “El diablo entra ahora en escena. Obsesiona bajo formas asquerosas, persigue con escarnios, gritos y ruidos nocturnos. Llega actuando con vías de hecho: derriba, sofoca hasta casi estrangular; lanza una lluvia de piedras que, a la mañana siguiente, aún se encuentran regadas por el suelo de la celda”.

Don Bosco (1815 – 1888), también recibió crueles ataques de tenebrosas y vengativas entidades, interesadas en perjudicar su obra misionera. El padre A. Auffray, en la célebre obra San Juan Bosco, Librería Católica Emmanuel Vitte, describe esas persecuciones contadas por el notable santo a los padres Cagliero, Bonetti y Rufino, que cierta mañana lo encontraron pálido y extenuado. Además de los gritos oímos vientos repentinos, el tirar de las sábanas, ruidos en el techo de la casa y otros fenómenos físicos. Don Bosco enfrentó también los fenómenos de zoantropía (inclusive la licantropía), recurriendo a su mediumnidad poderosa y gran espiritualidad. Los perseguidores desencarnados aparecían “bajo expresiones de animales feroces – osos, tigres, lobos, serpientes – o bajo el aspecto de monstruos indescriptibles, que lo atacaban furiosamente.

San Geraldo Majela (1726 – 1755), cuya vida estuvo llena de los más extraordinarios fenómenos, tampoco escapó a la zoantropía. Su historiador, el padre Montes, narra en la obra San Geraldo, varios casos. El primero ocurrió antes del santo entrar en el Noviciado de los Redentoristas. Dotado de grandes virtudes y fervor religioso, gustaba de hacer vigilia en la Iglesia de Muro, su ciudad natal. “Una noche, al abrir la puerta de la iglesia, vio Geraldo, en la oscuridad, los enormes ojos desorbitados de un perro que avanzó como si quisiese saltar sobre su pescuezo. El primer impulso del joven fue gritar o huir. Comprendió, sin embargo, que aquel perro descomunal que se encontraba dentro del templo, no era un animal como los demás. Entró, tomó agua bendita e hizo la señal de la cruz. El macabro asaltante retrocedió y, dando un horroroso aullido, desapareció como por encantó”.

Como Hermano Coadjutor, en Iliceto y otros conventos, numerosos grupos de “demonios” se le aparecían en forma corpórea. “Algunas veces, tal como los representa la imaginación popular, con enormes cachos, fisonomía repugnante, piel bermeja o negra y rabo descomunal. Ejecutaban ataques simulados y daban gritos y aullidos capaces de helar la sangre a un cristiano. Otras veces, disfrazados de enormes perros negros y lobos horribles, atacaban a Geraldo intentando devorarlo. Viendo que las amenazas no impresionaban al heroico joven, los Espíritus infernales no se contentaban con chillidos y amenazas.

Cierto día se lanzaron sobre Geraldo, lo agarraron con sus manos asquerosas, lo tiraron al suelo y lo maltrataron de tal forma que, al día siguiente, no se pudo levantar del lecho. Otra noche, se precipitaron sobre él dos lobos gigantes, con aullidos salvajes y, agarrándolo por la bata, lo arrastraron por los corredores, se lo llevaron por el huerto hasta el fondo, siendo arrastrado por piedras y fango y cuanta inmundicia había, dejándolo medio muerto, intentaban también, tirarlo al fuego y ahogarlo”.

EN LA LITERATURA ESPÍRITA – Federica Hauffe (1801 – 1829), llamada la vidente de Prevost, sensitiva alemana de facultades excepcionales, acostumbraba expulsar demonios por medio de fórmulas escritas. A pedido del Dr. Justinus Kerner, envió a Fritzlen, una señora que fue perseguida durante veinticuatro años, por una voz interior. “Todo comenzó cuando al acostarse, aún despierta, oyó un crujido en la cama; enseguida vio un rayo de luz azulada y la aparición de un ser semejante a una raposa, que se le aproximó a la cama y desapareció. Otra noche percibió la mano de una criatura en la suya. Esforzándose por retirarla, sintió su presión, como un gran peso. Desde entonces, se vio perturbada todas las noches, al principio por luces suaves, después por la aparición de formas vivas, lechuzas, gatos o caballos, todos horribles y asustadores”. Con la ayuda prestada por la vidente, cesaron las perturbaciones en la vida de Fritzlen.

Encontramos dentro de la literatura Espírita, las explicaciones de cómo se procesan esas degradaciones de las formas. Según Gúbio, instructor de André Luiz, tenemos que tomar “por base, encima de todo, los elementos plásticos del periespíritu”.

La zoantropía no se manifiesta solamente en los desencarnados. Los encarnados también presentan problemas de ese tipo. Veamos tres casos: Uno extraído de la Biblia, otro de una obra de André Luiz y el tercero narrado por Cel. Edynardo Weyne. El caso bíblico lo encontramos en Daniel (4:25 a 34). El Rey Nabucodonosor, de Babilonia, que vivió como animal durante siete años, al fin de los cuales recobró el juicio, el reino y la figura humana, glorificando a Dios y su justicia. Destaquemos el fragmento en que se opera la transformación: “Oye esto, Rey Nabucodonosor. Tu reino ya no te pertenece, serás separado de la gente y vivirás con los animales; comerás hierba como los bueyes durante siete años, hasta que reconozcas que el Dios altísimo tiene poder sobre todas las naciones de la tierra, y que es el quien pone como gobernante a quien quiere. En ese mismo instante se cumplió la sentencia anunciada y Nabucodonosor fue separado de la gente: comió hierba como los bueyes, y el rocío empapó su cuerpo, hasta que el pelo y las uñas le crecieron como si fueran plumas y garras de águila”.

En el capítulo 23 de la obra “En los Dominios de la Mediumnidad”, tenemos un ejemplo de fascinación muy interesante. Una señora, dominada por un terrible hipnotizador, acompañado por varios compañeros vengativos, adquiría aspecto animalesco, “casi aullando y arrastrándose por el suelo”. Si no fuese por la asistencia espiritual sería víctima integral de licantropía deformante. El instructor Gubio, explica: “muchos Espíritus pervertidos en el crimen, abusan de los poderes de la inteligencia haciendo sufrir dolorosa crueldad sobre aquellos que aún se sintonizan con ellos por los débitos del pasado. A semejantes vampiros debemos muchos cuadros dolorosos de patología mental en los manicomios, en que numerosos pacientes, bajo intensa acción hipnótica, imitan costumbres, posiciones y actitudes de diversos animales”.

UNA DESOBSESIÓN – En la obra “La Próxima Parada” Cel. Edynardo Weyne, narra un caso interesantísimo: “El 5 de agosto de este año (1983), Valdeci Ribeiro de Souza, hijo de Joao de Souza Filho y Francisca Ribeiro de Souza, de 14 años, residente en un paraje de Coqueirinho”, en Mangabeira, Aquiraz, y alumno del Grupo Escolar Local, tuvo una crisis convulsiva.

Fue llevado de prisa al puesto de salud José Frota de Mecejana. Le aplicaron una inyección de “diazepan” y le recomendaron que lo llevaran al Hospital de Salud Mental, para hacerle un electroencefalograma, pues sospechaban que fuera epilepsia. Como las crisis continuaban, no hablaba, no dormía y lloraba sin parar, lo llevaron al Hospital de Salud Mental. Allí estuvo tres días.

Al volver a casa, el cuerpo tenía marcas de golpes, el rostro hinchado y con un ojo “negro”. Contó que fue maltratado mucho.

En nuestra reunión de los miércoles la familia lo trajo al Centro Espírita “Amor al Prójimo”. No parecía una criatura humana. La entidad que lo manipulaba le transmitía su configuración espiritual (fenómeno de zoantropía). Tenía la forma de un macaco. Esa degradación del periespíritu del posesor, fue luego identificada por una vidente, vieron como las manos dobladas, como si fuesen patas, intentaban agredir. Con furia animalesca, procuraba morder a quien se le aproximaba. No hablaba, chillaba. Su expresión fisonómica era simiesca. Se rascaba la barriga exactamente como lo hacen los macacos. Su fuerza era superior a la de varios hombres juntos.

Después de tres sesiones de transfusión energética, con complementación ectoplásmica, recuperó el aspecto humano y el comando de su mente.

El lunes siguiente, día de sesión pública, más de cien asistentes, de todas las clases sociales vieron el final de esa trágica metamorfosis. ¡Volver a la conciencia de su propia identidad!

Reprimir, bloquear, dopar, someter a choques eléctricos o bioquímicos a la incipiente mediúmnidad de un paciente-sensitivo es inocuo, ¡casi una perversidad¡ Jamás dejará de ser un “guiñapo ambulante”. Nunca se llegaría a una solución autentica como en el caso de este joven macaco.

En este tratamiento no empleamos ningún producto farmacéutico convencional. Sólo el humilde arsenal terapéutico de la Medicina de los Espíritus: la oración, el pase, la cooperación de los benefactores del espacio, el agua fluidificada, el amor y la fe. Principalmente la fe. Fe consciente, inamovible, granítica. Aquella fe que mueve montañas, como nos enseñó el amoroso hijo de María.

Cuando la medicina terrestre estuviere de manos con el conocimiento espiritual, será más fácil el tratamiento y la cura de los problemas expuestos. ¡Aguardemos!

Tomado del Jornal Espírita, mayo de 1998.
Traducción: Oscar Cervantes Velásquez



viernes, 24 de agosto de 2018

Cirugías Espirituales en las Casas Espíritas


Por: Raúl Texeira


Cuando hablamos de cirugías espirituales, tenemos que destacar aquello que los Espíritus hacen y de las que, muchas veces, no tenemos conciencia. Ellos trabajan en el campo periespiritual, utilizando los recursos fluídicos del mundo espiritual y del poder mediúmnico que tiene la casa, en función de su grupo de médiums, y del que a veces no nos enteramos. Cuando llegamos a saberlo, acostumbramos hacer en torno a eso un verdadero carnaval. Entonces, surgen polémicas, discrepancias, desentendimientos, juegos de intereses y ceremoniales plenamente innecesarios para dicha tarea.

Cuando se trata de cirugías con utilización de instrumentos de perforación o corte, la casa espírita deberá tener todo el cuidado posible porque esa no es la propuesta de la Doctrina Espírita. Con el debido respeto a los médiums curadores que utilizan cuchillos, navajas, bisturís, sierras, agujas, etc., es bueno que sepamos que esa no es la finalidad de un centro espírita, evitando, siempre que sea posible, semejantes prácticas en nuestras instituciones. Perforaciones, cortes, extirpaciones de órganos y todo lo demás de ese ámbito, son de la esfera de la medicina humana, y le debemos respeto a los facultativos, respeto a la ciencia.

Tenemos a nuestra disposición la fluidoterapia, que es una forma de tratamiento que los Espíritus nos enseñaron, conforme a las referencias de Allan Kardec en el cap. XIV, ítems 32 y 33, de La Génesis, lo que debe ser observado y realizado con profundo fervor, identificando los principios de la fluidoterapia con las perfectas leyes de la naturaleza.

Sin embargo, hay médiums con posibilidad de realizar esas actividades de cura espiritual, sin que pertenezcan a ningún centro espírita, pero cuando pertenecen, es común que haya mucha indisciplina en torno a ese tipo de actividad, por cuanto son raros los dirigentes que no se extasían ante esa expresión mediúmnica, pasando a consagrar a los médiums una peligrosa veneración y por eso no se sienten con el coraje para llamarles la atención hacia la indispensable vigilancia y la urgente renovación, mientras actúan en las labores de bien al próximo.

Es mucha la gente que busca esa faceta mediúmnica, mucha que la desea y diversos son los médiums que se dedican a esas lides, pero que se sienten imposibilitados de vivenciar la disciplina que el Espiritismo propone, pasando, en nombre del ejercicio de la caridad, a dedicar un tiempo muy grande a esas prácticas, dejando de lado tiempo precioso para los estudios indispensables para reflexionar en torno de su propia actividad, y saber cómo actúan los Espíritus por su intermedio y que objetivos tienen ellos al prestar ese servicio; y por desconocer el sentido de la mediúmnidad para la vida de los médiums, menosprecian los esfuerzos de la autorrenovación, a pesar de que se apoyan, casi siempre, en una visión distorsionada de lo que es la práctica de la caridad. Ese es un aspecto peligroso de las prácticas quirúrgicas en los centros espíritas. Es cierto que los Espíritus dedicados al bien del prójimo realizan verdaderos prodigios sin que lo sepamos. Otros se dan a conocer, mas confieren recursos en la mejoría íntima de aquellos a los cuales ofrecen curas físicas, en nombre del Señor.

En Rio de Janeiro hay instituciones muy conocidas que, como el Templo Espírita Tupyara, realizan respetables trabajos de tratamiento físico, que se tornaron dignos de confianza por los resultados obtenidos, en razón de los médiums que trabajan en esa labor instados a la disciplina y la buena conducta, para ser merecedores de la ayuda de los Buenos Espíritus. Realizan tratamientos quirúrgicos a distancia sin que ningún médium necesite agujerear o cortar a los pacientes. Es común que las personas sientan los resultados de las curas realizadas, demostrando exactamente aquello que El Libro de los Médiums nos enseña, o sea, cuando hay mérito del enfermo y un médium en buenas condiciones para la realización del fenómeno de cura, ella se da.

Los indispensables cuidados que el centro espírita deberá tener son: primero, verificar si hay médiums con todas esas habilidades - que son raros - y, después, qué tipo de trabajo debe ser cancelado por la institución, en nombre del Espiritismo. El tratamiento de la salud ajena es algo de mucha responsabilidad.



Tomada de la página web: http://jornaloespirita.blogspot.com


Traducción al español: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta – Colombia
Agosto de 2013


jueves, 9 de agosto de 2018

Vudú, misterio o fantasía

MARIE LAVEAU, CONSIDERADA LA REINA DEL VUDÚ EN NUEVA ORLEANS


Nacida el 10 de septiembre de 1794, sus orígenes se relacionan al reconocido barrio francés de la ciudad de New Orleans. Su padre era un acomodado hacendado blanco llamado Charles Laveau, mientras que su madre era una mulata llamada Darcental Marguetto.

La fama de Laveau creció a tal punto que líderes de una iglesia local permitieron que ella pudiera, en la parte posterior de dicha iglesia, practicar libremente sus ritos. En tanto, su poderosa magia le significó, a “La bruja de Nueva Orleans”, que varias personas acudieran con el fin de solicitar favores de todo tipo: espirituales, económicos y amorosos. Marie era admirada y temida, muchos afirmaban y todavía hoy lo hacen, diciendo que su magia y poderes eran muy reales.

Se dice que Marie Laveau comenzó a practicar abiertamente el Vudú después de que desapareciera su primer esposo. Muchos pensaron que la desaparición de Jacques fue sumamente extraña, y hay quienes sospecharon de Marie y se atrevieron a decir que esta lo había asesinado. Desde la desaparición de Jacques, Marie comenzó a ser conocida como “La viuda de París”.

Después de la muerte de Jaques, Marie comenzó a hacerse muy popular. Parte de los ritos que practicaba se basaba en la adoración de una serpiente llamada Zombie. Las mujeres pagaban mucho dinero por sus poderes.

Casa donde habitó Marie Laveau, sitio turístico de New Orleans.

Años después, la reina del vudú vivió en un matrimonio de derecho común con Christophe Louis Dumesnil de Glapion, quien también murió en 1835 de una forma muy misteriosa y sospechosa. Marie Laveau ejerció sus famosos poderes hasta 1835, cuando falleció a los 41 años, aunque no todo está muy claro con respecto a la muerte de la “bruja de Nueva Orleáns”, puesto que hay un registro de una mujer llamada Marie Glapion Laveau que falleció en 1881 a los 86 años.

Esta famosa mujer continúa siendo la reina de Nueva Orléans. Cientos de locales y turistas visitan su tumba en el cementerio de San Luis para pedirle toda clase de favores e inclusive para hacer rituales.


miércoles, 25 de julio de 2018

LA CONVERSIÓN DEL PROFETA MOISÉS, DE POLITEÍSTA A MONOTEÍSTA


Por: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia


La civilización occidental, con una pronunciada influencia del judaísmo, el cristianismo y el Islam[1], religiones que cuentan con gran número de adeptos, Moisés aparece como profeta y legislador cuyas actuaciones están escritas en uno de los libros del Antiguo Testamento, el Éxodo. Criado y educado en la corte de los faraones egipcios, cuentan las sagradas escrituras que cierto día observando el trabajo de los esclavos hebreos y viendo la brutalidad con que eran tratados, Moisés acabó con la vida del egipcio maltratador, razón por la cual tuvo que huir de Egipto por las molestias que su acto produjo en la corte del Faraón.

Se refugió en la región de Madián, tierra de pastores, donde se casó con Séfora, la hija mayor de Jetró[2]. En esa región vivió como pastor durante 40 años; cierto día pastoreando el rebaño hacia el monte Horeb, vio una zarza ardiendo sin consumirse, que de acuerdo a la cita bíblica Éxodo 3:5-14, a la letra dice:

“No te acerques; quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. [...] Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. [...] Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus angustias. Por eso he descendido para librarlos de manos de los egipcios y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a una tierra que fluye leche y miel [...] Ven, por tanto, ahora, y te enviaré al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel. [...] "Yo soy el que soy".

A pesar de la negativa de Moisés para cumplir semejante encargo, Dios le ofrece todo su apoyo para cumplir con éxito su misión. Bajo esas condiciones, Moisés inicia su gesta libertadora de la esclavitud egipcia hacia la tierra prometida, bajo la infame presión del ejército del faraón Ramsés II.

¿Pero, qué nos lleva a concluir que Moisés y el pueblo hebreo, se mantenían bajo la influencia de las enseñanzas politeístas? Nos apoyamos en la siguiente cita que encontramos en Éxodo 15:11:

¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses?
¿Quién como tú, magnífico en santidad,
terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?

No es de extrañar que entre los mismos hebreos se diera el culto a varios dioses, teniendo en cuenta que muchas veces fueron sojuzgados por pueblos que profesaban el politeísmo[3], y dichas costumbres fueron asimiladas por la gran mayoría. Esa es la razón por la cual Yavhe exhorta a su pueblo a mantener la unicidad en Dios.

Moisés, mensajero del Maestro Jesús, recibió el encargo de llevar a su pueblo hasta la tierra prometida, tarea nada fácil ante un pueblo indómito y contaminado por las creencias paganas. Acudiendo a citas que reafirmen la idea central de nuestro artículo, en Éxodo, cap. 20:2-3, encontramos: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí”; aquí se pone de manifiesto la existencia de otros dioses ajenos a la concepción monoteísta de la divinidad. Igualmente en Deuteronomio cap. 6:4, leemos, “Escucha, oh Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”, en esta se establece la obligación de seguir a una sola divinidad. Más contundente aún, es el versículo de Isaías cap. 44:6 que dice: “Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios”, donde se patentiza la necesidad del culto a un solo Dios.

Para Emmanuel, guía espiritual del médium Francisco Cándido Xavier, “la misión de Moisés fue tornar accesibles al sentimiento popular las grandes lecciones que los demás iniciados eran compelidos a ocultar. Y, de hecho, en el seno de las grandes figuras de la antigüedad, se destaca su figura como el primero en rasgar la cortina que pesa sobre los más elevados conocimientos, filtrando la luz de la verdad religiosa para el alma simple y generosa del pueblo[4]”.

Antes de la llegada de Cristo, ya el pueblo hebreo había asimilado la concepción monoteísta, no en vano Dios les transmitió su Ley, a través de Moisés en el Monte Sinaí y “de ese pequeño foco salió la luz destinada a esparcirse por todo el mundo, a triunfar sobre el paganismo y a dar a Abraham una posteridad espiritual “tan numerosa como las estrellas del firmamento [5]”.


[1] Estas son las tres grandes religiones de occidente, entre las cuales existen muchas semejanzas y particularmente con la presencia del profeta Moisés, el cual es reconocido por el Islam con el nombre de Musa.
[2] Jetró, también conocido como Reuel o Hobab, era sacerdote de Madián.
[3] Entre estos pueblos podemos nombrar asirios, babilonios, egipcios, romanos, etc.
[4] Chico Xavier/Emmanuel, El pueblo de Israel, en: A camino de la luz, Mensaje Fraternal, 2007.
[5] Allan Kardec, El Evangelio según el Espiritismo, Cap. XVIII, Muchos son los llamados y pocos los escogidos, Parábola del festín de las bodas. CEA, 2014.

domingo, 15 de julio de 2018

CUANDO LA VIOLENCIA IRRUMPE EN NUESTRA COTIDIANIDAD


Por: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

Días aciagos vivimos en nuestro país como consecuencia de la acción de los violentos, las notas judiciales de los diarios regionales anuncian cada día la actividad delincuencial que azota a los ciudadanos de bien y mantienen en vilo a toda una sociedad que no encuentra salida a semejante situación.

Innumerables preguntas quedan sin respuestas, ante el clamor ciudadano que implora ante las autoridades solución a esta profunda crisis de valores que afecta a nuestra sociedad. En vano pretenden sociólogos, políticos, periodistas y todos aquellos que participan en el análisis político-social de nuestro país, exponer diversas teorías que justifiquen las motivaciones de los violentos en su accionar diario en contra del ciudadano inerme. Algunos argumentan que tal situación es la consecuencia lógica de la crisis económica que en estos tiempos está afectando a nuestra sociedad.

Colombia cuenta en la actualidad con una nueva Ley de Seguridad Ciudadana que pretende disminuir los índices de criminalidad urbana, sin embargo, de todos es conocido en un país sui generis como el nuestro que “hecha la ley, hecha la trampa”, los antisociales y muy particularmente los abogados defensores se las ingenian para dejar libres en muy poco tiempo a sus defendidos, quienes inmediatamente vuelven a sus actividades delincuenciales sin ningún tipo de reato moral.

Pretendemos apoyarnos en el conocimiento espírita para aportar luces de entendimiento a la dinámica del fenómeno violento que asola a nuestras ciudades y de la cual participan imberbes jóvenes apenas salidos de la adolescencia, quienes con sevicia atentan contra la vida de aquellos que traten de impedir sus fechorías.

Relata la mentora espiritual Juana de Ángelis en la obra Adolescencia y Vida, que “Trescientos años A. C. Aristóteles escribió que los adolescentes son impetuosos, irascibles con tendencia a dejarse llevar por los impulsos, demostrando cierta irritabilidad en relación al comportamiento juvenil. A su vez, Platón disuadía el uso de bebidas alcohólicas por los jóvenes antes de los dieciocho años, debido a la rápida excitabilidad de los mismos y proponía: No añadir fuego al fuego”.

Si a ello agregamos, de acuerdo a informaciones provenientes de diversas fuentes espirituales, en la actualidad, en razón al advenimiento de una nueva era para la humanidad terrestre, se están limpiando los abismos y las tinieblas trayendo a la carne a innumerables espíritus comprometidos moralmente, los cuales pasan a engrosar desde muy temprana edad a las filas de los violentos a causa de la deficiente educación ofrecida en el hogar, que al decir de Juana de Ángelis, “es la mejor escuela educativa, la más eficiente, porque las lecciones ahí suministradas son vivas e impresionables, cargadas de emoción y fuerza”.

Y amplia más este concepto al asegurar que: “La familia equilibrada, o sea, estructurada con respeto y amor, es fundamental para una sociedad justa y feliz.

Infelizmente, eso no es lo que ocurre, y de eso resulta una sociedad juvenil desorganizada, revuelta, agresiva, desinteresada, cínica o depresiva, deambulando por los torpes rumbos de las drogas, de la violencia, del crimen, del desvarío sexual[1]”.

Bittencourt Sampayo reafirma lo anteriormente expuesto al aclararnos que: “viven hoy en la Tierra mayor número de Espíritus encarnados que la totalidad de su población desde el principio de la vida planetaria hasta nuestros días, o sea: hasta 1825 vivieron en la carne en un momento dado, mil millones de criaturas humanas; hasta 1925 esa suma alcanzó dos mil millones y actualmente pasa a la cifra de los tres mil millones.

Ese hecho, señala la magnitud de vuestra época, porque en los días que corren, epílogo de un ciclo planetario, se limpian los umbrales de la Espiritualidad inferior, reformándose los museos de sufrimientos purgatoriales, forjados a través de innumerables milenios…[2]”.

Pero el ciudadano del común que día a día trabaja honradamente para suplir sus necesidades materiales y que no logra comprender ni entender como existen seres con tan poca autoestima y poco valor por la vida humana, debe aprender a lidiar con el psiquismo violento de estos personajes que tarde o temprano tendrán que enfrentarse a su realidad espiritual, sufriendo la angustia y remordimiento por el mal practicado debiendo padecer dolorosos rescates en el momento oportuno.

Es por ello que debemos aprender a enfrentarnos a este fenómeno social y violento, pues en cualquier momento podemos participar como actores principales de un atraco callejero y ¿cuál sería nuestra actitud ante tal atropello? ¿Nos resistiríamos? ¿Increparíamos a los delincuentes? O simplemente asumiremos una actitud pasiva para evitar que atenten contra nuestra vida.

Enfrentarnos a los delincuentes tal como lo han hecho muchos, lo cual ha representado la perdida de la vida de una forma miserable, no es más que una muestra del orgullo que aún manejamos y que nos impide aceptar ser humillados por quienes haciendo uso de la fuerza nos obligan a entregar bienes materiales que podríamos con el tiempo volver a recuperar. Jesús de Nazaret reconociendo la inferioridad humana y los graves problemas en el manejo del orgullo, en su momento sentenciaba que: “Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames[3]”. Sabia enseñanza que nos invita a reflexionar sobre la importancia de la vivencia evangélica en el discurrir de nuestros días, como aspirantes a discípulos de Jesús que somos.



[1]Juana de Ángelis/Divaldo Pereira Franco. El adolescente ante la familia, Adolescencia y Vida, 1997.
[2] Mostremos al Maestro en nosotros, Seareiros de Volta, Waldo Vieira, FEB, 1966.
[3] Lucas: 6, 29 - 30

¿Cómo conquistar la paz interior?