martes, 28 de abril de 2026

MEDICINA HOLISTICA

El escenario especial era una invitación para la reflexión, un mensaje superior de sensibilidad. Enclavado en pleno corazón de la naturaleza, se asemejaba a un teatro griego, sin las paredes circundantes, bañado por la tenue claridad de un largo atardecer.

Nos reuníamos allí, algunos millares de oyentes interesados en las conferencias semanales que estudiaban y discutían temas pertinentes al futuro de la humanidad terrestre.

Los oradores eran convidados conformes sus especialidades y de acuerdo con el abordaje de los asuntos, por eso mismo eran cautivantes, arrebatadores.

En aquella oportunidad, el expositor era el Dr. José Carneiro de Campos, médico bahiano que había contribuido grandemente para el desarrollo y práctica del sacerdocio al que dedicara, en la condición de verdadero apóstol.

En cuanto una perfumada brisa se mantenía sobre el ambiente Petitinga y nosotros, nos acomodamos entre los muchos interesados y aguardamos la alocución.

Presentado por un venerado Benefactor, en pocas palabras, sin las referencias vacías e innecesarias, el amigo asomó a la tribuna y después de los cordiales saludos, comenzó su oración:

-      “La perfecta interacción mente-cuerpo, espíritu-materia constituye desde ya la base del actual modelo holístico para la salud. La anterior separación cartesiana de esos elementos que constituyen un todo contribuyó para que la terapia médica delante de las enfermedades tuviese aplicaciones aisladas, desasociando la influencia de uno sobre el otro, con la preponderancia de los efectos de cada uno de ellos en el paisaje del equilibrio orgánico, así como de la dolencia.

“Cada vez más se evidencia que en la raíz de muchos males está actuando la voluntad del paciente, que se complace en la conservación del estado que experimenta, negándose, consciente o inconscientemente, a la recuperación. Por consecuencia, se multiplican las técnicas de autocuración y mediante éstas, son colocados a disposición del enfermo los recursos que él debe mover en beneficio propio, librándose de los mecanismos de apoyo a través de los cuales disimula los conflictos, stress y malestares íntimos que subyacen en su vida cotidiana”.

Luego de hacer una pausa, a fin de que pudiésemos retener la tesis, prosiguió con voz agradable:

-      “Las tensiones mal dirigidas y soportadas por largos períodos, cuando cesan, son sustituidas por molestias de largo porte, en el área de los desequilibrios físicos, dando génesis a cánceres, crisis asmáticas, insuficiencia respiratoria, etc. Otras veces propician estados esquizofrénicos, catatónicos, neuróticos, sicóticos, profundamente perturbadores. Cuando afectan el área del comportamiento moral, conducen a la ingestión y uso de drogas adictivas, alcoholes, tabaquismo, que representan formas de enfermedades sociales, degradando al grupo humano que padece su presencia perniciosa.

“La influencia de la mente sobre el cuerpo es de gran significado para la salud, por estimular o retener la energía que la sustenta y cuando es bloqueada por el psiquismo perturbado, cede campo a la proliferación de gérmenes que se le instalan, fomentando los disturbios que se catalogan como dolencias. De la misma forma, la acción de la voluntad aplicada con equilibrio en favor de la armonía personal desbloquea las áreas interrumpidas y la energía de nutrición de las células pasa a vitalizarlas, restableciendo el campo de desarrollo benigno de la salud”.

Nuevamente hizo un oportuno silencio y luego agregó:

-      “La causalidad del comportamiento psicofísico del individuo se encuentra en el ser espiritual, artífice de la existencia corpórea, que conduce factores básicos de la felicidad y de la desgracia, que se originan en sus experiencias dichosas o desventuradas, responsables por la energía saludable o no que constituye su organismo, así como por la voluntad ajustada o descontrolada, que le indica el psiquismo. El ser interior se refleja en el soma, que solo se recompone y renueva bajo la acción de la conducta mental y moral dirigida hacia el equilibrio de las emociones y de la existencia. La acción de la voluntad, en el restablecimiento de la salud o en sustento de la dolencia, es de resultado ponderable, repercutiendo en los estados de armonía o en los conflictos que se originan en la presencia o ausencia de la conciencia de culpa imponiendo reparación. El stress y los traumas prolongados desgastan los controles retentivos del bienestar y desatan las emociones que generan la desorganización celular.

“Delante de cualquier problema en el área de la salud, la concientización del paciente cuanto al poder que dispone para la autocuración, desde que lo desee sinceramente, es de primordial importancia, posibilitándole la visión de un cuadro optimista, que le ofrecerá la restauración personal.

“En todos los individuos, hay casi una tendencia hacia la autocompasión, la autodestrucción, la venganza contra los otros en desagravio inconsciente por acontecimientos que le son desagradables. Ante la imposibilidad de asumir esa realidad exteriormente, transforman tal aptitud en enfermedades, estimulando la degeneración de las células que aceleran su multiplicación, formando tumores cancerígenos, matando las defensas inmunológicas, prestándose a las infecciones, a las contaminaciones que perturban la maquinaria orgánica y fomentan la instalación de las enfermedades”.

La asamblea silenciosa acompañaba su razonamiento claro, maravillada.

Dando mayor énfasis a las palabras, prosiguió:

-      “Es común que personas portadoras de neoplasia maligna y otras dolencias, cuando recuperan la salud se sienten sorprendidas y algo decepcionadas, tan acostumbradas se encontraban con el impositivo mortificante de que eran objeto. Por otro lado, se dan cuenta que la familia ya no les dispensa la misma atención y el grupo social también se desinteresa por sus vidas, despreocupándose con relación a las mismas. Sintiéndose aisladas, pierden la motivación para vivir, crean recidivas o facilitan la presencia de otras enfermedades con las cuales rehacen el cuadro de proteccionismo que pasan a recibir, satisfaciéndose con el suceso aflictivo.

“Una terapéutica bien orientada deberá fundamentarse siempre en la realidad del Espíritu y en los reflejos de su psiquismo en el cuerpo. De la misma forma, ante los fenómenos perturbadores de la mente, el conocimiento del estado somático es de importancia para evaluar sobre su influencia en el comportamiento mental.

“Espíritu y cuerpo, mente y materia no son partes independientes del ser, sino complementos uno del otro, que se interrelacionan poderosamente a través del psicosoma o cuerpo intermediario periespíritu-, encargado de plasmar las necesidades evolutivas del ser eterno en la forma física y conducir las emociones y acciones a las telas sutiles de la energía pensante, inmortal, entonces reencarnada. Sin esa visión de la realidad del hombre, su análisis es siempre eficiente y el conocimiento sobre él resulta de pequeña monta.

“Los traumas, el stress, las desarmonías psíquicas y las manifestaciones genéticas están impresas en ese cuerpo intermediario, que es el modelo organizador biológico bajo la acción del Espíritu en proceso de evolución e irán a expresarse en el campo objetivo como necesidad moral de reparación de crímenes y errores antes practicado. Si aquellas causas no proceden de esta existencia, deben de haber sido en otra anterior. Igualmente, las conquistas del equilibrio, de la salud, de la inteligencia, del idealismo, resultan de las mismas realizaciones actuales o pasadas que marcan al ser.

“La evolución es inexorable y todos la realizarán con el esfuerzo personal, aunque bajo estímulos y directrices superiores que la Paternidad Divina dispensa igualmente a todos.

“La transitoriedad de una existencia corporal, como su brevedad en el tiempo son insuficientes para el proceso de mejoramiento, de belleza, de felicidad a que estamos destinados. Las diferencias entre lo bruto y lo armónico, lo sabio y lo ignorante, lo feliz y lo desventurado confirman la buena o mala utilización de las experiencias anteriores, así como señalan las mayores o menores vivencias más o menos numerosas de unos y otros. La reencarnación es, por tanto, un proceso interminable de crecimiento ético-espiritual, posibilitando la adquisición de valores cada vez más importantes en la conquista de la Vida. Sería irrisorio limitar la suma de títulos iluminativos al Espíritu proyectado en la sublime aventura de la evolución, teniendo por delante lo indimensionable del tiempo que le está destinado. En ese contexto, la dolencia es un accidente de tránsito evolutivo de fácil corrección, experiencia de sensación desagradable que incita a la adquisición del bienestar y de las emociones saludables, ocurriendo por opción exclusiva de cada cual, y solamente el propio individuo deberá resolver, corregir y de ella librarse”.

El interés general era manifiesto. Los rostros de todos denotaban satisfacción. Pasado un breve tiempo, dio curso a la exposición:

-      “Los procesos degeneradores que se manifiestan como enfermedades dilacerantes y de largo tránsito proceden siempre del carácter moral del hombre, con las excepciones de aquellos que lo solicitan para enseñar a los demás abnegación, dignidad y sublimación. Se originan en los profundos y recónditos pliegues del temperamento rebelde, violente, egoísta y estallan como flores en descomposición en los órganos que se desintegran, sin posibilidades de recuperación. Se puede decir que esos mecanismos ulcerantes siempre se presentan en los déspotas, en los sanguinarios, en los dictadores, cuando son exonerados del poder o aún durante su dominación reflejando los terribles contingentes de energías mortíferas que cargan íntimamente. Sus momentos finales son caracterizados por dolores agudos y descomposición en vida, del cuerpo que ultrajaron con la mente perversa e insana.

Cuando esto no ocurre, huyen del mundo a través de suicidios cobardes, que demuestran su fragilidad moral o parten de la Tierra víctimas de accidentes y homicidios dolorosos. Lo mismo ocurre con aquellos que se valieron del ropaje físico para el mercado del sexo, de las sensaciones groseras y viven aspirando siempre los tóxicos de elevado potencial de destrucción vibratoria. En su tormento, son aniquilados por el psiquismo que les consumió las fuerzas y la capacidad de vivir por encima de los bajos patrones morales a los cuales se entregaron. Y mismo cuando, en el cansancio de los años y en el desgaste de la vitalidad se resuelve por cambios éticos, por asumir una nueva compostura, no logran tiempo para evadirse a los efectos de los actos pasados, cayendo en los engranajes trabados y estropeados del organismo esclavo de las construcciones mentales viciosas.

“La mente, exteriorizando las aspiraciones del Espíritu, impone a la organización somática sus propias aspiraciones y preferencias, que se corporifican, cuando son mórbidas, en las más diferentes dependencias y patologías, responsables por la desarticulación de sus mecanismos. Siendo así, cualquier abordaje terapéutico no debe ser parcial y sí holístico, atendiendo a todas las partes constructivas del ser. En buena hora, la consciencia médica confiere atención a las terapias alternativas que, en su mayoría, consideran al hombre como un ser total y lo buscan en lo esencial, inmortal, trabajando sobre su realidad profunda, que es el Espíritu, la fuente de energía que se manifiesta en el cuerpo. De esta forma, mediante el nuevo modelo biológico, toda tentativa en favor del equilibrio debe fundamentarse en la transformación moral del paciente, en su recomposición emocional, originada en el cambio de los paneles mentales para la adopción de pensamientos sanos y en la vivencia acorde con los ideales de engrandecimiento, que con catalizadores de las fuerzas vivas presentes en la naturaleza - sintonía ecológica - que interactúan en su constitución global. De ahí nace la preocupación con el verde, la armonía del medio ambiente y su preservación forman parte del esquema de salud social, mudando completamente los conceptos modernos de la agricultura industrial para lograr la superproducción con los consecuentes daños que resultan de las aplicaciones químicas, así como las actuales alucinaciones inmobiliarias que destruyen la flora, tanto cuanto la polución de los ríos, lagos, aire y mares con los desechos químicos de las fábricas, como el mercurio, en las áreas de minería y todos los factores que se transforman en lluvias ácidas destructoras, en el aumento de las áreas desérticas y en el efecto estufa avasallador...

“El hombre, desorientado y ambicioso, destruyendo la vida del planeta, se mata también, así como casi elimina sus posibilidades futuras, en la menor de las hipótesis, retrasándolas.

“Cualquier modelo de salud holística tendrá que abarcar el conjunto de necesidades humanas y nunca detenerse solamente en sus partes, aisladamente.

“El hombre es miembro de la Vida, tiene vida integrada en la naturaleza y debe considerado globalmente, alterando el tradicional modelo biomédico hacia una visión más completa, en la cual el amor, conforme la propuesta de Jesucristo tenga prevalencia, marcando definitivamente las actitudes y conductas de cada uno. En cuanto la Medicina no se una a la Sicología, a la Ecología, a la Agricultura y a otras doctrinas afines para un más amplio conocimiento del ser, dándole una conducta holística, las terapias proseguirán siendo deficientes, incapaces de integrarlo en el contexto de la realidad a la cual pertenece, minimizando solamente las dolencias sin erradicarlas, atendiendo a las partes sin mayor acción en el conjunto, permaneciendo así, incompleta, insuficiente por tanto, para la finalidad de la salud global.

“Jesucristo, por conocer profundamente al hombre, lo curaba, advirtiéndole para evitarle el compromiso negativo, de manera de asociarlo al bien general, gracias a lo cual se ahorraba otros males mayores”.

Y haciendo una pausa más demorada, concluyó:

-      “El hombre del futuro, después de superar sus deficiencias presentes, recibirá el más amplio auxilio de la Medicina, adquiriendo la salud integral, que será también el resultado de su perfecta consciencia de amor y respeto a la vida”.

El crepúsculo fue sustituido suavemente por el manto oscuro de la noche salpicada de estrellas fulgurantes y una claridad de luna cubrió todo el recinto donde era posible sentir la emoción general.

La reunión fue cerrada en un clima de paz.


Del libro: Senderos de Liberación

Divaldo Franco/Philomeno de Miranda

lunes, 20 de abril de 2026

EXORDIO DE LA OBRA "GENESIS DE LA VIOLENCIA EN COLOMBIA"

EXORDIO

Mucho se ha escrito sobre las causas de la violencia en Colombia; algunos textos basados en investigaciones veraces, otros, de forma sesgada desde el punto de vista político-social. Esto último, muchas veces, impide ver a profundidad las reales causas del desiderátum violento de una parte de nuestra sociedad, la cual, tarde o temprano, deberá enfrentarse a los desequilibrios generados en el campo emocional a causa de los hediondos crímenes a los que se halla vinculada.

Pretendemos sumergirnos en las profundidades abisales de un problema inherente a la esencia espiritual de quienes, encarnados en Colombia, han sido fuente constante del violento desequilibrio que nos acongoja. Nos acompañan en esta experiencia, como siempre, los mentores espirituales quienes, con sus inspiraciones y consejos, nos alientan a trabajar para aportar luces esclarecedoras al germen de la violencia en nuestro país.

Colombia es un vasto territorio adornado de riquezas naturales, ubicado en el continente americano, zona privilegiada por la divinidad. Así lo narra el Espíritu Emmanuel en la obra “A camino de la Luz”:

Cristo localiza, entonces, en América sus fecundas esperanzas. El siglo XVI nace con el descubrimiento del nuevo continente, sin que los europeos, en general, comprendiesen, en la época, la importancia de semejante acontecimiento. Las riquezas fabulosas de la India deslumbran al espíritu aventurero de aquel tiempo y las cabezas coronadas del Viejo Mundo no habían entendido el significado moral del continente americano”.

Ante semejante afirmación, me atrevería a asegurar que aún somos muchos los que no hemos entendido el profundo alcance que representa la región americana para las huestes espirituales que dirigen nuestro planeta.

Lo anterior es ratificado por el Hermano X (Humberto de Campos) en la obra psicografiada por Chico Xavier, “Brasil, corazón del mundo, patria del Evangelio”, donde relata que:

Cuando Jesús llegó con su corte de ángeles y con Helil[1] al continente que sería descubierto (América del Sur) a finales del siglo XIV, cerca del año 1360, vislumbraron el Crucero del Sur y vieron que en Brasil sería trasplantado el árbol del Evangelio que había sido tergiversado en Palestina y Europa. Brasil tendría la forma de un corazón para abrigar a todos aquellos que deseasen luchar por la Doctrina del Señor. La iniciativa tuvo como consecuencia inmediata la reencarnación de Helil en la ciudad de Oporto, en 1394, para dar el impulso decisivo a las navegaciones atlánticas y proporcionar el descubrimiento de América en 1492, por Cristóbal Colón, y en 1500 del Brasil, por Pedro Álvarez Cabral. Se consolidaba así la voluntad de Jesús de trasplantar el árbol del Evangelio a una nueva tierra[2].

Y en esta nueva tierra surge, como consecuencia de todo un proceso histórico, Colombia, enclavada en una posición privilegiada con relación a otros países de la región. Es un territorio único por su biodiversidad y cultura; sin embargo, ha sido constantemente asediado por los violentos, incluso antes de la llegada de los conquistadores. De acuerdo con investigaciones antropológicas, existieron en toda esta región americana tribus que sometían a otras a través de la fuerza, como parte de un primitivismo ancestral donde el instinto se ejercita a través de impulsos automáticos.

Aun así, con la violenta llegada de los conquistadores a estas regiones, se cumplían los designios de Jesús, tal como lo afirma Emmanuel:

Los delegados de Jesús, sin embargo, abstraídos de la crítica o del aplauso del mundo, cumplen sus grandes deberes en el ámbito de las nuevas tierras. Bajo determinaciones superiores, organizan las líneas evolutivas de las nacionalidades que tendrían que florecer ahí en el porvenir”.

Y más adelante concluye:

En los campos exuberantes del continente americano están plantadas las simientes de luz del árbol maravilloso de la civilización del futuro[3]”.

La historia de Colombia representa, para legos y eruditos, un intenso campo de estudio como ejemplo de democracia y de civilismo en América Latina. A pesar de cargar como un lastre diecinueve años de lucha por su independencia, varias guerras civiles, conflictos internacionales con países vecinos, la época de "La Violencia", el nefasto bipartidismo y los conflictos resultantes de la confrontación interna con guerrillas, paramilitares y bandas emergentes, aún nos mantenemos como un país democrático y con ansias fervientes de salir del atolladero violento en que nos mantienen unos pocos.

Valioso aporte ofrece la comunicación con los Espíritus a través de la bendita mediúmnidad para poder interpretar la razón por la cual muchos violentos recalcitrantes —quienes, tras la máscara del patriotismo, la defensa de la soberanía o el apoyo al pueblo, disfrazan deseos de venganza anidados en pasados vergonzosos— están siendo retirados de las fajas vibratorias que ellos mismos crearon. Tras su desencarnación, muchas veces violenta, son conducidos hacia otros planetas o regiones del Universo[4], donde reiniciarán, en condiciones más complejas, el largo camino de la evolución que retrasaron por mantenerse en una belicosidad que poco o nada aporta al florecimiento del amor. El amor es la premisa fundamental para que la gloriosa epopeya del Espíritu inmortal pueda adquirir el estatus de Espíritu Puro, como colofón a aquellos días pretéritos donde surgió, sencillo e ignorante, hacia la conquista de la conciencia en el reino hominal.

Venturosos días esperan al hombre que, ansioso, aspira a nuevos tiempos de renovación moral del planeta. La visión espírita del Mundo de Regeneración es la antesala al despertar de los sentimientos nobles que enaltecerán al ser, brindándole la oportunidad del burilamiento de su Espíritu sin las ansias del "tener". Comprendiendo que, al priorizar al "Ser", los valores intrínsecos adormecidos lo llevarán a buscar en su prójimo momentos de afectividad que lo impulsarán a ejercitar actos de nobleza, entenderá, por fin, la premisa fundamental que nos plantea la Doctrina Espírita: “Fuera de la caridad no hay salvación”.

Los invitamos a participar en la lectura de esta obra, alejados de cualquier posición sectaria o política que nos impida ver con exactitud la realidad de la violencia en Colombia, desde una visión espiritual.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 



[1] Enrique de Sagres, Infante de Portugal. Hijo del rey Juan I de Portugal y de Felipa de Lancaster, llamado El Navegante y también conocido como Infante de Sagres o Infante Don Enrique. Espíritu encargado por Jesús de los problemas sociológicos de la Tierra.

[2] Brasil, corazón del mundo, Patria del Evangelio. Humberto de Campos/Chico Xavier. Ed. FEB.

 

[3] A Camino de la Luz. Espíritu Emmanuel, psicografía de Chico Xavier.                                                                

[4] Leer “Amanecer de una Nueva Era” de la autoría de Divaldo Franco/Philomeno de Miranda, cap. 9, El gran desafío”, pág. 101, Revelación Editores.

lunes, 6 de abril de 2026

ANTE LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO

F. Altamir Da Cunha

¿Cómo convivir con el vacío inmenso generado por la pérdida de un ser querido? ¿Cómo aceptar una separación sin fin de alguien a quien amamos tanto?

Estas son las preguntas que pueblan con frecuencia las mentes de quienes se han visto sorprendidos por el fenómeno de la muerte, segando la vida de amigos y parientes. Son criaturas que, hasta entonces, mantenían viva la llama de la esperanza en una permanencia más larga de la persona amada en su compañía. Sin embargo, de repente, su partida se convirtió en una experiencia amarga.

Innegablemente, es un dolor inmenso; y se vuelve difícil el intento de enmascarar el sufrimiento y contener las lágrimas. No obstante, no se puede olvidar que la falta de resignación no solo causa sufrimiento en los que permanecen en el cuerpo, sino también en el ser que partió.

En El Libro de los Espíritus, pregunta 936, Allan Kardec interrogó a la Espiritualidad respecto al asunto:

¿Cómo es que los dolores inconsolables de los que sobreviven afectan a los Espíritus cuya desencarnación se llora? “El Espíritu es sensible al recuerdo y a la nostalgia de quienes le eran queridos en la Tierra; pero un dolor incesante e irrazonable lo toca penosamente, porque, en ese dolor excesivo, ve falta de fe en el futuro y de confianza en Dios y, por consiguiente, un obstáculo para el adelanto de los que lo lloran y tal vez para su reunión con estos”.

Sin embargo, no se puede olvidar que la inconformidad causante de tanto sufrimiento es fruto del desconocimiento respecto al fenómeno.

Todavía predomina, en la gran mayoría de los habitantes del planeta, la ignorancia respecto a su doble constitución: espíritu y materia. En esa condición, es común dirigir toda la atención hacia la vida material, olvidándose que ella es transitoria, e ingenuamente se desconsidera la vida espiritual y su perpetuidad.

El "conoceréis la verdad y la verdad os hará libres", conforme a la enseñanza del Maestro Jesús, se aplica muy bien al contexto, pues el conocimiento respecto a la interrelación entre vida, muerte y espiritualidad liberará, definitivamente, a la Humanidad de ese innecesario y perjudicial sentimiento de pérdida.

En realidad, la muerte no representa una pérdida ni una separación sin fin, sino apenas el retorno al mundo de origen. Allí se dará el reencuentro con los que nos antecedieron y con los que, más tarde o más temprano, también regresarán allá.

Pérdida es una etiqueta carente de sentido, ya que incluso las criaturas que son puestas bajo nuestra custodia, a las cuales llamamos hijos, no nos pertenecen: pertenecen a Dios. Dios, en cualquier momento, podrá llamarlos de vuelta; y nosotros, aunque sintamos el dolor de la nostalgia, debemos estar agradecidos por el tiempo en que los tuvimos a nuestro lado.

Disertó muy bien sobre el asunto Gibran Khalil Gibran en El Profeta:

Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas del anhelo de la Vida por sí misma. Vienen a través de vosotros, pero no son de vosotros. Y aunque conviven con vosotros, no os pertenecen. Podéis otorgarles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos, porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Por lo tanto, de la misma forma que no sufrimos una pérdida cuando devolvemos un objeto valioso a alguien que nos lo prestó, no debemos imaginar que sufrimos una pérdida con la muerte de un ser querido. Sufrimos apenas el dolor de la ausencia, que será diluida bajo la acción de la esperanza en el reencuentro, que ciertamente sucederá.

En un momento tan difícil como el que se relaciona con el retorno de un ser querido a la Espiritualidad, no olvidemos el ejemplo de María, la madre de Jesús: con los ojos fijos en el hijo amado, que nada había hecho para merecer muerte tan ignominiosa, lloraba serenamente con la esperanza de que Él apenas regresaba a su verdadero Padre.

 


sábado, 14 de marzo de 2026

LA OBSESIÓN


OBSESIÓN

La obsesión es casi siempre un acto de venganza de un Espíritu, teniendo en la mayoría de las veces origen en la relación que el obsesado tuvo con él, en una existencia anterior. Es también el resultado de una imperfección moral que lo torna presa de un Espíritu afín. 

Allan Kardec, La Génesis – Herculano Pires.

 

Entre los males que afligen a la humanidad la peor de ellas es la obsesión. Se infiltra insidiosamente en los hogares, o donde quiera que el hombre ejerza sus actividades. Peor que la lepra y que el cáncer, porque es invisible; peor aún porque pocos creen en él y saben diagnosticarlo. Y así, actúa libremente en el ambiente terreno, desde el barrio marginal inmundo hasta el palacio privilegiado.

Veamos cómo actúa.

Habitando la Costra Terrestre viven dos humanidades, la encarnada y la desencarnada. La humanidad desencarnada presiona a la humanidad encarnada y viceversa. Y de esa presión recíproca se originan sufrimientos inimaginables: obsesiones, enfermedades mentales, molestias no diagnosticables por la medicina actual y los más variados desastres.

La ciencia que explora con valentía la intrincada maraña de la mente humana es la Psiquiatría. Sin embargo, sus cultores siguen sirviendo a la materia inerte; aún se aferran a los viejos aforismos: “El cerebro segrega pensamientos como el hígado segrega la bilis”, o “Nunca encontré el Espíritu con mis instrumentos quirúrgicos” los cuales solo manifiestan la ignorancia de quien los admite. Y, sirviendo a la materia inerte, la Psiquiatría, a través de sus sacerdotes, no proclama, alto y bien claro, el Espíritu.

Esperemos con paciencia.

De los escombros de la civilización actual se erguirá una nueva civilización en la cual la Medicina será esencialmente psiquiátrica, es decir, entraremos en la era de la Medicina del Espíritu, con los más saludables efectos sobre el cuerpo denso de la materia. Será entonces incluido en el plan de estudios de la Psiquiatría el estudio de la mediúmnidad y de las obsesiones, como disciplinas auxiliares, exentas de preconceptos religiosos o supersticiosos de cualquier especie. Es una tarea para titanes; y para lograrlo, los titanes vendrán.

Hay en la actualidad dos corrientes: la espírita y la de la medicina oficial. La primera preconiza: “todo es Espíritu”, y la segunda proclama: “todo es materia”.

Un dicho latino enseña: “In medio stat virtus[1]”. Y otro, portugués, recomienda: “Ni tanto al mar, ni tanto a la Tierra”.

Pues bien, ni todo es Espíritu, ni todo es materia. Hay obsesiones y hay enfermedades mentales, enfermedades del cerebro material; lo esencial es saber distinguirlas. Para eso es imprescindible que ambas partes estudien, se quemen las pestañas, analicen los casos que se les presenten.

¡Qué lejos quedan los tiempos en que los espiritistas estudiaban! Estudiar el Espiritismo no es solamente tener libros mediúmnicos y mensajes. La literatura mediúmnica es valiosa; sin embargo, es un material subsidiario para el estudio de las obras básicas.

La Ciencia Espírita requiere un estudio constante, y asimilación perfecta de: Allan Kardec; Leon Denis; Gabriel Delanne, Ernesto Bozanno; Camilo Flammarion; William Crooks; H. Dennis Bradley; Paul Gibier; Robert Dale Owen; Sir Oliver Lodge; Alexandre Aksakof; Herminio C. Miranda; Gustavo Geley; coronel Albert de Rochas, comandante de la Escuela Politécnica de París; Charles Richet; Herculano Pires; Dr. Adolfo Bezerrra de Menezes; Dr. Ignacio Ferreira; Hernani Guimaraes de Andrade, y muchos otros, hombres de ciencia, de estudios superiores, los cuales estudiaron y analizaron exhaustivamente los fenómenos espíritas, a cuya tarea consagraron gran parte de sus vidas, e incluso sacrificaron puestos destacados en sus carreras profesionales. Leer, estudiar, observar, experimentar, sin “prejuicios” – eso es todo.

Y por fin transcribo aquí, “ipsis litteris”, la opinión de Víctor Hugo, en su libro William Shakespeare – Libro II – Cap. I: “La misión de las ciencias es estudiarlo y sondearlo todo. Todos, quienesquiera que seamos, somos a la vez acreedores y deudores del examen, al cual debemos y nos debe. Eludir un fenómeno, rehusarle el tributo de atención a que tiene derecho, apartarlo, ponerlo en la calle, volverle la espalda desdeñosamente, es declarar en quiebra la verdad, es dejar protestar la firma de la ciencia". Añadamos que abandonar los fenómenos a la credulidad es traicionar la razón humana.

La obsesión reviste los más variados aspectos; pasémosle revista.

I – Obsesión de un encarnado por un desencarnado: Esta obsesión puede ser causada por dos motivos: a) venganza; b) vicios.

Venganza: El Espíritu desencarnado reconoce su verdugo, de este o de otros tiempos, encarnado. Al no haberlo perdonado, aprovecha su estado de invisibilidad para vengarse, sirviéndose para eso de todos los medios; perturbando su salud física y psíquica; intentando destruir su hogar; atacando a sus familiares; obstaculizándolo financieramente en sus negocios o en su empleo. Y mientras no exista reconciliación entre los dos, la obsesión no cesará.

Vicios: El fumador, el alcohólatra y el toxicómano desencarnando con el vicio, procura a un encarnado con el cual afinizar para satisfacerse.

El vicio es un estado psicológico mental, de consecuencias funestas no solo para el cuerpo físico sino también para el cuerpo periespiritual. El vicio está localizado en la mente del Espíritu y no en el cuerpo físico. Y como sin el cuerpo físico el Espíritu no puede actuar en la materia, procura a un encarnado por cuyo medio alimenta el vicio que cultivó cuando vivo.

Es común que al lado del fumador visible haya fumadores invisibles buscando deleitarse con las bocanadas expelidas, aún calientes. Pegados al alcohólatra visible, hay otros invisibles que se deleitan con los aromas del fino whisky o de un modesto aguardiente. Y junto a los toxicómanos visibles, hay una turba invisible disputando su porción de la droga.

Por consiguiente, el vicioso encarnado es siempre un obsesado alimentado el vicio de sus obsesores.

Si la obsesión por venganza se basa en una represalia, la obsesión por adicción tiene sus raíces en la debilidad moral del obsesado; por ejemplo:

1° - La persona sufre un choque emocional o un disgusto. Ante la incapacidad moral de adaptarse a la nueva situación, recurre al alcohol o las drogas. Cae así, rápidamente, en manos de los viciosos desencarnados, que difícilmente lo soltarán.

2° - Personas débiles de carácter, pusilánimes, cobardes, incapaces de enfrentar con ánimo viril situaciones adversas, refugiándose en el alcohol o las drogas. Los viciosos desencarnados se apoderan de ellas casi para siempre.

3° - Los ambientes sociales de vida frívola, donde prevalecen los placeres, las diversiones, la ociosidad, la disipación, la imitación, las malas compañías, todo eso constituye un campo fértil donde los viciosos desencarnados con mayor facilidad cazan a sus parceros encarnados.

Los desencarnados viciosos raramente crean sus víctimas; simplemente aprovechan las oportunidades que los mismos encarnados les ofrecen con su flaqueza moral.

Sería inútil describirles el ambiente psíquico del hogar de un vicioso, el cual pasa a ser asilo de Espíritus viciosos desencarnados.

II – Obsesión de un desencarnado por un encarnado: Cuando cae la noche, invitando a los vivientes al reposo, el Espíritu sale de su prisión de la carne y se dirige a la patria verdadera, la patria espiritual. Sin embargo, no todos alcanzan las regiones luminosas. La mayoría, aferrada a sus intereses mezquinos, no atraviesa la espesa capa psíquica del ambiente terrenal. Es entonces que Espíritus vengativos encarnados planean vengarse de sus desafectos desencarnados, y si estos no se elevaron a las fajas vibratorias más adelantadas a través del perdón y de las buenas acciones, fácilmente los vengadores los encuentran y los atormentan. Y el despuntar del día los trae de vuelta a la celda física, y se comportan muy bien. De esto ya les di ejemplo páginas atrás.

Otros encarnados, imposibilitados de dar rienda suelta a sus vanidades durante el día, lo hacen de noche. Les daré un ejemplo:

Recibí una carta, envuelta en papel filigranado artísticamente, diciendo del buen gusto del remitente, bellísima letra femenina, y con palabras lastimeras desde la primera hasta la última línea. Soltera, se juzgaba la mayor de las sufrientes; sus días eran negros y el sueño le traía alivio; se llamaba Julia.

En una madrugada, estando yo estudiando en mi biblioteca, libre de mi cuerpo físico, me visitaron mis superiores espirituales O. F. y D.

-      Venimos a invitarlo a una ligera excursión de estudios, ¿quiere ir? Me acorde de la misiva de Julia.

-      Si, si… ¿Y si comenzamos por una visita a esta hermana? En fracción de segundos allá estábamos; casa confortable en elegante barrio de … En el salón principal instalado en una esquina, había un trono igual a esos que se usan en los reinados de belleza; sentada en la poltrona Julia, desligada del cuerpo, se mostraba esplendorosa; a su alrededor, catorce muchachos vestidos de etiqueta le hacían la corte de enamorados, adorándola; ondas de voluptuosidad emanaban de ellos envolviendo su cuerpo, algo que ella disfrutaba en gran medida.

Perplejos, mirábamos interrogativamente hacia nuestro instructor; ella no nos veía.

-     Leí perfectamente en su aura. Hace algunos años Julia fue elegida reina de belleza y, como tal, recibió las honras y los premios que merecía. Pasado su efímero reinado, no se resignó a continuar siendo la modesta profesora que era. Y con la mente cristalizada en el pasado, construyó esa ideoplastía donde pasa la noche. Con pensamientos eróticos atrajo a esos pobres mozos, Espíritus desencarnados en la flor de la edad, subyugándolos y vampirizándolos. Durante el día percibe que su belleza se desvanece y se desespera; y sus pretendientes que viven aquí, comparten su dolor. Haré los arreglos necesarios para que sean llevados a una colonia espiritual…

-      ¿Y Julia? – le pregunte.

-      Aconséjele, recomiendele que procure ser una buena ama de casa y madre de familia, que aún hay tiempo y que todo se normalizará.

Me desperte. El sol empezaba a teñir el horizonte. Y, mientras me afeitaba, redactaba mi respuesta a Julia.

III – Obsesión oculta: Hay una obsesión imperceptible, y por eso muy peligrosa; es la obsesión oculta a la que Allan Kardec dio el nombre de fascinación.

“La fascinación tiene consecuencias muchos más graves. Se trata de una ilusión creada directamente por el Espíritu en el pensamiento del médium y que paraliza de cierta manera su capacidad de juzgar las comunicaciones. El médium fascinado no se considera engañado. El Espíritu consigue inspirarle una confianza ciega, impidiéndole ver la mistificación y de comprender lo absurdo de lo que escribe, incluso cuando salta a la vista de todos. La ilusión puede llevarlo a considerar sublime el lenguaje más ridículo. Se engañan los que piensan que este tipo de obsesión solo alcanza a las personas simples, ignorantes y desprovistas de buen sentido. Incluso los hombres más astutos, cultos e inteligentes, en cierto sentido, no están libres de esta ilusión, lo que demuestra que se trata de una aberración producida por una causa externa, cuya influencia los subyuga.

Dijimos que las consecuencias de la fascinación son muy graves. En efecto, gracias a esa ilusión que le es consecuente, el Espíritu dirige a su víctima como se hace con un ciego, pudiendo llevarlo a aceptar las doctrinas más absurdas y las teorías más falsas, como las únicas expresiones de la verdad. Además de eso, puede arrastrarlo a acciones ridículas, comprometedoras y hasta bastante peligrosas.

Y Herculano Pires, continuando con lo anterior, en una nota a pie de página, nos advierte:

“La fascinación es más común de lo que se piensa. En el medio espírita ella se manifiesta de manera astuta a través de una avalancha de libros comprometedores, tanto psicografiados como sugeridos a escritores vanidosos, o por medio de la participación de predicadores y dirigentes de instituciones que se consideran debidamente asistidos para criticar la Doctrina o reformular sus principios”.

“El Libro de los Médiums” – Trad. Herculano Pires

Infelizmente no es solo en el medio espírita que la obsesión oculta se manifiesta; es hierba maligna en todos los ámbitos de las actividades humanas, impulsada por el orgullo y por la vanidad.

El individuo orgulloso tiene una alta opinión de sí mismo, un amor propio excesivo. Sus opiniones son siempre irrefutables, especialmente si detentan alguna autoridad. No analiza sus pensamientos, no tienen autocritica, no intercambian ideas con ninguno. Entonces, se tornan presa fácil de Espíritus soberbios, pseudosabios y dominantes que aún pretenden ejercer el poder que la muerte les arrebató. Y hacen entonces que sus pupilos se tornen sus instrumentos pasivos.

Ya el individuo vanidoso no tiene orgullo, puede hasta ser humilde. Lo que lo mueve es el deseo exagerado de atraer la admiración, los homenajes, con lo que se complace íntimamente. No rehúsa invitaciones, siempre y cuando le exalten la personalidad, los méritos, las acciones. Y, siempre hablando de humildad, va aceptando los honores que se le otorgan. Y los Espíritus vanidosos, al no poder físicamente satisfacer sus vanidades, transforman a tales individuos en sus agentes.

La obsesión oculta, la fascinación, es de difícil y casi que de imposible cura. El paciente se siente bien con ella, y no tolera la intromisión de quien quiere abrirle los ojos.

IV – Auto obsesión: Sin embargo, la obsesión no es causada únicamente por los Espíritus. Hay personas que se obsesan a si mismas, utilizando sus pensamientos: es la auto obsesión.

La auto obsesión se caracteriza por ideas fijas generadas por la misma persona, que se vuelve adicta a las creaciones mentales que toman forma en su cerebro, y de las cuales difícilmente se libera, enredándose en un galimatías mental. Siente un placer morboso en quejarse, en describirlas, en rumiarlas.

Dentro de las ideas fijas más comunes, citaremos:

a)  Las fobias,

b)  Las ideas fijas.

La fobia es un medio enfermizo que asume los más variados aspectos; es el horror que ciertas personas tienen por algo que las amedranta, sin saber explicar el porqué; va desde el miedo a las cucarachas hasta las cosas más absurdas.

Las ideas fijas también son las más diversas: manía de persecución, envidias, desconfianzas, avaricia, miedo a perder todo lo que tiene, enfermedades imaginarias y otros pensamientos que la persona alimenta para tormento de sus familiares y amigos.

Es de anotar que la auto obsesión no interfiere en el pensamiento normal del paciente.


Tomado del libro: El Evangelio de las recordaciones

Eliseu Rigonatti

Traducción al español: Oscar Cervantes Velásquez

Santa Marta - Colombia

Marzo 2026



[1]Locución latina que significa “la virtud está en el medio” o “en el justo medio está la virtud”.

 


jueves, 11 de diciembre de 2025

EL DEBER SER


Muchas son las dádivas que has recibido de la divinidad, en el largo devenir de las reencarnaciones que hasta hoy has experimentado. Sin embargo, cuántas veces te has preguntado: ¿Qué tanto has aprovechado de ellas para tu crecimiento espiritual?

No es la multiplicidad de experiencias reencarnatorias lo que te enaltece como Espíritu, sino el buen uso que haces de las mismas, enriqueciendo tu acervo de conocimientos intelectuales y la puesta en práctica de las conductas morales atesoradas en la relación con tu prójimo.

Son tantas las dificultades enfrentadas en el transcurrir de tus renacimientos, que deberías ser un maestro en el manejo de ellas; sin embargo, cada vez que aparecen en tu vida, dudas, vacilas y aún te sientes abandonado, desconociendo las leyes espirituales que rigen las relaciones entre el hombre y la divinidad, teniendo que recomenzar lecciones que ya debieron ser aprendidas.

¡Reacciona! Aún estás a tiempo para reiniciar un nuevo ciclo de reencarnaciones en busca de la renovación necesaria que te haga sentir que la esperanza de mejores días ha de llegar, removiendo los cimientos que la insania y la desidia espiritual generaron en ti. De esta manera, podrás recomenzar con fe y optimismo un nuevo despertar.

Aprovecha al máximo las experiencias positivas del pasado, irguiéndote cual ave fénix para tu bienestar futuro, avizorando un nuevo amanecer en este ciclo planetario que se avecina, el cual te acogerá como al hijo grato que regresa al redil, recordándonos la parábola del “hijo pródigo”, que con tanta sapiencia nos enseñó Jesús.


Oscar Cervantes Velásquez

Santa Marta - Colombia

Diciembre 11 de 2025


martes, 2 de diciembre de 2025

EL POTENCIAL DE LA ORACIÓN

Imagen creada con IA

La oración es esa fuerza interior que brota, cual manantial, para saciar la fe y la esperanza de quienes claman sed y justicia ante sus aflicciones. La fe es el motor que impulsa nuestros más íntimos deseos, y la esperanza, es la consoladora respuesta ante nuestros clamores.

No existe fórmula específica para orar, pues ella es una comunicación íntima entre la criatura y su creador. Él no se preocupa de tus inferioridades, pues ese es un problema que debes resolver tú. Sin embargo, sí reconoce tu potencial, pues te ha visto crecer a lo largo de muchas reencarnaciones y sabe lo que subyace en ti.

Si bien la oración te acerca a Dios, ella es la llave que abre las puertas de la acción caritativa hacia las necesidades de tu prójimo; no hagas como el egoísta, que solo reza por él o los suyos, ora por el necesitado, los menesterosos, por los afligidos, por aquellos que sufren el flagelo de la guerra insensible, que devasta pueblos y aniquila la voluntad de los sometidos, pero sobre todo, ora por aquellos que aún no reciben de ti el perdón por las injusticias cometidas contra ellos en el largo devenir de los tiempos.

De esa manera, pagarás la deuda contraída con las leyes divinas, y hallarás consuelo a tus aflicciones.

Oscar Cervantes Velásquez

domingo, 26 de octubre de 2025

33 AÑOS DESPUÉS


Sí, treinta y tres años después, ofrezco un tributo de gratitud a la gloriosa Doctrina Espírita que, despertando conciencias y santificando almas, ha hecho de este pensador de ilusiones y rebelde sin causa un hombre mejor; aunque aún no del todo desarraigado de un pasado lleno de aciertos… y de muchos errores.

Cuántas ideas preconcebidas, sostenidas y alentadas por doctrinas erróneas en lo político y lo social, fueron el caldo de cultivo de una juventud en rebeldía. Rebeldía que, poco a poco, se fue diluyendo ante el ideal consolador que el Espiritismo proyecta sobre las conciencias sedientas de “verdades eternas”, aquellas que nunca lograron llenar los vacíos ideológicos a los que aspiraba.

Así, los nuevos paradigmas que el Espiritismo propuso a nuestra conciencia no solo disiparon la queja sistemática, sino que abrieron un espacio inmenso para colmarse con el sinfín de verdades reveladas a lo largo del tiempo.

Hoy, tras años de estudio e investigación, en el silencio de quien a veces se siente incomprendido por aquellos que —olvidando la universalidad de las enseñanzas de los Espíritus— se ilusionan con “falsas interpretaciones”, sostengo que solo las obras espíritas fundamentadas en las respuestas del Espíritu de Verdad constituyen el verdadero sustento doctrinario.

Es cierto que los Espíritus Superiores aseguraron a Kardec que no todo estaba revelado; sin embargo, no por ello podemos desconocer el inmenso poder de las obras de la Codificación y el esclarecimiento y consuelo que brindan a quienes aún peregrinamos por la Tierra. Muchas verdades aguardan ser develadas, y me atrevo a afirmar que buena parte de ellas se hallan consignadas en las obras emanadas de la mediúmnidad santificada —esa misión redentora del Espíritu inmortal encarnado— que nos hace llegar mensajes de profundo significado, preparando el camino liberador que habrá de abrirse cuando la Tierra alcance, en su proceso evolutivo, la condición de mundo regenerado, dejando atrás la desolación y el sufrimiento que aún nos mantienen apostados en el planeta azul, en nuestra lucha inmarcesible hacia el despertar del Espíritu.

Bien lo asegura Manoel Philomeno de Miranda en la introducción de la obra Amanecer de una Nueva Era:

Las revelaciones del mundo espiritual han sido incesantes, y nunca han dejado a la conciencia humana sin el conocimiento de su perennidad. Aunque en el pasado estaban envueltas en misterio debido a la etapa evolutiva del hombre, hoy, en estos días gloriosos de intercambio lúcido y fraternal con los espíritus nobles, descubrimos los más valiosos comportamientos que propician la conquista interior del Reino de los Cielos.

Nunca han faltado las directrices armonizadoras para el ser humano que, sumergido en la vestimenta celular, fácilmente se equivoca o teme, se desanima y huye del deber. Tales directrices buscan ofrecerle la indispensable condición que otorga la libertad real, estimulándolo a volar hacia la inmortalidad triunfante”.

“Para verdades, el tiempo”, decían los mayores, en esa sabiduría serena de quien ha vivido mucho. El tiempo, en efecto, es el mejor testigo de la evolución de las ideas, tanto en el inconsciente colectivo —como bien señaló Jung—, como en el inconsciente individual, para gloria de quienes observan con ilusión y esperanza la transformación planetaria a la que estamos llamados por Ley de Evolución.

Sí, treinta y tres años después, reconozco el valor de aquellos que nos precedieron y que, como colonos del alma, desbravaron conciencias adormecidas, asentando la propuesta liberadora del Espiritismo, esa llave luminosa que abre las puertas de la ignorancia y facilita el conocimiento de la Verdad.


 Oscar Cervantes Velásquez

Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís

Octubre 26 de 2025

Santa Marta - Colombia 

 


MEDICINA HOLISTICA

El escenario especial era una invitación para la reflexión, un mensaje superior de sensibilidad. Enclavado en pleno corazón de la naturaleza...