sábado, 30 de mayo de 2020

RACISMO Y SEGREGACIÓN RACIAL, DOS CONCEPTOS DE UNA MISMA ECUACIÓN


Fotografía tomada de la Web: https://www.abc.es/

Por: Oscar Cervantes Velásquez
  
       La Doctrina Espírita nos enseña que, por la multiplicidad de existencias hasta hoy vividas, hemos reencarnado en diversas razas, nacionalidades e incluso en ambos sexos, demostrándonos que todos somos iguales y no existe, entre quienes habitamos en la tierra, ninguna diferencia.

       Debemos comprender, que somos Espíritus y como tal, en el mundo espiritual ya esclarecidos, no experimentamos ninguna de estas características que cargamos como encarnados y que nos insensibilizan ante nuestros semejantes. Todo es aprendizaje de las lecciones no asimiladas en el pasado.

       Es lamentable reconocer que el racismo, aún subyace en el pensamiento de muchos, que aún no han podido superar la pretensión de determinados grupos humanos de sentirse superiores a otros o, de odiar, a quien consideran diferente. Ignoran aún, que “el origen de las razas se pierde en la noche de los tiempos[1]” y como ha sucedido con algunas razas que han desaparecido totalmente, asegurandonos la espiritualidad superior, que ello se debe a “que otras han tomado su lugar, así como otras tomarán el lugar de la vuestra algún día[2]”.

Es menester traer a colación, para aquellos que desconocen informaciones provenientes de los Espíritus y que nos ayudan a entender la importancia de las razas aposentadas en la Tierra, en el contexto histórico de nuestro planeta, el espíritiu Emmanuel, en la obra “A Camino de la Luz”, afirma que cuando las razas adámicas, quienes forjaron a los predecesores de las civilizaciones futuras de la humanidad, llegaron al planeta, “introdujeron grandes beneficios en el seno de la raza amarilla y la raza negra, que ya existían[3]”. Luego entonces, lejos estamos de comprender los niveles de compromiso que aún sumen a estas razas en los complejos dilemas del racismo y la segregación.

En realidad, este no es un problema con la raza negra, pues igualmente chinos, indígenas, zambos, mulatos, judíos, árabes, etc., de una u otra forma han sufrido el trato indignante de aquellos que se consideran de raza superior, desconociendo las leyes divinas que, solo te pide que ames a tu prójimo, sin condición de raza, credo, color político o de piel, como a ti mismo; eso, ya te coloca en una condición de superioridad moral, que agrada a la divinidad

La historia contemporánea nos recuerda incontestablemente, como los nazis sometieron a los judíos en los famosos guetos, el tristemente célebre apartheid en Suráfrica, no muy distinto al vivido por la población afrodescendiente en los EEUU, y el fenómeno de los migrantes, tanto en Europa como en Suramérica, como un triste canto a la infamia, por parte de la raza humana, esa misma a la que él Maestro Jesús trató de “¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar?[4].

Este tema, recurrente en la historia de la humanidad, se ha dado en muchas partes del planeta, desde las épocas en que los conquistadores sometían a segregaciones humillantes a los pueblos sojuzgados. Hoy, la multiplicidad de formas en que se manifiesta el racismo, en pleno siglo XXI, nos demuestra cuán lejos estamos aún de comprender la importancia de la convivencia fraternal y solidaria, como hermanos que somos, por quienes se mantienen en las franjas vibracionales inferiores, olvidados totalmente de la necesidad del perdón y de la solidaridad que vincula a los seres del presente con el pasado y el porvenir.





[1] Kardec, Allan. El Libro de los Espíritus. Pregunta No. 690.
[2] Ídem, pregunta 688.
[3] Xavier, Francisco C./Emmanuel. A Caminho da Luz, pág. 38, Federación Espírita Brasilera, Brasilia, 1996.
[4] Mateo 17:17.

miércoles, 20 de mayo de 2020

EL AURA

Por: Herminio C. Miranda
Imagen de referencia tomada de la Web: https://orgullogualeyo.com/el-aura/


“El periespíritu” - escribe Kardec en El Libro de los Médiums, ítem Nº 109, “como vemos, es el principio de todas las manifestaciones”.

El desprevenido lector, que se inicia en el estudio de la Codificación podría preguntarse: ¿Todas? Sabe él que es estar en todo. Kardec hace estas declaraciones después de haber probado escrupulosamente sus puntos de apoyo y posibles objeciones. En efecto, el periespíritu es el componente indispensable para la producción de cualquier fenómeno psíquico, ya sea psíquico o mediúmnico.

Con la misma convicción, lo afirmó en el libro Obras Póstumas, en el capítulo Manifestaciones de los Espíritus, ítems 10 a 11:

“El periespíritu sirve de intermediario entre el Espíritu y el cuerpo. Es el órgano de transmisión de todas las sensaciones. En cuanto a los que vienen del exterior, se puede decir que el cuerpo recibe la impresión, el periespíritu la transmite y el Espíritu, que es el ser sensible e inteligente, la recibe. Cuando el acto es iniciativa del Espíritu, se puede decir que el Espíritu quiere, el periespíritu transmite y el cuerpo ejecuta”. (Kardec Allan, 1978).

        Por lo tanto, ya sea acoplando su periespíritu al del encarnado, ya sea tomando de él las energías que necesita, el Espíritu desencarnado necesita recurrir al periespíritu de las personas con facultades mediúmnicas para realizar los fenómenos que desea y puede producir. Esto se debe, a que no dispone de un cuerpo físico para mover un objeto, escribir un texto, manifestarse oralmente o pintar un cuadro. Solo puede hacerlo tomando prestado el cuerpo de alguien, cuerpo este que solo puede ser movido para cumplir la tarea deseada cuando una voluntad espiritual lo quiere, y el periespíritu transmite este comando al cuerpo físico, que luego habla, escribe, en fin, se mueve.

       Sin embargo, prosigamos:

El periespíritu no está encerrado en los límites del cuerpo, como en una caja. Por su naturaleza fluídica, él es expansible, irradia hacia el exterior y forma, alrededor del cuerpo, una especie de atmósfera que el pensamiento y la fuerza de voluntad pueden expandir e mayor o menor grado. Por lo tanto, se deduce que hay personas que, sin estar en contacto físico, pueden estar en contacto por sus periespíritus e intercambiar sus impresiones y, algunas veces, pensamientos a través de la intuición (Idem).

       Este borde periespiritual que “se irradia hacia el exterior y forma, alrededor del cuerpo, una especie de atmósfera”, es el aura, que André Luiz conceptualiza de la siguiente manera en Evolución en Dos Mundos:

“El aura es, por tanto, nuestra plataforma omnipresente en todas las comunicaciones en nuestra vida de relación; antecámara del Espíritu en todas nuestras actividades de intercambio con la vida que nos rodea, a través de la cual somos observados y examinados por las inteligencias Superiores, sentidos y reconocidos por nuestros seres afines y temidos y hostilizados, o amados y auxiliados por los hermanos que marchan en una posición inferior a la nuestra” (Xavier, Francisco Cándido/Luiz, André, 1973).

       No es necesario decir más para comprender la importancia del aura en los humanos. Es nuestro pasaporte, nuestro documento de identidad, la radiografía de nuestra intimidad física y espiritual para que aquellos que tienen los ojos para ver del cual nos habló Jesús.

El tema ha despertado el interés de innumerables estudiosos, tanto desde el punto de vista del ocultismo antiguo, hasta de los modernos investigadores apoyados con dispositivos electrónicos sofisticados.

Vale la pena señalar el hecho de que, separadas algunas fantasías especulativas, originadas en imaginaciones descontroladas, hay una especie de consenso en torno de las principales características del aura. Veamos, por ejemplo, lo que dice Paracelso, en una cita que recopilamos de Lewis Spence, en la obra An Encyclopaedia of Occultism.

“La fuerza vital no está encerrada dentro del ser humano, sino a su alrededor como una esfera luminosa y puede actuar a distancia. En esos rayos seminaturales, la imaginación de la persona puede producir efectos saludables o mórbidos. Puede envenenar la esencia de la vida y causar enfermedades o purificar lo impuro y restaurar la salud (Spence, Lewis, 1960).

        Además:

Nuestros pensamientos son, simples emanaciones magnéticas que, al escapar de nuestro cerebro, penetran en varias cabezas y llevan consigo, junto con un reflejo de nuestra vida, la imagen de nuestros secretos” (Ídem).

        El pionero en el estudio científico del aura fue el Dr. Walker J. Kilner, médico inglés nacido en 1847, en la Inglaterra victoriana, en una familia tradicionalmente dedicada a la medicina. Su papa, John fue miembro del solemne Royal College of Surgeons y su hermano, Charles Scott Kilner, fue también un prestigioso médico.

       El Dr. Kilner investigó el aura humana durante una buena parte de su vida profesional. Familiarizado con los estudios de Rontgen y Blondot, así como los de Reichenbach y otros, Kilner tuvo la idea, por los años 1908, de que el aura humana se podría tornar visible mediante el uso de un filtro colorido apropiado. Sus experiencias, en ese sentido, llevaron al empleo de la dicianina, un colorante extraído del alquitrán. La sustancia tiene la propiedad de producir un cierto grado de miopía que, a su vez, hace que el observador perciba más fácilmente la radiación ultravioleta.

       En 1911, el Dr. Kilner se encontró en condiciones de duplicar sus observaciones y conclusiones en el libro intitulado The Human Atmosphere, el cual fue acompañado de un material de investigación, que incluía gafas especiales para la dicianina.

       Ese libro causó un inevitable alboroto entre sus colegas médicos, quienes no ahorraron reserva alguna en comentarios irónicos, como esta, publicada en un extenso artículo crítico, en The British Medical Jornal del 6 de enero de 1912:

       “El Dr. Kilner no ha logrado convencernos que su aura sea más auténtica que la espada visionaria de Macbeth”.

       Con la Primera Guerra Mundial, la dicianina, producida en laboratorios alemanes, desapareció del mercado y el Dr. Kilner tuvo que interrumpir sus investigaciones. En 1920, salió una nueva edición ampliada de su libro, esta vez recibida con mayor respeto y respaldada por algunos médicos de prestigio, pero el Dr. Kilner no alcanzó a “ver en vida”, los artículos más comprensibles del Medical Times y del The Scintific American, pues murió el 23 de junio de 1920, a los setenta y tres años de edad.

       En cualquier caso, su magnífica obra fue situada, en una zona de penumbra, entre la ciencia y el llamado “ocultismo”, por la mayoría de sus colegas de profesión y escépticos de otros matices y profesiones. No faltó quien lo acusase de estar involucrado con el mal llamado ocultismo e incluso lo considerasen clarividente, suposiciones que el refutó explícitamente. Sin embargo, sea cual sea la razón, su trabajo no despertó mayor interés en la clase médica y dependía de un espiritualista convencido y dinámico, Harry Boddington –al cual hemos recurrido frecuentemente en este libro para continuar los estudios de Kilner, sin contar, incluso, con la formación universitaria de su predecesor.

       Boddington diseñó unas gafas especiales que facilitaron enormemente el estudio del aura.

       El libro del Dr. Walter Kilner no quedó en el olvido, especialmente en los círculos espiritistas ingleses, en los cuales siempre fue citado, pero permaneció agotado durante cerca de medio siglo. En 1977, a mi paso por Londres, encontré una nueva edición, lanzada el año anterior. Es el que tengo en mi poder, ya no bajo el antiguo título, sino como The Human Aura, publicado por Citadel Press (Secaucus, Nueva Jersey, Estados Unidos, 1976).

       La técnica de investigación es minuciosamente descrita por el Dr. Kilner e ilustrada con sesenta y cuatro dibujos, extraídos de las innumerables observaciones que hizo en otras tantas personas.

       Sería impracticable resumir, en unas pocas líneas o incluso en muchas páginas, el paciente trabajo del eminente médico. Sus observaciones clínicas están expuestas de forma clara y segura. Tomemos tres ejemplos:

Los cambios en la forma y el tamaño del aura son el resultado de enfermedades nerviosas graves, como la epilepsia, histeria, hemiplejia y, una vez establecidas, se vuelven permanentes, mientras que si se deben a trastornos nerviosos transitorios como la ciática, el herpes, etc. Una vez curado el paciente, el aura vuelve gradualmente a su estado normal.

[…] Cualquier daño en las facultades mentales causa automáticamente una reducción del aura, en tamaño y nitidez, además, ella es más estrecha en personas de mente débil. Tales hechos dan apoyo a la observación de que los centros cerebrales más sofisticados están íntimamente ligados en la generación de energía áurica.

Cuando el paciente se desmaya, el aura pierde gran parte de su brillo y se reduce en tamaño. Las alteraciones son probablemente el resultado de un agotamiento temporal (Kilner, Walter, 1976).

        Poco después él declara que, a pesar de su natural repugnancia, tuvo oportunidad de estudiar algunos cadáveres y en ninguno de ellos encontró rastros del aura. El hecho no le causó sorpresa, dado que él ya había observado que este fenómeno ocurría incluso en casos de hipnosis. Observó también, cierta pérdida de nitidez del aura en los casos de enfermedad del paciente. Aunque no lo comentó, es de suponer que el aura de los pacientes hipnotizados no es detectada, simplemente porque se halla ausente, en estado de desprendimiento o desdoblamiento.

Es una pena que sus estudios hayan permanecidos tanto tiempo relegados a la indiferencia e incluso a la hostilidad de la clase médica, en particular, y de los investigadores en general, hasta que fueron retomados principalmente por los soviéticos, después del descubrimiento del “efecto Kirlian”.

Según observaciones del Dr. Kilner, cualquier alteración en la salud del individuo, se refleja en el aura, ya sea en la región afectada, cuando está circunscrita, o en todo el cuerpo, cuando la molestia se generaliza en el cuerpo físico.

Al escribir un prefacio para una nueva reedición del libro de Kilner, en 1976, Leslie Shepard recuerda que el problema del aura aún permanece en la frontera entre ciencia y clarividencia. Aunque cauteloso sobre las conclusiones del Dr. Kilner, Shepard expresa sus esperanzas de que nuevas ediciones de la obra susciten el interés de modernos investigadores, equipados, inclusive, de herramientas y conocimientos aún más sofisticados.

Por otro lado, a no ser por la investigación de Boddington –y que consta, principalmente, en su obra capital, The University of Spiritualism- casi nada se ha hecho, en términos de aplicación de las tecnologías indicadas por el Dr. Kilner, en el estudio de los fenómenos psíquicos, anímicos, de obsesión y posesión.

¿Qué cambios, por ejemplo, ocurren en el aura de un médium cuando está bajo la influencia de un espíritu desencarnado? ¿En qué puntos o sectores del aura se ligan los periespíritus de los seres encarnados y desencarnados? ¿Qué perturbaciones provoca el acoplamiento del periespíritu de un invasor espiritual en su víctima? ¿Qué características especiales ofrece el aura de un médium en potencia o activo? ¿Qué cambios se producen en el aura de una persona que da pases o que los recibe?

Son innumerables las referencias de Harry Boddington del aura, en sus escritos, pero es en el capítulo VIII –“Maravillas del Aura Humana” –de la Universidad del Espiritualismo”, donde encontramos una exposición más amplia sobre el tema. Para no expandir nuestro propio estudio más allá de los límites que estamos tratando de imponerle, intentaré resumir las principales observaciones del competente autor inglés:

1.  El aura es una especie de radiación luminosa que rodea el cuerpo humano, constituida por innumerables partículas de energía.
2.  Esa irradiación es singularmente sensible al pensamiento, al cual responde con prontitud.
3.  El aura funciona como parte integral de la conciencia.
4.  Su calidad (aspecto, color, forma –varía según los temperamentos, el carácter y la salud de las personas).
5.  Ella es “esencial a todas las manifestaciones psíquicas” y el medio a través del cual operan los médiums de cura, además de actuar como el principio activo de la curación.
6.  “El hecho de que algunas personas sean médiums y otras no, llevó a los espiritistas a aceptar, como hipótesis de trabajo, la teoría de que los médiums irradian una sustancia psíquica específica, que forma un vínculo semimaterial entre ellos y sus comunicantes invisibles”.
7.  “Se ha demostrado que, a no ser que el magnetismo de los Espíritus se mezcle armoniosamente con el de los sensitivos, ellos no consiguen hacer notar su presencia”.
8.  Debidamente manipulada y condensada por un impulso de la voluntad –ya hemos visto que es fácilmente influenciable por el pensamiento-, el aura se presenta como ectoplasma, materia prima para la producción de pequeños bastones, seudópodos o materializaciones. Como ella reacciona al pensamiento y al choque, exactamente como el cuerpo humano, se puede concluir que ella constituye una extensión del sistema nervioso.
9.  La formación de esos bastones y seudópodos en las sesiones de materialización resulta, en opinión de Boddington, de un esfuerzo consciente de la voluntad del médium y no de una exteriorización inconsciente, según afirman los materialistas y negadores en general.

Hago una pausa para decir algo sobre el término seudópodo, que, literalmente quiere decir, pie falso. El diccionario de Aurelio nos dice que la palabra sirve para conceptuar “la protuberancia protoplasmática que se forma en la periferia de los leucocitos, de las amebas y otros protozoarios, sirviéndoles para la locomoción”. Esta es la razón por la cual se llaman pies falsos, porque no son estrictamente pies, pero le sirven para caminar. En el caso de la fenomenología psíquica de efectos físicos, especialmente en el desplazamiento de objetos, la formación de seudópodos observados en las experiencias con Eusapia y otros médiums, no se trata de una protuberancia protoplasmática, como en la biología, sino una protuberancia ectoplasmática. Es con ese tipo de seudópodo o bastoncillo, ya fotografiados en algunas experiencias, es que el sensitivo consigue dislocar objetos sin tocarlos con ningún miembro o parte de su cuerpo físico.

Mientras tanto, continuemos con Boddington y sus observaciones acerca del aura.

10.      El aura no debe ser considerada como una fuerza ciega, ya que la conciencia opera a través de ella de la misma manera que operamos a través del sistema nervioso.

Discurriendo sobre los colores del aura y su significado en términos de salud física y características del temperamento y carácter, Boddington ofrece un amplio marco de clasificación que nos parece necesario reducir aquí. Sin embargo, una de sus observaciones sobre las sesiones mediúmnicas es lo que se llamaría “imperdible” y presentada de la siguiente manera: “la armonía prevalece” (entre los componentes del grupo), “los colores se mezclan, pero, si hay una brecha entre dos participantes, deben ser desplazados hasta que la brecha desaparezca”.

   Si los colores se rehúsan a mezclarse, es mejor que los participantes en desarmonía se retiren del grupo o, entonces, los resultados serán insatisfactorio. El aura de un nuevo participante puede anular completamente los resultados positivos obtenidos en otros momentos en los que no estaba presente. Por otro lado, dos médiums aparentemente del mismo tipo, no siempre intensifican el fenómeno. Al contrario, conocemos casos en los que uno destruye la influencia del otro. Un Espíritu amigo de Cora Tappan, y que se identificaba como Benjamín Franklin, declaró, que esto, a veces, es debido a que uno de ellos produce energía eléctrica, mientras que en el otro es fosfórica.  Separados pueden producir fenómenos de naturaleza similar, pero juntos, se neutralizan entre sí.

Debo agregar, que la mezcla de los colores debe haber sido observada y comunicada a Boddington por su esposa, en las innumerables experiencias que realizó con ella, quien disponía de ese tipo de facultad. En mi opinión, la observación tiene sentido. Cada uno de nosotros tiene su propia vibración que, en la visión de los sensitivos dotados de dicha facultad, puede ser traducida en diversos colores. No es de admirar que ciertas vibraciones no se combinen entre sí y que otras se opongan o se anulen mutuamente. Todos los que lidiamos con la mediúmnidad en acción, sabemos que hay personas que, introducidas en un grupo mediúmnico, pueden paralizar y neutralizar a los mejores médiums, aunque sea de forma involuntaria o inconsciente.

Conmigo ocurrió algo parecido. Cierta vez, fui invitado a presenciar el trabajo de cierta señora que era muy evidente por sus pretendidas manifestaciones mediúmnicas, en contacto con seres interplanetarios. Sin que hubiese el más mínimo esfuerzo negativo de mi parte, por el contrario, yo estaba interesado en observar con absoluta imparcialidad, sin embargo, la señora no consiguió prácticamente nada esa noche. Eran obvios, la decepción, perplejidad y malestar de los demás espectadores, habituados a charlas con los misteriosos seres invisibles, así como mi propia vergüenza. Debo haber dejado una horrible impresión de “pie frio” entre ellos. Prefiero concluir con Boddington, que nuestros colores no se mezclaron en absoluto…

Es precisamente por la necesidad de armonización entre las auras, que Boddington nos recuerda que los Espíritus están constantemente advirtiendo contra el uso de drogas, alcohol, alimentación inadecuada y, en fin, todos los hábitos que “degradan la mente y agotan los nervios”. El aura, agrega él, esta “indisolublemente ligada a todos los órganos del cuerpo, del cual exhala, como el perfume de una flor”.

Por lo tanto, no hay forma de evitar que las sustancias toxicas ingeridas y la desarmonía de los pensamientos, afecten sustancialmente al aura, produciendo considerables perturbaciones en el proceso de comunicación mediúmnica.  Esto se debe, a que no solo el aura del médium debe estar en buenas condiciones vibratorias de limpieza energética, mental y emocional, a fin de que pueda ofrecer su dinamismo a los Espíritus que se manifiestan, pues su aura y las de los demás deben estar debidamente armonizadas en el grupo, como un todo. Si un participante comparece con una alta dosis de alcohol en la sangre o con una comida pesada en el proceso de digestión, será impracticable su integración armoniosa en el grupo. Los Espíritus nos dicen que, en tales casos, aplican el recurso extremo de aislar a la criatura para que, al no poder ayudar, por lo menos no perturbe los trabajos, ya que su aura se presenta, literalmente sucia y desordenada.

Debido a sus implicaciones en el tema del aura y por las interesantes observaciones y enseñanzas que proporciona, juzgue oportuno incluir en este módulo una noticia acerca del libro del Dr. Carl A. Wickland, Treinta Años entre los Muertos, un clásico entre los estudiosos del fenómeno psíquico.

Bajo la orientación de amigos espirituales, que comenzaron a manifestarse a través de su esposa, el Dr. Wickland comenzó a cuidar, con éxito para él inesperado, trastornos mentales y psicosomáticos en pacientes que sufrían de influencias espirituales indeseables.

De acuerdo con el testimonio constante de los mismos Espíritus, generalmente sin conciencia de haber “muerto”, eran atraídos por el aura de ciertas personas, conocidas o desconocidas, y allí permanecían como prisioneros y en gran confusión mental. Como si estuvieran adheridos o imantados al periespíritu de los encarnados, vivían, a veces, varias entidades en disputa feroz por la posesión del cuerpo de la víctima, que cada uno creía le pertenecía.

El Dr. Wickland mandó a construir un aparato especial, con el cual le aplicaba al paciente obsesado una descarga eléctrica que desalojaba a los Espíritus conectados a su aura; sin embargo, luego verificó que, pasada la desagradable sensación de la descarga, ellos volvían a su estado anterior y continuaban el conflicto por la posesión del cuerpo, del cual, cada uno de ellos, incluido el encarnado, buscaba expulsar a los demás.

Fue entonces que los amigos espirituales del médico, propusieron traer a los pobres seres desorientados para que fuesen esclarecidos, individualmente, por el doctor –quien resultó ser un buen adoctrinador- a través de la mediúmnidad de la Sra. Wickland.

Veamos como el autor y médico plantea el problema. Él dice en las páginas 90 a 91:

“El organismo de todos los seres humanos genera una fuerza nerviosa magnética que lo envuelve en una atmósfera de emanación vital y luz psíquica conocida como aura magnética. Esa aura es vista como una luminosidad por los Espíritus aún presos en las sombras del ambiente terrenal y que pueden sentirse atraídos por personas particularmente susceptibles a ese tipo de invasión. Tales Espíritus, a menudo incapaces de abandonar esa atmósfera psíquica y, debido al estado de confusión resultante –incluso luchando por liberarse- acaban conviviendo con el médium, resentidos por su presencia y desconcertados por un sentido de doble personalidad. Después de retirar de un paciente varios Espíritus, al principio turbulentos, tuvimos la siguiente experiencia, que demuestra claramente el sufrimiento que los Espíritus soportan cuando se enredan en el aura de una persona muerta. (Wickland, Carl).

        Continua la transcripción de un largo diálogo, en el cual el Espíritu totalmente ignorante de su real situación, dice, en cierto momento:

“Yo estaba en mi lugar. Había muchos de nosotros, todos enredados, hombres y mujeres. Teníamos un hogar, pero no podíamos salir de allí. A veces, el ambiente era cálido. Durante un tiempo, permanecí solo en la oscuridad. Antes de ser encarcelado pude hablar una vez, pero ahora estoy solo. Usted no tiene derecho a ponerme esas cosas que queman. (Ídem).

        Como se puede observar, el Espíritu vivió durante algún tiempo en la situación de erraticidad mencionada en la codificación espírita. Se sentía solo y sumergido en las tinieblas. Atraído por el aura de una persona que ofrecía las condiciones propicias, se aproximó y terminó como imantado allí, junto a otros Espíritus en condiciones semejantes a las suyas. En la jerga popular, se trataba de una situación de “apoyo”, de la que el médium involuntario y sin preparación, sufría penosas consecuencias, incluyendo enfermedades psicosomáticas.

       También se desprende del texto y de las breves observaciones adicionales del doctor que, después que los demás Espíritus fueron apartados –¡y como se quejaban de las descargas eléctricas! - la manifestante (era una mujer), se quedó sola e incluso logró comunicarse a través de su víctima y anfitriona, pero terminó también desalojada por una verdadera tempestad magnética provocada por los choques eléctricos aplicados por el Dr. Wickland, con su temible aparato.

       He aquí, pues, ejemplos vivos de que el aura es, de hecho, la “plataforma omnipresente” de que nos habla André Luiz, “la antesala de todas nuestras actividades de intercambio con la vida que nos rodea”, extensión viva del periespíritu que, según Kardec, es el “órgano transmisor de todas las sensaciones” y “el principio de todas las manifestaciones”.

       Por lo tanto, no hay forma de minimizar o ignorar la importancia del aura y el periespíritu en el estudio de los fenómenos de naturaleza anímica o mediúmnica.

Herminio C. Miranda

Tomado de la obra: “Diversidad de los Carismas”.
Traducción al español por: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia
      

domingo, 10 de mayo de 2020

VOLVERÁS


Por: Oscar Cervantes Velásquez
Santa Marta - Colombia

Partiste un día, sencillo e ignorante, para iniciar el largo peregrinar de la evolución. Desde los más remotos estadios de la vida, atravesaste, en el devenir incesante de los siglos, los diferentes reinos de la naturaleza, hasta alcanzar la hominidad. Te ejercitaste, entonces, en el difícil aprendizaje de convivir con las agrestes fuerzas naturales, desarrollando los recursos indispensables para sobrevivir en un mundo en el que la adaptación y la lucha por la existencia fueron templando tus rudimentarias potencialidades y, cual paciente escultor, fueron burilando el principio espiritual destinado a alcanzar, algún día, la plenitud de la conciencia.

Alcanzada la razón, emprendiste un nuevo tramo de la interminable jornada. Has peregrinado, de existencia en existencia, desde las fajas primitivas de la experiencia humana, donde todavía te confundías entre la animalidad instintiva y las primeras aspiraciones de libertad, hasta los complejos niveles de la inteligencia y de la vida social. Aprendiste a dominar parcialmente las fuerzas de la naturaleza, a transformar el ambiente que te rodeaba y a construir instrumentos cada vez más sofisticados para facilitar tu existencia.

Ejercitaste el intelecto, y con él conquistaste conocimientos que ampliaron progresivamente tu comprensión del mundo. Sin embargo, muchas veces convertiste ese mismo instrumento de progreso en motivo de soberbia e insensatez, creyéndote poseedor de verdades definitivas que todavía estás muy lejos de comprender. Te deslumbraste con las conquistas de la razón y, en no pocas ocasiones, olvidaste que conocer no significa necesariamente comprender y que comprender no equivale, todavía, a saber amar.

Construiste civilizaciones, levantaste ciudades, escrutaste los cielos, penetraste en los secretos de la materia y desarrollaste extraordinarias posibilidades intelectuales. Pero, mientras extendías tus dominios sobre el mundo exterior, permanecían dentro de ti antiguas sombras: el egoísmo, el orgullo, la violencia, la intolerancia, la ambición desmedida y el deseo de imponerte sobre tus semejantes.

La inteligencia avanzó con pasos gigantescos, mientras el corazón permanecía, muchas veces, detenido en los primeros peldaños de la evolución moral.

Y aplazaste aquello que hoy, todavía, reclama con urgencia tu atención: el amor.

Porque el amor es la síntesis superior de todas las conquistas del Espíritu. No se trata solamente de un sentimiento pasajero ni de una emoción que conmueve momentáneamente el corazón. Es una fuerza transformadora, una conquista de la conciencia, una disposición permanente para el bien. Amar significa salir de uno mismo, reconocer en el otro a un compañero de jornada y comprender que ninguna criatura evoluciona verdaderamente cuando permanece indiferente al sufrimiento de su semejante.

El amor es como la suave brisa marina que acaricia la piel cuando el clima agreste acicatea nuestro organismo. No violenta, no impone, no destruye; apenas llega, silenciosamente, y renueva. Así también actúa el amor sobre el Espíritu cansado de las luchas, de las disputas y de las ilusiones que lo han acompañado durante los milenios.

Han llegado los tiempos en que intelecto y amor deben confluir en un haz de voluntades, en demanda de los altos vuelos de la inmortalidad. Ya no basta conocer las leyes que rigen la materia si desconocemos las leyes que gobiernan nuestra propia alma. Ya no basta conquistar el mundo exterior si continuamos esclavos de nuestras pasiones. Ya no basta desarrollar la inteligencia si no somos capaces de ponerla al servicio del bien. 

La evolución reclama, ahora, una nueva conquista: la conquista de nosotros mismos.

El conocimiento debe iluminar el camino, pero es el amor el que nos impulsa a recorrerlo. La razón puede señalar lo correcto, pero es el sentimiento ennoblecido el que nos proporciona la fuerza para realizarlo. El intelecto descubre; el amor transforma. El primero amplía nuestros horizontes; el segundo nos enseña a vivir de acuerdo con aquello que hemos aprendido.

Déjate, pues, conducir por la suave brisa del amor divino que te espera, no como una dádiva gratuita, sino como una conquista que reclama esfuerzo, renuncia y perseverancia. Permite que las dulces enseñanzas del Evangelio inmortal dejen de ser solamente palabras admiradas y se conviertan en experiencias vividas, proyectadas sobre tu prójimo mediante la fraternidad, la indulgencia, el perdón y la solidaridad.

Es allí, en el encuentro con el otro, donde el conocimiento adquiere su verdadero significado.

Porque no evolucionamos solamente cuando aprendemos, sino cuando transformamos aquello que aprendemos en conducta, y cuando nuestra conducta comienza a reflejar la presencia del amor.

Has recorrido un camino inmenso. Fuiste elemental y rudimentario; aprendiste a sobrevivir, a pensar, a razonar y a construir. Ahora estás llamado a aprender a amar. Y quizá esta sea la más difícil de todas tus conquistas, porque exige vencer al adversario que durante tanto tiempo has llevado contigo: tú mismo.

No temas, por tanto, las luchas interiores que todavía te esperan. Ellas forman parte del proceso de liberación. Cada imperfección reconocida se convierte en una posibilidad de renovación; cada error comprendido, en una lección; cada caída, en una oportunidad para levantarte con mayor experiencia; cada gesto de amor, en un paso firme hacia la plenitud. 

La jornada continúa.

El Espíritu que un día inició su trayectoria sencillo e ignorante no está destinado a permanecer eternamente en la ignorancia. Su destino es crecer, comprender, amar y alcanzar, mediante sus propios esfuerzos, los elevados horizontes de la perfección.

Y cuando el amor se haya convertido en la expresión natural de tu existencia, comprenderás que nunca estuviste separado de la fuente divina. El largo peregrinar habrá sido, en realidad, el maravilloso proceso mediante el cual aprendiste a reconocer en ti mismo la chispa de divinidad que desde el principio estaba destinada a iluminar tu conciencia.

Avanza pues, sin temores. Ama más, sin prisas. Comprende más, y no juzgues. Sirve más, sin descanso.

Porque cada paso que das en dirección al bien te aproxima a la fuente divina que, en un acto magnánimo de amor, te concedió la maravillosa experiencia de la vida y te abrió, desde el principio, el camino infinito de la evolución.


viernes, 24 de abril de 2020

LA ESCLAVITUD EN TIEMPOS BÍBLICOS


La esclavitud bajo la ley de Moisés

José, esclavo de Putifar. Imagen de referencia-

La esclavitud entre los mismos judíos. Los judíos podían ser alquilados por sus propios hermanos como sirvientes, pero no se les permitía ser “esclavos de cautiverio” (Lev. 25:39, 40). En lo concerniente a uno de esos alquilados como sirviente, el Señor ha dicho: No te enseñorearás de él con dureza; mas tendrás temor de tu Dios” (Lev. 25:43). Tal esclavitud era de ordinario tenida con los pobres a causa de las deudas que el hombre no podía pagar (Ex. 22:2,3). Tal esclavo hebreo podía ser redimido por sus parientes en cualquier tiempo (Lev. 25:48, 49). Si no era redimido, era puesto en libertad después de seis años de trabajo y se le enviaba con presentes y ganados y frutos (Deut. 15:12-14). Un esclavo hebreo podía, por amor a su amo, optar no ser puesto en libertad en el año séptimo, y así convertirse en esclavo a su amo por toda su vida. Se observaba la siguiente costumbre en tales casos: "Entonces tomarás una lesna, y horadarás su oreja junto a la puerta, y será tu siervo para siempre” (Deut. 15:17).


La esclavitud con amos hebreos y esclavos advenedizos. La Mayor parte de estos esclavos eran los capturados en tiempos de guerra (véase. Núm. 31:26 y Deut. 21:10). Algunos eran traídos de los mercados de esclavos extranjeros (Lev. 25:21). Los extranjeros que vivían en la tierra podían llegar a ser esclavos por la misma razón que los hebreos, a través de pobreza o hurto. Tales esclavos eran tratados como propiedad del amo (Lev. 25:45). Hay indicaciones, sin embargo, que algunos de ellos fueron libertados bajo ciertas condiciones, y algunos escritores tienen la opinión que fueron libertados bajo la ley del Jubileo.


Protección a los esclavos. El Código Mosaico tiene varios reglamentos que protegen los derechos y privilegios de los esclavos. Por ejemplo, la ley del esclavo fugitivo era favorable a los esclavos y fue elaborada para protegerlos de la opresión (Deut. 23:15, 16) Todos los privilegios religiosos de que gozaban los israelitas libres, estaban asegurados para sus esclavos, incluyendo el descanso del sábado (Ex. 20:10), el derecho para asistir en las fiestas nacionales (Deut. 16:10, 11), y el derecho para participar en las reuniones dcl pueblo para oír la lectura de la ley (Deut.31:1043).


Por qué la ley mosaica permitía la esclavitud en lugar de abolirla. Cuando la ley fue dada en el Monte Sinaí la esclavitud era universal entre las naciones del mundo. No sería práctico terminar con ella de una sola vez. Más bien, las leyes fueron dadas para prevenir que los peores abusos y males de ella, existieran entre los judíos. W. M. Taylor ha dicho lo siguiente respecto a la ley de la esclavitud, divorcio, etc.


Es notable, sin embargo, que dondequiera que se toleran asuntos dudosos, por causa de estar muy profundamente arraigadas para ser removidas mediante una prohibición inmediata, la legislación en relación con ellas es de tal carácter como para mitigar los males, y preparar el camino para su final represión".


La sabiduría de tal política se ve en la influencia actual de la legislación mosaica sobre la esclavitud de los judíos. Debido a esta influencia, la esclavitud entre los judíos mismos había desaparecido casi por completo para el tiempo de Cristo y sus discípulos.


LA ESCLAVITUD BAJO LOS ENEMIGOS DE ISRAEL

Muchos de los judíos experimentaron la esclavitud bajo gobiernos extranjeros en tiempos de las cautividades. Fueron hechos cautivos en guerra por los fenicios quienes los vendieron a los griegos (Joel 3:4-6). Los filisteos también los dominaron y los entregaron a Edom (Amós 1:6). Cuando los asirios conquistaron Samaria, muchos de los judíos fueron llevados a la tierra de Asiria para servir como esclavos de las gentes (2 Reyes 17:6). Cuando Jerusalén fue destruida, los babilonios se llevaron muchos hebreos a Babilonia como esclavos en esa capital extranjera (2 Crón. 36:20). En fecha posterior, los comerciantes asirios vinieron a este campo para conseguir esclavos judíos (1 Macabeos 3:41. en el Apócrifa). Y en los días de la supremacía de Roma muchos judíos sirvieron como esclavos en el Imperio. Pero la esclavitud bajo la dominación gentil fue con seguridad en todo diferente a la esclavitud bajo la ley mosaica.


Los amos fueron crueles en su mayoría y los esclavos eran oprimidos por lo general, grandemente.


LA ESCLAVITUD EN EL IMPERIO ROMANO


Carácter y extensión de la esclavitud. En el primer siglo la vida humana ciertamente se cotizaba ésta muy bajo, porque se ha estimado que la mitad de la población del Imperio, o cerca de sesenta millones de gentiles, eran esclavos. Los propietarios de esclavos se hicieron brutales, y los esclavos mismos no tenían esperanza, pues muchos de ellos estaban corrompidos. La mayor parte de estos esclavos habían sido conquistados en guerra. Algunos de los cautivos eran más educados que sus captores. Sucedió así que algunas veces los esclavos griegos se convirtieron en maestros de escuela para los familiares de sus amos.


La ley romana y el esclavo. Bajo la ley romana, el esclavo no tenía los derechos, o tal protección como la que se disfrutaba bajo la ley hebrea. El amo podía mandar crucificar a un esclavo por cualquiera razón. Augusto César mandó crucificar treinta mil esclavos durante su reinado. Un esclavo que robaba podía ser marcado en la cara por su amo con las letras C. F. que representaban las palabras Cave Furem que querían decir "he aquí al ladrón". Y en el caso de esclavos que se escapaban, si eran aprehendidos, su amo podía marcarlos, aumentarles la labor acostumbrada, o podía mandarlos matar si así lo deseaba. La ley le permitía ser reinstalado con misericordia, por la intercesión de un amigo especial del amo. El apóstol Pablo era amigo de Filemón y fue quien intercedió en favor del esclavo escapado, Onésimo. La Epístola a Filemón es el ruego de Pablo a su amigo en favor del esclavo convertido. Sin duda Filemón dio a Onésimo su libertad después de recibir la carta de Pablo.


Actitud de los apóstoles hacia la esclavitud en el Imperio Romano. No trataron de quitar ese mal terrible inmediatamente. Esto habría sido una tarea sin esperanza, y tal pretensión habría sido sin duda aplastada por la mano de hierro de Roma. Más bien ellos se satisfacían con predicar los principios cristianos, y predicar el evangelio de la liberación del pecado de tal manera que el resultado llegara a ser la abolición de la esclavitud humana a través del poder conquistador de Cristo. La carta de Pablo a Filemón sin duda ha hecho más para dominar la esclavitud que cualquier otro documento escrito.


Uso en el Nuevo Testamento de la palabra "esclavo" con relación a Cristo. En vista de la manera cómo eran tratados los esclavos con frecuencia en el primer siglo, es interesante que los apóstoles una y otra vez se llamaron a sí mismos los esclavos de Cristo. Pablo se refiere a él mismo (Rom. 1:1 y Fil. 1:1), Santiago, Pedro y Judas hacen lo mismo (Sant. 1:1; 2 Ped. 1:1; Judas 1). Ser esclavo de Cristo era ser libertado para Dios (1 Cor. 7:22). Por supuesto, algunos de estos esclavos del primer siglo eran tratados como amigos en quienes se depositaba la confianza, amando ellos realmente a sus amos y sirviéndoles fielmente. Este es el cuadro de los verdaderos creyentes con relación a Cristo. Cristo es nuestro Dueño, y nosotros sus esclavos amantes y voluntarios.


Tomado de la obra: "Usos y costumbres de las tierras bíblicas" de Fred H. Wight, Editorial Portavoz.

domingo, 19 de abril de 2020

¿UN CASO TIPO REENCARNACIÓN? TENGO UNA FIRME OPINIÓN. VIVÍ ENTRE 1896 A 1985.

Martha Alice Roach Moncrief in 1896.


A fines de 1990 tuve dos conversaciones telefónicas con un psíquico, llamado Bill Jones, que vivía en Chattanooga, a 400 millas de distancia de mi casa en Memphis. Había visto su anuncio de servicios psíquicos por teléfono en un número de la revista Fate; él valor era de $ 40 por hora. Estaba preocupado por algunas propiedades de la familia, pero para ser honesto, estaba interesado en contactarlo en gran parte debido a la curiosidad y su tarifa relativamente barata. En décadas anteriores, había visitado psíquicos quizás tres veces, algunos de los cuales habían proporcionado información precisa.

Me puse en contacto con Jones y concerté una cita, que tuvo lugar a finales de noviembre, estoy casi seguro, un viernes por la noche. Cabe señalar que mi memoria de la secuencia de los hechos, aunque buenos, no son perfectos después de todos estos años. En parte, primero, a que mantengo mis sentimientos subjetivos al mínimo, enfatizando los hechos relevantes y el contenido de las conversaciones. Desde mi perspectiva, las conversaciones fueron con Bill, pero él afirmó que estaba transmitiendo mensajes de un "espíritu".

Primera Parte: Los Hechos.

Cuando nuestra primera conversación telefónica comenzó, Bill se sorprendió por la gran cantidad de espíritus que estaban presentes. Un espíritu ganó importancia central, y por su descripción me pareció ser mi abuela paterna, Martha Alice Roach Moncrief, nacida en 1865. Murió en 1930, 11 años antes de mi nacimiento. Nunca la conocí, sino por una foto coloreada a mano, de ella y mi abuelo, colgada en la sala de estar desde mi infancia.

Este espíritu, a través de Bill, expresó su amor por mí, repetida y enfáticamente.

Bill me preguntó entonces: "¿Sabías que perdieron a un niño en ese entonces?" Al principio estaba confundido y no podía pensar en un "niño" que había muerto, en la infancia, supuse. Pensé en un medio hermano, Robert Clark, que había muerto en la infancia. Pero él era hijo de mi padre y su primera esposa, no de mis abuelos.

Bill dijo que el nombre del "niño" empezaba con una "R". No podía pensar en nadie, pero luego me vino a la mente el nombre "Virgil". Confirmó que "Virgil" era de hecho el nombre. El dialecto que hablamos en Arkansas se llama "Mountain Southern" y es un dialecto rótico, en el sentido de que la consonante R está muy enfatizada. Los dialectos no róticos disminuyen o minimizan el sonido R. Quizás es por eso que inicialmente percibió una "R". Pero no estoy contando esto como evidencia. Yo, había proporcionado el nombre, no Bill.

Virgil era el nombre del hermano menor de mi padre. Eran cuatro hermanos, pero mi padre y Virgil eran especialmente unidos, tal vez porque tenían una edad cercana; mi padre nació en 1894 y el tío Virgil nació en 1896. Mi padre hablaba de él con frecuencia y me dijeron que lo llamara "tío Virgil". Yo nunca había pensado en el tío Virgil como un "niño", de ahí mi confusión inicial con la declaración de Bill. El tío Virgil quedó parapléjico en 1918 o 1919 como resultado de un accidente en un establo que involucró a un grupo de caballos. Finalmente murió en 1925. Entiendo que esto fue mucho tiempo para que un parapléjico viviera, ya que la penicilina aún estaba a unos años de distancia. Debe haber sido bien atendido. Es obvio que mi padre se afligió por el tío Virgil por el resto de su vida.

Inmediatamente después de la confirmación del nombre, Bill declaró: "Ella dice: “Tú eres ese chico", lo que significa que yo era Virgil. Esto resume la primera conversación telefónica.

Al día siguiente, sábado por la noche, asistí a un concierto de la Orquesta Sinfónica de Memphis, con un pianista británico que había estado en la radio expresando los méritos del Concierto para piano N°. 1 de Brahms, que según él fue descuidado a favor de su Concierto para piano N°. 2, La actuación fue en un gran auditorio con un vestíbulo grande.

El domingo (o quizás el sábado por la tarde) decidí llamar a mi media hermana, Mildred Alice, que vivía en Amarillo. Tenemos el mismo padre, pero ella era de su primer matrimonio, que terminó en divorcio. Ella nació en 1920, 21 años antes que yo.

Tengo que reconocer que la "creencia" era mi estado mental después de mi primera conversación con Bill. Entonces le dije a Mildred que pensaba que había estado en comunicación con nuestra abuela a través de un psíquico. Gran error. Ella se había unido a una iglesia luterana fundamentalista y me advirtió que tuviera cuidado con tales cosas, que la Biblia enseñaba que los demonios se hacen pasar por espíritus de nuestros seres queridos para causar confusión o lo que sea.

Mildred luego recordó que la "abuela" la había golpeado por levantar su vestido cuando era una niña pequeña, ya que eso no era propio de una dama. Mildred luego acusó a la "abuela" de causar problemas entre sus hijos y sus esposas.

El domingo por la noche, volví a llamar a Bill. Bill dijo "Ella ha vuelto", refiriéndose a mi abuela, y que volvía a expresar su amor. Luego relató, ella dice que estaba "contigo" en la "ópera" pero que no entro contigo porque se sentía fuera de lugar alrededor de toda esa gente vestida de forma extravagante. Simplemente no hay manera de que Bill pudiera haber sabido que yo asistí a la Sinfónica de Memphis en ese gran auditorio. No se me ocurre ninguna explicación ordinaria para este conocimiento.

Virgil L. Moncrief about 1908, with friend

Este fue un concierto, por supuesto, y no una ópera. Pero en el siglo XIX, los grandes auditorios para eventos públicos y espectáculos se llamaban a menudo casas de ópera. Un artículo de la columna Bygone Days de (Memphis) Appeal Commercial, publicó este artículo el 5 de diciembre de 2019, sobre un evento de hace 125 años: "James J. Corbett, campeón mundial de peso pesado, abrirá un compromiso esta noche en el Grand Opera House". Los lugares que entonces se llamaban casas de la ópera hoy en día se llaman simplemente auditorios.

Bill también transmitió esto: "No le prestes atención a tu hermana loca. La Biblia es buena, pero hay mucho más en [las cosas] que eso”. Obviamente, esta es una respuesta sucinta, apropiada (y enojada o irritada) a las declaraciones de Mildred por teléfono, desde 950 millas de distancia. No le había contado a Bill sobre la conversación con mi hermana.

No puedo evitar pensar que Bill se estaba comunicando con una personalidad real con un conocimiento asombroso, que esa personalidad era mi abuela y que la declaración que hizo: "Tú eres ese chico", era cierta. Mostraré otros incidentes que pueden apoyar este punto de vista en la Parte Dos.

Por lo general, las afirmaciones de reencarnación se basan en la regresión hipnótica, que considero dudosa en la mayoría de los casos, o en declaraciones sobre una vida pasada de niños pequeños. Pero en el caso que acabamos de describir, una tercera persona, que afirma ser psíquica y vidente, transmite mensajes de un espíritu a un adulto que nunca ha leído afirmaciones sobre reencarnación. No vi ni escuché nada extraño, a diferencia de las afirmaciones de regresión. No tengo un recuerdo verídico de una vida pasada, como afirman algunos niños. Puede que haya tenido tales recuerdos cuando era niño e intenté contarles a otros, pero no tengo conocimiento ni recuerdo de nada definitivo.

Segunda Parte: Experiencias Subjetivas

Hasta ahora, he evitado expresar mis emociones al relatar esta historia, separando lo no esencial del relato, para evitar confundir lo que considero hechos probatorios con afectos y experiencias subjetivas no testimoniales. Pero si tuve una reacción emocional a mis conversaciones telefónicas con Bill.

Poco tiempo después de la primera conversación telefónica de ese viernes, tuve de repente la fuerte sensación de estar en presencia de un reino diferente a la realidad ordinaria. Esto me sorprendió. Sentí como si mi cabello estuviera erizado, aunque esto no sucedió literalmente. Y, de repente, comencé a sollozar en silencio. Esto podría esperarse en un caso en el que un niño se encuentra con una madre perdida hace mucho tiempo.

The author, Peyton David Moncrief Jr., about 1980

El sábado, entre mis conversaciones con Bill, estaba muy agitado. Me sentí "eléctrico". En el concierto, estaba tan emocionado que apenas escuché la música.

Estas experiencias de afecto -y los episodios de déjà vu de la infancia que describo a continuación, que parecen estar relacionados con la declaración de mi difunta abuela, a través de Bill, de que "Tú eres ese niño", es decir, el tío Virgil- no se presentan como evidencia de validez. Pero son sugestivas, y me hacen cuestionarme.

Cuando tenía unos tres años, "me escapé de casa", como lo describió mi madre. Solo recuerdo que mi abuelo, R. L. Moncrief, "Daddy Bob", me llevó de regreso a casa, a lo largo de una acera en Court Square, la parte principal del distrito comercial de DeWitt, Arkansas. Estaba molesto y enojado. No es de extrañar: descubrir que un niño ha desaparecido es sin duda traumático.

Años después, mi madre me dijo que "cuando escapaste de casa" había entrado en una tienda llamada "Round and Underwood", que vendía "artículos varios", y me señalaba los artículos que quería. (Le facturaron a mi padre más tarde.) Es importante destacar que esta tienda quedaba al lado de lo que había sido "R.L. Moncrief and Sons, mercancía general. Mi abuelo tenía unos 81 años en ese momento y había estado retirado por años; la tienda, que había abierto alrededor de 1900, no estaba en funcionamiento y había sido alquilada. El tío Virgil, sin duda, pasó muchos años de su infancia en esta tienda, el negocio de sus padres.

Este local está a unos 1000 pies de nuestra casa familiar, de la que me había escapado ese día. Hay muchas direcciones que podría haber tomado como fugitivo, pero tomé una ruta que, de hecho, me condujo muy cerca de la ubicación de la antigua tienda. Se plantea la cuestión de si mi abuelo o mi padre me habían llevado a ese lugar y si ya estaba familiarizado con él cuando era un niño pequeño. Lo dudo. Cualquier visita a Court Square habría sido más probable que haya sido en despacho de mi padre, que estaba diametralmente al otro lado de la plaza, lejos de la ubicación de la tienda de artículos varios. A la edad de tres años, dudo que me llevaran en muchos viajes a pie a la Plaza para hacer comprar o cualquier otra cosa.

Pero no se puede descartar por completo que estaba familiarizado con la Plaza y, por casualidad, fui a Round and Underwood. Por supuesto, el tío Virgil habría ido allí intencionalmente, y tal vez yo, con la nueva vida del tío Virgil, también lo hice. Creo que este es quizás un recuerdo del tío Virgil, y que tenía el deseo de volver a un territorio familiar con recuerdos agradables, con la esperanza de encontrar una situación que existiera décadas antes.

Otro episodio de mi infancia consiste en hablar con la Sra. Daisy Snell sobre algo que no recuerdo. Era una persona espléndida y paciente que ayudaba a mi madre a cuidarme y tal vez a hacer algunas tareas domésticas. (Mi madre tenía artritis aguda en ese momento). Un pariente me dijo años después que el tío Virgil hablaba extensamente sobre sus planes empresariales, como lo hacen muchos jóvenes. ¿Es esto lo que estaba haciendo con la señora Snell? Lo que le dije a la Sra. Snell no debe tener sentido para ella: recuerdo que repetidamente respondió: "Uh huh" a mi diatriba. Ciertamente me gustaría tener una grabación de mis arengas.

Otro recuerdo es el de papá Bob, que vivía al lado, mostrándome el conejo salvaje en una lata de jarabe Brer Rabbit. Esperaba que esto entretuviera, a este niño pequeño. De repente me miró, como si se hubiera asustado y sorprendido, seguido de una expresión triste. ¿Me le había aparecido de repente como su hijo muerto, más allá de un simple parecido familiar?

Otra ocasión en la que pude haberme manifestado como tío Virgil, fue cuando tenía unos 15 años. Era de noche, en pleno crepúsculo. Estaba parado en la puerta de atrás, probablemente saliendo de la casa. Mi padre estaba afuera, a unos pies de distancia. De repente pareció ver o reconocer a su difunto hermano. Exclamó algo como: "¡Virgil! Virgil! ¿Eres tú?", y continuó así durante al menos un minuto o más. Solo puedo pensar que él creyó que en realidad estaba en presencia del tío Virgil. Por supuesto, la iluminación era tenue, y puede haber un parecido familiar que parece más definido bajo diferentes luces, ángulos, etc. Pero parece que estaba viendo a Virgil. Si solo fuera un parecido cercano, ¿no habría simplemente exclamado sobre nuestro parecido cercano en ese momento? Todavía me pregunto sobre esto, especialmente después de la revelación a través de Bill Jones de que "soy" Virgil.

Hubo otras experiencias de tipo déjà vu. Hay un edificio, aún en pie, en la esquina de South Main y Court Square con una pared biselada (para cubrir un techo inclinado) que me fascinó mientras crecía. Más que fascinado; había veces en que miraba fijamente este edificio durante minutos. (Ver foto de Virgil en un carro tirado por caballos frente a ese edificio en 1918 o 1919.) Otro involucra un campo en una granja cerca del pueblo, con una hilera de árboles a lo largo de un arroyo, que yo miraba durante minutos y minutos. El tío Virgil y su hermano, el tío Walter, araron ese campo (anualmente, supongo), me dijeron. Y recuerdo haber buscado durante muchos minutos, en más de una ocasión, una foto (ya perdida) del tío Virgil cuando tenía 15 años. Me quedé paralizado.

Alrededor de 1970, estaba en un bar en Little Rock con un motivo de Greenwich Village que atendía a veinti y treinta y tantos. El propietario, o un amigo suyo, reproducía viejas películas mudas, que se sumaban a la atmósfera. En esta noche en particular, se mostraba la película Teddy at the Throttle, protagonizada por Gloria Swanson. Esta es una película satírica con subtítulos ingeniosos y sarcásticos.

Mientras la veía, comencé a reír sin control, una respuesta exagerada a las escenas y subtítulos divertidos. Me reí tanto que los otros clientes probablemente sospecharon que estaba drogado con marihuana (no es así). Normalmente, rara vez me río, incluso cuando creo que algo es gracioso. Debo haber estado en un estado alterado. Permanecí perplejo por esta reacción durante años.

Después de la conversación de 1990 con Bill Jones, se me ocurrió que el tío Virgil podría haber visto esta película después de su estreno en 1917. Le pregunté a la Sra. Shelby (Mayme) Burnett, de 97 años, si las películas se mostraban en DeWitt en ese momento. Recordó que se instaló una pantalla en un terreno baldío y se presentaban películas allí, si el clima lo permitía. Se construyó un teatro poco después.

Entonces, es posible que se haya presentado esta película y que el tío Virgil la haya visto. Probablemente se divirtió con el humor seco, pero tal vez no siguió riendo como lo hice yo en la década de 1970. En mi caso, un estado alterado puede haber magnificado la reacción original.

Creo que estos eventos y estados de ánimo coinciden con la hipótesis de que soy la reencarnación del tío Virgilio, pero son, incluso tomados en conjunto, una evidencia endeble en el mejor de los casos. Aunque no se justifica como evidencia, sin embargo, no puedo evitar ayudar a tomarlos en serio. Considero estas experiencias solo como insinuaciones que proporcionan color (por así decirlo) a la hipótesis de que viví antes como tío Virgil.

Tercera Parte: Reflexiones y Especulaciones

Las afirmaciones de reencarnación en la misma familia no son típicas en muchas culturas. El lingüista de la Universidad de Chubu, Ohkado Masayuki, en un artículo titulado "Casos del tipo de reencarnación en la misma familia, en Japón[1]" proporciona algunos ejemplos interesantes. Mi caso es obviamente de la misma familia, aunque mi madre de esta vida, no era natural de la ciudad natal de la familia de mi padre. Ella era de una región diferente del país. Si me parezco al tío Virgil, eso es de esperar con un pariente cercano.

Con los años, he tenido algunas conversaciones con Bill Jones, así como algunas lecturas posteriores, que produjeron poco o nada de valor probatorio. Nos hemos hecho conocidos y discutimos una serie de temas. Bill es maestro y administrador de secundaria ya retirado.

Bill declaró en una conversación, que ocasionalmente un espíritu flota o se mueve a través de su casa, aparentemente ajeno a los alrededores. Parece ver a los espíritus en nuestro espacio 3D cognitivo/perceptivo, de la misma manera en que vemos a las personas comunes. No estoy seguro de que esta sea la forma en que mi abuela y otros espíritus se le aparecieron, pero aparentemente lo fue.

Una vez le pregunté a Bill qué pensaba de todo esto, qué indicaba sobre la realidad y el significado final, etc. Se negó a proporcionar una teoría. Simplemente respondió que no podía decir, que solo podía informar lo que veía y oía. A pesar de mi insatisfacción, esta es probablemente la única declaración justificable.

Virgil in covered wagon at the corner of South Main and Court Square in 1918 or 1919

 
Como se mencionó anteriormente, recuerdo vagamente mis diatribas a la Sra. Snell sobre algunos asuntos que me entusiasmaron, pero no recuerdo lo que dije. ¿Podría haberse relacionado con mi vida pasada? Si se alienta a los padres y a otras personas a grabar tales conversaciones de sus hijos pequeños, podría ser una fuente invaluable para especular sobre posibles vidas anteriores. No podemos esperar que el niño proporcione información específica que se puede verificar, excepto en casos excepcionales, pero algo se puede obtener con cierta comprensión. Lamentablemente, la mayoría de los padres consideran tales declaraciones como balbuceos sin sentido. Y cualquier sugerencia de que este balbuceo podría estar relacionado con una vida anterior sería considerada como "marginal" por la mayoría de las profesiones de apoyo. ("¿Qué pensarán mis colegas?").

Una cosa que Bill me dijo fue bastante sorprendente y estimulante. Dijo que queda un "Virgil" distinto y discreto. El antropólogo e investigador de la reencarnación James Matlock, puede ser bastante perspicaz cuando dice que "La reencarnación por su naturaleza, puede entenderse como un estado de posesión a largo plazo [por otra entidad][2]". A lo largo de mi vida, rara vez he perdido los estribos (casi nunca estoy irritado). Recuerdo uno o dos de esos episodios en los que otra persona parecía manifestarse ... no un "yo", sino también "yo". Esto sucedió una vez bajo un estrés inusual. En el relato de la reacción a la película, descrita en la Parte 2, estaba, al parecer, en un estado alterado, pero estaba experimentando "yo mismo" como Virgil, y era tanto "yo" como otro. La personalidad de Virgil puede habitar mi subconsciente.

Me gustaría abordar un tema relacionado. Los "Tríos Terribles" y los "Dos Terribles" es una ocurrencia de comportamiento que parece ser lo suficientemente frecuente con los niños pequeños para tener un nombre. Mi madre me dijo que seguí este patrón, con berrinches y mal comportamiento general. ¿Podría esto estar relacionado con una personalidad anterior? Tal vez podamos imaginar que una entidad "despierta", cuando se ha producido un desarrollo neuronal suficiente y se encuentra en un entorno diferente, casi indefenso en el cuerpo de un niño pequeño. Incluso una encarnación dentro de la misma familia sería diferente después del intervalo de varios años. "No puedes volver a casa", como dicen. No es de extrañar que haya dolor, miedo, frustración y la consiguiente ira actuando.

Lamentablemente, en la mayoría de los casos, el niño pequeño es disciplinado (yo no lo era), pero esto es probablemente lo contrario de la reacción adecuada de los padres o cuidadores. Sugiero que se reconozca que esta puede ser una reacción comprensible por parte de una personalidad anterior, y que los berrinches deben ser recibidos con compasión y un intento de comprender los agravios que el niño está experimentando. Tanto por el bienestar psicológico del pequeño individuo como por el posible conocimiento científico de una vida anterior. En casi ningún caso se toman en serio las palabras del niño.

En la mayoría de los casos, el niño pequeño sale gradualmente de la etapa de rabieta y parece adaptarse a las circunstancias. Pero cualquier cosa que el niño recuerda o siente durante estos episodios puede continuar en el subconsciente[3]. Probablemente, en la mayoría de los casos, la vieja personalidad y la nueva personalidad llegan a una aceptación compatible y agradable de las nuevas circunstancias.

Sin embargo, en algunos casos, la infelicidad y la falta de aceptación continúa, tal vez en un nivel subconsciente y puede manifestarse más tarde en la infancia o la edad adulta. A la persona anterior no solo le disgustan las circunstancias, sino que también detesta la nueva personalidad. Esto podría provocar la autodestrucción o el daño a sí mismo, como si ocurriera una guerra civil. O bien, experimentando nuevas frustraciones, que recuerdan frustraciones anteriores, puede caer en la desesperación. En este caso, la autodestrucción sería en realidad una especie de profecía autocumplida. Esto podría arrojar algo de luz sobre los misterios del suicidio.

Hay algunos terapeutas que usan lo que llaman "regresión de vidas pasadas" como técnica de terapia. La mayoría de estos terapeutas niegan a voz en cuello que haya algún valor epistémico. Por supuesto, sugerir un posible valor científico ciertamente los pondría en desacuerdo con la mayoría de sus colegas. Yo estoy de acuerdo en que hay poca validez científica para las regresiones de adultos; la mayor parte de lo que se descubre es probablemente solo imaginario.

Dudo que muchos tomen en serio la posibilidad de que las vidas pasadas tengan un papel causal en las angustias y perturbaciones actuales. No estoy sugiriendo más regresiones de vidas pasadas, sino simplemente siendo consciente de que puede haber un pozo profundo, por así decirlo, que podría proporcionar una nueva perspectiva tanto para el terapeuta como para el cliente. El hecho de que existan influencias (aunque no estén delineadas) demostraría al menos que hay una causa real en alguna parte, y que ésta quizás pueda tratarse hasta cierto punto o al menos proporcionar una alternativa ante la impotencia y desesperación.

Me doy cuenta de que ideas como esta rara vez se persiguen, pero pueden proporcionar un camino prometedor a través del vasto laberinto en el que nos encontramos. Debemos apreciar a los pocos profesionales de ayuda que tienen la curiosidad científica, la compasión y el coraje de buscar esas posibilidades[4].

Encuentro las palabras de C.G. Jung particularmente apropiadas en este sentido: "Hasta que hagas consciente al inconsciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino[5]".


P.D. MONCRIEF tiene una maestría en Filosofía, una maestría en Consejería, y una licenciatura en Historia y Ciencias Políticas. Fue editor de la revista Journal of Scientific Exploration durante 13 años. Ha presentado numerosas conferencias de psicología evolutiva. Puede ser contactado en pdmoncrief@yahoo.com.



REFERENCIAS


[1] Ohkado, Masayuki, “Same-Family Cases of the Reincarnation Type in Japan,” Journal of Scientific Exploration, Vol. 31, No. 4 2017, pp. 551–571.
[2] Matlock, James, Signs of Reincarnation: Exploring Beliefs, Cases, and Theory, Rowman & Littlefield, 2019, p. 174.
[3] Ibid, pp. 199–200.
[4] Some of the ideas in Biology of Belief (2006, 2016) by Bruce Lipton, applied more widely, could contribute to attempts to develop hypotheses regarding physiological effects seemingly from previous lives.
[5] Jung acknowledged Arthur Schopenhauer as an important influence. (There are about 80 references in Jung’s Collected Works.) An essay he mentioned as especially important is “Transcendent Speculations in the Apparent Deliberateness in the Fate of the Individual,” which appears in Schopenhauer’s Parerga and Paralipomena Volume 1.

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