lunes, 19 de junio de 2017

Apuntes espíritas acerca de la evolución

Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

El tema de la evolución de las especies, propuesto por Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, donde plantean que las especies se transforman continuamente, ha sido tema de discusión y enfrentamiento ante los creacionistas, en una eterna lucha entre ciencia y religión. A pesar de ello, los científicos han reunido suficientes pruebas para demostrar que la evolución es un proceso característico de la materia viva y que todos los organismos que viven en la Tierra, descienden de un ancestro común.


Es importante destacar, que las investigaciones de Charles Darwin y Alfred Russell Wallace sobre la evolución de las especies eran totalmente independientes, sin embargo, al analizar Darwin el trabajo desarrollado por Wallace expresó:

“Jamás vi coincidencia más impresionante; ¡si Wallace tuviera mi borrador escrito en 1842, no habría podido realizar un resumen mejor!
Charles Darwin

Este hecho, nos pone a pensar acerca de la universalidad de la enseñanza de los espíritus propuesto por Allan Kardec, entendiendo, en este caso en particular, que la investigación de este par de eminentes científicos, era apoyada desde la espiritualidad, como un aporte a la evolución de la vida en la Tierra, tema demasiado álgido para la humanidad de la época.

Con el lanzamiento de El Libro de los Espíritus en 1857, el Espíritu de Verdad en la respuesta a la pregunta 540, esboza la teoría de la evolución de una forma simple, con un contenido lleno de sabiduría:

“Así pues, todo sirve, todo se eslabona en la naturaleza, desde el átomo primitivo hasta el arcángel, pues él mismo comenzó en un átomo. ¡Admirable ley de la armonía, cuyo conjunto no puede aprehender aún vuestro Espíritu limitado!

Y es tan limitado nuestro conocimiento, que cuando se plantea la evolución desde la orilla de la ciencia, no se incluyen los minerales, partiendo del hecho que los minerales son seres inertes.

En La Revista Espírita de 1858, en una comunicación recibida de un Espíritu habitante del planeta Júpiter, este esboza su pensamiento evolutivo de esta manera:

“Así, de cualquier lado que se lo mire, la armonía del Universo se resume siempre en una sola ley: el progreso por todas partes y para todos, para el animal como para la planta, para la planta como para el mineral; al principio, un progreso puramente material en las moléculas insensibles del metal o de la piedra, y cada vez más inteligente a medida que nos remontamos a la escala de los seres y al paso que la individualidad tiende a liberarse de la masa, a afirmarse, a conocerse”.

El espiritismo reconoce que el principio espiritual, en su largo viaje desde la monada, inicia su recorrido en los elementos minerales, de forma tal que se escapa a nuestra capacidad actual de raciocinio, hasta el reino de la angelitud, necesitando para ello, vivenciar experiencias evolutivas por los reinos vegetal y animal, hasta alcanzar el raciocinio, en el hominal.

Y esa es la historia esplendorosa que iniciamos todos los seres humanos, que nacemos como principio inteligente y alcanzamos la gloria solar en un éxtasis de auto-realización y paz, según nos enseña Juana de Ángelis[1].




[1] Juana de Ángelis/Divaldo Franco, El despertar del Espíritu, ediciones Juana de Ángelis, Buenos Aires, Argentina, 2001, pág. 200.

viernes, 9 de junio de 2017

Fenómeno de aparición en Kentucky (EEUU)

 Por: Allan Kardec

Hace algún tiempo, el Constitutionnel (Constitucional) y La Patrie (La Patria) han hecho referencia al siguiente caso, publicado en periódicos de los Estados Unidos:

La pequeña ciudad de Lichtfield, en Kentucky, cuenta con numerosos adeptos de las doctrinas del espiritualismo magnético. Un hecho increíble, que acaba de pasar, sin duda no contribuirá poco para aumentar el número de partidarios de la nueva religión.

La familia Park, compuesta por el padre, la madre y por tres hijos que ya tienen la edad de la razón, estaba fuertemente imbuida de las creencias espiritualistas. Por el contrario, una hermana de la señora Park – la señorita Harris – ninguna fe tenía en los prodigios sobrenaturales de los cuales se le hablaba sin cesar. Esto era para toda la familia un verdadero motivo de pesar, y más de una vez la buena armonía de las dos hermanas se vio perturbada por eso.

Hace algunos días la Sra. Park fue de repente acometida por un mal súbito que, desde el principio, los médicos declararon no poder tratar. La paciente era víctima de alucinaciones, y una terrible fiebre la atormentaba constantemente. La Srta. Harris pasaba todas las noches cuidándola. Al cuarto día de su enfermedad, la señora Park se levantó súbitamente y, sentándose en su lecho, pidió agua y comenzó a conversar con su hermana. Circunstancia singular: de pronto la fiebre había desaparecido, su pulso era regular y ella se expresaba con la mayor facilidad; toda feliz, la señorita Harris creyó que su hermana estuviese desde aquel momento fuera de peligro.

Después de haber hablado de su marido y de sus hijos, la Sra. Park se acercó aún más de su hermana y le dijo:

-      Pobre hermana: voy a dejarte; siento que la muerte se aproxima. Pero al menos mi partida de este mundo servirá para convertirte. Moriré dentro de una hora y me enterrarán mañana. Ten mucho cuidado de no seguir mi cuerpo al cementerio, porque mi Espíritu, revestido de su despojo mortal, aún te aparecerá una vez antes que mi ataúd sea recubierto de tierra. Entonces creerás finalmente en el espiritualismo.

Después de haber terminado estas palabras, la enferma volvió a acostarse tranquilamente. Pero una hora después – como ella lo había anunciado – la señorita Harris percibió con dolor que el corazón de su hermana había cesado de latir.

Vivamente emocionada por la asombrosa coincidencia que existía entre este acontecimiento y las palabras proféticas de la difunta, se decidió a seguir la orden que le había sido dada y, al día siguiente, se quedó sola en la casa mientras que todos se dirigían al cementerio. Después de haber cerrado los postigos de la cámara mortuoria, ella se sentó en un sillón ubicado cerca de la cama que el cuerpo de su hermana acabara de dejar.

Apenas cinco minutos hubieron transcurrido – contaba más tarde la Srta. Harris –, cuando vi como una nube blanca destacarse en el fondo de la habitación. Poco a poco esta forma se dibujó mejor: era la de una mujer medio velada; ella se aproximó lentamente de mí; yo distinguía el ruido de leves pasos sobre el piso; en fin, mis ojos asombrados estaban en presencia de mi hermana...

Su rostro, lejos de tener esa palidez sin brillo que en los muertos impresiona tan penosamente, estaba radiante; sus manos, cuya presión luego sentí sobre las mías, habían conservado todo el calor de la vida. Fui como transportada a una nueva esfera por esta aparición maravillosa. Creyéndome ya hacer parte del mundo de los Espíritus, me toqué el pecho y la cabeza para asegurarme de mi existencia; pero no había nada de penoso en este éxtasis.

Después de haber permanecido así delante mío – sonriente, pero en silencio – por espacio de algunos minutos, mi hermana, pareciendo hacer un violento esfuerzo, me dijo con una dulce voz:

-      Es tiempo de partir: mi ángel conductor me espera. ¡Adiós! He cumplido mi promesa. ¡Cree y espera!”

El periódico – agrega La Patrie – del cual hemos extraído este maravilloso relato, no dice si la señorita Harris se ha convertido a las doctrinas del espiritualismo. Sin embargo, suponemos que así fue, porque muchas personas se dejarían convencer por bien menos.

Agregamos, por nuestra propia cuenta, que este relato nada tiene que deba sorprender a aquellos que han estudiado los efectos y las causas de los fenómenos espíritas. Los hechos auténticos de este género son bastante numerosos y encuentran su explicación en lo que hemos dicho al respecto en varias circunstancias; tendremos ocasión de citarlos, provenientes de menos lejos que éste.



Tomado de la Revista Espírita 1858

martes, 6 de junio de 2017

Síndrome de personalidad múltiple


Vídeo sobre el "síndrome de personalidades múltiples". A este síndrome, Herminio Mirando en su obra "Condominio Espiritual" la define como "una comunidad de espíritus desencarnados, que comparten con un encarnado el mismo cuerpo físico.


El hecho es considerado como una obsesión compleja y difícil de ser resuelta, pues se aproxima a la posesión, más o menos pacífica. Un fenómeno anímico (desdoblamiento) conjugado con otro mediúmnico (incorporación).



jueves, 1 de junio de 2017

EL ESPÍRITU GOLPEADOR DE DIBBELSDORF (Baja Sajonia)

Por el Dr. Kerner; traducido del alemán por el Sr. Alfred Pireaux.

La historia del Espíritu golpeador de Dibbelsdorf encierra, al lado de su parte cómica, una parte instructiva, como resalta de los extractos de antiguos documentos publicados en 1811 por el predicador Capelle.

En el último mes del año 1761, el 2 de diciembre a las seis de la tarde, una especie de martilleo –que parecía venir del piso– se hizo escuchar en un cuarto ocupado por Antoine Kettelhut. Éste lo atribuía a su empleado que quería divertirse a costa de la doméstica, que por entonces estaba en el cuarto de las hiladoras, y que salió para arrojar un balde de agua en la cabeza del travieso; pero no encontró a nadie afuera. Una hora después volvió a comenzar el mismo ruido y se pensó que la causa pudiese ser un ratón. Entonces, al día siguiente, se examinaron las paredes, el techo, el parqué, pero no se encontró el menor rastro de ratones.

A la noche se escuchó el mismo ruido; entonces se pensó que la casa era peligrosa para vivir, y los empleados domésticos ya no querían más permanecer en sus cuartos en vigilia. Poco después el ruido cesó, pero reapareció a cien pasos de allí, en la casa de Louis Kettelhut –hermano de Antoine– y con una inusitada fuerza. Era en un rincón del cuarto que esa cosa golpeadora se manifestaba.

Al final la cuestión se volvió sospechosa para los lugareños, y el burgomaestre dio parte a la justicia que, al principio, no quiso ocuparse de un asunto que consideraba ridículo; pero bajo la constante presión de los habitantes, el 6 de enero de 1762 la justicia se transportó a Dibbelsdorf para examinar el hecho con atención. Las paredes y el techo fueron derribados, pero sin llevar a ningún resultado, y la familia Kettelhut juró que no tenía relación alguna con aquella cosa extraña.

Hasta entonces nadie había conversado con el golpeador. Un individuo de Naggam, armándose de coraje, le preguntó: –Espíritu golpeador, ¿aún estás ahí? Y un golpe se hizo escuchar. –¿Puedes decirme cómo te llamas? Entre los varios nombres que se le dijeron, el Espíritu dio un golpe al ser pronunciado el del interlocutor. – ¿Cuántos botones tiene mi ropa? Fueron dados 36 golpes. Se contaron los botones y exactamente eran 36.

A partir de ese momento la historia del Espíritu golpeador se difundió por las inmediaciones, y todas las tardes centenas de habitantes de Brunswick se dirigían a Dibbelsdorf, como también ingleses y una multitud de extranjeros curiosos; la muchedumbre se volvió tal que la milicia local no podía contenerla; los lugareños tuvieron que reforzar la guardia de noche y fueron obligados a sólo dejar entrar en fila a los visitantes.

La concurrencia de público pareció estimular al Espíritu a manifestaciones más extraordinarias, haciendo surgir signos de comunicación que probaban su inteligencia. Nunca se confundió en sus respuestas: si se deseaba saber el número y el color de los caballos que estaban en el frente de la casa, él lo indicaba con mucha exactitud; al abrirse un libro de canto, colocándose el dedo fortuitamente en una página y preguntando el número del fragmento musical –que inclusive era desconocido por el interrogador–, luego una serie de golpes indicaba perfectamente el número designado. El Espíritu no hacía esperar su respuesta, porque ésta seguía inmediatamente a la pregunta. También anunciaba la cantidad de personas que había en el cuarto, cuántas había afuera, designando el color de los caballos, de las ropas, la posición y la profesión de los individuos.

Un día, entre los curiosos se encontraba un hombre de Hettin – completamente desconocido en Dibbelsdorf– que desde hacía poco habitaba en Brunswick. Preguntó al Espíritu el lugar de su nacimiento y, para inducirlo a un error, le mencionó un gran número de ciudades; cuando llegó al nombre de Hettin se escuchó un golpe. Un astuto burgués, creyendo que hacía caer en falta al Espíritu, le preguntó cuántos pfennings[1] tenía en su bolsillo; le fue respondido el número exacto: 681. Le dijo a un repostero cuántos biscochos había hecho por la mañana; a un vendedor, cuántos metros de cinta había vendido en la víspera; a otro, la suma de dinero que había recibido por correo en la antevíspera. Tenía un humor bastante jovial; marcaba el compás cuando se lo pedían y, a veces, tan fuerte que el ruido era ensordecedor. A la noche, durante la cena, después del benedícite, él golpeaba el Amén. Esta señal de devoción no impidió que un sacristán, vestido con los hábitos de exorcista, intentase expulsar al Espíritu; pero la conjuración fracasó.

El Espíritu no temía a nadie, y se mostró muy sincero en sus respuestas al duque reinante Carlos y a su hermano Fernando, como a cualquier otra persona de menor condición. Entonces, la historia tomó un aspecto más serio. El duque encargó a un médico y a doctores en Derecho que examinaran los hechos. Estos eruditos explicaron que los golpes se producían por la presencia de una fuente subterránea. Mandaron cavar a ocho pies de profundidad, y naturalmente encontraron agua, teniendo en cuenta que Dibbelsdorf está situada en la parte baja de un valle; el agua brotó inundando el cuarto, pero el Espíritu continuó golpeando en su rincón habitual. Entonces, los hombres de Ciencia creyeron ser víctimas de una mistificación, y dieron al empleado el honor de tomarlo por aquel Espíritu tan bien informado. Decían ellos que la intención del empleado era la de seducir a la doméstica. Todos los habitantes del pueblo fueron invitados a permanecer en esa casa un día establecido; al empleado le fueron colocados guardias para vigilarlo, porque, según la opinión de los eruditos, él debía ser el culpable; pero el Espíritu respondió nuevamente a todas las preguntas. Al ser reconocido inocente, el criado fue puesto en libertad. Pero la justicia quería un autor de esa fechoría: acusó al matrimonio Kettelhut por el ruido del cual se quejaban, a pesar de que fueran personas muy benévolas, honestas e irreprochables en todas las cosas, y aunque fuesen los primeros en dirigirse a las autoridades desde el origen de las manifestaciones. Con promesas y amenazas forzaron a una joven a testimoniar contra sus patrones. En consecuencia, éstos fueron puestos en prisión, a pesar de las retractaciones ulteriores de la joven, y de la confesión formal de que sus primeras declaraciones eran falsas y que le habían sido arrancadas por los jueces. El Espíritu continuó golpeando, pero ni siquiera por esto el matrimonio Kettelhut dejó de estar preso durante tres meses, al cabo de los cuales fueron absueltos sin indemnización, aunque los miembros de la comisión hubiesen resumido su informe de la siguiente manera: «Todos los medios posibles para descubrir la causa del ruido han sido infructuosos; tal vez el futuro nos esclarezca al respecto». –El futuro aún nada ha enseñado.

El Espíritu golpeador se ha manifestado desde el comienzo de diciembre hasta marzo, época en la que dejó de escucharse. Se volvió a pensar que el empleado –ya incriminado– debería ser el autor de todas esas jugarretas; pero ¿cómo él habría podido evitar las trampas que le tendieron los duques, los médicos, los jueces y tantas otras personas que lo interrogaron?

Observación – Si consentimos reportarnos a la fecha en que han pasado las cosas que acabamos de relatar, y las comparamos con las que han tenido lugar en nuestros días, encontraremos en ellas una identidad perfecta en el modo de las manifestaciones y hasta en la naturaleza de las preguntas y respuestas. Entretanto, ni América ni nuestra época han descubierto a los Espíritus golpeadores –ni tampoco a los otros–, como lo demostraremos a través de innumerables hechos auténticos más o menos antiguos. Hay, por lo tanto, entre los fenómenos actuales y los de antaño una diferencia capital: es que éstos últimos eran casi todos espontáneos, mientras que los nuestros se producen casi a voluntad de ciertos médiums especiales. Esta circunstancia ha permitido estudiarlos mejor y profundizar su causa. A esta conclusión de los jueces: “Tal vez el futuro nos esclarezca al respecto”, el autor no respondería hoy: El futuro aún nada ha enseñado. Al contrario, si este autor viviese actualmente, sabría que el futuro ha enseñado todo, y la justicia de nuestros días –más esclarecida que la de hace un siglo– no cometería errores que recuerdan a los de la Edad Media, con relación a las manifestaciones espíritas. Mucho tiempo antes nuestros propios sabios han penetrado en los misterios de la Naturaleza como para no saber tener en cuenta las causas desconocidas; ellos tienen demasiada sagacidad y no se exponen a los desmentidos de la posteridad, como lo han hecho sus predecesores en detrimento de su reputación. Si algo asoma en el horizonte, ellos no se apresuran en decir: “Eso no es nada”, por miedo a que ese nada sea un navío; si no lo ven, se callan y esperan: ésta es la verdadera sabiduría.

Tomado de La Revista Espírita 1858.




[1] Pfnnings: pequeña moneda alemana que valía 1/100 de un marco alemán.

viernes, 12 de mayo de 2017

Estigmas, ¿Quimera o realidad?

Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta – Colombia

El tema de los estigmas representa en el mundo sacro, uno de los misterios más fascinantes para el género humano, a tal punto que la aparición del fenómeno ocasiona en la fe del creyente, la manifestación de Jesús entre los hombres en cumplimiento de la promesa “no os dejaré huérfanos, vendré a vosotros[1]”...

Definido como, la huella impresa sobrenaturalmente en el cuerpo de algunos santos en éxtasis, como símbolo de la participación que sus almas toman en la pasión de Cristo[2], los estigmas recuerdan al mundo cristiano la incredulidad del apóstol Tomás y la posterior aparición de Jesús para mostrarle sus heridas, que a la letra dice así:

“Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron[3].
La lista de estigmatizados es larguísima y en las crónicas de la cristiandad han aparecido numerosos estigmatizados, muchos de los cuales han sido acusados de fraude, fanáticos místicos y hasta de locos; según Michael Freze en su obra The Making of Saints, en la historia de la iglesia existen 321 estigmatizados, de los cuales setenta y dos han sido canonizados.
El primer estigmatizado del que se tiene historia fue María de Oignies, quién fue una beguina y mística, nacida en el seno de una familia noble. Entre las gracias místicas que tuvo María, se encuentran los estigmas, que recibió en 1212, doce años antes que San Francisco de Asís, siendo por tanto el primer caso histórico de estigmas.
En el caso de Francisco de Asís, fue él quien solicitó al mismo Jesús le permitiera que “tus llagas florezcan en mí”, tal como aparece en la obra “Francisco de Asís”, del espíritu Miramez y psicografiado por el médium brasilero Joao Nunes Maia. Asegura el espíritu Miramez en la obra citada, que “multitudes de personas iban a Asís, buscándolo donde estuviese, para ver de cerca las llagas de Cristo, que Francisco ostentaba en las manos, en los pies y en el pecho. Él sufría de dolores por las heridas, como si también hubiesen sido provocadas por los clavos y por la lanza. Aun así, nunca reclamaba, no salía del clima de la alegría ni blasfemaba. Recibía todo aquello como un cántico de Esperanza, que transformaba el dolor en Paz”.
La historia nos habla de otro estigmatizado, el padre capuchino Francisco Forgiane, más conocido como el Padre Pio. Fue un enigma viviente para médicos y especialistas hasta su muerte en 1968. Ingresó a los quince años en un monasterio y hacia el año 1915 sufrió una experiencia que marcó su vida. Tuvo una visión de Cristo mientras se encontraba arrodillado en un banco de la iglesia donde acababa de decir misa. Difícilmente pudo explicar su vivencia: "Sentí como si me fuera a morir... La visión se desvaneció y advertí que mis manos, pies y costado estaban perforados y sangrando profusamente". Intentó ocultar sus heridas, pero fue inútil[4].
Padre Pio. Fotografía tomada de la Web: 
http://forosdelavirgen.org/75559/los-hechos-notables-de-los-estigmas-2014-02-18/ 

Finalizamos nuestra reseña con
Catalina de Ricci, monja italiana quien, durante doce años, 1542-1554, revivió en su cuerpo las llagas del Crucificado y la Pasión del Señor. Aseguran los historiadores, que en Catalina de Ricci se daba una estigmatización completa, pues entre el jueves y el viernes, presentaba las cinco llagas, la corona de espinas, los azotes y el estigma del hombro.
Para los creyentes, los estigmas son un don ofrecido por Dios; para el incrédulo, superchería, fraude y hasta intervención demoníaca; más, para la Doctrina Espírita ¿qué representa este fenómeno en la vida del hombre? En los múltiples casos de estigmatización conocidos, la persona entra en un éxtasis profundo, donde contempla la figura idealizada del Cristo en la cruz, con la posterior aparición en su cuerpo de las heridas ocasionadas a Jesús durante su crucifixión.
Se sabe, por ejemplo, que “un gran número de estigmatizados fue bendecido con otros fenómenos sobrenaturales, incluidos los poderes de profecía, sanación, levitación (efecto por el que el cuerpo se halla estable en el aire), bilocación (estar en dos lugares al mismo tiempo) e inedia (habilidad de abandonar la ingestión de alimentos). Un ejemplo de inedia lo tenemos en Ángela de Foligno (1250-1309) quien estuvo doce años sin comer. Después de muertos se descubrió que los cuerpos de algunos estigmatizados eran incorruptibles ya que no habían entrado en descomposición. Además, la sangre de las heridas estigmáticas de Passitea Crogi (1564-1615), preservada en frascos, vuelve a licuarse en ocasiones[5]”.
Desde la orilla de la ciencia médica, se piensa que las heridas pueden haber sido causadas de modo enteramente natural por la sola acción de la imaginación, aunada a emociones muy vivas y profundas. En una persona profundamente impresionada por los sufrimientos de Jesús y llena de un gran amor por El, esa preocupación actuaría físicamente reproduciendo en la persona las llagas de Cristo. Ello no disminuiría en modo alguno el mérito que esas personas tienen por aceptar la prueba, pero su causa no sería sobrenatural.
Muestra de ello es la experiencia del Dr. Adalf Lechler con una paciente austriaca de nombre Elisabeth. Cuenta el Dr. Lechler que: “Elisabeth no parecía tener inclinaciones viciosas, y poseía un carácter profundamente religioso. Era sumamente neurótica. Pasó por más de una decena de clínicas en tratamiento. Por un tiempo estuvo bajo el cuidado del Dr. Lechler, quien hizo un relato minucioso de los hechos. Para facilitarle la cura y al mismo tiempo estudiar el caso, la aceptó como empleada doméstica. El hecho más importante se da un viernes santo, cuando ella asiste a una película que representa vivamente las escenas de la Pasión de Cristo. Al regresar a la casa, se quejaba de dolores en las manos y en los pies. Como había hecho muchas veces con anterioridad, el Dr. Lechler hipnotizó a la joven, pero esta vez le sugirió que ella, como Cristo, tenía las manos y los pies perforados con clavos. Le hizo esta sugestión repetidas veces y el resultado fue altamente satisfactorio. El documenta el resultado con fotografías donde aparecen claramente las heridas en las manos y en los pies. Posteriormente, por medio de sugestiones repetidas, la transportó a un estado en que las lágrimas de sangre fluían libremente de sus ojos, apareciendo también las señales de la corona de espinos. Sobrevino también una herida en los hombros causada por la sugestión de que cargaba la Cruz[6].
El espiritismo nos ofrece argumentos para entender, desde su enfoque doctrinario, las razones de los fenómenos en estudio. De esta manera, en la respuesta a la pregunta 444 de El Libro de los Espíritus, sobre el grado de confianza que nos merece un extático, nos revela que “El extático podrá engañarse con mucha frecuencia, sobre todo cuando quiere penetrar aquello que debe seguir siendo un misterio para el hombre, porque en tal caso se abandona a sus propias ideas, o bien se convierte en juguete de Espíritus embusteros que aprovechan su entusiasmo para fascinarlo”.

Para el Dr. Gustavo Geley, reconocido médico francés e investigador de los fenómenos de materialización con la médium Eva C., “los fenómenos de estigmatización, de modificaciones tróficas cutáneas por sugestión o autosugestión, no son sino fenómenos elementales de ideoplastía, infinitamente más simples, aunque del mismo orden que los fenómenos de materialización[7]”.

En la obra “Perdón, camino de la felicidad”, del espíritu Aulus y psicografiado por Nelson Moraes, el autor espiritual asegura que, “la gran mayoría de los casos de estigmatización de la pasión de la cruz, donde el encarnado presenta en el cuerpo las cicatrices o las heridas provocadas por los clavos y espinos, usados en la crucifixión, son Espíritus que, de alguna forma, exploraron o cometieron crímenes en nombre de Cristo. Reencarnados, con el subconsciente cargado de un profundo sentimiento de culpa, pasan a autocastigarse, imponiéndose a sí mismo, el sufrimiento de aquel de quien se consideran traidores. Muchas de las personas que sufren o sofrieron, el estigma, fueron o son, consideradas, indebidamente, como paranormales o místicas, tal vez, por no existir una explicación científica para el fenómeno. Muchas veces, envueltos por la ignorancia, por el fanatismo del pueblo y por los Espíritus que se complacen con su sufrimiento, creyéndose misioneros de la redención humana”.

De esta manera, “cuando hay conciencia de culpa – se transfieren de una reencarnación para otra, dando lugar a disturbios psicológicos que aturden o traen infelicidad; o desarticulan los sutiles engranajes del cuerpo periespiritual – el modelo organizador biológico – posibilitando las anomalías congénitas – físicas y psíquicas -, las enfermedades mutiladoras; o se instalan en el ser profundo, favoreciendo con las rudas aflicciones morales, sociales, financieras, en carmas perturbadores que dilaceran con severidad al ser.

Entre tanto, a medida que el ser despierta para su realidad interior, el sufrimiento cambia de expresión y puede convertirse en un instrumento del propio amor, en vez de mantener un carácter reparador, como ocurrió con Jesucristo, Francisco de Asís y otros que, sin ningún débito a resarcir, los aceptaron a fin de enseñar coraje, resignación y valor moral[8]”.





[1] Juan 14:18, Biblia Reina Valera, 1960.
[3] Juan 20:26 – 29, Biblia Reina Valera, 1960.
[4][4] http://mysteryplanet.com.ar/site/estigmas/
[5] http://www.religionenlibertad.com/estigmas-y-estigmatizados-verdad-o-mentira-39938.htm
[6] https://portal2013br.wordpress.com/2015/05/19/os-estigmatizados-fenomeno-psiquicofraude-ou-missao-espiritual-primeira-parte/
[7] Geley Gustavo, Las modificaciones secundarias de la fisiología supranormal, Del Inconsciente al Consciente. Ediciones Cima, pág. 84, 1995
[8] Franco P. Divaldo, Juana de Ángelis. Conciencia y sufrimiento. Autodescubrimiento, Ediciones Juana de Ángelis, Argentina, 1997.

martes, 21 de febrero de 2017

Matrimonio y Familia: Visión Espírita

La madrugada de este sábado, falleció, a los 96 años, Ángela Iranzo Salas de Herrera, madre del alcalde de Soledad, Joao Herrera, de muerte natural. El deceso se produjo seis horas después que el de su esposo, Víctor Herrera De la Espriella, quien murió a los 106 años”.


El último beso de mi padre a mi madre y la parca los unió por la eternidad, rompieron el paradigma de hasta que la muerte los separe. Que amor tan bello. 75 años de matrimonio, siempre juntos hasta en la muerte. Gracias padre santo por haberme dado por hijo de un par de santos, no tendré con que pagarte nunca este regalo del cielo. Se fueron los dos el mismo día.

Fotografía tomada de la Web: http://emisoraatlantico.com.co/local/pocas-horas-diferencia-fallecen-los-padres-del-alcalde-soledad-joao-herrera/

Noticias como esta, tomada de “El Heraldo”, suele llamar la atención de quienes, desconociendo las leyes de la vida, buscan respuestas en contravía con las verdades espirituales que nos ofrece la propia vida. Ante solicitud de nuestro apreciado hermano Jorge Charris Pacheco sobre la curiosa desencarnación con escasas seis horas de diferencia, del matrimonio Herrera Iranzo, buscaremos dar luces desde el enfoque espírita, a hechos como el que nos convoca.

Siendo la familia el laboratorio de vivencias más importante que necesita el ser humano, las relaciones legítimas se convierten en saludables, cuando las personas actúan en un clima de agradable comprensión, proporcionando a los suyos, crecimiento interior. Es por ello, que las relaciones conyugales deben propender por estimular la amistad y el deseo honesto de satisfacciones recíprocas, sin predominancia de una voluntad sobre la individualidad del otro, manteniendo de esta manera su propia individualidad, sin ruptura de la personalidad del otro, en una actitud de seguridad en la convivencia de dos personas que se aman. 

El matrimonio Herrera Iranzo, del cual nos ocupamos en estas líneas, demostró a lo largo de sus años de convivencia fraterna, “que un matrimonio feliz no es, necesariamente, aquel que es breve o largo, sino aquel que se transforma en mensaje de alegría y bienestar para los conyugues y para todos aquellos que los rodean”. De esta manera, “en una relación amorosa, son dos mitades las que se complementan, aunque poseyendo características diferentes que son armonizadas por el sentimiento afectivo”.

Para poder entender este tipo de relacionamientos ejemplares para la sociedad, es necesario entender que, “en el plano espiritual y por necesidades evolutivas, antes de encarnar, se establecen acuerdos, planes y compromisos que podemos asumir, entre ellos, el de establecer una pareja estable con otro ser. De esta manera establecemos el rescate de deudas pasadas, el apoyo a seres queridos o el trabajo compartido en un proyecto común pueden llegar a ser un objetivo para nuestra encarnación. A partir de ahí, entra en juego el libre albedrío. Si dos seres se comprometen a unirse en el plano material, la espiritualidad amiga pondrá todos los medios para que se encuentren, llegando incluso a influir en producir las condiciones necesarias para su enamoramiento. Pero estar abierto a comprometerse con esta persona y permanecer fiel a esta opción es algo que corresponde a la pareja en el buen uso de su libre albedrío”.

Coincidencial y misteriosamente, quizá por designios de Dios, los corazones del “Viti” y “Lilla” dejaron de latir el mismo día 17 de febrero de este 2017. Él a los 106 años y ella a los 94. Definitivamente se cumplió lo que él tanto nos repetía, que “el amor y la muerte son engendros de la suerte[1]” …

Por eso, ante la inquietud sobre la curiosa desencarnación con seis horas de diferencia de la pareja de esposas Herrera Iranzo, lo más seguro es que formaba parte del compromiso adquirido al regresar a la vida material, como testimonio de gratitud a la vida y ejemplo de fraternidad filial para nuestra sociedad.

De esta manera, la Doctrina Espírita nos enseña que “los lazos de familia no son destruidos en modo alguno por la reencarnación, a diferencia de lo que piensan ciertas personas.  Al contrario, se fortalecen y se estrechan.  El principio opuesto es el que los destruye. Muchas veces, incluso, se siguen unos a otros en la encarnación, dónde se les reúnen en una misma familia, o en un mismo ámbito, con el objetivo de que trabajen juntos para su mutuo adelanto. Si unos encarnan y otros no, no por eso dejan de estar unidos mediante el pensamiento.  Los que están libres de la materia en el mundo espiritual, velan por los que se encuentran en cautiverio, o sea, cautivos en la vida física.  Los más adelantados se esfuerzan por hacer que progresen los rezagados.  Después de cada existencia corporal, han dado un paso en el camino de la perfección[2]”. 

El tema de la muerte para el ser humano encarnado en la Tierra sigue representando un desafío para la inteligencia, lo que nos plantea la necesidad de comprender que, “la vida del hombre no es una estrecha y breve experiencia entre la cuna y el sepulcro. Por el contrario, las dos demarcaciones, entrada y salida del cuerpo, representan puertas de transito por la senda infinita de la perfección que a todos nos aguarda”.

Queremos terminar este escrito citando la entrevista concedida a otro hombre de radio, Tito Mejía, donde dos de sus hijos, Víctor y Lao, contaron que su padre siempre les recordaba con vigor la frase del escritor y maestro del periodismo polaco Ryszard Kapuscinki: “Para uno poder escribir una hoja tiene que haberse leído cien”.

 

Corolario

 

“Mientras existan dos almas que se amen, ¡habrá poesía!”

  

Oscar Cervantes Velásquez

Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís

Santa Marta – Colombia

Febrero de 2017

 

 

Nota: El presente documento se hizo tomando citas de las autoras espirituales Juana de Ángelis y Amalia Domingo Soler.



[1] http://lachachara.org/2017/02/victor-herrera-de-la-espriella-una-vida-de-ensenanzas-a-punta-de-proverbios/
[2] El Evangelio según el Espiritismo, Allan Kardec.

domingo, 15 de enero de 2017

REFLEXIONES ACERCA DE LAS ESFERAS O REGIONES ESPIRITUALES EN LA CODIFICACIÓN KARDECIANA

Imagen tomada del Anuario Espírita 1993

Por: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

El tema de las colonias espirituales genera resistencia a ser aceptadas por parte de quienes se aferran psicorrígidamente a la Codificación Kardeciana, asegurando que El Espíritu de Verdad en sus respuestas a Allan Kardec en ningún momento habló de las supuestas esferas ni de las colonias espirituales ubicadas en ellas, razón por la cual rechazan de plano las obras complementarias de la codificación y otras fuera de ella, que mencionamos en el artículo referente a la historiografía de las colonias espirituales. Empero, examinando los libros de la codificación, observamos que el término esfera aparece en la mayoría de los libros, en algunos refiriéndose a los planetas (mundos) y en otros haciendo alusión a regiones espirituales.

En El Libro de los Espíritus, pregunta 87, El Espíritu de Verdad nos clarifica sobre aquellas regiones ocupadas por los Espíritus que, errantes, deambulan de acuerdo a su estado de evolución espiritual después de la desencarnación. Eh aquí la respuesta:

“Los Espíritus se encuentran por doquier. Los espacios infinitos se hallan poblados por ellos. Los hay que están sin cesar al lado de vosotros, observándonos y obrando sobre vosotros sin que lo advirtáis, pues los Espíritus son una de las potencias de la Naturaleza y los instrumentos de que Dios se sirve para el cumplimiento de sus designios providenciales. Pero no todos van a todas partes, porque hay regiones que están prohibidas a los menos adelantados”.

En la pregunta 279, el maestro lionés vuelve a preguntar: ¿Todos los Espíritus pueden acercarse recíprocamente? Y la espiritualidad responde:

“Los buenos van a todas partes, y precisa que así sea para que puedan ejercer su influencia sobre los malos. Pero las regiones habitadas por los buenos están prohibidas para los Espíritus imperfectos, a fin de que éstos no puedan llevar a ellas la perturbación de las malas pasiones”.

Aquí surge la pregunta: ¿A qué regiones se refieren los Espíritus? ¿Serán las regiones a las que se refirió Jesús en la parábola del mal rico[1]? En dicha parábola, Abraham le responde a Epulón, ante el requerimiento de agua que le hacía a Lázaro: “una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá”.

En la obra El Cielo y el Infierno, o La Justicia Divina según El Espiritismo, Capítulo III, Espíritus de mediana condición, encontramos una comunicación suministrada por el guía del médium, mensaje recibido del espíritu que se identificó como Eric Stanislas:

“Hijos míos, éste es un Espíritu que ha sido muy infeliz porque estuvo mucho tiempo extraviado. Ahora, comprendiendo sus faltas, y arrepintiéndose por fin, ha vuelto sus miradas hacia Dios, a quien había desconocido. Su posición no es la de dicha, pero aspira a ella y no sufre. Dios le ha permitido venir a escuchar, y después ir a una esfera inferior a instruir y hacer adelantar a los Espíritus que, como él, han quebrantado las leyes del Eterno. La reparación es lo que se le ha pedido. En adelante conquistará la felicidad, porque tiene voluntad para ello”.

Analizando esta comunicación, observamos que el Espíritu que se identifica como el guía del médium, asegura que el espíritu de Eric Stanislas, irá a “una esfera inferior a instruir y hacer adelantar a los Espíritus que, como él, han quebrantado las leyes del Eterno”; contextualizando y de acuerdo con las definiciones que poseemos sobre dichas esferas, la simple lógica nos lleva a inferir que se refiere a aquellas esferas ubicadas en el denominado Umbral donde, tal como aconteció con André Luiz se encuentran gran cantidad de Espíritus sirviendo y aprendiendo antes de regresar a una nueva experiencia en la carne.

En esta misma obra, Capítulo IV, Espíritus Sufrientes, encontramos una comunicación de un espíritu identificado como Clara, quien ante algunas explicaciones ofrecidas por el espíritu de San Luis acerca de las tinieblas, participa con la siguiente comunicación:

“Heme aquí, Puedo responder también a la citada pregunta sobre las tinieblas, porque he errado y sufrido largo tiempo en esos limbos, donde todo son sollozos y miserias. Sí, las tinieblas visibles de que habla la escritura existen, y los desgraciados que, habiendo terminado sus pruebas terrestres, dejan la vida, ignorantes o culpables, son sumergidos en la fría región, ignorantes de sí mismos y de sus destinos. Creen en la eternidad de su situación, balbucean todavía las palabras de la vida que les han seducido, se admiran y se espantan de su gran soledad.

Son tinieblas estos lugares vacíos y poblados, estos espacios, a donde van a parar dolientes espíritus, errantes y pálidos, sin consuelo, sin afecciones, sin ningún socorro. ¿A quién se dirigirán? Sienten por un lado la eternidad que pesa sobre ellos, y tiemblan y lloran los mezquinos intereses que miden sus horas. Por otra parte, echan de menos la noche en que, sucediendo al día, pasaban muchas veces sus cuidados en un sueño feliz. Las tinieblas son para los espíritus la ignorancia, el vacío y el horror a lo desconocido... No puedo continuar...”.

Ante esta lectura nos preguntaríamos, ¿Cuáles son estas regiones o lugares vacíos y poblados en el mundo espiritual? Y si existen, porque dudar denominados “abismos y tinieblas, esferas sub-costrales, ubicadas debajo de nuestra superficie y las cuales corresponden a regiones de intensos sufrimientos y manifestaciones del mal[2]”.

Emmanuel en el prefacio a la obra Nuestro Hogar nos dice:

“Reconocemos que este libro no es único. Otras entidades comentaron ya las condiciones de la vida, más allá de la tumba…

Sin embargo, desde hace mucho, deseamos traer a nuestro círculo espiritual a alguien que pueda transmitir a otros, el valor de la experiencia propia, con todos los detalles posibles a la legítima comprensión del orden, que preside el esfuerzo de los desencarnados laboriosos y bien intencionados, en las esferas invisibles a la vista humana, aunque íntimamente ligadas al planeta.

Con seguridad, numerosos amigos sonreirán al contacto con determinados pasajes de estas narraciones. Es que lo inusual causa sorpresa en todos los tiempos. ¿Quién no se sonreiría en la Tierra, años atrás, cuando se le hablase de aviación, de electricidad o de radiofonía?

La sorpresa, la perplejidad y la duda son propias de todos los aprendices que aún no pasaron por la lección. Es más que natural, justísimo. No comentaríamos, de ese modo, ninguna impresión ajena. Todo lector necesita analizar lo que lee”.

Continuando con la obra El Cielo y el Infierno, en el Capítulo VIII, Expiaciones Terrestres, en la comunicación titulada Instrucción de un espíritu sobre los idiotas y los imbéciles dada a la Sociedad de París, Allan Kardec hace un comentario referente a la posición de los imbéciles y su futuro espiritual, asegurando que:

“No teniendo ninguna noción del bien y del mal, ¿cuál es su suerte en la eternidad? ¿Serán dichosos al igual que los hombres inteligentes y trabajadores? ¿Más por qué se concedería este favor, puesto que no han hecho bien? ¿Irán a lo que se llama limbo, estarán en un estado mixto que no es ni la dicha ni la desgracia? Pero, ¿por qué esta inferioridad eterna? ¿Es culpa suya si Dios los ha creado imbéciles? Desafiamos a todos los que rechazan la doctrina de la reencarnación a que salgan de este círculo estrecho y sin salida. Con la reencarnación, al contrario, lo que parece injusto viene a ser una admirable justicia. Lo que es inexplicable, se explica de una manera muy racional”.

Y continúa: “Cada uno tiene la posibilidad de no volver a ella, mejorándose lo suficiente para merecer pasar a una esfera más elevada. Pero en esas esferas venturosas no se admite el egoísmo ni el orgullo. Es necesario trabajar despojándose de estas dolencias morales, si se quiere ascender un grado”.

Nuevamente apelamos a la racionalidad que nos ofrece la Doctrina Espírita para interpretar lo que Allan Kardec, con sus oportunos comentarios, nos esclarece con relación a las esferas elevadas o venturosas a las cuales todos tenemos la posibilidad de acceder en la medida en que mejoramos de nuestras dolencias morales.

En el Libro de los Espíritus, pregunta No. 300, Allan Kardec vuelve a inquirir a los Espíritus: “Dos Espíritus que simpatizan por entero, cuando ya se han reunido ¿lo están para la eternidad, o bien pueden separarse y unirse a otros Espíritus?

Responden los Espíritus: Todos los Espíritus están unidos entre sí. Me refiero a los que han llegado a la perfección. En las esferas inferiores, cuando un Espíritu se eleva no siente ya igual simpatía por aquellos que ha dejado”.

Asimismo, en la pregunta 342, Allan Kardec inquiere: En el momento de su reencarnación ¿es acompañado el Espíritu por otros Espíritus amigos suyos, que asisten a su partida del Mundo Espírita, así como acuden a recibirlo cuando en él reingresa?

Responden los Espíritus: Esto depende de la esfera en que el Espíritu habite. Si se halla en alguna de las esferas en que reina el afecto, los Espíritus que le aman lo acompañan hasta el último momento, alentándolo, y a menudo incluso lo siguen en la vida.

En otra obra de la Codificación, El Evangelio según El Espiritismo, Capítulo VI, El Consolador Prometido, Advenimiento del Espíritu de Verdad, en una comunicación ofrecida por El Espíritu de Verdad, leemos: “Nada está perdido en el reino de nuestro Padre, y vuestros sudores y vuestras miserias forman el tesoro que debe haceros ricos en las esferas superiores, en donde la luz substituye a las tinieblas y donde el más desnudo de todos vosotros será, tal vez, el más resplandeciente”.

Más adelante en el Capítulo VIII, Bienaventurados los que tienen el Corazón Puro, ítem Bienaventurados los que tienen los ojos cerrados, el Cura D´Ars nos esclarece que: “¡Oh!, sí, bienaventurado el ciego que quiere vivir con Dios; más feliz que vosotros que estáis aquí, siente la felicidad, la toca, ve las almas y puede lanzarse con ellas a las esferas espirituales, que aun los predestinados de vuestra Tierra no ven”.

Una vez más nos preguntamos: ¿A qué esferas espirituales se refiere el Cura D´Ars?

En El Libro de los Médiums, Capítulo XXV, De las Evocaciones, 282, preguntas sobre las Evocaciones, igualmente encontramos una referencia directa a las esferas espirituales, ante la pregunta que Allan Kardec plantea:

¿Cuáles son las causas que pueden impedir a un Espíritu el venir a nuestro llamamiento?

Los Espíritus responden entre otras cosas: “Hay Espíritus que no pueden comunicarse nunca; estos son aquellos que por su naturaleza pertenecen aun a los mundos inferiores a la Tierra. Los que están en las esferas de castigo tampoco lo pueden a menos de un permiso superior que solo se concede con un fin útil y general. Para que un Espíritu pueda comunicarse, es menester que haya alcanzado el grado de adelanto del mundo en que es llamado; de otro modo es extraño a las ideas de este mundo y no tiene ningún punto de comparación. No sucede lo mismo con los que son enviados en misión o en expiación en los mundos inferiores; éstos tienen las ideas necesarias para contestar”. Considero que la respuesta diferencia muy claramente entre esferas y mundos (planetas).

En El Génesis, Milagros y Profecías según El Espiritismo, todas las referencias que existen en relación a las esferas, involucran a los planetas o mundos de la inmensidad del Universo.

En Obras Póstumas, en el capítulo Influencia perniciosa de las ideas materialistas, Allan Kardec recibió la siguiente comunicación del espíritu de San Luis, denominado La música celeste:  Cuando leías a tu hija el pasaje de El Libro de los Espíritus que trata de la música celeste, ella dudaba; no comprendía que pudiese existir la música en el mundo espiritual, y he aquí por qué esta noche le he dicho que era cierto; no habiéndola podido persuadir, Dios permitió, para convencerla, que le fuese enviado un sueño sonambúlico. Entonces, emancipándose su Espíritu del cuerpo dormido, se lanzó al espacio, y admitido que fue en las regiones etéreas, su éxtasis fue producido por la impresión que le causó la armonía celeste; así ha exclamado: “¡qué música!, ¡que música!”, pero sintiéndose por momentos arrastrada hacia las regiones elevadas del mundo espiritual, por lo cual ha pedido que se la despertara, indicándote como, esto es, con agua.

“Todo se hace por la voluntad de Dios. El Espíritu de tu hija no dudará más; aun cuando al despertar no haya conservado claramente en la memoria cuanto le ha sucedido, su Espíritu sabe a qué atenerse”.

Una vez más observamos en esta lectura como se hace referencia a las regiones elevadas del mundo espiritual, adonde fue llevada en el desprendimiento propio del sueño (desdoblamiento inconsciente) la joven hija del médium, viviendo una hermosa experiencia con la música propia del mundo espiritual.

Por último queremos referirnos a la nota que aparece en La Revista Espírita 1858 y denominada Platón: doctrina de la elección de las pruebas, donde Platón haciendo alegoría del Huso de la Necesidad, supone un diálogo entre Sócrates y Glaucón en un cuadro imaginario que conduce al desarrollo de la idea principal: la inmortalidad del alma, la sucesión de las existencias, la elección de esas existencias por efecto del libre albedrío, en fin, las consecuencias felices o desdichadas de esa elección, a menudo imprudente; y termina Allan Kardec planteando que “todas estas proposiciones se encuentran en El Libro de los Espíritus, y vienen a confirmar los numerosos hechos citados en esta Revista”.

Para tener una idea del dialogo entre Sócrates y Glaucón, planteado por Platón, transcribimos un pequeño trecho del mismo por su extensión y remitimos a nuestros lectores a la Revista Espírita 1858:

En primer lugar vio que las almas juzgadas desaparecían, unas dirigiéndose al cielo, las otras descendiendo a la Tierra a través de las dos aberturas que se correspondían: mientras que por la segunda abertura de la Tierra vio salir almas cubiertas de polvo y de inmundicia, al mismo tiempo que por la segunda abertura del cielo descendían otras almas que eran puras y sin mancha. Todos parecían venir de un largo viaje y se detenían con gusto en la pradera como en un punto de reunión. Las que se conocían se saludaban entre sí y se pedían noticias de lo que sucedía en los lugares donde ellas venían: el cielo y la Tierra. Aquí, entre gemidos y lágrimas, recordaban todo lo que habían sufrido y visto sufrir durante su estancia en la Tierra; allí, se contaban las alegrías del cielo y la felicidad de contemplar las maravillas divinas[3].

Más adelante continúa: “Esa alma añadía que, entre tantos objetos terribles, nada les causaba más miedo que el bramido del abismo, y que había sido para ellas una extrema alegría salir de allí en silencio. Tales eran, aproximadamente, los juicios de las almas, sus castigos y sus recompensas”.




[1] Lucas 16: 19 a 31.
[2] Las esferas espirituales, Salvador Gentile, Anuario Espírita 1993. Editora Mensaje Fraternal, 1993.
[3] El Mito de Er, es una leyenda escatológica que finaliza La República de Platón. En ella Er habla de su viaje al más allá, da cuenta de la reencarnación y de las esferas celestes del plano astral.

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