domingo, 16 de agosto de 2020

FUNDAMENTOS DOCTRINARIOS DE LAS CREACIONES FLUÍDICAS O IDEOPLASTIAS DE LOS ESPÍRITUS


Imagen referencia
Por: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia


Uno de los puntos capitales que se discuten, acerca de la apariencia material de las colonias espirituales, es, de que están hechas las cosas (casas, vestidos, plantas, etc.), que se describen en las diferentes obras en relación a las ciudades espirituales. Para ello, nos vamos a basar a las referencias escritas en las obras de la codificación y otras obras complementarias, que nos demuestran de forma objetiva, la manipulación que hacen los Espíritus del Fluido Cósmico Universal, para la creación de los diferentes elementos, de acuerdo a sus necesidades.

Es importante resaltar que el término ideoplastía fue acuñado por el doctor Joseph Pierre Durans de Gros[1], en 1860, para designar inicialmente los principales caracteres de la sugestión. Sin embargo, sería en 1912 cuando el profesor Charles Richet propusiera su aplicación a los fenómenos de materialización mediúmnica.

Retomando la idea principal de este post, el maestro lionés Allan Kardec, en un artículo publicado en la Revista Espírita del 3 de marzo de 1866, titulado “Introducción al estudio de los fluidos espirituales”, entre muchas consideraciones afirma que:

“El fluido cósmico, como principio elemental universal, ofrece dos estados distintos: el de eterización o imponderabilidad, que se puede considerar como el estado normal primigenio, y el de la materialización o de ponderabilidad, que solo le es, de alguna manera, consecutivo. El punto intermedio es aquel de la transformación del fluido en materia tangible; pero, acá aún, no hay transición brusca, pues se pueden considerar nuestros fluidos imponderables como un término medio entre los dos estados.

Cada uno de esos dos estados da lugar, necesariamente, a fenómenos específicos; al segundo pertenecen aquellos del mundo visible y al primero, aquellos del mundo invisible. Los llamados fenómenos materiales son de competencia de la ciencia propiamente dicha; los otros, calificados de fenómenos espirituales, porque se relacionan con la existencia de los Espíritus, son de competencia del Espiritismo; pero tienen entre ellos tan numerosos puntos de contacto que sirven para esclarecerse mutuamente y, como lo hemos dicho, el estudio de unos no podría estar completo sin el estudio de los otros”.

En El Libro de los Médiums, Segunda Parte, Cap. VII, Transfiguración y Bicorporeidad, Allan Kardec comenta una historia que nos demuestra la capacidad que tienen los Espíritus (encarnados o no), para hacerse identificar manipulando los fluidos, dice así:

“Otra señora, que reside fuera de la capital, hallándose gravemente enferma, vio cierta vez, alrededor de las diez de la noche, a un señor entrado en años que residía en la misma ciudad y con el cual se había encontrado algunas veces en reuniones sociales, pero sin que mantuvieran una relación más estrecha. Este señor estaba sentado en un sillón al pie de la cama de la enferma y, de vez en cuando, tomaba un poco de rapé. Parecía velar por ella. Sorprendida con semejante visita a esa hora, quiso preguntarle el motivo de la misma, pero el señor le hizo una señal para que no hablara y tratara de dormir. Varias veces intentó la señora dirigirle la palabra, pero siempre recibía la misma recomendación, hasta que acabó por dormirse. Algunos días después, ya restablecida, recibió la visita del referido señor, pero a una hora más conveniente. Esa vez él estaba allí realmente. Usaba la misma ropa, la misma caja de rapé, y sus modales eran exactamente los mismos. Convencida de que el hombre la había visitado durante su enfermedad, ella le agradeció la molestia que se había tomado. Bastante sorprendido, él le manifestó que hacía mucho tiempo que no tenía el placer de verla. La señora, que conocía los fenómenos espíritas, comprendió lo que había ocurrido, pero como no quería entrar en mayores explicaciones, se limitó a decirle que probablemente lo había soñado”.

Igualmente, en El Libro de los Médiums, Segunda Parte, Cap. VIII, Laboratorio del Mundo Invisible, Allan Kardec consulta al Espíritu de San Luis, acerca de la caja de rapé que portaba el Espíritu encarnado en su visita a la señora enferma:

Hemos citado un caso de aparición del Espíritu de una persona viva. Ese Espíritu tenía una caja de rapé, cuyo polvo aspiraba. La sensación que él experimentaba, ¿era idéntica a la que siente un individuo cuando toma rapé?

“No”.

La caja de rapé tenía la misma forma de la caja que él usaba habitualmente, que estaba guardada en su casa. ¿Qué era, pues, la caja que la aparición sostenía con las manos?

“Una apariencia. Era para que la circunstancia fuera notada, como realmente lo fue, y para que la aparición no fuera tomada por una alucinación producida por el estado de salud de la vidente. El Espíritu quería que la señora en cuestión creyese en la realidad de su presencia, y para eso adoptó todas las apariencias de la realidad”.

¿Tienen esos objetos su doble etéreo en el mundo invisible, del mismo modo que los hombres están representados en él por los Espíritus?

“No sucede de ese modo. El Espíritu dispone, sobre los elementos materiales que se hallan diseminados en todas partes en el espacio, en vuestra atmósfera, de un poder que estáis lejos de sospechar. Puede concentrar a voluntad esos elementos y darles la forma aparente adecuada a sus proyectos”.

Más adelante complementa Kardec, de esta manera:

“De esta explicación resulta que los Espíritus logran, a voluntad, que la materia etérea sufra transformaciones. Así, por ejemplo, en el caso de la caja de rapé, el Espíritu no la encontró hecha, sino que él mismo la hizo en el momento en que la necesitó, mediante un acto de su voluntad. Y también pudo deshacerla. Lo mismo debe de ocurrir con todos los demás objetos, como ropas, joyas, etc.”.

“Es evidente”.

Para comprender que tanto puede durar una de estas creaciones hechas con el pensamiento y la voluntad por parte de los Espíritus, Allan Kardec vuelve a inquirir:

Los objetos que se vuelven tangibles mediante la voluntad del Espíritu, ¿pueden adquirir un carácter permanente y estable, y ser de uso frecuente?

“Eso puede suceder, pero no se hace. Está fuera de las leyes”.

¿Todos los Espíritus tienen en un grado similar el poder de producir objetos tangibles?

“No cabe duda de que cuanto más elevado es el Espíritu, tanto más fácilmente lo consigue. Sin embargo, eso también depende de las circunstancias: los Espíritus inferiores pueden tener ese poder”.

De estas respuestas entregadas por los Espíritus, Kardec hace las siguientes consideraciones:

La teoría precedente puede ser resumida de este modo: el Espíritu actúa sobre la materia. Extrae de la materia cósmica universal los elementos necesarios para formar, según lo desee, objetos que tengan la apariencia de los diversos cuerpos que existen en la Tierra. También puede, mediante su voluntad, operar sobre la materia elemental una transformación íntima, que le confiera determinadas propiedades. Esta facultad es inherente a la naturaleza del Espíritu, que la ejerce a menudo como un acto instintivo, cuando es necesario, y sin percatarse de ello. Los objetos que el Espíritu forma tienen una existencia temporaria, subordinada a su voluntad o a la necesidad. Puede hacerlos y deshacerlos según lo desee. En ciertos casos, esos objetos pueden tener en presencia de las personas vivas todas las apariencias de la realidad, es decir, volverse momentáneamente visibles e incluso tangibles. Existe formación, pero no creación, ya que el Espíritu no puede extraer cosa alguna de la nada.

Otra de las obras que nos clarifica el tema que estamos analizando es “La Génesis, los Milagros y las Predicciones según el Espiritismo”, donde Allan Kardec elucida sobre la forma en que los Espíritus manipulan los fluidos espirituales:

“Los Espíritus actúan sobre los fluidos espirituales, pero no como los hombres manipulan los gases, sino con la ayuda del pensamiento y la voluntad. Para los Espíritus, el pensamiento y la voluntad son lo que la mano para el hombre. Mediante el pensamiento, ellos imprimen a esos fluidos tal o cual dirección, los aglomeran, los combinan o dispersan, y forman con ellos conjuntos que presentan una apariencia, una forma, un color determinados; modifican sus propiedades igual que un químico transforma las de los gases o las de otros cuerpos, al combinarlos según ciertas leyes. Se trata del inmenso taller o laboratorio de la vida espiritual.

En algunos casos, esas transformaciones son el resultado de una intención; la mayoría de las veces, son el producto de un pensamiento inconsciente. Basta con que un Espíritu piense en una cosa para que esta se produzca”.

Y continúa explicando, en la misma línea de pensamiento.

Por un efecto análogo, el pensamiento del Espíritu crea fluídicamente los objetos que él estaba habituado a utilizar. Un avaro manipulará oro, un militar mostrará sus armas y su uniforme, un fumador su pipa, un labriego su arado y sus bueyes, una anciana su rueca. Esos objetos fluídicos son tan reales para el Espíritu, como lo eran en el estado material para el hombre vivo; no obstante, debido a que son creaciones del pensamiento, su existencia es tan efímera como este.

Juana de Ángelis, en la obra “En el borde del infinito”, afirma que las creaciones fluídicas de las colonias espirituales, son “plasmados por mentes que las moldean en el fluido universal, son populosos centros de vida donde el amor se agita, verdaderos cielos para los que actúan en los ideales de ennoblecimiento, posadas de los Espíritus dichosos” … “No se trata de lugares hipotéticos, o de centros donde predomina la ociosidad en demorada inercia, o de un paisaje fantasioso para el reposo de la inutilidad[2]”.

Igualmente, Manoel Philomeno de Miranda, a través de la mediúmnidad de Divaldo Franco, reafirma la existencia de dependencias donde se presta auxilio a entidades en condiciones dolorosas, después del proceso desencarnatorio, al aseverar que muchos Espíritus “llegan afligidos, en deplorable estado de turbación, confundiendo la realidad de donde proceden con las realidades legítimas, que ahora enfrentan y no pueden identificar… Se apegan a los despojos mortales y conservan las fijaciones mentales perniciosas, por lo que es necesario internarlos en sanatorios especializados, que la caridad de los abnegados mensajeros de Jesús han edificado, en beneficio de esos pobres delincuentes[3]”.

Para Hermelindo Bravo, Espíritu, en la vida más allá de la tumba, “hay regiones vibratorias de tono variado, desde las más rudimentarias primitivas, hasta aquellas de constitución tan sutil y elevada que a la mayoría de nosotros se nos escapa por el momento, como comprensible, por falta evolución espiritual…Ideoplastías envuelven a hombres y a Espíritus como consecuencia de sus fijaciones mentales, que se transforman, con el transcurso del tiempo, en formas casi vivas, fantasmagóricas, que los perturban[4]”.

No quisiéramos terminar el tema de las creaciones fluídicas o Ideoplastías, sin hablar de las experiencias de Charles Richet en sus experiencias con los fenómenos mediúmnicos a través de médiums con Frank Kluski y Eusapia Paladino.

“Es un fenómeno singular que ha recibido el nombre, muy bien compuesto, de ideoplastía, del cual se pueden citar numerosos ejemplos, de suerte que los fantasmas no serían sino fenómenos de ideoplastía, es decir, que el espíritu del médium puede fabricar objetos materiales con solo la fuerza de su pensamiento. Tuve con Eusapia un ejemplo notable. Sostengo en mi mano, durante veintiocho segundos, detrás de la cortina, la mano materializada de John King, mano esa mucho más grande que la de Eusapia, que tiene las suyas controladas por la Sra. Curie y por mí. Yo había pedido un anillo (uno annello). La mano inmediatamente me hizo sentir un anillo; después pedí una pulsera y sentí en mi muñeca la presión de una pulsera de mujer, cuyo cierre era una hebilla[5]”.

En esta obra, Richet coloca muchos ejemplos de este tipo, reafirmando la capacidad de los Espíritus para realizar estas creaciones fluídicas, utilizando para ello, pensamiento y voluntad.



[1] Científico y filósofo francés, también conocido como Dr. Smith, que define su pensamiento como panteísmo espiritualista o panpsiquismo. Es reconocido por su participación en el análisis del conocido “Hombre Lobo de Allariz”, asesino en serie, considerado como una representación real del Sacamantecas o El hombre del saco.
[2] Divaldo Franco/Juana de Ángelis, En el borde del infinito, cap. 12, La vida espírita o espiritual. Editora Mensaje Fraternal, 1986.
[3] Manoel Philomeno de Miranda/Divaldo Franco. Mediúmnidad, desafíos y bendiciones; Sufrimientos morales en el más allá, pág. 29 – 30. Editorial Kimpres S.A.S. 2017.
[4] Hermelindo Bravo/Divaldo Franco. Hacia las Estrellas. Provincias de sombra y de dolor, pág. 29 – 30. Librería Espírita Alvorada Editora. 1990.
[5] Charles Richet, La gran esperanza. Pág. 228.

jueves, 23 de julio de 2020

TELÉFONO MEDIÚMNICO

J. HERCULANO PIRES

Algunos no creen en las comunicaciones de los Espíritus, otros creen demasiado y quieren obtenerlas con la facilidad de una llamada telefónica. ¡Ni tanto al cielo, ni tanto a la Tierra! Si las comunicaciones entre las criaturas terrenas no siempre son fáciles, ¿qué decir de las que se procesan entre los espíritus y los hombres? Mucha gente busca al médium como si él fuese una especie de cabina telefónica. Pero no siempre el circuito está libre y muchas veces el espíritu evocado no puede atender.

No hay duda que estamos en la época profetizada por Joel, en que las manifestaciones se intensifican por todas partes. Sin embargo, no todos los espíritus están en condiciones de comunicarse con facilidad. Además, la manifestación solicitada puede ser inconveniente en el momento, tanto para el espíritu como para el encarnado.

La muerte es un fenómeno psicobiológico que ocurre de varias maneras de acuerdo con las condiciones ideo-emotivas de cada caso, envolviendo a los que parten y a los que quedan. La pregunta 155 de El Libro de los Espíritus explica de manera clara la complejidad del proceso de desencarnación. Algunos Espíritus se liberan rápidamente del cuerpo, otros se demoran en hacerlo y eso retarda su posibilidad de comunicarse.

Debemos recordar además, que los Espíritus son criaturas libres y conscientes. No están a merced de nuestros caprichos y ningún médium o director de sesiones tiene el poder de hacerlos atender nuestros llamados. Cuando quieren manifestarse, ellos lo hacen espontáneamente y, no es raro que lo hagan de manera inesperada. Se engañan los que piensan que pueden dominarlos. Ya enseñaba Jesús, como vemos en los Evangelios: el espíritu sopla donde quiere, y nadie sabe de dónde viene, ni a dónde va.

Es natural que los familiares afligidos busquen obtener la comunicación de un ser querido. Pero es necesario que recuerden la necesidad de respetar las leyes que rigen las condiciones del Espíritu en la vida y en la muerte. El intercambio mediúmnico es un acto de amor, que solo debe realizarse cuando es conveniente para los dos lados de la vida. El Espiritismo nos enseña a respetar la muerte como respetamos la vida, confiándonos a los designios de Dios. Solo la misericordia divina puede regular el diálogo entre los vivos de la Tierra y los vivos del Más Allá. Hagamos nuestras oraciones en favor de los que partieron y esperemos en Dios la gracia del reencuentro que solo Él nos puede conceder.

Muchos religiosos condenan las comunicaciones mediúmnicas, alegando que ellas violan el misterio de la muerte y perturban el reposo de los muertos. Se olvidan que los mismos Espíritus de los fallecidos buscan comunicarse con los vivos. Fue de esa búsqueda de comunicación de los muertos, tan insistente en el mundo entero, que se iniciaron de manera natural las relaciones mediúmnicas entre el mundo visible y el invisible.

El concepto erróneo de la muerte, como aniquilamiento o transformación total de la criatura humana, genera y sustenta esas formas de superstición. El Espiritismo, reviviendo los fundamentos olvidados del Cristianismo puro, nos muestra que la comunicación mediúmnica es ley de la vida, para liberarnos de errores y temores supersticiosos del pasado.


Tomado del Diario de Sao Paulo, "Chico pide licencia".
Traducción: Oscar Cervantes Velásques
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta (Colombia)

jueves, 16 de julio de 2020

SOBRE EL SUCESOR DE ALLAN KARDEC


Allan Kardec

A finales de 1861, concretamente en diciembre de ese año, se rumoraba entre los adeptos de la Doctrina quien sería el sucesor de Allan Kardec. No porque este estuviera enfermo, no, sino en razón de que ellos no veían al hombre que pidiera sucederlo. Que tuviera, por ejemplo, su formación científica, que poseyera un método de trabajo riguroso y que aunara una honestidad intelectual con un notable sentido común. Este sucesor que no se veía en el ambiente, excitaba la preocupación de sus compañeros. Y ello motivo que, captando esa inquietud general, el Maestro tratara de indagar sobre quien sería su sucesor.

       En una sesión privada celebrada en su casa de habitación el día 22 de diciembre del referido año y con el concurso del médium señor d´A., el Maestro hizo la siguiente exposición, solicitando una opinión al respecto.

       –Entre los adeptos, muchos se inquietan acerca de quien vendrán en pos de mí, y se preguntan quién me reemplazará cuando parta, puesto que, no ven persona notoriamente apta para tomar las riendas. Yo respondo que no tengo la pretensión de ser indispensable, que Dioses muy sabio para hacer descansar sobre la vida de un hombre el porvenir de una doctrina que debe regenerar al mundo y que, además, me ha sido dicho que para cumplir mi tarea de construir la doctrina me será otorgado el tiempo necesario. A mi sucesor le será, entonces, la empresa más fácil, puesto que tendrá trazado todo el camino y no necesitará más que perseverar en él. Esto, no obstante, si los Espíritus juzgan a propósito decirme alguna cosa más positiva a este respecto, les estaría reconocido.

       –Todo lo que has dicho es rigurosamente exacto. Oye, no obstante, lo que podemos decirte por añadidura. Tienes razón al decir que no eres indispensable. Lo eres a los ojos de los hombres porque era necesario que el trabajo de organización estuviera concentrado en las manos de uno solo para que el movimiento no careciera de unidad, mas no lo eres a los ojos de Dios. Si ella fuera interrumpida por una causa cualquiera no le faltaran a Dios sujetos para reemplazarte. Venga, pues, lo que venga, el Espiritismo no puede peligrar.

       Si el que debe reemplazarte fuera designado con antelación, podría sufrir entorpecimientos la obra no concluida; se formarían contra él oposiciones sugeridas por los celos, se discutiría su aptitud antes de que pudiera dar pruebas; los enemigos de la doctrina amontonarían barreras en su camino, y el resultado postrero serían los cismas y divisiones. No se revelará, por lo tanto, hasta que el momento sea oportuno.

Su tarea será más fácil, porque, como tú has dicho, tendrá todo el camino trazado, pero si se separa de él, se perderá, como se han perdido cuantos han querido desviarse del sendero. Sin embargo, su misión será más penosa mirada desde otro punto de vista, porque tendrá que sostener rudas contiendas. A ti incumbe el trabajo de la concepción; a él, el de la ejecución: por esto necesitará ser un hombre enérgico y activo. Admirad la sabiduría de Dios en la elección de sus mandatarios: tú posees las cualidades necesarias para el trabajo que debes llenar, pero careces de las precisas a tu sucesor. A ti te conviene la calma, la tranquilidad del escritor que madura sus ideas en el silencio de la meditación; a él le convendrá la fortaleza del capitán que gobierna un navío según las reglas de la ciencia. Descargando el trabajo de la creación de la obra, bajo la protección de aquél, tu cuerpo sucumbirá y él se verá más libre para aplicar todas sus facultades al desenvolvimiento y consolidación del edificio.

Pregunta. ¿Podríais decirme si la elección de mi sucesor está hecha en este momento?

Respuesta. Lo está, y no lo está, atendido a que el hombre, gozando de su libre albedrío, puede retroceder en el último momento ante la tarea que el mismo eligió. Precisa que haga pruebas de capacidad, de desenvoltura, de desinterés y de abnegación. Si fue movido tan solo por la ambición y el deseo de figurar, no lo dudes, será dejado a un lado.

Pregunta. Se me ha dicho que muchos Espíritus superiores encarnarían para ayudar al movimiento.

Respuesta. Sin duda muchos Espíritus encarnarán con tal misión, mas cada uno tendrá su especialidad, y obrará por su posición sobre tal o cual parte de la sociedad. Todos se revelarán por sus obras, y ninguno por una pretensión cualquiera a la supremacía.

Este diálogo, de suyo clarísimo, no necesita comentario explicativo alguno. Solo se debe significar el principio del libre albedrío del hombre y como ese principio es respetado. Cuando Allan Kardec pregunta si la elección de su sucesor ya está hecha, la respuesta es afirmativa y negativa al mismo tiempo, en atención a que el hombre, gozando de su libre albedrío, puede retroceder en el último momento ante la tarea que el mismo se ha impuesto. Esto quiere decir que si el sucesor del Maestro fallara en el último momento en vista de lo grande y fuerte de su misión, sería dejado de lado y lo mismo sucedería si aceptada la ejecución de la misma, lo hiciera única y exclusivamente por el deseo de figurar y de atender a un sentimiento de ambición personal.

Muy distinto, por cierto, fue la posición del Codificador ante su propia misión. Compenetrado desde un principio de la importancia y trascendencia de la misma, él le consagró todos sus esfuerzos haciendo abnegación de su persona, de su tranquilidad y de su vida misma en aras de la realización y del establecimiento de ese nuevo ideal en el mundo que constituyó el Espiritismo.

Tomado de la obra: "Allan Kardec y la dimensión moral de un hombre y su doctrina", de Daniel Guerra Iñiguez

domingo, 28 de junio de 2020

LA COLONIA ESPIRITUAL NUESTRO HOGAR


Por: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia


La colonia espiritual “Nuestro Hogar”, fue la primera sociedad urbana del plano espiritual documentada y de cuya historia nos habla André Luiz, por intermedio de la psicografía de Chico Xavier; la misma se encuentra situada por encima de la ciudad de Rio de Janeiro (Brasil). “Nuestro Hogar, de acuerdo a información del benefactor espiritual Lucius,  es una fundación de portugueses distinguidos, desencarnados en Brasil en el siglo XVI[1]”.

Nuestro Hogar se encuentra organizada de la siguiente manera:

1.       La ciudad tiene forma de estrella de seis puntas y el edificio de la gobernación se encuentra en el centro de la estrella. 
2.       La Gobernación, dirigido por Clarencio, es el órgano central, el cual a su vez se apoya en 6 ministerios a saber:

a. Ministerio de Regeneración: Es el responsable de recibir a los “recién llegados de la zona del Umbral” que son instalados “en las Cámaras de Rectificación pertenecientes a este Ministerio”.  
b. Ministerio de Auxilio: La gran función del Ministerio de Auxilio es la de planear nuevas reencarnaciones. Además, se atiende a los enfermos, se oyen rogativas, se seleccionan oraciones, se organizan grupos de socorro para los habitantes del Umbral o para los que lloran en la Tierra, y se estudian soluciones para todos los procesos que originan sufrimiento; en él se reciben a los espíritus rescatados del umbral.
c. Ministerio de Comunicación: Es el responsable por los servicios de comunicación prestados en la colonia, tanto de comunicación con las otras colonias, como en los servicios de comunicación de aquellos que desean entrar en contacto con los parientes que aún viven en el plano terrenal.   
d. Ministerio de Esclarecimiento: En este Ministerio están los archivos de la fundación de la Colonia. Además, el Ministerio tiene una "Sección de Archivo" donde se registran los hechos particulares de cada individuo, una especie de memoria donde se registran los hechos relacionados con todas sus vidas pasadas.
e. Ministerio de Elevación: Renuncia y elevación personal son las características de los espíritus que se dedican a este ministerio.  
f. Ministerio de la Unión Divina: Es el más elevado, pues es un ministerio adjunto a las esferas de la más alta evolución espiritual. Se encarga de establecer los servicios más sublimes con el plano superior y sus actividades requieren conocimiento justo y sincera aplicación del Amor Universal.

3.          Cada ministerio está dirigido por 12 ministros, para un total de 72 ministros. Los cuatro primeros ministerios nos aproximan a las esferas terrestres y los dos últimos, nos unen al plano superior, pues la ciudad espiritual es una zona de transición.
4.          La jerarquía espiritual en la colonia Nuestro Hogar, esta categorizada de tal manera, que ellas se condicionan a tareas específicas desarrolladas por los denominados “asistentes, instructores, ministros y gobernadores”.
5.          Lo que rige en la formación de las colonias espirituales es la Ley de Afinidad. Cada uno de nosotros, después de la desencarnación, irá a la esfera que se adapte a nuestra condición moral.
6.          La colonia cuenta, además, con una oficina de Tránsito y Transporte y, un medio de transporte llamado aerobús: un carro grande, suspendido del suelo a más de 5 metros, el cual se mueve a gran velocidad.

Nuestro Hogar presenta una vida en el más allá, semejante a la nuestra aquí en la tierra, con sus propias leyes, posiciones sociales y toda una vida social que se desarrolla más allá de la tumba, con su estructura política y jerárquica de carácter eminentemente moral, evolutiva y espiritual.

El conocimiento de la existencia de la colonia espiritual Nuestro Hogar, generó entre el mundo espírita, toda clase de conjeturas: desde los que negaron de manera rotunda su existencia, aduciendo que entre las enseñanzas de la codificación jamás se habló de colonias; los que la aceptaron como algo novedoso, que formaba parte de una nueva revelación del mundo espiritual a los hombres; hasta los que asumieron que lo que Chico Xavier había hecho era copiar la información que Swedenborg ya había manifestado acerca del mundo espiritual en su obra “El Cielo y sus maravillas y El Infierno de cosas vistas y oídas”. No faltaron los negadores sistemáticos, quienes acusaron a Chico Xavier, entre otras muchas cosas, de pretender materializar el mundo de los espíritus.

Ante la cantidad de injurias y ataques por parte de quienes dudaron de la autenticidad de lo dictado por André Luiz a Chico Xavier, Chico recibió en sueños la visita de André Luiz, quien lo llevó por encima de la ciudad Nuestro Hogar y de esa manera pudiese constatar lo que había psicografiado. Posteriormente pudo verificar todo lo observado, cuando Higorina Cunha, sobrina de Euripides Barsanulfo, sacó a luz el libro “Ciudad del Más Allá”, con el diseño del mapa de la colonia espiritual, la cual también había visitado en desdoblamiento espiritual.

Nuestro Hogar es solo una de las muchas ciudades existentes en el plano espiritual construidas con el objetivo de ofrecer a los Espíritus desencarnados, oportunidades de trabajo y aprendizaje entre sus experiencias reencarnatorias. Es considerada una zona de transición hacia las esferas espirituales superiores. El trabajo en la colonia está, por lo tanto, organizado para atender a la diversidad de necesidades de los Espíritus que aún tienen el compromiso de reencarnar.




[1] André Luiz/Chico Xavier, Nuestro Hogar. Editora Mensaje Fraternal, pág. 48.

martes, 16 de junio de 2020

EL NIÑO QUE TUVO DOS VIDAS

Eduardo Cabrero, el niño que tuvo dos vidas.


Ha habido dos casos verdaderamente extraordinarios. Uno de los más asombrosos y contrastados es, sin duda, el del pequeño Eduardo Cabrero, conocido como “el niño que tuvo dos vidas”. Ocurrió en 1950 en la población de Nuevitas, en la bella isla de Cuba, y fue investigado por un equipo de psicólogos y parapsicólogos americanos miembros de la ASPR (American Society for Psychical Research). Determinaron que era uno de los casos “sugestivos de reencarnación”.

La historia empezó en un suburbio de la ciudad de La Habana. El pequeño Eduardo Cabrero, de tres años de edad, a consecuencia de un golpe fortuito en la cabeza mientras jugaba, empezó a recordar hechos ocurridos en una vida anterior. Lo explicó a sus padres, Rubén y Juanita Cabrero. Al principio la familia no se lo tomaba en serio, pero conforme fue pasando el tiempo el niño se convirtió en un torrente de información de cuando era otro niño que se llamaba Pancho Seco. Las explicaciones de sus vivencias anteriores eran tan sencillas y tan obsesivas para el niño que acabaron llevándolo al médico.

La muerte del niño

       El pequeño Eduardo explicó al médico como era su vida anterior y la noche en que murió. Contó que a la edad de trece años se había puesto enfermo y que ante la gravedad del caso acudió a buscarlo una ambulancia. Mientras lo trasladaban al hospital murió. También explicó el sentimiento que le produjo su muerte. Sentía la cabeza y el cuerpo muy cansados y cómo se hundían poco a poco en la camilla de la ambulancia. Su vista se fijaba en la luz diurna que se filtraba por la ventanilla. Paulatinamente, dicha luz fue perdiendo intensidad hasta que una especie de nube se interpuso entre ella y sus ojos.

Estación del ferrocarril de Nuevitas.

       Así, el niño relató cómo fueron debilitándose sus facultades perceptivas a los estímulos externos hasta morir. Eduardo aseguró que en aquellos momentos no sentía angustia alguna por dejar la vida. Únicamente tristeza por las personas que dejaba en este mundo. La transición a la muerte fue un paso gradual hacia la felicidad total que se produjo al encontrarse con la luz que lo envolvió todo, la energía. Cuando el niño llegó al hospital, ya había muerto.

Terapia de choque
      
       El pequeño Eduardo continuó suministrando información ante los atónitos ojos de sus confundidos padres. Explicó que en su otra vida se llamaba Pancho Seco, que había vivido en la calle Campanario de la aldea Nuevitas. Allí estaba su casa y su familia, compuesta por padre, madre y dos hermanos. Habló del tipo de vida que llevaba con esta familia, de clase social muy baja y de lo mucho que le gustaba montar bicicleta.

       Ante el sufrimiento de los actuales padres y la impotencia del médico, éste aconsejó que la mejor forma de acabar con todo sería la terapia de choque. Es decir, afrontar los hechos e ir al lugar citado y comprobar si era o no una realidad. Solo así terminaría esta extraña historia. La reencarnación es imposible, sentenció el médico, y, a su entender, todo era una especie de cuento infantil con el que había que terminar cuanto antes por el propio beneficio del niño.

       El primer fin de semana que les fue posible, el matrimonio Cabrero se trasladó con Eduardo a Nuevitas.  Una vez allí el pequeño fue recordando los lugares donde habían tenido lugar sus vivencias. Recorrieron las calles sin decir nada, guiados por la mano de su propio hijo, quien les condujo hasta la calle del Campanario.  El niño se soltó de la mano y echó a correr hasta llegar al número 69 donde gritó: ¡Ésta es mi casa! Llamaron a la puerta, pero nadie contestó. No había nadie en casa. Tampoco figuraba nombre alguno en el buzón.

       Evidentemente Rubén Cabrero tuvo la certeza de que su hijo conocía perfectamente el pueblo de Nuevitas, sus calles, e incluso las tiendas por donde pasaba. Sin embargo, Eduardo nunca había estado en ese lugar. Según el niño, lo conocía todo porque hasta los 13 años se paseaba en bicicleta por las calles haciendo recados para su padre.

Investigadores psíquicos

       Unos días después, ya en La Habana, el propio médico aconsejó a la familia Cabrero que se dirigieran a la ASPR. Así lo hicieron, y una vez relatado el caso por los padres, los especialistas quisieron corroborar los hechos de boca del pequeño Eduardo, quien nuevamente insistió en la extraordinaria historia de su vida anterior.

       Según los informes elaborados por la investigación, quedó bien claro que el niño, a raíz de un fuerte golpe en la cabeza a los tres años, empezó a tener conocimiento de su otra vida. Se llamaba Pancho Seco y vivía en la calle Campanario 69 de Nuevitas y que murió de una enfermedad a los trece años. Los psicólogos comprobaron los datos a través de los organismos territoriales correspondientes y ciertamente se confirmó la existencia de la familia Seco en ese lugar. Habían tenido varios hijos y uno de ellos había muerto cuatro años antes víctima de una insuficiencia respiratoria. Los investigadores psíquicos se encontraban ante un potencial caso de reencarnación.

Buceando por la otra vida

       Los mismos investigadores sometieron al niño a sesiones de hipnosis. Bajo ese estado efectuaron experiencias de regresión en el tiempo hasta mucho antes de su nacimiento. Con este método y en sesiones semanales el pequeño Eduardo fue activando sus recuerdos profundos y suministró mucha información de gran valor testimonial.

       De esa forma supieron que su anterior padre, de nombre Pedro, trabajaba en Correos. Su madre se llamaba Amparo y ambos eran cuarterones (mezcla entre raza mestiza y blanca), aunque según palabras del niño: “la madre tenía la piel blanca y el pelo muy negro”. Supieron que esta familia tenía tres hijos, la mayor era una chica que se llamaba Mercedes, el mediano, Pancho, era él y, por último, el pequeño Juan.

Amparo, la madre de Pancho Seco.

       Eduardo contó diversos aspectos de su vida: su condición social humilde; las tiendas donde iba a comprar acompañado de su mamá; la bicicleta azul que tenía su padre para ir a trabajar y que él utilizaba para hacer los recados; los amigos del barrio y un buen número de detalles de todo tipo. Con todo ellos los investigadores pudieron elaborar un completo informe sobre la vida cotidiana de la familia Seco.

       Paralelamente, todos esos datos fueron comprobados y contrastados con la realidad histórica, y analizados bajo todas las perspectivas posibles. Se aseguraron de que Eduardo no obtuviera esta información por algún mecanismo extrasensorial procedente de otra mente que se la estuviera suministrando.

       Cuando se contactó con la familia Seco, confirmaron punto por punto todas las cuestiones reveladas por el pequeño. Consecuentemente, el hecho provocó un trastorno emocional en la anterior madre, Amparo. No podía creerse que el tan llorado hijo muerto, hubiera vuelto a la vida bajo otro cuerpo y menos aún que este les recordara.

       El niño estuvo hasta los cinco años suministrando información. Finalmente, los científicos confirmaron 53 datos o puntos concretos sobre la existencia de un muchacho llamado Pancho Seco que murió a los 13 años de edad, que resultaron ser rigurosamente exactos. Llegado este punto, se hizo necesario contactar a Eduardo, el niño actual, con la madre anterior, Amparo Seco, y así provocar una catarsis emocional con objeto de estudiar sus reacciones. Para hacerlo, solicitaron permiso a los padres actuales, que lo que querían, tras dos años angustiados y confundidos, era acabar definitivamente con la pesadilla de la reencarnación.

La prueba de fuego

Informaron la a la familia Seco de lo que pretendían hacer y, algo confusa, la madre se prestó a colaborar con la investigación. Los psicólogos le dieron las oportunas instrucciones de lo que debía hacer: mezclarse con la gente, la mayoría mujeres, en un mercado público un día y una hora determinados. Solo tenía que esperar al pequeño Eduardo sin hacer absolutamente nada, y cerciorarse si era capaz o no de reconocer a su hijo muerto y constatar si su hijo “anterior” la reconocía a ella.

Nuevitas, ciudad protagonista de esta asombrosa historia, está situada en la costa septentrional de la provincia de Camaguey, Cuba. Sobre estas líneas, una calle típica de la Habana vieja.

Una semana después, miembros del grupo de investigación que no habían estado en contacto con el pueblo ni con los padres se trasladaron a Nuevitas acompañando a Eduardo. Iba a tener lugar la concluyente “prueba de fuego”. En la población montaron un dispositivo de observación y seguimiento a través de instantáneas fotográficas y grabación fonográfica de todo cuanto iba a suceder.

La mañana elegida situaron al niño (que ya tenía cinco años) en la entrada del pueblo y dejaron que los guiara. Ocurrió exactamente lo mismo que la otra vez, les llevo directamente a su casa. Por el camino iba saludando a muchas personas de las que conocía su nombre y profesión. Los científicos sabían que lo que estaban presenciando era totalmente imposible, porque el niño no había visto nunca antes a esas personas.

Le indicaron que buscara a su madre por lo lugares donde ella iba a comprar. Encamino sus pasos hacia el mercado, que era una calle llena de tenderetes al aire libre. Estaba atestada de gente, fundamentalmente mujeres, y el niño se fue abriendo paso entre los vendedores de papaya, yuca, plátano y mango que formaban la multitud. De repente, aceleró el paso y se plantó frente a una señora de mediana edad que estaba conversando con otras mujeres del mercado y que intentaba pasar inadvertida. Era Amparo Seco.

Inmediatamente, el pequeño Eduardo levantó la mano y apuntando con el dedo a la mujer gritó: ¡Esta es mi otra madre! La señora amparo se volvió, miró a al niño que la estaba señalando, y no encontró ningún signo externo que le recordara a su hijo fallecido. El niño, sin embargo, la siguió mirando fijamente. Mientras sus miradas se entrecruzaban, un sentimiento de congoja se fue apoderando de la mujer. Algo en su interior le decía que este niño tenía alguna relación con ella, pero no acertaba a descubrir cuál. Momentos después, Amparo Seco, atónita y sin poder soportar más esa extraña situación, se marchó precipitadamente del lugar con los ojos humedecidos.

Conclusión

Psicológicamente se había producido una transferencia emocional entre las dos personas, debido a algún tipo de estimulación extrasensorial, algo que suministró información subliminal y que va más allá del mundo racional puramente sensorial. Los científicos admitieron que Eduardo era el único que podía reconocer, entre una multitud de mujeres, a su anterior madre ya que solamente él tenía conocimiento de haber tenido otra vida.

Hoy, en 1994, después de transcurridos unos 35 años de esta experiencia, muchos de los protagonistas del suceso han muerto, pero el pequeño “Pancho Seco” convertido en don Eduardo Cabrero sigue vivo.

En cuanto a los psicólogos y parapsicólogos que intervinieron en la investigación la mayoría ha fallecido. Sin embargo, existen todos los informes que redactaron a partir de las experiencias realizadas con un niño de cinco años. Aunque es una historia verdaderamente espectacular, no debemos olvidar que, en la mente, solo la realidad supera a lo fantástico.


Tomado de: Enciclopedia de Parapsicología y Ciencias Ocultas
Editorial Salvat. Tomo I.

sábado, 30 de mayo de 2020

RACISMO Y SEGREGACIÓN RACIAL, DOS CONCEPTOS DE UNA MISMA ECUACIÓN


Fotografía tomada de la Web: https://www.abc.es/

Por: Oscar Cervantes Velásquez
  
       La Doctrina Espírita nos enseña que, por la multiplicidad de existencias hasta hoy vividas, hemos reencarnado en diversas razas, nacionalidades e incluso en ambos sexos, demostrándonos que todos somos iguales y no existe, entre quienes habitamos en la tierra, ninguna diferencia.

       Debemos comprender, que somos Espíritus y como tal, en el mundo espiritual ya esclarecidos, no experimentamos ninguna de estas características que cargamos como encarnados y que nos insensibilizan ante nuestros semejantes. Todo es aprendizaje de las lecciones no asimiladas en el pasado.

       Es lamentable reconocer que el racismo, aún subyace en el pensamiento de muchos, que aún no han podido superar la pretensión de determinados grupos humanos de sentirse superiores a otros o, de odiar, a quien consideran diferente. Ignoran aún, que “el origen de las razas se pierde en la noche de los tiempos[1]” y como ha sucedido con algunas razas que han desaparecido totalmente, asegurandonos la espiritualidad superior, que ello se debe a “que otras han tomado su lugar, así como otras tomarán el lugar de la vuestra algún día[2]”.

Es menester traer a colación, para aquellos que desconocen informaciones provenientes de los Espíritus y que nos ayudan a entender la importancia de las razas aposentadas en la Tierra, en el contexto histórico de nuestro planeta, el espíritiu Emmanuel, en la obra “A Camino de la Luz”, afirma que cuando las razas adámicas, quienes forjaron a los predecesores de las civilizaciones futuras de la humanidad, llegaron al planeta, “introdujeron grandes beneficios en el seno de la raza amarilla y la raza negra, que ya existían[3]”. Luego entonces, lejos estamos de comprender los niveles de compromiso que aún sumen a estas razas en los complejos dilemas del racismo y la segregación.

En realidad, este no es un problema con la raza negra, pues igualmente chinos, indígenas, zambos, mulatos, judíos, árabes, etc., de una u otra forma han sufrido el trato indignante de aquellos que se consideran de raza superior, desconociendo las leyes divinas que, solo te pide que ames a tu prójimo, sin condición de raza, credo, color político o de piel, como a ti mismo; eso, ya te coloca en una condición de superioridad moral, que agrada a la divinidad

La historia contemporánea nos recuerda incontestablemente, como los nazis sometieron a los judíos en los famosos guetos, el tristemente célebre apartheid en Suráfrica, no muy distinto al vivido por la población afrodescendiente en los EEUU, y el fenómeno de los migrantes, tanto en Europa como en Suramérica, como un triste canto a la infamia, por parte de la raza humana, esa misma a la que él Maestro Jesús trató de “¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar?[4].

Este tema, recurrente en la historia de la humanidad, se ha dado en muchas partes del planeta, desde las épocas en que los conquistadores sometían a segregaciones humillantes a los pueblos sojuzgados. Hoy, la multiplicidad de formas en que se manifiesta el racismo, en pleno siglo XXI, nos demuestra cuán lejos estamos aún de comprender la importancia de la convivencia fraternal y solidaria, como hermanos que somos, por quienes se mantienen en las franjas vibracionales inferiores, olvidados totalmente de la necesidad del perdón y de la solidaridad que vincula a los seres del presente con el pasado y el porvenir.





[1] Kardec, Allan. El Libro de los Espíritus. Pregunta No. 690.
[2] Ídem, pregunta 688.
[3] Xavier, Francisco C./Emmanuel. A Caminho da Luz, pág. 38, Federación Espírita Brasilera, Brasilia, 1996.
[4] Mateo 17:17.

CARTA DE ALLAN KARDEC A UN PRISIONERO

Señor: He recibido la carta que me habéis escrito, la cual lamento que mis ocupaciones no me hayan permitido responder antes. A pesar de m...