jueves, 30 de julio de 2026

CARTA DE ALLAN KARDEC A UN PRISIONERO

Señor:

He recibido la carta que me habéis escrito, la cual lamento que mis ocupaciones no me hayan permitido responder antes. A pesar de mi silencio, no podéis dudar del gran interés que tengo en vuestra situación, motivado, sobre todo, por los excelentes sentimientos de que estáis animado y en los cuales, gracias a la nueva luz que se ha hecho en vos, no dudo que persistiréis.

Continuad, pues, ilustrándoos tanto como vuestra posición lo permita, y encontraréis en esta santa doctrina y en los consejos de vuestros guías espirituales las fuerzas necesarias para resistir a las malas inclinaciones; y la expiación terrestre, aceptada por vos con resignación cristiana, os librará de pruebas de otro modo muy penosas que tendríais que sufrir sin un retorno sincero a Dios.

Pensad que nunca es demasiado tarde para volver al bien y que Dios acepta todos los arrepentimientos que nacen del corazón. Él recibe con alegría a la oveja descarriada que entra en el redil, y esto es siempre motivo de fiesta entre los Espíritus. Perseverad, pues, y cuando dejéis la Tierra para entrar en vuestra verdadera patria, los encontraréis a vuestra llegada dichosos de poderos extender los brazos.

¡Oh! ¡De qué alegría seréis embargado cuando hayáis salido del abismo en el que unos pocos pasos más habrían podido precipitaros durante mucho tiempo, por siglos tal vez! Mirad hacia atrás, y vuestra vida pasada no os parecerá más que un mal sueño. ¡Cuánto agradeceréis entonces a Dios el haberos enviado buenos Espíritus para ilustraros y sosteneros!

Ya es algo no practicar más el mal y arrepentirse de lo que se ha hecho; pero, para borrarlo por completo, es preciso hacer el bien. Ahora bien, cada alma que hayáis ayudado a entrar en el buen camino os será contada y añadirá algo a vuestra porción de felicidad futura, porque os pagará en gratitud el servicio que le hayáis prestado.

Aquel que está siempre dispuesto a ayudaros con sus consejos,

 

Allan Kardec


Esta correspondencia fue publicada por la revista Reformador en 1914, páginas 170 y 171. Traductor desconocido.

Agradecimiento: Nuestro sincero agradecimiento a la bibliotecaria Ana Prado por el envío de este material.

Otras obras consultadas: Barrera, Florentino. Resumen Analítico de las obras de Allan Kardec. Madras, 2003, página 175.

Publicado por: Historia del Espiritismo.

 


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