viernes, 20 de octubre de 2023
domingo, 1 de octubre de 2023
Violencia intrafamiliar, el caldo de cultivo para el reflorecimiento de tendencias e instintos inferiores en el hogar
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| Imagen de referenia tomada de la Web: https://www.gob.mx/conapo/acciones-y-programas/violencia-en-la-familia |
“Y también
vosotros hacéis lo que habéis aprendido de vuestro padre”.
Juan 8:38
Por: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia
El
primer eslabón de la cadena de la violencia se forja en el seno del hogar, es
bajo el crisol de los malos ejemplos y de la inoperante educación brindada “por
amor” a sus hijos, que muchas familias aportan a la sociedad su “granito de
arena” a la galopante violencia que nos azota en estos momentos críticos de la
historia de la Humanidad.
Son muchísimas
las razones que permiten que en la morada hogareña, donde debería existir cobijo y amparo
para los miembros de la familia, se transforme en un vulgar nicho donde
prepondere el abuso físico, psicológico, sexual o económico, donde, la
violencia y los malos tratos entre sus miembros se convierte en el pan de cada día, transformando el refugio hogareño en un sitio inseguro, en los que las amenazas, gritos, golpes e
insultos se convierten en la forma de manifestar, muchas veces, sus
frustraciones, insatisfacciones y vacíos existenciales, fruto de la
intolerancia y ausencia de habilidades
para resolver los conflictos familiares de forma no violenta.
Como
resultado de las transgresiones a la ley de amor que deben reinar en los
hogares, devienen consecuencias psicológicas profundas que incluyen situaciones
complejas en el psiquismo humano como son la depresión, pensamientos e intentos
suicidas, baja autoestima, abuso de alcohol y otras drogas, y trastornos de
estrés postraumáticos.
El
Espíritu Emmanuel en la obra “Camino Verdad y Vida”, psicografiada por
Francisco Cándido Xavier, nos asegura que “se preconiza en la actualidad del
mundo una educación por la libertad plena de los instintos del hombre,
olvidándose, poco a poco, las antiguas enseñanzas en cuanto a la formación del
carácter en el hogar; la colectividad, sin embargo, tarde o temprano, será
obligada a reajustar sus propósitos.
Los
padres tienen que ser los primeros mentores de la criatura. De su misión
amorosa, deviene la organización de un ambiente justo. Entornos corrompidos representan
a esos malos padres, entre los que, a peso de enormes sacrificios, logran
mantener ante la invigilancia colectiva, la seguridad contra el desorden
amenazador. Las tareas domésticas nunca serán una válvula de escape hacia los
placeres improductivos, pues constituye trabajo y cooperación con Dios. El
hombre o la mujer que deseen ser padres y al mismo tiempo disfrutar de la vida,
están ciegos y sus locos esfuerzos terminaran, espiritualmente hablando, en la
fosa común de la inutilidad[1]”.
Siendo
la moral la regla del buen proceder, se hace indispensable que en todos los
hogares la educación moral sea la guía segura hacia una sociedad equilibrada
que, distinguiendo el bien del mal, pueda con seguridad transitar por los
senderos de las virtudes humanas. Pues como asegura Juana de Ángelis, “no
estamos aquí para someternos a los impulsos de nuestra irracionalidad, sino
para hacerlos madurar hacia los campos de la razón lúcida. No regresamos a la
carne para dejarnos llevar por la intolerancia y la irritación, que
desarticulan el equilibrio, pues nuestro deber es educarnos, ya que tenemos el
compromiso de cooperar con Dios en la medida en que crezcamos, que maduremos y
que nos elevemos[2]”.
O como
asegura Allan Kardec en su comentario a la pregunta 917 de “El Libro de los
Espíritus”, “El egoísmo es el origen de todos los vicios, como la
caridad es el de todas las virtudes. Destruir el uno y fomentar la otra, tal
debe ser el objeto de todos los esfuerzos del hombre, si quiere asegurar su
felicidad en este mundo, así como en el futuro[3]”.
[1] Francisco Cándido Xavier, Emmanuel en
Camino, Verdad y Vida; Educación en el hogar, cap. 12.
[2]
Ángelis, Joanna de (Espíritu); Franco, Divaldo Pereira (psicografiado por).
Directrices para el éxito. 2. ed. Salvador, BA: Libr. Espírita Alvorada, 2004.
Cap. 32. p. 141.
[3] Allan Kardec, El Libro de los Espíritus,
pregunta 917.
sábado, 26 de agosto de 2023
¿Qué se siente al morir?
La desencarnación es la liberación por parte del Espíritu del cuerpo
perecedero, sin embargo, esa separación presenta tantos matices como
comportamientos tiene el ser humano en su proceso reencarnatorio. Por ello, “la
perturbación espiritual después de la muerte será el resultado del
comportamiento de cada criatura mientras se encuentra bajo las imposiciones
orgánicas[1]”.
En ese sentido, las sensaciones que preceden y siguen a la muerte son tantas,
que dependerá de las condiciones morales del Espíritu, cuya actitud ante los
compromisos de variado orden asumidos al encarnar, responderán por los méritos
y deméritos logrados o no al abandonar la Tierra.
Podemos afirmar con seguridad que al desencarnar regresamos al Mundo
Espiritual, de donde provenimos, no obstante, siendo coherentes con lo que nos
enseña la Doctrina Espírita deberíamos ser expertos en el tema, considerando
que hemos muerto tantas veces como reencarnaciones hemos tenido. Así lo corrobora
la autora espiritual Juana de Ángelis, “no es la primera vez que ocurre la
muerte del cuerpo, en el viaje de la evolución de los seres. El olvido del
fenómeno, de manera alguna, puede ser considerado como algo desconocido por el
espíritu, que ya lo vivencio antes”. Y continúa, “una profundización
mental demuestra que la muerte no duele, no produce pavor, sino el estado psicológico
de cada uno, con relación a la misma, transfiere íntimas impresiones hacia el
exterior, dando curso a las manifestaciones necias[2]”.
En el campo de las experiencias cercanas a la muerte (ECM), son múltiples las
historias narradas por aquellos que fueron declarados formalmente muertos,
según la ciencia, y que cuentan con lujo de detalles las diferentes
experiencias vividas en su corto peregrinar por el mundo espiritual y donde
cada quien, con su visión particular en torno a creencias religiosas y
culturales, detallan con minuciosidad lo experimentado, que van desde, su paso
por el cielo, la travesía por la ya conocida historia del túnel oscuro y la luz
al final del mismo, hasta visitas al infierno, con todo el caudal de tormentos
que ello conlleva, de acuerdo a lo expresado por el sacerdote Gerald Johnson, de Michigan[3], luego
de sufrir un ataque al corazón. Según Johnson, “inmediatamente después de su
ataque al corazón en febrero de 2016, su espíritu dejó su cuerpo físico y bajó
al infierno, entrando por "el centro mismo de la Tierra". Aunque
dice que "las cosas que vi allí son indescriptibles". Además, “afirma
que vio a un hombre caminando a cuatro patas como un perro y quemándose de pies
a cabeza: "Tenía los ojos saltones y algo peor: Llevaba cadenas en el
cuello. Era como un sabueso infernal. Había un demonio sujetando las
cadenas". Igualmente, escuchó música en el infierno, como
"Umbrella" de Rihanna y "Don't Worry, Be Happy" de Bobby
McFerrin, canciones tradicionalmente alegres. Sólo que esta vez, los demonios
cantaban las canciones para "torturar" a la gente. Johnson dice que
su infernal ECM le hizo darse cuenta de que necesitaba perdonar a la gente que
le había hecho daño, en lugar de esperar su castigo”. Quizás lo más
rescatable de quienes cuentan estas experiencias, es como afectan profundamente
su existencia, sobre todo en sus ideas con relación a la muerte y la nueva
visión con que observan la vida.
En la literatura espírita, encontramos todo un caudal de información que
nos reafirma, no solo la importancia del nivel vibracional en que nos
encontramos al momento de la desencarnación, sino, la necesidad de reconsiderar
la forma en que encaramos la vida, muchas veces alejada de los principios
cristianos, donde encontramos la nutrición moral y el equilibrio saludable necesario
para nuestro Espíritu, de tal manera que, cuando desencarnemos, la muerte no
nos duela, tal como nos lo enseñan los Espíritus Superiores.
Entre las muchas obras que existen en el espiritismo podemos mencionar “Perdida
de seres queridos” cuya autoría pertenece a Zilda Giunchetti Rosin; “Después de
la muerte” de León Denis; “Y la vida continúa” de André Luiz y psicografiado
por Chico Xavier y “Cartas de una Muerta”, igualmente psicografiado por Chico
Xavier. Estas obras nos ayudan a entender algo mejor, el tema de este artículo.
En relación a “Cartas de una muerta”, la madre de Chico Xavier, María Joao de Deus,
cuenta sus experiencias al regresar a la patria espiritual, explicando que: “los
primeros días transcurridos después de la muerte fueron muy amargos y dolorosos…”,
asegurando más adelante que “reconociéndome llena de vida, no obstante, los
dolores, paralizaban mis sentidos como en una rara atmósfera de ensueño...”.
Ahora, si desde la espiritualidad nos aseguran “que son los mismos
habitantes de ese mundo que vienen a describirnos su situación[4]” y que “si
se observa la serenidad de algunos moribundos, y las terribles convulsiones de
la agonía de otros, se puede deducir por anticipado que las sensaciones
experimentadas no siempre son las mismas[5]”. Conforme
asevera un proverbio popular: “Tal vida, cual muerte”, en consecuencia, el
morir bien o mal depende fundamentalmente de la opción personal y de la buena utilización
de los recursos del libre albedrío, donde los caminos de la paz o la violencia,
del esfuerzo o la inercia serán importantes en los caminos del progreso
espiritual, pues nadie ascenderá sin las luchas del esfuerzo personal.
Siendo la muerte inevitable, debemos vivir preparados para cuando ella se
digne en visitarnos, con su carga de aflicción para aquellos que quedan en la
retaguardia, aguardando ellos, tal vez, el momento en que también los visite.
[1] Manoel
P. Miranda, Temas de la Vida y de la Muerte, 4. ed., p. 96.
[2] Divaldo
Franco & Juana de Ángelis, La conquista del Self, vida y muerte; El ser
consciente. Pág.114, Ediciones Juana de Ángelis, Buenos Aires.
[3] https://www.esquire.com/es/ciencia/a42600207/experiencia-cercana-muerte-infierno-tiktok/, visitada el 27 de
mayo de 2023.
[4] Allan
Kardec, Por qué los espíritas no temen a la muerte, El Cielo y el Infierno, primera
parte, cap. II, ítem 10.
[5] Ibidem,
La transición, segunda parte, cap. I, ítem 2.
martes, 18 de julio de 2023
VIOLENCIA EN LAS CIUDADES
Capítulo
especial merece la violencia que se vive en las ciudades, donde los asaltos y
asesinatos son pan de cada día. Asistimos, impávidos, a una serie de muertes
que se podrían evitar con un poco de educación en el hogar, donde el amor fuera
prenda de garantía para que los hijos asumieran la responsabilidad del reto
adquirido al regresar a una nueva experiencia en la carne, donde las pasiones
groseras, como herencia de su primitivismo ancestral, serían diluidas con el
cultivo de los valores morales esenciales para la sublimación de su Espíritu.
Muchos
de estos Espíritus que renacen en la Tierra bajo condiciones sociales adversas,
lo hacen precisamente para enfrentarse a situaciones desfavorables, reiniciando
muchas veces labores interrumpidas, las cuales vienen recargadas de aflicciones
y tormentos, pero cuya finalidad es la reeducación espiritual necesaria para no
adquirir mayores compromisos cármicos. Solo bajo el prisma de la educación, que
genere hábitos, tal como lo enseña Allan Kardec, el ser será sometido a nuevos
paradigmas morales que lo conducirán con acierto, por los caminos de la
evolución superior. En
Colombia, según cifras de Medicina Legal, entre enero y marzo de 2023, en el
país se han registrado 4.067 muertes violentas, de las cuales 2.231
corresponden a homicidios. Además, un dato que nos parece interesante es que la
mayoría de los occisos son jóvenes entre los 18 a 28 años, lo que nos permite
deducir, que muchos de estos Espíritus víctimas de la violencia a causa de los
caminos equivocados que prefirieron elegir, están perdiendo una bonita
oportunidad de redimir sus equivocaciones pasadas, dando rienda sueltas a sus
instintos primitivos que, “dominado por el egoísmo, permite que los
instintos agresivos que aún le gobiernan, se liberen de las cadenas, moralmente
frágiles y lo hagan impío, traicionero, impenitente verdugo de otros hombres o
de otros seres. La ambición desmedida y los tormentos íntimos igualmente
responden hoy, en la Tierra, por la tremenda ola de violencia que atemoriza e intimida
a toda la Humanidad[1]”. Para
la época de los 60’, surgió un grupo de limpieza social a las que se le denominó
la “Mano Negra”, haciendo alusión a organizaciones clandestinas que tuvieron su
origen en Europa y posteriormente fueron replicadas por inmigrantes europeos a
América, especialmente en E.E.U.U. a finales del siglo XIX y comienzos del
siglo XX. La “Mano Negra”, se encargaba de “depurar” las ciudades de sujetos indeseables
como marihuaneros, ladrones y todo aquel que teniendo antecedentes se convirtiera
en peligro inminente para la sociedad. Era “vox populi”, que quienes
pertenecían a este grupo de limpieza social eran agentes del estado, que con prácticas
fuera de la ley, pretendían convertirse en “héroes sociales anónimos”, lo cual
derivó en ajusticiamientos en los que muchos inocentes cayeron, ante la mirada
de una sociedad que observó con complacencia la aplicación de la pena de muerte,
sin derecho a defensa, por parte de quienes sufrieron los ajusticiamientos. Y la
“Mano Negra” se niega a desaparecer, hoy con volátiles nombres, que cambian de
acuerdo con la necesidad de desaparecer y reaparecer, se apertrechan en nuestra
sociedad, pusilánime aún, que mira con “buenos ojos” sus prácticas, hasta que
nos toca probar de la gota amarga de la violencia en nuestros familiares o
afectos cercanos, pues seguimos sin aprender, que la vivencia del Evangelio de
Jesús nos brinda la propuesta moral y espiritual que nos ayuda a liberarnos del
odio irracional, de la falta de perdón y la necesidad de enfocarnos en la
búsqueda de la felicidad a través del amor, para comprender, como nos enseña
Juana de Ángelis, que “renacemos para crecer y desarrollar el dios interno
que yace en los pliegues de lo más profundo de nuestro ser”. Por eso,
mientras sigamos cargando el lastre de la falta de perdón, seguiremos
renaciendo con las cargas afligentes del odio irracional que nos impedirán
salir de la espiral de violencia que enmarcan nuestras vidas. Hace
ya algunos años, a raíz del asesinato inmisericorde de uno de nuestros vecino
del barrio, por causa del no pago de una extorsión, escribimos un artículo que
intitulamos “Cuando
la violencia irrumpe en nuestra cotidianidad”, y lo iniciábamos de esta
manera: “Días aciagos vivimos en nuestro país como consecuencia de la acción
de los violentos, las notas judiciales de los diarios regionales anuncian cada
día la actividad delincuencial que azota a los ciudadanos de bien y mantienen
en vilo a toda una sociedad que no encuentra salida a semejante situación. Innumerables
preguntas quedan sin respuestas, ante el clamor ciudadano que implora ante las
autoridades solución a esta profunda crisis de valores que afecta a nuestra
sociedad. En vano pretenden sociólogos, políticos, periodistas y todos aquellos
que participan en el análisis político-social de nuestro país, exponer diversas
teorías que justifiquen las motivaciones de los violentos en su accionar diario
en contra del ciudadano inerme. Algunos argumentan que tal situación es la
consecuencia lógica de la crisis económica que en estos tiempos está afectando
a nuestra sociedad[2]”. La
nota corresponde al año 2015 y, sin embargo, pareciera que el violento paisaje
de nuestras ciudades en nada ha cambiado y que las múltiples admoniciones que
desde diferentes frentes orientadores se hacen constantemente, no han sido
atendidas a cabalidad, dando al traste con las recomendaciones que nos invitan
a establecer que una “familia equilibrada, o sea, estructurada con respeto y
amor, es fundamental para una sociedad justa y feliz. Infelizmente, eso no es
lo que ocurre, y de eso resulta una sociedad juvenil desorganizada, revuelta,
agresiva, desinteresada, cínica o depresiva, deambulando por los torpes rumbos
de las drogas, de la violencia, del crimen, del desvarío sexual[3]”.
La
violencia, que se cuece en el hogar, se desgañita literalmente en los distintos
ámbitos de nuestra sociedad, donde jóvenes, delincuentes o no, hacen del uso
del alcohol, las drogas y las distintas manifestaciones de los vicios que los
hacen sentirse muy bien, alejados de las miradas inquisidoras de sus mayores
que muchas veces no representan el ejemplo a seguir, surgiendo así, las
distintas manifestaciones de la violencia. En este sentido, “la crianza
hostil, el maltrato, la aceptación del delito, la desatención, el abandono y
monitoreo insuficiente pueden causar en los niños, niñas y adolescentes
conductas desadaptadas. Adicionalmente, los barrios o entornos donde los
adolescentes y jóvenes infractores suelen residir son marginados, con altos
índices de violencia intrafamiliar, fácil acceso a drogas, entre otros[4]”. Ahora
bien, nuevos ingredientes le han surgido a la violencia en las calles, “la
justicia por cuenta propia”. Ante la inoperancia de las autoridades judiciales
para “castigar” a los responsables de los innumerables métodos de agresión a la
sociedad (atracos, asesinatos, robos, violaciones, etc.), la ciudadanía en
cierta forma a revivido la ya famosa “ley del talión” y surgieron
espontáneamente las agresiones a los antisociales capturados en fragancia por
la comunidad, convirtiéndose ello, en un serio problema social que suma un
nuevo delito al accionar de los violentos. Porque, es tan violento quien
asalta, roba, asesina o violenta de cualquier manera los derechos de los
ciudadanos, como el ciudadano “inerme” que actúa en aparente defensa de sus
intereses y el de la comunidad, atentando contra los delincuentes. Al aflorar
el linchamiento como instrumento de justicia, ante la apremiante inseguridad que
agobia a la sociedad, nos preguntamos como una persona “de bien” puede terminar
involucrada en un acto que atenta contra los derechos de quien recibe la
ignominiosa “paloterapia”, como eufemísticamente se le ha dado en llamar al
violento acto de golpear a mansalva a quien, culpable o no, cae en manos de los
desadaptados sociales. En
cierta oportunidad, siendo Coordinador de Disciplina del Inem Simón Bolívar de
la ciudad de Santa Marta, año 2005, un joven e inexperto muchacho me comentaba
con gran complacencia su participación en un linchamiento en la comunidad donde
residía, contra un presunto violador al cual golpearon hasta causarle la
muerte. Debido a ello, aprovechamos la coyuntura para explicarle, desde la
visión espírita, los compromisos que se asumen con las leyes divinas y la
necesidad, tarde o temprano, de resarcir el daño causado al prójimo, recordándole,
además, la enseñanza evangélica “guarda tu espada, porque quien a hierro
mata a hierro muere[5]”.
Como
epílogo a este capítulo queremos retrotraer las enseñanzas del maestro Allan
Kardec cuando nos rememora, con relación a los cataclismos terrestres, que: “Hasta
que la Humanidad haya crecido lo suficiente en perfección, tanto por la
inteligencia como por la práctica de las leyes divinas las mayores
perturbaciones serán causadas por los hombres que por la naturaleza, es decir,
serán más morales y sociales que físicas[6]”. [1] Divaldo
Franco, Luis di Cristóforo Postiglioni (Espíritu), Hacia las Estrellas, La
violencia en el hombre. Editora Alvorada, 1990. [2]
https://espiritismounaluzdeesperanza.blogspot.com/2018/07/cuando-la-violencia-irrumpe-en-nuestra.html [3] Juana
de Ángelis/Divaldo Pereira Franco. El adolescente ante la familia, Adolescencia
y Vida, 1997. [4] Palacios,
Y., Peñaranda, C., Gutiérrez, M., Rodríguez, O., Cala, L. (2007). Modelo de
atención para niños, niñas y adolescentes en situación de calle. Bogotá: ICBF. [5] Mateo,
26:52. [6] La
Génesis – Cap. IX – item14; Allan Kardec. |
sábado, 13 de mayo de 2023
PARÁBOLA DEL TESORO ESCONDIDO
“El Reino de los Cielos es
semejante a un tesoro escondido en el campo. El que lo encuentra lo esconde y,
lleno de alegría va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.” (Mateo,
XIII, 44).
El
hombre ha resumido su tarea en la Tierra a buscar “tesoros”, a hallar tesoros,
a esconder tesoros, a vender lo que tiene para comprar campos que tengan
tesoros. Así ha sucedido y así está sucediendo.
¿Para
qué trabaja el hombre en la Tierra? ¿Para qué estudia? ¿Para qué lucha, hasta
el punto de matar a su semejante?
¡Para
poseer tesoros!
Jesús,
sabiendo de los engaños que el hombre emplea en la conquista de los tesoros,
hizo del “tesoro escondido” una parábola, comparándolo al Reino de los Cielos;
lo hizo, naturalmente, para que los que recibiesen esos conocimientos, también
empleasen todo sus talento, todos sus esfuerzos, todo su trabajo, toda su
actividad, todos sus sacrificios, en la conquista de ese otro “tesoro”, al cual
él llamó imperecible, recordando que “la polilla y la herrumbre no lo corroen,
y los ladrones no lo roban”.
El
Reino de los Cielos es un tesoro oculto al mundo, porque los grandes, los
nobles, los guías y los jefes de sectas religiosas no quieren hacer que
aparezca para la Humanidad. Pero, gracias a la Revelación, a las Enseñanzas
Espíritas, a los Espíritus del Señor, hoy le es muy fácil al hombre hallar ese
tesoro. Más difícil le puede ser, “vender lo que tiene y comprar el campo”, es
decir, desembarazarse de sus viejas creencias, del egoísmo, del prejuicio, del
amor a los bienes terrestres, para poseer los bienes celestes.
Materializado
como está, el hombre prefiere siempre los bienes aparentes y perecibles, porque
los considera positivos; los bienes reales e imperecibles él los juzga
abstractos.
La
Parábola del Tesoro Escondido es significativa y digna de meditación: el hombre
terreno muere y se queda sin sus bienes; el hombre espiritual permanece para la
Vida Eterna y el tesoro del cielo, que él adquirió es de su propiedad
permanente.
Tomado del libro "Parábolas de Jesús" de Cairbar Schutel
sábado, 22 de abril de 2023
CELEBRACIÓN DE LA SEMANA ESPÍRITA EN CONMEMORACIÓN DE LOS 166 AÑOS DE EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
Por: Oscar Cervantes Velásquez
Con la conferencia titulada “Los grandes desafíos para la felicidad”,
dictada por Ubaldo Rodríguez de Ávila, finalizó la Semana Espírita organizada
por la Federación Espírita del Magdalena y Cesar – FESMAC, motivada por los166
años de la publicación de El Libro de los Espíritus obra magna del movimiento
espírita. Destacamos la participación de los miembros de los centros espíritas
afincados en la ciudad de Santa Marta, quienes con su presencia demostraron su
compromiso y respaldo a los postulados espíritas.
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Conferencia “Los grandes
desafíos de la felicidad”.
El lunes 17 de abril se dio inicio al evento con el desarrollo de un
conversatorio cuyo título “Hippolyte León Denizard y la influencia de Pestalozzi”
fue el abrebocas de lo que nos deparaba el resto de la semana. Con la
participación de Carlos de la Hoz miembro de la Asociación Espírita Jesús de
Nazaret, José Oliver por la Sociedad Espiritista de Santa Marta y Ubaldo
Rodríguez de Ávila por el Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís; acudimos
a una amena noche donde se puso de manifiesto el compromiso de ambos educadores
en el amor entre educador y educando, así como la educación activa, en la que
el niño aprende haciendo; se hizo hincapié además, en el papel de la madre en
la educación del niño y la necesidad de tratarlo desde el primer momento, en su
naturaleza humana, espiritual y moral con el fin de potenciar sus capacidades
intelecto-mortales.
Para el martes 18 de abril, fecha importantísima para el movimiento
espírita internacional, se programó la exposición “Espiritismo, un nuevo
paradigma de la Humanidad” el cual estuvo a cargo de Carlos de la Hoz, integrante
de la Asociación Espiritista Jesús de Nazaret. En ella, nuestro hermano Carlos
nos recordó la importancia del triple aspecto de la doctrina: filosofía,
ciencia y moral, comprendiendo que la fuerza de la doctrina está en su
filosofía; asimismo, el papel de la ciencia espírita en la comprensión de los fenómenos
mediumnicos al colocarlos en el plano de las leyes de la naturaleza evitando
caer en lo mágico o sobrenatural, apartándola de esta manera de la
superstición. Sobre lo moral, enfatizó en el papel del evangelio en la transformación
del hombre y la visión espírita de la moral interior y no la moral de los
convencionalismos exteriores.
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Sentados de
izquierda a derecha: José Oliver Oliver, Ubaldo Rodríguez de Ávila, Oscar
Cervantes Velásquez y Carlos de la Hoz Rangel. |
El miércoles 19 de abril la cita fue en el Centro de Estudios Espíritas
Francisco de Asís, el tema tratado “Mediumnidad con Jesús”. A través de la
técnica experiencial, logramos reconstruir parte del tejido histórico de la
fenomenología mediumnica en nuestros centros espíritas y puesta al servicio de
la comunidad a través de las actividades de atención y asistencia espiritual;
con una participación muy activa, médiums de las diferentes casas espíritas
compartieron parte de sus experiencias en este rico campo de la ciencia
espírita en beneficio de nuestra sociedad.
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Asistentes
a la actividad “Mediúmnidad con Jesús” en la sede del Centro de Estudios
Espíritas Francisco de Asís. |
En cuanto al jueves 20 de abril, se programó la conferencia “Por qué el espiritismo
es un consuelo en el dolor”, la cual estuvo a cargo de nuestro hermano en ideal
José Vives Cotes, quien resaltó el papel del espiritismo en la comprensión del
sufrimiento y como nos brinda consuelo para poder enfrentar los sinsabores de
la existencia. Enfatizó, en que solamente quien sufre con confianza,
resignación y paciencia, es capaz entender el dolor del otro a través de su
propio dolor y, como enseña Juana de Ángelis, el dolor posee una función específica
extraordinaria: colaborar en el progreso de la criatura humana.
En nuestro quinto día de estudio y confraternización en torno a la doctrina
espírita, se programó el conversatorio “Un mundo en transición: ¿por qué y para
qué? El mismo se desarrolló el viernes 21 de abril en la sede de la Asociación
Espiritista Jesús de Nazaret con la participación por los centros espíritas de:
Rosalba Marriaga Moreno, de la Sociedad Espiritista de Santa Marta; Wilson del
Toro, por la Asociación Espiritista Jesús de Nazaret y Oscar Cervantes
Velásquez, por el Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís. el
conversatorio sirvió para despejar muchas inquietudes en torno a este tema
trascendental para la compresión de los mecanismos evolucionistas de los
planetas en el Universo y del cual la tierra vive la condición de planeta en transición
hacia un mundo de regeneración.
En nombre de la federación y el mío propio, agradecemos a dirigentes miembros
activos y simpatizantes del movimiento espírita de la ciudad de Santa Marta,
por su participación, por sus aportes, inquietudes y preguntas, que enriquecieron
la actividad y nos demostraron que no solo la unión hace la fuerza, sino que la
unión de intereses es la expresión directa de los elevados ideales del trabajo
en común y la fraternidad…
Hoy más que nunca enarbolemos la bandera de la verdad y afinicémonos con los
mandamientos espíritas enseñados por el Espíritu de Verdad: “Espiritas amaos e instruíos”.
viernes, 24 de febrero de 2023
REENCARNACIONES IMPUESTAS (COMPULSORIAS)
Por:
Oscar Cervantes Velásquez
Centro
de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia
Conforme lo define el
diccionario de la RAE, reencarnar “es volver a encarnar, en referencia a seres
o espíritus que vuelven a tomar forma corpórea[1]”.
Esta forma corpórea nada tiene en común con las encarnaciones anteriores y el
objetivo de esta es “la expiación y mejoramiento progresivo de la Humanidad”,
acorde a lo enseñado por los Espíritus a Allan Kardec[2].
Teniendo claro el concepto
de reencarnación y sus objetivos, pretendemos analizar la situación de muchos
espíritus que, debido a su notorio atraso espiritual, son compelidos a
reencarnaciones impuestas por sus guías espirituales con el fin de que se
cumpla en ellos la ley del progreso. Este tipo de reencarnación va dirigida
esencialmente a aquellos Espíritus que por su grado de elevación moral-espiritual,
se apegan a la materia, pretendiendo ignorar la importancia del sentido
espiritual de su existencia.
Ante la notoria incapacidad para programar con sus mentores espirituales una nueva oportunidad reencarnatoria, haciendo uso de su libre albedrío, son sus guías quienes deciden los detalles pertinentes a su nuevo renacimiento. En El Libro de los Espíritus, pregunta 231, la espiritualidad nos esclarece que: “a los Espíritus errantes no siempre le es permitido reencarnarse como sería de su agrado, lo que entonces constituye un castigo”.
Podríamos ejemplificar en este caso, la reencarnación
impuesta a Laerte, el papá de André Luiz, de acuerdo con la información
aportada por él, a través de la mediumnidad de Chico Xavier, en la obra
“Nuestro Hogar”. Su madre, que era un Espíritu más evolucionado, planeaba reencarnar
y casarse nuevamente con el padre de André Luiz, quien se encontraba en las
regiones inferiores del umbral sufriendo por los desatinos causados en su
existencia, entre ellos, las dos amantes con las que le había sido infiel a su
esposa, las cuales lo mantenían en esas fajas vibratorias ligados
fluídicamente, en una condición mental deplorable. Nos remitimos al dialogo
sostenido entre madre e hijo en la obra en mención, para comprender la
situación del progenitor:
Volveré nuevamente al mundo,
dentro de pocos días, donde me encontraré con Laerte para la realización de los
servicios que el Padre nos confiara.
–
Pero –indagué– ¿cómo se encontrará él
con usted? ¿En Espíritu?
–No
–dijo mi madre con significativa expresión fisonómica–. Con la colaboración de
algunos amigos lo situé en la Tierra la semana pasada, preparando su
reencarnación inmediata, sin que él identificase nuestro auxilio directo. Quiso
huir de las mujeres que todavía lo subyugan, tal vez con razón, y aprovechamos
esa disposición para someterlo a la nueva situación carnal.
–Pero
¿es eso posible? ¿Y la libertad individual?
Mi madre sonrió, algo
triste, y respondió:
–Hay
reencarnaciones que tienen carácter drástico. Aunque el enfermo no se sienta
valeroso, hay amigos que lo ayudan a tomar el remedio santo, aunque sea muy
amargo. Con relación a la libertad ilimitada, el alma puede invocar ese derecho
solamente cuando comprenda el deber y lo practique. Por lo demás, es indispensable
reconocer que el deudor es esclavo del compromiso asumido. Dios creó el libre
albedrío y nosotros creamos la fatalidad. Por tanto, es necesario quebrantar las
cadenas que hemos fundido para nosotros mismos.
Para discernir de mejor
manera lo anteriormente expuesto, recurrimos a la respuesta dada por la
espiritualidad a la pregunta 262ª de El Libro de los Espíritus, donde aseguran
que se “puede, sin embargo, imponer una existencia al Espíritu, cuando éste,
por su inferioridad o mala voluntad, no es apto para comprender lo que podría
serle más saludable y cuando ve que esa existencia además de servirle de
expiación contribuye a su purificación y adelanto”.
En cuanto a la situación de
las dos amantes de Laerte, nos aseguran desde la espiritualidad en la obra
traída a colación, que igualmente serán obligadas a una reencarnación de tipo
impositiva, porque “para ellas, no hay posibilidades de programar una nueva
reencarnación, y, por sugerencia y deseos de ayudarlas en su progreso evolutivo
a través de la Ley de Amor, la madre de André Luiz solicita traerlas como hijas”.
Comprendemos de esta manera,
la importancia de la familia en el proceso reencarnatorio, pues en ella,
podemos ayudar a aquellos que necesitan salir avante de los errores morales
ocasionados a su prójimo y así poder enmendar todo daño causado a sus semejantes
por la insania de sus actos. Es la oportunidad, igualmente, del
perfeccionamiento de sus malas tendencias y de recuperar las oportunidades
dilapidadas en sus existencias pasadas, siempre y cuando acepten con humildad,
las expresiones del amor que les son ofrecidas.
A fin de entender con más
detalle la situación particular que viven quienes son sometidos a este tipo de
encarnación, volvemos a la obra madre de la Doctrina Espírita, El Libro de los
Espíritus, pregunta 337, donde Kardec inquiere a los Espíritus acerca de la
siguiente cuestión:
- ¿La
unión del Espíritu con determinado cuerpo puede ser impuesta por Dios?
- “Sobre
todo, cuando el Espíritu no está aún apto para hacer una elección con conocimiento
de causa. Como expiación, el Espíritu puede ser obligado a unirse al cuerpo de
cierto niño que, por su nacimiento y la posición que ocupará en el mundo,
podría llegar a ser un instrumento de castigo para él”.
Espíritus en esta condición, reciben, acorde a sus necesidades, probaciones que los ayuden en su adelantamiento moral; de esta manera, los vemos resurgir con limitaciones mentales o físicas, o en familias con grandes dificultades a nivel socioeconómico, todo ello con la finalidad de ayudarles en su proceso evolutivo. En pocas palabras, no existe una receta en particular para este tipo de Espíritus y si múltiples oportunidades para que se opere en ellos la reforma íntima.
Queremos finalizar este escrito con una observación hecha por el codificador en la Revista Espírita, en relación con una de las muchas comunicaciones recibidas en su grupo de estudios mediumnicos, haciendo alusión al tema propuesto acerca de las reencarnaciones impuestas:
“Observación. – He aquí un Espíritu que, por su liviandad
y poco adelantamiento, no sospecha de la reencarnación. Cuando le llegue el
momento de retomar una nueva existencia, ¿qué elección podrá hacer?
Evidentemente una elección de acuerdo con su carácter y sus hábitos, para gozar
y no para expiar, hasta que su Espíritu esté lo suficientemente desarrollado
para comprender las consecuencias. Es la historia del chico inexperto, que se
lanza atolondrado a todas las aventuras y que adquiere experiencia a su costa.
Recordemos que, para los espíritus atrasados, incapaces de elegir con pleno
conocimiento de causa, existen encarnaciones impuestas”[3].
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