sábado, 14 de mayo de 2011

Visión Espírita de la Ola Invernal en Colombia


Varias poblaciones del sur del Atlántico sufren las consecuencias de la ola invernal. El corregimiento de Bohórquez es una de las poblaciones inundadas[1].


Preocupa la forma en que la “naturaleza” se ensaña con las poblaciones colombianas, pues no hemos salido aún de la calamitosa situación a costa del invierno que el pasado año (2010) dejo altas cifras de damnificados en 599 municipios de 28 departamentos del país, sin incluir a la capital colombiana[2], cuando ya las cifras del invierno 2011 nos indican, como lo ha anunciado el gobierno, que rebasará cifras significativas con relación a los últimos años. A ello sumémosle las dificultades que debe enfrentar la población afectada, con todas las secuelas que ello implica como son: asistencia alimentaria, agua, saneamiento básico, albergues, educación y salud, por sólo nombrar algunas de las más importantes.

Desde ya hace muchos años, las organizaciones ambientalistas, viene alertando a los gobiernos de los principales países involucrados en la producción, la necesidad de reducir las emisiones de gases contaminantes que influyen directamente en el calentamiento global. Entre los tantos intentos de buscar acuerdos podemos destacar el Protocolo de Kioto, el cual es un acuerdo internacional que tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases que causan el calentamiento global a saber: dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: Hidrofluorocarbonos (HFC), Perfluorocarbonos (PFC) y Hexafluoruro de azufre (SF6), en un porcentaje aproximado de al menos un 5%, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990. Sin embargo, el acuerdo solo entró en vigor el 16 de febrero de 2005, después de que 55 naciones que sumaban el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero lo ratificaran. En la actualidad 175 países lo han ratificado, aunque hay grandes ausencias como la de Estados Unidos y Australia[3].

Colombia, en el escenario del mundo, no está ajena ha toda esta problemática al punto que investigadores consideran que en Colombia se podrían ver afectados el 10% del PIB agrícola de la costa Pacifica y un 4,3% del PIB de la del Caribe por un eventual ascenso de un metro en el nivel medio del mar. Adicionalmente, municipios e infraestructura se verían expuestos a inundaciones, causando perdidas humanas y económicas[4]. Si tenemos en cuenta que desde hace algunos años se vienen manejando cifras en relación a la afectación que el clima tendría en nuestro país, no es de extrañar que fenómenos como el del niño o la niña, que tantos estragos vienen causado en nuestro país, sean la resultante de todas estas advertencias que los científicos han estado “prediciendo o previendo” a los gobiernos del mundo.

Recordemos a Kardec, quien en La Génesis, nos invita a que… “Comprendamos mejor a la Naturaleza”[5], pues la misma historia del globo terráqueo es una sinfonía sin fin de cómo el hombre, abusando de su condición de ser inteligente de la creación, ha venido usufructuando de los recursos naturales en detrimento de su equilibrio y sostenimiento. Estas consideraciones nos llevan a hacer una profunda reflexión de lo que Allan Kardec en “la Génesis” afirma acerca de que… “En estos momentos se está operando uno de esos movimientos generales que traerá la transformación de la Humanidad. La multiplicidad de las causas que ocasionan destrucción es un signo característico de tales tiempos, ya que deben acelerar la aparición de los nuevos gérmenes. Son las hojas del otoño que caen, a las que sucederán las hojas reverdecidas, ya que la Humanidad tiene sus estaciones, así como los individuos tienen edades diversas”. Sabiduría infinita en consonancia con las enseñanzas de los espíritus.

Y si ahondamos aún más acerca de las enseñanzas que la Espiritualidad Superior nos viene ofreciendo, para despertar a esas verdades que el Maestro Jesús nos enseñó nos haría libres, observamos como los diferentes cataclismos que se vienen operando en la Tierra y que tantas desencarnaciones masivas vienen produciendo, no son más que parte del proyecto divino para la humanidad encarnada en el planeta. Así lo afirman los espíritus a través de Kardec, analicemos: “En ciertas épocas estas emigraciones e inmigraciones, que son reguladas por la sabiduría divina, se operan en masa, como consecuencia de grandes revoluciones, en las que cantidades innumerables de seres parten al mismo tiempo y son rápidamente reemplazadas por cantidades equivalentes de encarnaciones. Debemos considerar, pues, a las plagas destructoras y a los cataclismos como medios de llegadas y partidas colectivas, como actos providenciales para renovar la población corporal del planeta y para fortalecerla mediante la introducción de elementos espirituales más depurados. Si en esas catástrofes se produce una destrucción muy grande de cuerpos, sólo habrá vestiduras rasgadas, pero ningún espíritu perecerá: se limitarán a cambiar de ambiente. La diferencia reside en que en vez de partir aisladamente abandonan la Tierra en gran número, ya que aunque partan por una causa o por otra, fatalmente, tarde o temprano, deberán hacerlo.

Las renovaciones rápidas y casi instantáneas que se operan en el elemento espiritual de la población, como consecuencia de las catástrofes destructoras, apuran el progreso social. Sin las emigraciones e inmigraciones que se producen de tiempo en tiempo para impulsar con fuerza a la Humanidad, ésta marcharía con extremada lentitud”[6].

El mentor espiritual Emmanuel, al ser consultado acerca de si existen planetas en peores condiciones que el nuestro, asegura en el Consolador Prometido por Jesús, que… “existen orbes que ofrecen peores perspectivas de existencia que el vuestro y, en lo que se refiere a perspectivas, la Tierra es un lugar alegre y hermoso, de aprendizaje. El único elemento que ahí desentona de la Naturaleza es justamente el hombre, avasallado por el egoísmo”. Y continúa… “tenéis gratuitamente cielo azul, fuentes pletóricas, abundancia de oxígeno, árboles amigos, frutos y flores, color y luz, en santas posibilidades de trabajo a las que el hombre ha sido indiferente en todos los tiempos”[7].

Y por ese egoísmo e indiferencia con que hemos tratado nuestro planeta “azul”, es que estamos recogiendo los frutos de la falta de previsión, el mal uso de los recursos “renovables” y el abuso a que hemos sometido a la naturaleza, que hoy bajo el amparo de las leyes universales o divinas, intenta reequilibrarse, para el bienestar futuro de la población encarnada en la Tierra.

Informan los espíritus por intermedio de Kardec que… “Además de las revoluciones generales, la Tierra pasó por un gran número de perturbaciones locales que cambiaron el aspecto de determinadas regiones. Como en las otras oportunidades, dos causas contribuyeron a ello: el fuego y el agua”[8]; entonces, no es de extrañar que, tal como lo afirman los científicos, estos mismos dos elementos sean la causa de muchos de los desastres naturales que agobian a nuestra planeta. Aseguran los expertos, que en la medida que se sigan presentando los deshielos el nivel del mar seguirá en aumento, la escasez de agua será inminente y los peligros de incendios forestales se incrementarán, demostrándonos de esta manera que agua y fuego siguen siendo factor preponderante en las revoluciones que constantemente está sufriendo nuestro globo terráqueo.

En el Libro de los Espíritus, obra culmen de la Doctrina Espírita, Kardec pregunta a los espíritus acerca de la Ley de Destrucción y ellos responden que: “Precisa que todo se destruya para renacer y regenerarse. Porque lo que llamáis destrucción no es sino una transformación, que se propone por objeto renovar y mejorar a los seres vivientes”. ¿Paradoja?, ¿Contradicción?, ¿Utopía? Solo una conciencia espírita libre de prejuicios y vanas teorías materialistas reconocen la validez de esta asertiva y nos corresponde como tal, la aplicación con transparencia y pulcritud de conceptos ecologistas en el trato con la naturaleza, que coadyuven a fomentar las aptitudes y actitudes necesarias para comprender y apreciar las interrelaciones entre el hombre, su cultura y su medio biofísico.

1]Fotografía tomada de la revista Semana versión digital, el día 10 de mayo de 2011.
[2] Fuente: Organización Panamericana de la Salud de fecha 29 de noviembre de 2010.
[3] Fuente: Greenpeace España.
[4] Fuente: El Protocolo de Kyoto: ¿Una oportunidad para la industria colombiana?, por Néstor Monroy y Alejandro Aguirre.
[5] La Génesis, Uranografía General, Cap. VI. Allan Kardec, pág. 50.
[6] La Génesis, Génesis Espiritual, Cap.XVI. Allan Kardec, pág. 100.
[7] El Consolador Prometido por Jesús, Emmanuel/Francisco Cándido Xavier.
[8] La Génesis, Revoluciones del globo, Cap. IX.

miércoles, 28 de julio de 2010

LIBRO: "RETROSPECTIVA BIOGRAFICA DEL Dr. LUIS ZEA URIBE"





El Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís" a través de su Departamento Doctrinario a sacado a la luz pública el libro "Retrospectiva Biográfica del Dr. Luís Zea Uribe", como un homenaje a este insigne cultor de la Doctrina Espírita y considerado por el movimiento espiritista nacional como Pionero del Espiritismo Colombiano.

El libro, prologado por Colombia Montoya de Martínez, destaca los aspectos más importantes del Dr. Zea Uribe en sus facetas como profesional de la medicina, político, escritor y espiritista. Además, resalta la importante labor desarrollada en sus investigaciones en el campo de la mediúmnidad y su aporte a las letras espíritas con su obra "Mirando el Misterio".

Su autor, responsable de este blog, invita a todos los amantes de la cultura espírita a apoyar con su compra a la Fundación Oasis de Amor, proyecto de servicio fraternal de nuestra Casa Espírita "Francisco de Asís".

sábado, 24 de julio de 2010

MATRIMONIO Y RELACIONES DE PAREJA: CÉLULAS GENERADORAS DE LA FAMILIA

Oscar Cervantes Velásquez

Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís.

Santa Marta – Colombia, julio 24 de 2010

La modernidad ha traído, entre otros muchos males, que las relaciones de pareja se hayan vuelto algo superficial, donde preponderan el placer carnal y los intereses mezquinos del hombre o de la mujer, amparándose en el acelerado ritmo de la sociedad actual que termina por afectar la vida en común y sus aspiraciones, dificultando la convivencia; infidelidades, desconfianza, falta de compromiso son, entre otras cosas, el pan de cada de día de las relaciones de pareja, siendo esta la punta del iceberg de un hasta hoy, ignorado problema de desamor. 

Los espíritus al ser consultados por Kardec acerca del matrimonio, en la pregunta 695 de “El Libro de los Espíritus”, respondieron en forma sabia y sencilla que “era un progreso en la marcha de la Humanidad”, razón por la cual, el hombre encarnado en la Tierra debe preocuparse en mayor medida, por la buena salud de las relaciones de pareja, aplicando el principio cristiano de “no hacer a los demás lo que no quisieras que hagan contigo”.

Al ampliar la respuesta dada por los espíritus a la pregunta 696, acerca de la abolición del matrimonio, Allan Kardec asegura que: “La unión libre y fortuita de los sexos es el estado natural. El matrimonio es uno de los primeros actos de progreso en las sociedades humanas; porque establece la solidaridad fraternal y se encuentra en todos los pueblos, aunque en diversas condiciones. La abolición del matrimonio sería, pues, el regreso a la infancia de la Humanidad, e incluso, colocaría al hombre por debajo de ciertos animales que le dan el ejemplo de uniones constantes”. El hombre necesita de la vida social, y es en la unión conyugal, donde encontramos el punto de partida de la célula generadora de la familia, donde el progreso se hace efectivo en el ser a través del estrechamiento de los lazos sociales, pues tal como lo plantean los espíritus en la respuesta a la pregunta 774 de “El Libro de los Espíritus”, los lazos de familia son una ley natural, pues de esta manera Dios los insta a amarse como hermanos.

Acorde a las enseñanzas de Emmanuel en “El Consolador Prometido por Jesús”, reconocemos que el matrimonio constituye una dura prueba, pero que sirve de redención para aquellos espíritus que, comprometidos en el pasado, necesitan saldar sus cuentas con la ley de causa y efecto. Por eso, “para conquistar la paciencia y el heroísmo domésticos es menester la más arraigada fe en Dios, y tomar como espejo divino el ejemplo ofrecido por Jesús en su apostolado de abnegación y dolor sobre la faz de la Tierra”. 

Especialistas en el tema de las relaciones de pareja aseveran que: “Todas las parejas pasan en algún momento de su relación por situaciones de crisis. Lo importante en esos momentos es afrontarlas y superarlas actuando con madurez y asumiendo los vaivenes de la relación como algo normal que ocurre en todas las relaciones pero que hay que tratar de solucionar. Ante las dificultades, no debemos caer en el abandono de la pareja ni dejar que las cosas se solucionen solas. Es importante una actitud activa y hacer todo lo posible por salir de esa situación, averiguando cuáles son los motivos que la provocaron y procurar que no vuelva a ocurrir. Para que una relación sea sólida debe estar basada en el amor, confianza, respeto y comunicación. De esta forma, aunque no va a estar exenta de dificultades será más fácil superar todos los obstáculos que se puedan presentar, pues se apoya en los pilares básicos de una relación afectiva”. 

Quién puede poner en duda semejantes aseveraciones, que llevadas a la práctica generarían un estado de bienestar para la relación de pareja, pero que en aquellas relaciones donde los intereses particulares de cada pareja priman por encima del objetivo común, representan simple y llana teoría que de nada sirve si no existe la verdadera motivación en las relaciones humanas que es el amor. Como enseña André Luiz en la obra “Opinión Espírita”, “Todo corazón necesita de amor. Urge discernir, pues, cómo se ama y cómo se es amado ”. Pero, ¿Dónde podemos encontrar respuestas claras, concretas y precisas a este tema que afecta de una u otra manera a todos los espíritus que hasta hoy han reencarnado en la Tierra? Compleja respuesta que difícilmente nos la van a responder los más eruditos especialistas en el campo familiar y que de espaldas a la ley de reencarnación, pretenden sentar cátedra alrededor del tema. 

Para quienes se amparan bajo la frondosa sombra intelecto-moral que nos ofrece la Doctrina Espírita, existen obras que nos han legado Espíritus como Juana de Ángelis, André Luiz, Emmanuel, Amelia Rodrigues, Manuel Philomeno de Miranda y muchos otros, obtenidos a través de la mediúmnidad psicográfica, nos permiten tener una mejor apreciación de la complejidad del tema y donde se encuentran las raíces psicológicas profundas que no le permiten al ser encontrar la esquiva felicidad que tanto anhela. Es necesario reafirmar que, “el orden natural e inherente a la especie humana es, incontestablemente, la monogamia, ya que, teniendo por base la unión constante de los cónyuges, permite que se establezca entre ambos una estrecha solidaridad, no sólo en las horas de regocijo, sino también en los momentos difíciles y dolorosos. Es también de ese modo que los padres pueden dar a los hijos todo lo que ellos necesitan para un desarrollo normal, sin problemas de personalidad. 

El matrimonio monógamo es el instituto que mejor satisface los planes de Dios, en el sentido de preparar a la familia para una convivencia de paz, alegría y fraternidad, estado ese que ha de extenderse, en el futuro, a la Humanidad entera”. Si bien es cierto que existen culturas ancestrales que mantienen, aún hoy, vivas y actuantes su manera de llevar las relaciones de pareja, debemos comprender que eso corresponde al estado evolutivo de los espíritus que reencarnan, según sus necesidades de progreso espiritual, en esos pueblos. Podemos mencionar a manera de ejemplo “dos costumbres matrimoniales que han existido y existen en algunas partes; la poligamia y la poliandria. La primera, más extendida, es común en países musulmanes donde todo buen creyente está autorizado a poseer hasta 4 esposas legítimas. En otras regiones africanas y de la India no existen límites en cuanto al número de concubinas, siempre que el marido posea la suficiente holgura económica para mantenerlas a todas por igual. La poliandria es práctica común en el Tibet, donde 2, 3 y hasta 4 hombres poseen con frecuencia una sola mujer común. A esto debe añadirse que cuando una mujer se casa con un hombre que tiene varios hermanos menores, se convierte automáticamente en la esposa de éstos. Además, es común para estas mujeres tener relaciones extramatrimoniales con los lamas o monjes solteros”. Peor aún es la costumbre en pueblos como los “Danakil del África Occidental, el novio debe haber matado a un hombre para obtener el derecho a casarse. Las costumbres sanguinarias de esta tribu exigen esta imprescindible prueba de virilidad para encontrar esposa. Como vemos, la violencia y la crueldad llegan aquí a formas sanguinarias tan sólo para obtener el derecho a casarse”. 

En Colombia, algunas tribus indígenas como los Wayuú, de la Guajira, “…viven en clanes que son matrilineales en donde el parentesco está conformado por solo los padres y sus hijos. También, en esta cultura “la poligamia es el modelo preferido de matrimonio, lo cual a su vez es signo de riqueza y señal de prestigio”. En estos matrimonios polígamos, cada esposa vive aparte de las otras con sus hijos y el esposo visita a cada una de sus familias nucleares. Aunque el padre participa activamente en la vida de cada familia, él normalmente se queda con su última esposa”. 

André Luiz en su obra “Evolución en dos Mundos”, asevera que el ser “al caer en la poligamia traza para sí mismo una larga ruta de aprendizaje, que no podrá eludir por la matemática del destino que uno mismo se creó”. Y remata sus apreciaciones asegurando que: “cuanto más se integra el alma en el plano de la responsabilidad moral para con la vida, más aprende el impositivo de la disciplina propia a efecto de establecer, mediante el don de amar que le es intrínseco, nuevos programas de trabajo que le faculten su acceso a planos superiores”. Pero más allá de las veleidades típicas del ser encarnado, que interpreta acorde a su grado de ignorancia las cosas espirituales, existe una bien organizada planificación de la institución familiar que, según el mentor espiritual Emmanuel “tiene sus orígenes sagrados en la esfera espiritual. Con sus lazos se reúnen todos aquellos que se comprometieron, en el Más Allá, a desarrollar en la Tierra una tarea constructiva de fraternidad real y definitiva”. Continúa elucidando Emmanuel de esta manera: “En esa institución divina prevalecen los eslabones del amor, fundidos en las experiencias de otras eras. Sin embargo, ahí acuden también los odios y persecuciones del oscuro pasado a fin de transfundirse en solidaridad fraternal, con miras al futuro ”.

Pero, a que se debe la relajación de las costumbres hasta llegar al desequilibrio sexual que se desborda en la exacerbación de las pasiones, al amor degradado al instinto animal, y al predominio de las sensaciones viles, por encima del sentimiento fraterno que debe enriquecer las relaciones de pareja en nuestro planeta Tierra. En el estudio de las obsesiones encontramos luces de entendimiento a esta problemática, pues como enseña Juana de Angelis: “Espíritus perturbados en sí mismos se reencarnan anatematizados por desequilibrios físicos y psíquicos que proceden de recuerdos negativos y de los errores anteriormente practicados. Espíritus inquietos se reemboscan en la indumentaria fisiológica, azuzados por falsas necesidades a las que se arrojaron impensadamente en las existencias pasadas. Espíritus aturdidos recomienzan la experiencia carnal bajo el guante de pasiones que deben superar y resbalan en las experiencias comprometedoras en las que más se infelicitan. Espíritus ansiosos vitalizan las ideas que los atormentan y establecen conexiones enfermizas con otras mentes, engendrando dramas obsesivos de lamentables consecuencias”. “Diariamente millones de criaturas mal informadas o desavisadas, fascinadas por las ilusiones del placer, se arrojan a los despeñaderos de la locura, por frustraciones y desasosiegos sexuales. Sublime campo de experiencias superiores normalmente se convierte en pantano sombrío de miasmas asfixiantes y tóxicos nefastos”. “….En la erraticidad, hay mentes ociosas, atormentadas y sedientas, victimizadas por pasiones que aún no se aplacaron, que se encuentran realizando incesante intercambio obsesivo con los que se permiten, en la Tierra, las alucinaciones sexuales y los desavisos afectivos. En uniones terribles, se asocian a ellos con virulencia, explotándoles los centros genésicos y destruyendo en ellos la alegría y la esperanza de vivir”. 

Juana de Angelis amplia estas orientaciones, haciéndonos reflexionar acerca de la vigilancia de los pensamientos y el control del sexo así: “Cuando inusitados pensamientos te ensombrezcan las estructuras mentales con ideas infelices; cuando los dulces afectos se transformen en los recesos de tu corazón en horno de deseos; cuando la ternura con que envuelves a los que estimas o amas se te presente ardiente o angustiosa; ¡cuando pases a sufrir dolorosas constricciones en la organización genésica, ten cuidado! Ciertamente estarás siendo obsesionado por otros Espíritus, encarnados de mente vigorosa o desencarnados infelices, en trama continua para arrojarte a los precipicios de la alucinación. Levanta el pensamiento a Jesús y entrégate a Él en clima de donación total, seguro de que el Vencedor de todos los embates te ayudará a salir de la cruel constricción, encaminándote en dirección a la armonía…”. 

Humberto Mariotti en su artículo “Sexo, Sexualidad y Amor”, plantea lucidamente que: “Hay quienes dicen que el matrimonio en este instante “es una institución fallida”, pero no presentan ninguna alternativa para la construcción de la familia, haciendo de la criatura humana un animal sexual que usa y abusa, dejando, en consecuencia, la prole al abandono… Cuando el amor dirige las sensaciones, irguiéndolas hacia el área de las emociones, se hace más fácil superar los problemas conyugales, reorganizándose los programas afectivos y reencontrándose el placer de la convivencia. El orgullo, el amor propio, la inseguridad personal responden por las desconfianzas, las inferioridades que producen sospechas y propician la separación precipitada antes de que el problema pase por el cedazo de la razón y de una meditación más profunda, mediante lo cual se calma la situación y se reanuda el compromiso, que prosigue, quizás, más seguro y más profundo. Y termina recordándonos que: “El sexo y la sexualidad merecen respeto y buena utilización para atender la finalidad para la cual la Vida los ha organizado” . 

Quisiéramos terminar estas disquisiciones tomando un fragmento de la obra “Entre la Tierra y el Cielo”, cap. XXXVIII (Boda Feliz), del espíritu André Luiz y psicografiada por Chico Xavier, que nos permite comprender cuan necesaria es la vida en pareja, amparada por el vínculo matrimonial en nuestra amada Tierra: “A medida que me aumenta la experiencia en el tiempo, reconozco que el matrimonio, por encima de todo es unión de alma con alma”…. “La amistad pura es la verdadera garantía de la ventura conyugal. Sin los cimientos de la comunión fraterna y del respeto mutuo, el matrimonio pronto se transforma en pesadas cadenas de condenados de la cárcel social”.


viernes, 8 de enero de 2010

¿MARÍA MAGDALENA Y LA MUJER ADÚLTERA SON EL MISMO PERSONAJE CITADOS EN EL EVANGELIO?



Existe una gran duda respecto a la figura de María Magdalena y la de la mujer adultera citados en los Evangelios, pues algunos tienden a confundir los dos personajes como si fuesen el mismo, cuando en la literatura espírita, como vamos a ver más adelante, existe información clara y veraz sobre la identificación de cada uno de ellos. Es necesario anotar que en esta confusión la Iglesia Católica ha jugado un papel importante como quiera que además de la adultera, incluyó a María de Betania, la hermana de Lázaro (el resucitado), en la identificación de María Magdalena haciendo de tres personajes en la vida de Jesús, uno solo.


Esta identidad de María Magdalena, como tres en una, fue establecida en un sermón que el Papa Gregorio dio en el año 591, en el cual dijo: "Ella, la cual Lucas llama la mujer pecadora, la cual José llama María [de Betania], nosotros creemos que es María, de quien siete demonios fueron expulsados, según Marcos. "Difundida por los teólogos de los siglos III y IV, esta teoría gozó de mucha popularidad en el siglo XIX y constituyó un tema frecuente en la iconografía” . Si tenemos en cuenta la infalibilidad papal, el resto solo es trabajo de la imaginería colectiva para hacer de esto una verdad de a puño. 

Pero, analizando con detenimiento la situación, encontramos que solo son malos entendidos de quienes leen fuera de contexto los versículos y no entran en un análisis más profundo de lo que significaba para Jesús el aprovechar al máximo cualquier circunstancia que se le presentaba, para dejar bien claro el mensaje consolador que intentaba desarrollar entre el indómito pueblo judío, apegado como estaba a la ortodoxia de sus enseñanzas religiosas.


Estudiando la hermosa obra de Amelia Rodrigues, quien participa en las filas espirituales de Joanna de Ángelis, mentora de Divaldo Pereira Franco, ella aborda los más variados asuntos sobre el Evangelio, su tema predilecto, donde encontramos referencias de estos tres personajes, definiendo con claridad y lucidez la individualidad de cada uno de ellos. Su lectura no deja margen de duda acerca de la existencia de tres seres diferentes que tuvieron la maravillosa oportunidad de redimir sus errores, después de escuchar las sabias enseñanzas del Maestro de Galilea.


En la obra “Cuando Regrese la Primavera”, Amelia Rodrigues en la lectura denominada Justicia del Amor, se refiere a la ya conocida historia de la mujer adultera y su esposo traicionado, pero lo más interesante de su mensaje corresponde al final feliz que tuvo la historia de estos dos seres, la cual tomada textualmente no da lugar a equivoco con el personaje de María Magdalena: 

Deseoso de reparar o disminuir los vejámenes que generara, fue en la busca de la esposa destrozada después de la terrible escena que no culminó en un acto de sangre, gracias a la intervención del Maestro que le tendió las manos, proponiéndole recomenzar…


Se fue de la ciudad aprovechando esta nueva oportunidad, sostenido por la dulce fuerza de aquella mirada y por su diáfana presencia, que quedaron impresas en su alma.


Con el ánimo renovado, rehízo su vida, dando curso a la existencia…” .


Lo mismo sucede con María, de Betania, la hermana de Lázaro y de Martha, familia esta que era visitada por el Maestro a su paso por Betania. Amelia en la obra “Las Primicias del Reino” asegura que ellos… “amaban a Jesús y no lo ocultaban. Lo consideraban un miembro de la familia, y recibirlo en casa, significaba para ellos engarzar una estrella en las paredes domésticas”. 

En la obra “Cuando Regrese la Primavera” también existe una referencia a María, la hermana de Lázaro, en la lectura denominada “En Betania, Lázaro volvió”. Es claro que María, la hermana de Lázaro nada tiene que ver con la mujer adultera y María Magdalena.


En relación a María de Magdala, Amelia nos ofrece una fascinante historia de esta mujer que transformó su existencia al escuchar las balsámicas palabras del Rabí de Galilea, que al decir de Amelia Rodrigues “Se sintió morir mientras Lo escuchaba, y sentía revivirse al retornar”. Gracias al encuentro con el Maestro Jesús, María Magdalena, tal como lo cuenta Amelia en su magnánima obra, se sintió liberada de los siete espíritus demoníacos que la tornaban infeliz. Y para que no queden dudas acerca de su individualidad y sobre el final de su existencia luego del reencuentro con el Maestro, posterior a su desencarnación, nos dice Amelia que… 

Después de luchas tiranizantes consigo misma, experimentó la soledad y el abandono, cuando todos se fueron a predicar y vivir el mensaje.


Permaneciendo sola, vagaba por las playas lejanas que Lo evocaban, y fue allí que encontró leprosos que venían de lejos a buscar el socorro de Sus manos, y como llegaron tarde, los abrazó como a hermanos y partió con ellos para el valle de los inmundos, cantando salmos de felicidad…”.

De la misma manera, aportamos como referencia, la cita hecha por el Hermano X a través de la psicografía de Francisco Cándico Xavier, en el mensaje denominado "María de Magdala", del libro titulado "Buena Nueva", publicado por la Editora Mensaje Fraternal en 2007, y que a la letra dice "Después de una noche de grandes meditaciones y antes del famoso banquete de Naim, en el cual ella ungiría públicamente los pies de Jesús con los balsamos perfumados de su afecto, fue vista una tranquila barca que conducía a la pecadora a Cafarnaum. Después de muchas dudas se había dispuesto a buscar al Mesías. ¿Cómo la recibiría el Señor, en la residencia de Simón? sus coterranéos nunca le perdonaron el abandono del hogar y la vida de aventuras. Para todos, ella era la mujer perdida que tendría que encontrar la lapidación en la plaza pública".


Sólo nos resta agradecerle a nuestros hermanos Amelia Rodrigues y el Hermano X, porque gracias a su apoyo en relación a las preciosas lecciones del Evangelio, encontramos luces de esperanza y claridad evangélica para dilucidar estas inquietudes. A nuestros amables lectores los remitimos a las obras de estos dos cultores de las enseñanzas espíritas, donde nos sumergiremos en un sublime reencuentro con Jesús, él mismo que nos enseñó “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”.



BIBLIOGRAFIA
  1. Cuando regrese la primavera, Justicia de amor. Amelia Rodrigues/Divaldo Pereira Franco. Editora Espírta Alvorada, pág. 99.
  2. Las primicias del reino, La familia de Betania. Amelia Rodrigues/Divaldo Pereira Franco. Editora Espírita Alvorada, pág. 186.
  3. Las primicias del reino, La rediviva de Magdala. Amelia Rodrigues/Divaldo Pereira Franco. Editora Espírta Alvorada, pág. 194.
  4. Buena Nueva, María de Magdala. Hermano X/Chico Xavier. IDE - Mensaje Fraternal, capítulo 20, página 130 - 139, 2007, Araras, SP., Caracas.

Oscar Cervantes Velásquez
Santa Marta – Colombia
Enero de 2010

viernes, 17 de abril de 2009

ECTOPLASMA Y MATERIALIZACIONES


La mediúmnidad que sensibiliza directamente los órganos de los sentidos físicos de los observadores, es conocida como mediúmnidad de efectos físicos, materiales u objetivos. En esta clase de mediúmnidad, sus efectos se revelan en forma de fenómenos objetivos, envolviendo elementos materiales que permiten un examen directo por parte de todos los presentes encarnados, aún cuando no sean médiums ostensivos.

El médium de efectos físicos es aquel que sirve de intermediario en todos esos fenómenos, que son audibles, visibles y sensibles a los sentidos humanos, donde, al contrario de la mediúmnidad de efectos intelectuales, él no es el agente productor de los fenómenos, sino únicamente un elemento que proporciona parte de los fluidos necesarios a los trabajos, porque hay también necesidad de otros fluidos que provienen de otras fuentes.

Entre los muchos fenómenos de efectos físicos reconocidos, destacamos el de efectos físicos, por la espectacularidad de los mismos y por las profundas enseñanzas que dejan en el psiquismo de los estudiosos de los fenómenos espirituales. Estas manifestaciones pueden ser parciales o completas, y en ellas juega un papel preponderante el aporte de ectoplasma por parte del médium.

El siguiente video documento, colgado por el autor en la página de youtube, pretende esclarecer en algo estos fenómenos.


miércoles, 28 de noviembre de 2007

LA MUJER, EDUCADORA POR EXCELENCIA

Por: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

Procrear es una ley biológica. Ser padres implica, además, adquirir conocimientos, asumir deberes y responsabilidades para con nuestros hijos y nuestra familia.


Tener hijos, ser padres, es una función natural, pero hacer de ellos personas conscientes, responsables, honestas, solidarias, libres, es otra cosa. Y es que la labor educativa que se realiza en el hogar es irreemplazable e intransferible, porque toda conducción se graba en la psiquis del niño y cuanto antes nos preparemos y ocupemos de educarlos, mejor los estaremos capacitando para su progreso consciente y para la concreción de sus objetivos de vida.


Somos responsables ante Dios, del cuidado y encauzamiento de esos seres que hoy son nuestros hijos y de los que somos sus “modelos naturales”, por estar las veinticuatro horas influenciando sobre ellos directa o indirectamente, a través de la palabra o el ejemplo, de la presencia o de la ausencia.


Educar, es preparar al individuo para vivir dentro de patrones morales e intelectuales vigentes en determinado momento, en determinada sociedad. La madre debe sustentar la educación de los hijos enseñándoles la sana convivencia por medio de la evangelización, siguiendo el modelo de Cristo. Evangelizar a un niño o a una persona adulta es, pues, enseñarle a convivir con los semejantes dentro de los patrones de la moral cristiana.


La naturaleza dio a la madre el amor a sus hijos, en beneficio de la conservación de éstos. Sin embargo, en los animales ese amor se limita a sus necesidades materiales y cesa cuando los cuidados ya no son necesarios. En el hombre, persiste durante toda la vida e implica una devoción y una abnegación que, incluso, sobrevive a la muerte y acompaña al hijo hasta más allá de la tumba.


El corazón materno es un cuenco de amor en el que se manifiesta la vida, de ahí que se comprenda que el amor maternal está en las leyes de la naturaleza, pero sin lugar a dudas, la misión de las madres no siempre es un mar de rosas, sino que por el contrario, es una tarea espinosa, donde la renuncia y las lágrimas son ingredientes fundamentales. En el ambiente doméstico, el corazón de la mujer debe ser el exponente divino de toda la comprensión espiritual y de todos los sacrificios por la paz de la familia.


Al instituir la familia quiso Dios, en su infinita sabiduría, confiar a la madre la sublime misión de ser la dispensadora de afecto, infundiendo en su corazón reservas inexorables de abnegación, cariño y paciencia con que acudir a las necesidades del hijo, sin desatender a los reclamos del padre, asegurando de este modo, la condición básica de la sobrevivencia familiar. Para el hijo, el amor materno es tan indispensable, como el sol lo es para la vida de las plantas. Si le falta ese amor, su desarrollo físico, mental, afectivo y espiritual estará comprometido por toda la existencia de forma insalvable, ya que nada, absolutamente nada, podrá compensarlo.


A la madre incumbe promover la integración familiar, fusionando a unos con otros en la amistad y en la cooperación, ofreciendo a todos su sonrisa estimulante, su palabra de coraje y el calor de su ternura. Sin embargo, en la sociedad actual, la modernidad - en algunos casos - está encontrando hogares sin madres, que lucharon mucho para huir de él, alegando la necesidad de trabajar para ayudar en la economía doméstica. Puro pretexto. Muchas veces lo que ellas ganan no basta para pagar la empleada que se queda en su lugar, junto a sus hijos. El objetivo de la fuga de las tareas domésticas es algunas veces, la búsqueda de placeres, ocultos en el anonimato de las multitudes que caracterizan, especialmente a las grandes ciudades. 

Los niños que crecen sin madres, cuidados por un servicio sin ningún vínculo afectivo con ellos, forman esa legión de personas inseguras, enfermas, desequilibradas, que acaban siendo una carga onerosa para la sociedad en todos los sentidos.

Por ello cuando Kardec, preguntando a los espíritus sobre la importancia de la infancia para el hombre, muy sabiamente respondieron que los espíritus entran a la vida corporal para perfeccionarse y mejorarse, y la debilidad de la edad primaria los hace flexibles y accesibles a los consejos de la experiencia y de los que deben hacerlos progresar. Entonces es cuando puede reformarse su carácter y reprimir sus malas costumbres y esta es la misión que Dios ha confiado a los padres, misión sagrada de la que  habrán de rendir cuentas.


El mentor espiritual Emmanuel, a través de la psicografia de Chico Xavier nos enseña en la obra "El Consolador Prometido por Jesús" que: 

La mujer cristiana enciende la verdadera luz para el camino de sus hijos a lo largo de la vida. La misión de la madre se resume en dar siempre el amor de Dios, Padre de Infinita Bondad, que depositó en el corazón de las madres la sagrada esencia de la vida. La madre terrestre debe comprender ante todo que sus hijos, primeramente, son hijos de Dios.


Desde la infancia tiene que ir preparándolos para el trabajo y la lucha que les aguardan. Ya en sus años iniciales debe enseñar al niño a huir del abismo de la libertad sin restricción, controlando sus actitudes y poniendo orden en su mente, pues esa es la oportunidad más propicia para sentar las bases de su vida.

Ha de sentir a los de otras madres como si fuesen los suyos, sin abrigar en modo alguno la falsa creencia de que los hijos de ella son mejores y están mejor dotados que los de los demás. Enseñará la más pura tolerancia, pero no dejará de ser enérgica cuando sea esto necesario en el proceso de la educación, vista la heterogeneidad de las tendencias y la diversidad de temperamentos que hay ente los niños.


Se sacrificará por la paz de sus hijos, de todos los modos a su alcance, sin quebrantar la pauta de grandeza espiritual de su tarea, enseñándoles que todo dolor es respetable, que todo trabajo edificante es divino y que toda dilapidación constituye una falta grave. Le enseñará el respeto por el infortunio ajeno, a fin de que ellos también sean amparados en el mundo, en la hora de amargura que les espera, hora común a todos los seres. En los problemas del dolor y el trabajo, de la prueba y la experiencia, no debe conceder la razón a ninguna queja de sus hijos sin antes analizar desapasionada y minuciosamente la cuestión, y elevará los sentimientos de ellos hacia Dios, sin permitirles estacionarse en la futilidad o en los prejuicios morales de las situaciones transitorias del mundo.


Será en el hogar, el buen consejo sin parcialidad, el estimulo al trabajo y la fuente de armonía para todos. Buscará en la piadosa Madre de Jesús, el símbolo de las virtudes cristianas, transmitiendo a los que la rodean los dones sublimes de la humildad y la perseverancia, sin preocuparse en absoluto por las pequeñas glorias efímeras de la vida material.


Al cumplir ese programa de esfuerzo evangélico, aún suponiendo que fracasen todas sus consagraciones y renunciamientos, corresponde a las madres incomprendidas entregar el fruto de sus labores a Dios y prescindir de todo juicio del mundo, pues el Padre de Misericordia sabrá evaluar sus sacrificios y bendecirá las penas que le han tocado en la sagrada institución de la vida familiar
”.



BIBLIOGRAFIA

    1. La vida en familia - Emmanuel/Chico Xavier
    2. El consolador prometido por Jesús - Emmanuel/Chico Xavier

LA MESA Y EL PAN

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