lunes, 12 de marzo de 2018

ANTE LA INMENSIDAD DEL UNIVERSO, ¿ESTAMOS SOLOS?

Fotografía tomada de la Web http://www.lavanguardia.com/ciencia/20170223/42246048431/descubrimiento-exoplanetas-nasa-sistema-solar.html


La NASA confirma que estamos solos en el Universo y en la Tierra también” es el título de un artículo aparecido en la página Web mundotoday.com[1], en el que David Morrison director del proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence), expresa su frustración ante los muchos intentos de la NASA por encontrar vida extraterrestre. Asegura Morrison que: “Voyager, Piooner, Hubble, los proyectos Apolo, sondas a Marte… basta. Si hay alguien ahí, les puedo asegurar que ya se ha dado cuenta de que existimos, y créanme, no le interesamos lo más mínimo”. Y puntualiza de manera categórica que: “Hay que aceptar este silencio tan prolongado como lo que es, un rechazo. No nos quieren y hay que asumirlo aunque nos duela”.

Las declaraciones del Dr. David Morrison me remiten a aquellos años en que, desconocedor de los principios espíritas y, pensando de forma egoica, consideraba que los habitantes de la Tierra éramos los eximios pobladores de la vastedad del Universo. Necesitaría de la claridad conceptual de los postulados espíritas, para poder comprender la enseñanza evangélica promulgada por Jesús de Nazaret cuando expresaba “Hay muchas moradas en la casa de mi Padre”, hábilmente explicado en el capítulo 2 del Evangelio según el Espiritismo” y que en castizo equivaldría a decir: “Hay muchos sitios para habitar en el Universo”. Si a ello le añadimos el análisis profundo de “La pluralidad de mundos habitados”, didácticamente expresado por Allan Kardec en las obras de la codificación, entenderemos que solo un pequeño porcentaje de la humanidad habita el planeta Tierra.

Comprendido esto y aceptando la diversidad de mundos en el Universo, se plantea las diferentes categorías de mundos habitados, que de acuerdo a información suministrada por la espiritualidad, se clasifican así:
  1. Mundos primitivos: destinados a las primeras encarnaciones del alma humana.
  2. Mundos de expiación y prueba: donde el mal domina. 
  3. Mundos de regeneración: en donde las almas que aún tienen que expiar adquieren nuevas fuerzas, descansando de las fatigas de la lucha. 
  4. Mundos felices: donde el bien sobrepuja al mal.
  5. Mundos celestes: morada de los Espíritus purificados en donde el bien reina enteramente.

En su obra, Pluralidad de Mundos Habitados, Camille Flammarion, expresaba sus inquietudes por la imposibilidad científica de la época, para determinar con claridad la existencia de vida en otros planetas. Aseguraba que: “La certeza filosófica de mundos no existe todavía porque no se ha establecido esta verdad por el examen de los hechos astronómicos que la demuestren; y se ha visto, hasta en estos últimos tiempos, escritores de nombradía encogerse de hombros impunemente al oír hablar de las tierras el cielo, sin que se haya podido replicarles con hechos, y clavarlos al pie de sus ineptos raciocinios[2]”.

En la actualidad, los astrónomos nos hablan de exoplanetas[3] con presencia de agua y posiblemente habitados, al punto de asegurar que han hallado 3.500 “tierras” fuera de nuestro sistema solar[4], el panorama es alentador y tenemos la certeza que llegará el momento de la historia en que, la ciencia demostrará lo que la Doctrina Espírita viene enseñando hace ya 160 años.







[2] La pluralidad de mundos habitados, 1862.
[3] Se denomina planeta extrasolar o exoplaneta a un planeta que orbita una estrella diferente al Sol y que, por tanto, no pertenece a nuestro Sistema Solar.

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