martes, 10 de septiembre de 2013

Teléfono Mediúmnico

Por: J. Herculano Pires

Algunos no creen en las comunicaciones de los Espíritus, otros creen demasiado y quieren obtenerlas con la facilidad de una llamada telefónica. ¡Ni tanto al cielo, ni tanto a la Tierra! Si las comunicaciones entre las criaturas terrenas no siempre son fáciles, ¿qué decir de las que se procesan entre los espíritus y los hombres? Mucha gente busca al médium como si él fuese una especie de cabina telefónica. Pero no siempre el circuito está libre y muchas veces el espíritu evocado no puede atender.

No hay duda que estamos en la época profetizada por Joel, en que las manifestaciones se intensifican por todas partes. Sin embargo, no todos los espíritus están en condiciones de comunicarse con facilidad. Además, la manifestación solicitada puede ser inconveniente en el momento, tanto para el espíritu como para el encarnado.

La muerte es un fenómeno psicobiológico que ocurre de varias maneras de acuerdo con las condiciones ideo-emotivas de cada caso, envolviendo a los que parten y a los que quedan. La pregunta 155 de El Libro de los Espíritus explica de manera clara la complejidad del proceso de desencarnación. Algunos espíritus se liberan rápidamente del cuerpo, otros se demoran en hacerlo y eso retarda su posibilidad de comunicarse.

Debemos recordar además, que los espíritus son criaturas libres y conscientes. No están a merced de nuestros caprichos y ningún médium o director de sesiones tiene el poder de hacerlos atender a nuestros llamados. Cuando quieren manifestarse, ellos lo hacen espontáneamente, y no es raro que lo hagan de manera inesperada. Se engañan los que piensan que pueden dominarlos. Ya enseñaba Jesús, como vemos en los Evangelios: el espíritu sopla donde quiere, y nadie sabe de dónde viene ni a dónde va.

Es natural que los familiares afligidos busquen obtener la comunicación de un ser querido. Pero es necesario que recuerden la necesidad de respetar las leyes que rigen las condiciones del Espíritu en la vida y en la muerte. El intercambio mediúmnico es un acto de amor que solo debe realizarse cuando es conveniente para los dos lados de la vida. El Espiritismo nos enseña a respetar la muerte como respetamos la vida, confiándonos a los designios de Dios. Solo la misericordia divina puede regular el diálogo entre los vivos de la Tierra y los vivos del Más Allá. Hagamos nuestras oraciones en favor de los que partieron y esperemos en Dios la gracia del reencuentro que solo Él nos puede conceder.


Muchos religiosos condenan las comunicaciones mediúmnicas, alegando que ellas violan el misterio de la muerte y perturban el reposo de los muertos. Se olvidan que los mismos Espíritus de los fallecidos buscan comunicarse con los vivos. Fue de esa búsqueda de comunicación de los muertos, tan insistente en el mundo entero, que se iniciaron de manera natural las relaciones mediúmnicas entre el mundo visible y el invisible. El concepto erróneo de la muerte, como aniquilamiento o transformación total de la criatura humana, genera y sustenta esas formas de superstición. El Espiritismo, reviviendo los fundamentos olvidados del Cristianismo puro, nos muestra que la comunicación mediúmnica es ley de la vida para liberarnos de errores y temores supersticiosos del pasado.


Traducción: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia
Septiembre 10 de 2013

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