Por: Oscar
Cervantes Velásquez
Santa Marta - Colombia
Muchas son las dádivas que has recibido de la Divinidad en el largo devenir de las múltiples reencarnaciones que hasta hoy has experimentado. Sin embargo, ¿cuántas veces te has preguntado: ¿Qué tanto me he aprovechado de ellas para mi crecimiento espiritual?
Mas no es la multiplicidad de experiencias reencarnatorias lo que te enaltece como Espíritu, sino el buen uso que haces de ellas, enriqueciendo tu acervo de conocimientos intelectuales y poniendo en práctica las conductas morales atesoradas en la relación con tu prójimo.
Son tantas las dificultades enfrentadas en el transcurrir de las diferentes encarnaciones que deberías ser un maestro en el manejo de las mismas. Empero, cada vez que ellas aparecen en tu vida, dudas, vacilas y aun te sientes abandonado, desconociendo las leyes espirituales que rigen las relaciones entre el hombre y la Divinidad, teniendo que recomenzar lecciones que ya deberían haber sido aprendidas.
Reacciona; aún estás a tiempo para reiniciar un nuevo ciclo de reencarnaciones en busca de la renovación necesaria que te haga sentir que la esperanza de mejores días ha de llegar, removiendo los cimientos que la insania y la desidia espiritual generaron en ti y, de esta manera, recomenzar con fe y optimismo un nuevo despertar.
Aprovecha
al máximo las experiencias positivas del pasado, irguiéndote cual ave fénix
para tu bienestar futuro, avizorando un nuevo amanecer en este ciclo planetario
que se avecina, el cual te acogerá como al hijo grato que regresa al redil,
recordándonos la parábola del “hijo pródigo”, que con tanta sapiencia nos
enseñó Jesús.
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