jueves, 7 de noviembre de 2013

Recuerdos de una niña de Nueva Delhi de haber vivido antes en Mathura



Reconoció al "ex-marido" y a su hijo de la encarnación anterior — Completo reconocimiento de la casa en que vivía y de la ciudad — Sorpresa de un escritor sueco que investigó el caso — Una princesa egipcia en Londres.
Shanti Devi
El caso de Shanti Devi, que acaba de producir nueva agitación en Europa, en torno al problema de la reencarnación, repercutió en el Brasil, a través de la trascripción del relato de Peter Forbes en el periódico "People", de Londres, que no es un periódico espírita. Shanti Devi es una pequeña de Delhi, en la India, que a los cuatro años de edad comenzó a revelar recuerdos de su vida anterior, declarando haber vivido en Mathura, a muchas leguas de distancia de su ciudad natal. Lo curioso es que la niña decía haberse llamado Lugdi Devi, y haber pertenecido a la casta superior de los brahmanes, a la que ahora no pertenecía más, haber estado casada y haber tenido un hijo. Reveló pleno conocimiento de los hábitos y trajes especiales de los brahmanes, sin que, jamás hubiese visto un brahmán.
 
Las revelaciones de Shanti eran de tal manera precisas y seguras en sus detalles, involucrando nombres de lugares y personas, que sus padres resolvieron pedirle a dos amigos que fuesen a Mathura, con el fin de develar el misterio. Los amigos fueron y constataron la plena veracidad de las revelaciones. Encontraron al viudo y el hijo de Lugdi Devi, el templo al que la pequeña se refería, el sitio en que decía haberse bañado en el río Jumna, la tienda en que hacia sus compras y todo lo demás. Cuando Shanti tenía nueve años, su "ex-marido" y su hijo de la encarnación anterior, fueron a visitarla. Al verlos, la pequeña se desmayó. Después, al volver en si, se mostró muy alegre, abrazando a ambos con efusión e identificándose ante el marido en las conversaciones que mantuvieron.
 
El caso de Shanti Devi envuelve particularidades curiosas, inclusive la coincidencia de sobrenombres. Los Devi de Delhi no tienen parentesco con los de Mathura, pertenciendo el mismo a una casta inferior, pues los de Mathura son brahmanes. La pequeña fue llevada a Mathura, y no sólo reconoció todos los lugares en que viviera, si no también a las personas. Visitando la casa que habitara en la vida anterior, indicó varias particularidades de la residencia y recordó hábitos que su "ex-marido" confirmó, admirado, reconociendo que "Shanti poseía la misma alma que perteneciera a su fallecida mujer", según las palabras de Peter Forbes.
 
Durante muchos años el caso de Shanti Devi fue comentado en la India y en el exterior, hasta que el escritor sueco Sture Lonnestrand resolvió deslindarlo. Entendía que todo no era más que un gran fraude. Fue a Delhi y a Mathura, investigó todo lo que se refería al caso, conversó con numerosas personas, examinó los sitios indicados, verificó los relatos de los investigadores anteriores, y llegó a la siguiente conclusión:. "Es este el único caso de reencarnación completamente explicado y probado, jamás verificado". Después de eso, Lonnestrand se volvió un propagandista del caso, provocando una intensa agitación en Europa, en torno del asunto. Como William Crookes, César Lombroso, Crawford y tantos otros, que habían estudiado los fenómenos espíritas con el fin de probar su falsedad, Lonnestrand se sometió a la realidad y modificó su actitud.
 
Escribiendo al respecto de este caso en la revista inglesa "Two Worlds", el prof. Frederico H. Wood señaló la exageración de Lonnestrand, al haber este declarado que se trataba del único caso de reencarnación completamente explicado y probado. "Como todos los recién convertidos, — dice Wood, — Lonnestrand está excitado por su descubrimiento". Y realmente es así. Porque el caso de Shanti Devi, aunque importante, y sobretodo reciente, no es el único con esas características. Hay numerosos casos de reencarnación completamente probados, y el lector curioso podrá encontrar la cita de muchos de ellos en la obra "La Reencarnación y sus pruebas", de Carlos Imbassahy y Mário Cavalcanti de Mello. El mismo prof. Wood tuvo la oportunidad de investigar, en Londres, uno de los más importantes, publicando al respecto una obra en dos volúmenes, intitulada "El Milagro Egipcio". Se trataba de la reencarnación de una princesa egipcia, del tiempo de Amenotep II, en Inglaterra. Caso probado en minucias, de manera impresionante, y especialmente a través de elementos de alta cultura, como la reconstitución de danzas sagradas y de la lengua egipcia antigua.
 
Y hoy está, en las librerías, la traducción de ese curioso libro de Morey Bernstein, "El Caso de Bridey Murphy", que revive las famosas experiencias del coronel Albert De Rochas, director del Instituto Politécnico de Paris, sobre la regresión hipnótica de la memoria. Morey Bernstein consiguió descubrir, en la conciencia profunda de una señora de Colorado, Estados Unidos, la personalidad de una mujer que viviera en Irlanda, hace más de un siglo. Y las investigaciones al respecto comprobaron gran parte de las revelaciones hechas por la paciente, lo que provocó gran agitación en torno del caso. Bernstein concluyó en su libro, muy ponderadamente, reclamando atención de los estudiosos y de los científicos hacia ese problema. Señaló el carácter personal de su experiencia, pero recordó a las anteriores y solicitó la necesidad de trabajos más amplios al respecto. El problema de la reencarnación, como se ve, no es tan simple como lo pretenden los antagonistas del Espiritismo. Tanto a través de casos espontáneos, como de investigaciones hipnóticas o de experiencias parapsicológicas, la reencarnación viene afirmándose a través de los años, como una ley natural. Ya no bastan argumentos contra ese principio. Es necesario un poco más, cuando alguien pretenda combatirlo.
 
Tomado del libro “El Hombre Nuevo” de José Herculano Pires.

Traducción del portugués: Oscar Cervantes Velásquez

Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís

Santa Marta - Colombia

miércoles, 23 de octubre de 2013

Dios



 Mensaje del Bimestre por Juana de Ángelis
 
Después de la necesaria separación de la fe religiosa con la investigación científica de los hechos a partir del siglo XVII y con el renacimiento del atomismo griego, el materialismo avanzó con seguridad por los desconocidos caminos de la realidad.

Dejando a un lado las fantasías y las supersticiones confluentes de la ignorancia ancestral que utilizaban algunas doctrinas religiosas, estableciendo la época del terror de la fe y generador de crímenes hediondos, los científicos sinceros y los investigadores comprometidos con la conciencia libre de dogmatismos y preconceptos penetraron en los arcanos de la Naturaleza y fueron interpretando las leyes que la constituyen, rebasando los mitos y estableciendo nuevos paradigmas de seguridad para el avance cultural y el progreso en general.

Es comprensible que, después de milenios de esclavitud y servilismo de cualquier naturaleza, cuando se alcanza la libertad de pensamiento y de acción, ocurra el desequilibrio como consecuencia de la falta de nuevos conceptos que establezcan lo que es licito en relación a aquello que no lo es, y el materialismo en su amplio carácter, como era natural, paso a imponerse mediante los métodos absolutistas que condenaba en los comportamientos ancestrales.

Filósofos apasionados e imprudentes, acuciados algunos por  amarguras y conflictos, declararon la muerte de Dios, e investigadores entusiasmados proclamaron que el alma es una sudoración del cerebro, a semejanza de la orina, que es una excreción de los riñones…

Sin los soportes del buen sentido y de la razón armonizada con la emoción, la ética-moral entro en desvarío, y muchos descalabros morales y sociales pasaron a ser considerados legales, en nombre de la libertad individual y colectiva de las masas, tales como: la pena de muerte, el suicidio, la eutanasia, el aborto provocado, el gozo exhaustivo.

El hedonismo sustituyo el profundo sentido psicológico de la existencia humana y el placer se torno la meta anhelada, teniendo en cuenta la brevedad de la existencia carnal y el exiguo tiempo para gozar de todos los favores del placer.

El monstruo de la guerra encontró soporte para proseguir en la alucinada destrucción de vidas y de culturas y en los engaños del poder capaz de pisotear a los otros, con el fin de disponer de más recursos para la ociosidad y la opulencia, sin ningún respeto por la vida que pasaron a someter en sus tenazas vigorosas.

El consumismo sustituyo el comportamiento saludable del uso correcto de los recursos; las disputas individuales, colectivas e internacionales se convirtieron en perversas y egoístas, demostrando, sin embargo, que todas las conquistas del conocimiento exterior no lograron hacer más felices a los individuos, ni mas dichosos que sus antepasados. 

Se eliminaron, sin duda, enfermedades diezmadoras, pero otras surgieron no menos destructoras; se consiguió expulsar de la Tierra pandemias ultrajantes, mientras otras aparecieron más crueles, al tiempo que técnicas de diagnostico mediante tecnologías de avanzada descubrió otros factores de aniquilamiento del cuerpo con carácter degenerativo, al lado de las profundas perturbaciones nacidas del vacío existencial, en la pérdida del sentido psicológico, en los tormentos del sexo y en las fugas a través de las drogas adictivas y por los vicios devastadores…

El paisaje humano del materialismo ha sido sombrío, atormentado, y las sonrisas que la enmascaran, en la gran mayoría, son más monerías y extravagancias que júbilos…

¿Hacia dónde camina la Humanidad? Sin duda y a pesar de todo ¡hacia Dios!

*
Ante circunstancias negativas ostensivas, llenas de agresividad y rebelión, Dios existe y vela por el Universo…

Lenta y con seguridad, científicos con  coraje y valor moral poco común yerguen sus voces para afirmar que encontraron a Dios en sus retortas, a través de instrumentos avanzados, ya sea en las lentes ópticas  de los telescopios fuera del planeta, como de los microscopios, de los aparatos de la nanotecnología, de la holografía, de las ultrasonografías, de los choques de micropartículas, demostrando Su autoría en relación al Cosmos  y a todo cuanto existe.

Algunos de ellos confirmaron que existe una Ley Moral en el Universo que se encarga de todo, de manera consciente y adecuada, estableciendo los paradigmas de la realidad.

Otros se deslumbran al concluir que existe en el ser humano un DNA de Dios, responsable por la creencia natural que existe en todas las criaturas.

Otros experimentadores audaces definen que el rastro de luz, llamado también Boson de Higgs, resultado del choque de protones que reproduce la gran explosión, es la firma de Dios en la creación.

*
Resuena en la astrofísica la afirmación de un gran sabio, que el Universo es un Gran Pensamiento, tiene vida, se expande, y en su infinita grandiosidad es una Unidad pulsante.

Algunos investigadores optaron por sustituir el verbo creer, relativo a los diversos cambios que se permiten, por el saber, y cuando interrogados si creían en Dios, respondieron con simplicidad y sin explicaciones: ¡Yo sí!

Pero algunos observadores atentos encontraron en el cerebro humano, gracias a las investigaciones con tecnologías avanzadas, un punto de luz, que denominaron como punto de Dios y otros investigan las innumerables expresiones de todo cuanto existe, atribuyéndoles una causa única, inteligente, que todo elaboro de un solo principio…

En el pasado, desde Lord Bacon, pasando por los más notables científicos e investigadores que promovieron el desarrollo e las diversas doctrinas en que hoy se basan algunas tesis materialistas, sus exponentes eran fervientes creyentes en Dios y lo declaraban con el valor moral de que estaban constituidos.

Ineluctablemente Dios está de vuelta a la cultura Moderna. 

No solo a través del encuentro con él en las Leyes Universales, así como en lo íntimo de los sentimientos de quienes lo necesitan, a fin de ser ecuacionados los tormentos que lo hacen infeliz, lanzando a sus víctimas a los abismos de la insensatez y del suicidio.

Fundamentado todo en su contribución liberador de la creencia en Dios, el Espiritismo afirma que Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas, en sintética definición que dieran los Espíritus al Codificador, cuando los interrogo.

Dios, por lo tanto, se encuentra íntimamente en el ser, aguardando ser descubierto y ampliado, así como en el Universo en todas sus manifestaciones. 

*
Dulcemente Jesús lo llamaba Padre, en una expresión de infinita dulzura y afabilidad, permitiendo a todos buscarlo y vivenciarlo a lo largo de su experiencia evolutiva que más lo aproxima a él.

Permearse de su Amor y auscultarlo en la mente y en el corazón es el deber que a todos cumple vivenciar en este duro momento de aflicciones y dolores que domina a los individuos y a la sociedad terrena.

(…) Mientras, ¡Dios ama y aguarda!

Página psicografiada por el médium Divaldo Pereira Franco, en la mañana del 5 de junio de2013, en la residencia de Armandine y Dominique, en París, Francia.


Traducción al español: Oscar  Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia
Octubre 23 de 2013

CARTA DE ALLAN KARDEC A UN PRISIONERO

Señor: He recibido la carta que me habéis escrito, la cual lamento que mis ocupaciones no me hayan permitido responder antes. A pesar de m...