miércoles, 23 de octubre de 2013

Dios



 Mensaje del Bimestre por Juana de Ángelis
 
Después de la necesaria separación de la fe religiosa con la investigación científica de los hechos a partir del siglo XVII y con el renacimiento del atomismo griego, el materialismo avanzó con seguridad por los desconocidos caminos de la realidad.

Dejando a un lado las fantasías y las supersticiones confluentes de la ignorancia ancestral que utilizaban algunas doctrinas religiosas, estableciendo la época del terror de la fe y generador de crímenes hediondos, los científicos sinceros y los investigadores comprometidos con la conciencia libre de dogmatismos y preconceptos penetraron en los arcanos de la Naturaleza y fueron interpretando las leyes que la constituyen, rebasando los mitos y estableciendo nuevos paradigmas de seguridad para el avance cultural y el progreso en general.

Es comprensible que, después de milenios de esclavitud y servilismo de cualquier naturaleza, cuando se alcanza la libertad de pensamiento y de acción, ocurra el desequilibrio como consecuencia de la falta de nuevos conceptos que establezcan lo que es licito en relación a aquello que no lo es, y el materialismo en su amplio carácter, como era natural, paso a imponerse mediante los métodos absolutistas que condenaba en los comportamientos ancestrales.

Filósofos apasionados e imprudentes, acuciados algunos por  amarguras y conflictos, declararon la muerte de Dios, e investigadores entusiasmados proclamaron que el alma es una sudoración del cerebro, a semejanza de la orina, que es una excreción de los riñones…

Sin los soportes del buen sentido y de la razón armonizada con la emoción, la ética-moral entro en desvarío, y muchos descalabros morales y sociales pasaron a ser considerados legales, en nombre de la libertad individual y colectiva de las masas, tales como: la pena de muerte, el suicidio, la eutanasia, el aborto provocado, el gozo exhaustivo.

El hedonismo sustituyo el profundo sentido psicológico de la existencia humana y el placer se torno la meta anhelada, teniendo en cuenta la brevedad de la existencia carnal y el exiguo tiempo para gozar de todos los favores del placer.

El monstruo de la guerra encontró soporte para proseguir en la alucinada destrucción de vidas y de culturas y en los engaños del poder capaz de pisotear a los otros, con el fin de disponer de más recursos para la ociosidad y la opulencia, sin ningún respeto por la vida que pasaron a someter en sus tenazas vigorosas.

El consumismo sustituyo el comportamiento saludable del uso correcto de los recursos; las disputas individuales, colectivas e internacionales se convirtieron en perversas y egoístas, demostrando, sin embargo, que todas las conquistas del conocimiento exterior no lograron hacer más felices a los individuos, ni mas dichosos que sus antepasados. 

Se eliminaron, sin duda, enfermedades diezmadoras, pero otras surgieron no menos destructoras; se consiguió expulsar de la Tierra pandemias ultrajantes, mientras otras aparecieron más crueles, al tiempo que técnicas de diagnostico mediante tecnologías de avanzada descubrió otros factores de aniquilamiento del cuerpo con carácter degenerativo, al lado de las profundas perturbaciones nacidas del vacío existencial, en la pérdida del sentido psicológico, en los tormentos del sexo y en las fugas a través de las drogas adictivas y por los vicios devastadores…

El paisaje humano del materialismo ha sido sombrío, atormentado, y las sonrisas que la enmascaran, en la gran mayoría, son más monerías y extravagancias que júbilos…

¿Hacia dónde camina la Humanidad? Sin duda y a pesar de todo ¡hacia Dios!

*
Ante circunstancias negativas ostensivas, llenas de agresividad y rebelión, Dios existe y vela por el Universo…

Lenta y con seguridad, científicos con  coraje y valor moral poco común yerguen sus voces para afirmar que encontraron a Dios en sus retortas, a través de instrumentos avanzados, ya sea en las lentes ópticas  de los telescopios fuera del planeta, como de los microscopios, de los aparatos de la nanotecnología, de la holografía, de las ultrasonografías, de los choques de micropartículas, demostrando Su autoría en relación al Cosmos  y a todo cuanto existe.

Algunos de ellos confirmaron que existe una Ley Moral en el Universo que se encarga de todo, de manera consciente y adecuada, estableciendo los paradigmas de la realidad.

Otros se deslumbran al concluir que existe en el ser humano un DNA de Dios, responsable por la creencia natural que existe en todas las criaturas.

Otros experimentadores audaces definen que el rastro de luz, llamado también Boson de Higgs, resultado del choque de protones que reproduce la gran explosión, es la firma de Dios en la creación.

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Resuena en la astrofísica la afirmación de un gran sabio, que el Universo es un Gran Pensamiento, tiene vida, se expande, y en su infinita grandiosidad es una Unidad pulsante.

Algunos investigadores optaron por sustituir el verbo creer, relativo a los diversos cambios que se permiten, por el saber, y cuando interrogados si creían en Dios, respondieron con simplicidad y sin explicaciones: ¡Yo sí!

Pero algunos observadores atentos encontraron en el cerebro humano, gracias a las investigaciones con tecnologías avanzadas, un punto de luz, que denominaron como punto de Dios y otros investigan las innumerables expresiones de todo cuanto existe, atribuyéndoles una causa única, inteligente, que todo elaboro de un solo principio…

En el pasado, desde Lord Bacon, pasando por los más notables científicos e investigadores que promovieron el desarrollo e las diversas doctrinas en que hoy se basan algunas tesis materialistas, sus exponentes eran fervientes creyentes en Dios y lo declaraban con el valor moral de que estaban constituidos.

Ineluctablemente Dios está de vuelta a la cultura Moderna. 

No solo a través del encuentro con él en las Leyes Universales, así como en lo íntimo de los sentimientos de quienes lo necesitan, a fin de ser ecuacionados los tormentos que lo hacen infeliz, lanzando a sus víctimas a los abismos de la insensatez y del suicidio.

Fundamentado todo en su contribución liberador de la creencia en Dios, el Espiritismo afirma que Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas, en sintética definición que dieran los Espíritus al Codificador, cuando los interrogo.

Dios, por lo tanto, se encuentra íntimamente en el ser, aguardando ser descubierto y ampliado, así como en el Universo en todas sus manifestaciones. 

*
Dulcemente Jesús lo llamaba Padre, en una expresión de infinita dulzura y afabilidad, permitiendo a todos buscarlo y vivenciarlo a lo largo de su experiencia evolutiva que más lo aproxima a él.

Permearse de su Amor y auscultarlo en la mente y en el corazón es el deber que a todos cumple vivenciar en este duro momento de aflicciones y dolores que domina a los individuos y a la sociedad terrena.

(…) Mientras, ¡Dios ama y aguarda!

Página psicografiada por el médium Divaldo Pereira Franco, en la mañana del 5 de junio de2013, en la residencia de Armandine y Dominique, en París, Francia.


Traducción al español: Oscar  Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia
Octubre 23 de 2013

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