lunes, 29 de julio de 2013

Las llamadas a Manfred Boden


Manfred Boden (derecha) con Rainer Holbe en el estudio
 de televisión de RTL de Luxemburgo.


Manfred Boden había experimentado además en la obtención de voces en cinta magnética, logrando algunos resultados positivos. Y las propias psicofonías le anunciaron que dialogarían por teléfono. A partir del verano de 1981, Manfred comenzó a recibir además extrañas llamadas telefónicas. En un principio se trataba de llamadas anónimas, de sonidos extraños, música y comunicantes que daban breves respuestas a preguntas que él formulaba. A partir de los últimos meses de 1982 las llamadas comenzaron a ser cada vez más frecuentes. En un principio, aparecieron mientras hablaba con su amiga Ursel o con el técnico en computación Jürgen W.; surgiendo en las conversaciones numerosas voces por detrás, que incluso desconectaban a los amigos de Boden.

Poco a poco fue descartando que pudiera tratarse de algún otro abonado que entrara en su conversación por error. Ante la persistencia de este fenómeno, Boden comenzó a grabar aquellas misteriosas conversaciones. Así pudo comprobar que aquellas voces dominaban -además del alemán- varios idiomas, entre ellos el francés, el inglés, el italiano y el castellano. Las voces grabadas del teléfono, eran siempre muy claras, e indistintamente aparecían como masculinas y femeninas.

Para poner a prueba a los misteriosos telefonistas, Boden comenzó a realizarles algunas preguntas cuyas respuestas solo él conocía. Se sorprendió del número de veces que las voces acertaban.

Además de las interrupciones que las voces hacían cuando hablaba con sus amigos por teléfono, comenzó a recibir llamadas especialmente realizadas por las voces, entre diciembre de 1982 y marzo de 1983. Estas llamadas se hicieron regulares y en algunas ocasiones bastante prolongadas, debidamente grabadas y posteriormente catalogadas por Boden.

Según el principal protagonista de esta historia, las voces solo eran oídas por él, mientras que su amiga, al otro lado de la línea telefónica, no podía escucharlas. Incluso las voces le habrían censurado a Manfred algunas palabras de su amiga, cuando ésta decía alguna palabra impropia. Preocupado por el fenómeno que acontecía cada vez con más frecuencia en su teléfono, Manfred Boden hizo revisar la línea telefónica por parte de técnicos particulares y por los de la propia compañía telefónica. La respuesta era siempre que no existía ninguna irregularidad ni ningún indicio de que el teléfono estuviese manipulado.

Para Manfred Boden estas llamadas no eran en absoluto agradables. La frecuencia cada vez mayor con la que se repetían producían una gran desgaste psicológico que iba aumentando cada vez más. En cierta ocasión, y en un período de tiempo de tan solo cincuenta y tres minutos, recibió la cantidad de veintiséis llamadas, donde en algunas se producía la ya habitual conversación, pero en otras solo eran ruidos y sonidos repetitivos. A causa de la situación, Boden comenzó a sentir verdadero terror por este fenómeno que lo acosaba, hasta el punto de presentar quejas formales contra personas desconocidas. Por este motivo, su instalación telefónica fue sometida a un riguroso examen técnico, con el resultado de que no había ninguna característica especial en su línea telefónica.

¿Que decían las voces?

El contenido de las conversaciones telefónicas de Boden, grabadas muchas de ellas en cinta, tratan de diversos temas. Por lo general le hablaban en inglés o alemán y se identificaban como espíritus. Manfred Boden llegó a considerar tan desagradable aquel fenómeno que interpuso una denuncia contra aquellos desconocidos que continuamente llamaban a su teléfono. A partir de principios de febrero de 1983, las llamadas se interrumpieron, al menos aparentemente. Ursel, la amiga de Boden rompió su amistad con él en medio de un estado casi paranoico, donde había realizado algunos rituales de pretendida magia negra; y terminó acusando a Boden de incomodarla en horas nocturnas con sus llamadas telefónicas, llamadas que Boden no habría realizado.

En 1984 los fenómenos telefónicos en casa de Boden continuaban produciéndose. En una ocasión, desde su residencia en Stuttgart, Manfred llamó por la noche a su amigo Gert Betzold. Ante la aparición de los fenómenos, Boden sugirió a su amigo que desease un tipo determinado de música. Inmediatemente surgió en la comunicación una melodía que se mantuvo por un tiempo. Repitieron la experiencia, y a cada deseo surgía una nueva música. EL compañero de conversación de Boden no oía ninguna de estas intervenciones, por lo que Manfred registraba todo en una cinta magnetofónica.

En busca de explicaciones

El conjunto de casos que hemos repasado en este capítulo, resulta en un principio increíble. El fenómeno resulta por momentos tan lejano a la idea que tenemos del mundo, que se nos antoja como un conjunto de alucinaciones y fraudes difíciles de encuadrar hasta como fenómenos paranormales. Y tanto es así que buena parte de los parapsicólogos rechazan este tipo de sucesos por su fuerte carácter contracultural. Por otra parte, quienes han asumido el investigar y dar un punto de credibilidad a estas experiencias, han barajado las más diversas hipótesis sobre la naturaleza del fenómeno.

La hipótesis de que se trate solo de simples alucinaciones, puede resultar en muchos casos poco consistente. Existen numerosos casos debidamente documentados, donde terceras personas confirman el hecho de la llamada y la escucha de las voces. Las voces de llamadas telefónicas grabadas, no admiten esta explicación, especialmente por la poca capacidad alucinatoria de las grabadoras.

La hipótesis más extendida entre los parapsicólogos -al menos entre quienes aceptan el fenómeno- es la que apunta a una influencia psicocinética inconsciente en el sistema eléctrico del teléfono, de modo que éste realmente suene; e incluso que module la voz en el aparato. El caso que mejor se podría ajustar a esta teoría, es el Rosenheim, que detallamos al principio de este capítulo. Allí no se producían voces, y las llamadas (y el resto de los fenómenos) solo se producían cuando se encontraba presente la joven Annemarie, por lo que resulta sugerente explicar el caso a través de la psicokinesis inconsciente. Sin embargo, con la aparición de voces y diálogos, esta tesis no resulta tan sencilla ni evidente.

Ya hemos visto cuando tratamos las voces en cinta magnética, que muchos parapsicólogos defienden las teorías animistas, las cuales se trasladan al fenómeno de las voces telefónicas con similar estructura. Otro detalle importante a tener en cuenta, es que muchos de los sucesos únicos o puntuales de recepción de estas voces han sucedido cuando el testigo estaba bajo la fuerte presión emocional ocasionada por el fallecimiento de un ser querido. Y este estado de inestabilidad emocional es, en opinión de algunos estudiosos, fuente de producción de sucesos paranormales.

Tomado de la página Web: http://www.foroelrincon.com/forum/showthread.php?t=3507

Investigación revela poder de la energía liberada por las manos

La misionera Marta Brisa transmite las técnicas de Johrei en Ana Paula Politi
(Foto: Lucas Mamede/Da Gazeta de Ribeirão
)


Un estudio realizado recientemente por la USP (Universidad de São Paulo), en conjunto con la Unifesp (Universidae Federal de São Paulo), comprueba que la energía liberada por las manos tiene el poder de curar cualquier tipo de malestar. El trabajo se llevó a cabo debido a las técnicas manuales ya conocidos en la sociedad, como el  Johrei[1], utilizado por la Iglesia Mesiánica de Brasil, mientras que es similar a religiones como el espiritismo, que práctica el llamado "pase". 

Todo el proceso de desarrollo de esa investigación se inició en el 2000, como tema de maestría del investigador Ricardo Monezi, en la Facultad de Medicina de la USP. Él tuvo la iniciativa de investigar cuales serían los posibles efectos de la práctica de imposición de las manos. "Este interés proviene de una experiencia propia, donde el Reiki (técnica) me había ayudado, cuando era un adolescente, de un ataque de depresión", dijo Monezi, que hoy es investigador de la Unifesp.

Según el científico, durante su maestría fueron investigando los efectos de la imposición de manos en ratones, en los cuales fue posible observar una notable ganancia de potencial en las células de defensa contra células que quedan en los tumores. “Ahora, en mi doctorado el cual estoy finalizando en la Unifesp, estudiamos no solo los efectos fisiológicos, sino también los psicológicos”, complementó. 

El hallazgo en el estudio de que la imposición de manos libera energía capaz de producir bienestar fue posible porque la ciencia actual aún no posee una precisión exacta sobre esos efectos. “La ciencia llama a estas energías ‘energías sutiles’, y también considera que el espacio donde se insertan están cerca de las frecuencias electromagnéticas de bajo nivel”, explicó. 

Las sensaciones proporcionadas por esas prácticas analizadas por Monezi fueron la reducción de la percepción de tensión, del stress e de síntomas relacionados a la ansiedad y la depresión. “Lo interesante es que este tipo de imposición ofrece una sensación de relajamiento y plenitud. Además de garantizar más energía y disposición”.

En este estudio de maestría fueron utilizados 60 ratones. En el doctorado fueron evaluados 44 ancianos con quejas de stress. 

El proceso de desarrollo para realizar este doctorado fue finalizado en el primer semestre de este año. Pero la Unifesp está presta a iniciar nuevas investigaciones acerca de los efectos del Reiki y prácticas semejantes a partir de abril del año que viene. 


Tomado de la página Web: http://portal.rac.com.br
Traducción al español de Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia


[1] Johrei es una forma de imposición de manos creada por Meishu-Sama (Mokichi Okada), quien pretende que es un modo de manifestar el poder y la voluntad de Dios y que está destinada a eliminar los "nublamientos espirituales" generados por pensamientos, palabras y acciones negativas. Para sus adeptos, este método puede ser compartido e intercambiado por cualquier persona sin importar su religión.

jueves, 5 de julio de 2012

EMANCIPACIÓN DEL ALMA: EL SUEÑO Y LOS SUEÑOS



La ciencia humana aún no sabe cuál es el poder que entorpece la mente durante el sueño, ni mucho menos, las leyes que lo regulan. Sabe, sin embargo, que existe una actividad mental, y que a través del sueño el cuerpo rehace sus energías.

Según la Doctrina Espírita, durante el sueño “la vida del cuerpo cede lugar a la vida del alma” (LE, 413). El sueño es por eso:
a.      Usado, indistintamente, como recurso para rehacer las energías;
b.      Una forma utilizada por el Espíritu para retornar, momentáneamente, al plano extra físico, mientras el cuerpo reposa;
c.      La puerta que Dios abrió para el contacto con la esfera espiritual, o para el recreo después del trabajo, pues mientras el hombre duerme, su Espíritu despierta;
d.      Una especie de vaso comunicante entre las dos esferas, por medio de la cual los encarnados están siempre en relación con los desencarnados, y es eso lo que hace que los Espíritus Superiores consientan, sin demasiada repulsa, en encarnarse (LE, 400 a
418).

El sueño, según Spencer y Bozzano (1), marca en el hombre el origen sensorial de la creencia en la sobrevivencia, cuando el salvaje, se siente libre del cuerpo y en lugares diversos y, además, cuando a través de los sueños premonitorios, percibe con anterioridad un acontecimiento futuro.

Según concepciones antiguas, los sueños, muchas veces fueron considerados como visiones proféticas y reveladoras del futuro, por los cuales los hombres entraban en relación con los dioses o demonios. Otras veces, se perdían en diferentes interpretaciones, ligadas a supersticiones, creencias, astrología, numerología, etc.

La simbología de los sueños deviene de la imaginación y de la ignorancia de los hombres sobre las causas determinantes de los sueños. Aún hoy, existe mucha gente que es engañada, porque se complacen con estas veleidades, en la búsqueda de la riqueza fácil, de honras y pasiones, tornándose en juguete en manos de personas insensatas o espíritus livianos, burlones y obsesores.

Para los psicoanalistas, todo lo que existe en el mundo mental proviene de la experiencia de una vida única. Todo permanece en la memoria. Lo que está en el inconsciente, aflora en los sueños, que es una manifestación instintiva o mecanismo que trae ese contenido al recuerdo.

Los sueños son vistos como una válvula de compensación de las frustraciones diarias, y la actividad onírica siempre es vista como una profilaxis de la mente, o sea, un mecanismo para limpiar las redes nerviosas del cerebro.

Los patrones que aparecen en los sueños no son muchos; sin embargo, reflejan preocupaciones básicas de cada persona, como el nacimiento, la muerte, sexo, posesión, pérdida, siendo prácticamente imposible interpretarlos de forma padronizada.

Según la Doctrina Espírita, los sueños son un estado de emancipación del alma, como la catalepsia, la letargia y el sonambulismo. Son recuerdos de experiencias que el Espíritu vive, mientras está emancipado del cuerpo (LE, 402). Además, dicen los Espíritus en este mismo ítem: “Pero notad que no en todos los casos soñáis, porque no os acordáis siempre de lo que habéis visto o de todo lo que visteis. El recuerdo no os muestra el alma en todo su desarrollo.

A menudo sólo recordáis la turbación que acompaña a vuestra partida o reingreso, a lo que se agrega la memoria de lo que habéis hecho o de lo que os preocupaba en estado de vigilia”.

Aquí muestran los espíritus la diferencia entre los sueños reales y las actividades de la propia imaginación del hombre, ya vistos en el “Curso Básico de Espiritismo”, 1° año, lección 18, página 177.

La lucidez de los recuerdos de los sueños depende:
a.      Del mayor o menor interés de ese recuerdo para la vida material del hombre, según la Ley de Dios;
b.      De la mayor o menor evolución del alma;
c.      Del “bloqueo” que la materia ejerce sobre los recuerdos del alma. Siendo el cuerpo, materia pesada y grosera, “difícilmente conserva las impresiones recibidas por el espíritu, porque el espíritu no las percibió por intermedio de los órganos corporales” (LE, 403);
d.      De la mayor o menor atención que el hombre de a sus propios sueños.

“Los sueños no son verdaderos como lo entienden lo decidores de la buenaventura”, sino que son verdaderos en el sentido de presentar imágenes reales para el Espíritu, pero que a menudo no tienen relación con lo que le sucede en la vida corporal (LE, 404). “Es un estado de sonambulismo imperfecto” (LE, 425), por cuanto el alma emancipada recibe, imperfectamente, las impresiones producidas por los objetos o por causas exteriores.

Dice André Luiz (2): “Como en la mayoría de los hermanos encarnados, los sueños solo reflejan las perturbaciones fisiológicas o sentimentales a la que se entregan; Sin embargo, existe gran número de personas que, con más o menos precisión, están aptas a desarrollar este intercambio espiritual”.

En ese intercambio, durante el sueño, el hombre puede tener relaciones con el bien; estudios educativos, tratamientos espirituales, buenas conversaciones, trabajo productivo, o puede también, tener relaciones con el mal: obsesiones inferiores, persecuciones persistentes, vampirismo destructor, tentaciones diversas, ociosidad. Dice además André Luiz (Los Mensajeros, cap. 38), que son pocos, los hermanos que saben dormir para el bien”.

Si los hombres supiesen “dormir para el bien” tendrían muchas oportunidades para estudiar y trabajar durante el sueño, en la esfera espiritual. Narra también André Luiz en “Misioneros de la Luz”, cap. 8, el ejemplo de una escuela en el Plano Espiritual, donde había cerca de 300 alumnos encarnados matriculados, pero donde sólo asistían en forma constante 32 alumnos.

Informa que la mayoría de los que faltaban se dejaban llevar por las seducciones comunes, decurrentes de su naturaleza animal y, aún, el recuerdo del aprendizaje variaba de alma a alma y de acuerdo con la evolución de cada uno.

Cuando el hombre duerme, su alma busca la convivencia con espíritus afines, tal como acontece entre los hombres, de acuerdo con la ley de sintonía. “La criatura consciente, sea donde sea en el Universo, sólo asimilará las influencias a que se aficione” (Mecanismos de la Mediúmnidad, cap. 17, André Luiz). De ahí la importancia de la reforma íntima, como corrección a los vicios y defectos de la personalidad humana.

Sabiendo el hombre que durante la vida en la Tierra pasa un tercio de ella durmiendo, debe esforzarse en dormir para el bien, aprovechándose por lo tanto de las lecciones doctrinarias para hacer un aprendizaje integral, aumentando sus posibilidades espirituales a través de ese intercambio durante el sueño.

BIBLIOGRAFÍA

LE
LAS INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS – Sigmund Freíd
EN EL MUNDO MAYOR – André Luiz
EVOLUCIÓN EN DOS MUNODS - André Luiz
(1) EL ESPÍRITU Y EL TIEMPO – Herculano Pires
(2) LOS MENSAJEROS - André Luiz
MISIONEROS DE LA LUZ - André Luiz
MECANISMOS DE LA MEDIUMNIDAD - André Luiz

Imagen tomada de la página Web Diviernet.Com! 

Tomado del libro: Curso de Mediúmnidad
Traducción: Oscar Cervantes Velásquez 
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

miércoles, 14 de marzo de 2012

Allan Kardec y la Reencarnación


El siguiente trabajo ha sido realizado en forma de entrevista hipotética, con todo el respeto que nos merece, entre el autor del blog y el codificador del Espiritismo Allan Kardec.
¿Cuál es la razón de la sin igual disparidad de caracteres, tanto en el campo moral como intelectual, de los seres encarnados en la Tierra?
El progreso intelectual y el progreso moral rara vez marchan a la par, pero lo que el espíritu no hace en un tiempo, lo hace en otro, de manera que los dos progresos concluyen al llegar a un mismo nivel. Esta es la razón del por qué se ven frecuentemente hombres inteligentes e instruidos muy poco adelantados moralmente y viceversa.

¿Y cómo se opera ese progreso intelecto-moral, tan importante para la encarnación de los seres?
La encarnación es necesaria para alcanzar tanto el progreso moral como el intelectual del espíritu. El progreso intelectual, a través de la actividad que tiene que desplegar en su trabajo. El progreso moral, mediante la necesidad que los hombres tienen los unos de los otros. La vida social es la piedra de toque de las buenas y de las malas cualidades. La bondad, la maldad, la dulzura, la violencia, la benevolencia, la caridad, el egoísmo, la avaricia, el orgullo, la humildad, la sinceridad, la franqueza, la lealtad, la mala fe, la hipocresía, en una palabra, todo lo que constituye el hombre de bien o el perverso, tiene por móvil, por objeto y por estimulante, las relaciones del hombre con sus semejantes. Para el hombre que viviera solo, no habría ni vicios ni virtudes: si por el aislamiento se preserva del mal, anula del mismo modo el bien.
¿Porqué una sola encarnación no es suficiente para alcanzar la perfección?
Una sola existencia corporal es prácticamente insuficiente para que el espíritu pueda adquirir todo lo que le falta en bien y se deshaga de todo lo que es malo en él. El salvaje, por ejemplo, ¿podría quizá, en una sola encarnación, llegar al nivel moral e intelectual del hombre civilizado más adelantado? Esto es materialmente imposible. ¿Debe, pues, quedar eternamente en la ignorancia y la barbarie, y privado de los goces que sólo puede procurar el desarrollo de las facultades? El simple buen sentido rechaza tamaña suposición, que representaría, a la vez, la negación de la justicia y de la bondad de Dios y la de la ley progresiva de la Naturaleza. Por eso Dios, que es soberanamente justo y bueno, concede al espíritu todas las existencias necesarias para llegar al fin, que es la perfección. En cada nueva existencia, el espíritu trae lo que ha adquirido en las precedentes, en aptitudes, conocimientos intuitivos, inteligencia y moralidad. Cada existencia es así un paso adelante en la vía del progreso.
¿Y un espíritu que alcanzó la perfección no vuelve a reencarnar?
La encarnación es inherente a la inferioridad de los espíritus: no es necesaria para aquellos que traspasaron el límite y que progresan en el estado espiritual o en las existencias corporales de los mundos superiores, que nada tienen de la materialidad terrestre. La encarnación de estos seres superiores en mundos materializados es voluntaria, con el objeto de ejercer con los encarnados una acción más directa para el cumplimiento de la misión de la cual están encargados y por la cual deben estar cerca de ellos. Aceptan las vicisitudes y los padecimientos por abnegación.
¿Qué sucede con los espíritus que regresan al mundo espiritual?
En el intervalo de las existencias corporales, el espíritu vuelve, por un tiempo más o menos largo, al mundo espiritual, en el cual es feliz o desgraciado según el bien o el mal que hizo. El estado espiritual es el estado normal del espíritu, ya que ese debe ser su estado definitivo, puesto que el cuerpo espiritual no muere, y el estado corporal sólo es transitorio y pasajero. En el estado espiritual, sobre todo, el espíritu recoge los frutos del progreso logrados por su trabajo realizado por la encarnación. También se prepara para nuevas luchas y toma las resoluciones que se esforzará en practicar a su vuelta a la Humanidad.

¿Progresan los espíritus en el mundo espiritual?
El espíritu progresa igualmente en la erraticidad. Allí adquiere conocimientos especiales que no podría lograr en la Tierra, y sus ideas se modifican. El estado corporal y el espiritual son para él el origen de dos géneros de progreso solidarios el uno con el otro, y por eso pasa alternativamente por estos dos modos de existencia.
¿Los espíritus sólo reencarnan en la Tierra?
La reencarnación puede verificarse en la Tierra o en otros mundos. Entre los mundos, hay unos más adelantados que otros donde la existencia se cumple en condiciones menos penosas que en la Tierra, física y moralmente. Pero en ellos sólo son admitidos los espíritus llegados a un grado de perfección acorde con el estado de aquellos mundos.

BIBLIOGRAFIA

  1. El Cielo y el Infierno, Cap. III, El Cielo, pág. 16 y 17.


CARTA DE ALLAN KARDEC A UN PRISIONERO

Señor: He recibido la carta que me habéis escrito, la cual lamento que mis ocupaciones no me hayan permitido responder antes. A pesar de m...