martes, 30 de julio de 2013

Los niños índigo no existen




Imagen tomada de la página web: Informe21.com

Apreciados amigos:
A través del conjunto de informaciones que circula en nuestro mundo occidental acerca de los llamados niños índigo y cristal, enviamos un texto que nos ayuda a reflexionar un poco sobre el caso. Sin duda alguna las palabras de abajo traen nuevas polémicas y nos explica sobre aspectos que tomamos como verdad, sobre todo nosotros los espíritas, a través de la figura de Divaldo Franco. Sin embargo, creemos tratarse de reflexiones muy serias, toda vez que afecta la vida de muchas familias que están tomando noción del tema, cuando el asunto es educar a su “niño problema”.
La cuestión principal que debemos comprender es: ¿Están naciendo niños especiales y diferentes en nuestro planeta? Creo no haber duda para esto. Kardec afirmó esto también. Qué pena que las personas no estudien y con esto sólo creen sin entender las cosas. LA GENESIS, quien lo desee este es el libro. Allan Kardec el autor. Pero no son estos los niños al cual el maestro Lionés se refirió. ¿Cómo pueden, niños que poseen el compromiso de cambiar el mundo, volverse asesinos por sufrir frustraciones en la vida? Así es cómo retrata la teoría de los niños índigos, teoría que en mi entender no es una falsa verdad, y sí distorsión de un acontecimiento real. Kardec se refiere a los trabajadores del mundo nuevo, que llegarán para modificar el mundo, no a aquellos que le son dados las últimas oportunidades de mejora moral, como es el caso de los llamados niños índigo. El hecho que se percibe en la práctica es que ellas no vinieron para cambiar y si para ser cambiadas.

Ocurre que cómo todo gran modismo, el tema también posee una razón funcional y social en la vida de muchas personas. Sobre todo en una sociedad decadente como la Americana, la teoría de los “niños índigo” sirvió como consuelo de muchas familias que no consiguen encontrar respuestas para el comportamiento de sus hijos. Basado en la teoría del matrimonio Tobber, ellos necesitan de una pedagogía nueva, pero dentro de nuestra comprensión, esa nueva educación debe partir de técnicas viejas. Es esta la técnica que falta al mundo en todos los sentidos. Ya vivimos esto en el pasado, sólo que con exceso. Hoy vivimos lo opuesto en la tentativa de recuperar los nefastos periodos de represión. Creo que hay mucha distorsión en la tesis de los autores. Y también mucha distorsión en los autores de la tesis. Los textos abajo explican un poco quién es la pareja creadora de la teoría.

De hecho si deseamos comprender la teoría de alguien, para hacerse valer, debemos entender quién es este alguien.
Un gran abrazo y buena lectura


Roberto Silveira
Psicólogo Clínico

Brasilia-DF





LOS NIÑOS ÍNDIGO NO EXISTEN

Fuente: Revista Universo Espírita - Cuadernos Especiales

Por: Paulo Henrique de Figueiredo



Una creación del mercado de auto-ayuda norteamericano confunde a padres y profesores mezclando misticismo y educación.

De vez en cuando surge una nueva moda. Uno de los actuales son los niños índigo. La idea surgió entre ponentes de auto-ayuda norteamericanos. Los niños índigo es una hipótesis creada por Lee Carroll y Jan Tober en sus charlas. Ellos leyeron un libro sobre los colores del “aura”, escrito por la espiritualista Nancy Tappe en 1982, en la cual la escritora imaginó el surgimiento de niños superdotados, relacionando sus auras con el color índigo, o azul oscuro.

Carroll y Tober creen que esos seres finalmente llegaron. Los niños índigo serían líderes de una nueva civilización. El mundo será transformado por ellos y entonces surgirá una nueva era. Otro ponente de auto-ayuda, Robert Gerard, opina: “Los índigo vinieron para servir al planeta, los padres y los amigos como emisarios del cielo y diseminadores de sabiduría. Para mí, son emisarios del creador”.

La nueva generación

¿Pero, por qué le interesa ese tema al Espiritismo? Desde 1868, los Espíritus anunciaron en el libro La Génesis, la llegada de la nueva generación. Se puede considerar la percepción de los norteamericanos en cuánto a ese cambio, la constatación de un hecho natural: “La Tierra, en el decir de los Espíritus, no tendrá que transformarse por medio de un cataclismo que aniquile de súbito una generación. La actual desaparecerá gradualmente y la nueva le sucederá de igual manera, sin que haya cambio alguno en el orden natural de las cosas. La época actual es de transición, asistimos a la partida de una y a la llegada de la otra”.

Hasta aquí, todo bien, pero según los escritores que defienden los niños índigo ellas son identificadas como extremadamente inteligentes, sólo que también actúan con orgullo, agresividad y prepotencia. En la descripción hecha por la Doctrina Espírita, conforme lo descrito en La Génesis, la nueva generación se destaca por el “sentimiento innato del bien y en las creencias espiritualistas, lo que constituye señal indudable de cierto grado de adelantamiento anterior”. La marca de la nueva generación es la fraternidad.

La descripción de los niños índigo revela seres con un gran desarrollo intelectual, pero con inmadurez emocional aún mayor. Ellas no tienen paciencia con los más humildes, prefieren el aislamiento, son dispersos, se traumatizan cuando yerran y se frustran cuando sus ideas no son aceptadas. La madre de una de ellas la describe: “Desde el pre-escolar había sido hiperactivo, respondía mal a los profesores, quería hacer todo a su manera y era manipulador, percibiendo la manera de ser de las personas y usando eso en su contra”, cuenta en el libro Los Niños Índigo – de la autoría de Lee Carroll y Jan Tober.

“Si una de ellas es encerrada en un cuarto, garabateará las paredes y arrancará los tacos o la alfombra del suelo. Se vuelven destructivos”, afirma la espiritualista Nancy Tappe, en la misma obra.

Como un rey en la barriga

Ryan Maluski es un joven de 20 años considerado índigo por Caroll y Tober. “Desde pequeño me sentí muy diferente y solitario. Si quisiera una descripción aún más precisa, me sentía como un rey trabajando cómo empleado y tratado como esclavo”, relata.

Cuando tenía 2 años, Ryan visitó el circo con los padres: “Vea los payasos y los elefantes”, dijo su madre bastante animada. Inesperadamente su hijo le dio una bofetada en el rostro, y continuó viendo el espectáculo. Lo más increíble es que un médico reprendió a la madre por haber estimulado al niño. “La próxima vez, debería dejarlo hacer su voluntad para hacer las cosas a su modo”, afirmó (!). Libertad y falta de educación son cosas diferentes. Educar significa saber cuándo decir no y cuando decir sí. Límites son balizas de la educación. Parece que la cultura norteamericana está perdiendo completamente esa noción.

Un comentario de Nancy Tappe es sorprendente: “Todas las criaturas que mataron a sus compañeros de escuela o a sus padres, con las cuales pude tener contacto, eran índigos”. Se trata de un nuevo concepto de sobrevivencia. Todos nosotros poseíamos ese tipo de pensamiento macabro cuando pequeños, pero teníamos miedo de ponerlos en práctica. Ya los índigos no tienen ese tipo de miedos”, relata en el libro Niños Índigo.
 
Una propuesta peligrosa

¡Los niños índigo no existen! En verdad, son espíritus con la misión de superar su exaltado orgullo, aprovechando las últimas oportunidades en este planeta para cambiar de rumbo. Los padres deben esclarecer la relativa importancia del desarrollo intelectual cuando la evolución moral es descuidada. El educador desatento, entregado a las falsas ideas sobre los niños índigo, podrá considerar el autoritarismo y malacrianza como indicio de superioridad. ¡Terrible engaño! Actúan peor los padres, obedeciendo al modismo, exhiben sus hijos con orgullo, declarando ser índigos. El niño puede hasta fingir no percibir cuando es elogiado. Parece distraído mientras los padres cuentan los hechos maravillosos tomando café con las visitas. Sin embargo, está atenta, y lo observa todo. Al percibir que su comportamiento contenta a los padres, ella los repite y los acentúa, condicionando aún más sus hábitos presuntuosos.

Este es uno de los mayores peligros de la tesis de los niños índigo: cuando los padres se dejan manipular por hijos, seducidos por las habilidades intelectuales precoces, ellos están fallando en su misión educativa.

Modismos continuarán existiendo. Con vendas en los ojos, autores norteamericanos ya inventaron los niños cristal. Y el más reciente descubrimiento son los rainbow, o “niños arco iris” como quedarán reconocidos en nuestras tierras si aquí aportaren.

Si leídos esos libros, como todo, es necesario apartar la cizaña del trigo. Y sin buen sentido para distinguir el uno del otro, se corre el peligro de ser arrebatados por los cantos de sirena del falso profetismo, como advierte el Evangelio: “Se levantarán falsos profetas que seducirán a muchas personas y, porque abundará la iniquidad, la caridad de muchos se enfriará” (Mateo 24:11).

La misión de los padres

La regeneración del planeta no se dará por una simple sustitución de los espíritus atrasados por superiores venidos del espacio. El mundo futuro no se compondrá exclusivamente de espíritus eminentemente superiores, si no de los que, ya habiendo progresado, se hallan predispuestos a asimilar todas las ideas progresistas y aptas a secundar el movimiento de regeneración”, completan los espíritus en La Génesis.

Todo padre quiere ver en su hijo un niño especial o justificar su frustración ante criaturas difíciles, eso explica el éxito de esas ideas. ¿Pero cuál niño no es especial? Todos ellos nos desafían a percibir sus valores y distinguir sus defectos en el trabajo de la educación. La vida en el hogar es la oportunidad para padres e hijos comprender sus almas. Pero ninguno se convierte en santo de un día para otro. El comienzo es un cambio de propósitos: “La regeneración de la Humanidad no exige absolutamente la renovación integral de los Espíritus: basta una modificación en sus disposiciones morales. Esa modificación se opera en todos los que están predispuestos, desde que sean sustraídos a la influencia perniciosa del mundo. De esta manera, no siempre los que vuelven son otros espíritus; son con frecuencia los mismos, pero pensando y sintiendo de otra manera”, concluye Allan Kardec en una de los últimos parágrafos de La Génesis. ¿Y los incrédulos hallan en eso motivo de risa? Estos, ante la muerte, “vivirán”, a despecho de sí mismos y se verán un día, obligados a abrir los ojos”. Y con esa frase Kardec termina el libro.

Niños de un mundo nuevo

Los niños del mundo de regeneración serán espíritus sin preconceptos, creativos, inteligentes y amorosos. Ante personas menos inteligentes actuarán con humildad, valorizándolas para que se sientan mejores. Despreocupadas de sí mismas, volcarán su atención para ayudar exactamente a los menos capacitados, reconociéndolos como iguales, por tener los mismos valores en potencial en sus almas – las diferencias se restringen a la edad de las almas, algunos son más viejos y otros más jóvenes. La actitud de esos niños será de respeto, esperanza y compasión. Por encima de todo, su lema será la fraternidad. Sus instrumentos serán la caridad, diálogo y sentido de justicia.

Tomado de la página Web: http://www.ade-sergipe.com.br/interno.php?acao=pesquisas



Traducción: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís
Santa Marta - Colombia

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